Loving

Yo cuidaré de ti: LOVING

Dirección: Jeff Nichols

Reparto: Joel Edgerton, Ruth Negga,

Michael Shannon, Marton Csokas,

Nick Kroll, Jon Bass ,

Bill Camp y David Jensen

Nacionalidades: USA Año: 2016

Fecha de estreno: 20-01-2017

Duración: 123 min. Género: Drama

Guion: Jeff Nichols

Fotografía: Adam Stone

Música: David Wingo

 

Hace unos años el joven Jeff Nichols dirigió una película extraordinaria, “Mud”, en la que narraba la absorbente fascinación de unos niños ante un fugitivo de la ley que, a pesar de las apariencias, poseía una escodida generosidad. La película confirmaba el talento de un joven director capaz de tratar temas humanos con profundidad, clase y sencillez.

En su última obra “Loving”, Nichols deja una buena muestra de ello narrando una historia real con una eficacia excelente.

Mildred y Richard Loving son una pareja muy enamorada. Esperan un hijo y contraen matrimonio en Virginia en 1958.

Su matrimonio es interracial, Richard es blanco y Mildred, negra; por eso son arrestados, encarcelados y obligados a salir del estado durante 25 años para eludir la cárcel.

En ese exilio incomprensible se ven obligados a vivir en unas condiciones muy precarias ayudados por la solidaridad de personas buenas. Tienen dos hijos más y su matrimonio, a pesar de incomprensibles persecuciones por una ley injusta, cada día es más fuerte.

En medio de esta inexplicable y triste situación, unos jóvenes abogados blancos y varios amigos, blancos y negros, les ayudan a ganar la batalla legal que permita el amor entre dos personas que se quieren de verdad.

Rebosa el film de Nichols buenas intenciones, pero rebosa a su vez buen cine. En manos de otro director, la obra hubiera corrido el peligro de convertirse en una epopeya antirracista con blancos malísimos, negros muy buenos y un kukuxklán amenazante.

Nichols opta por la sobriedad, la sutileza y la contención para contar una historia repleta de valores humanos, apoyada en unos actores capaces de transmitir sentimientos sin ninguna estridencia.

Narrada con un ritmo sosegado, por más que la historia es desasosegante, hay en la película un elogio de la familia, del amor fiel capaz de entregarse generosamente y sin condiciones, cuidando el uno del otro; hay una defensa de la bondad humana, que se encuentra escondida en el corazón de los seres humanos, blancos o negros. Encontramos también una apología de la solidaridad y la no violencia (no en vano hay alguna imagen de Lutker King en el film) como instrumentos para conseguir cambios sociales profundos.

 

Hay una condena tranquila de la utilización de lo religioso para perpetuar el racismo…sorprende, pues, ver una colección de valores humanos explicados sin ningún rubor en tiempos en los que parece que esa defensa está trasnochada.

Y todo esto tratado con un estilo clásico, sereno, sin clichés, sin efectos especiales, nada estridente. Nichols nos invita a mirar la pantalla con la mirada comprensiva y esperanzada de la esposa (una Ruth Negga, excepcional).

Familia real, en la que se basa la película

Cuando el joven abogado le pregunta al esposo qué quiere que diga en su defensa al Tribunal Supremo, Richard (extraordinario Joel Edgerton) responde “Dígale al juez que amo a mi esposa”. No hay más, no hay una respuesta más grande, hermosa y sabia ante una sociedad empeñada en censurar el amor, un amor sencillo que se manifiesta en gestos cotidianos como abrazarse, besarse, darse la mano y estar juntos, expresando, así, el compromiso de cuidarse mutuamente.

El film recuerda al cine de John Ford, un cine tan vibrante como sereno que cantaba a la bondad del ser humano y a la familia como eje vertebrador de la vida.

Heredera de los grandes clásicos, en “Loving” nos encontramos ante una película delicada, sencilla, humilde, humana…y nos encontramos con un muy, pero que muy buen cine.

JOSAN MONTULL

Publicada en el diario del Altoaragón el domingo 4/6/2017

ELOGIO DE LA H

ELOGIO DE LA H

Dicen los intelectuales que en estos tiempos se escribe más que nunca. Al parecer, el lenguaje informático ha propiciado que la escritura se multiplique, se envíe, se coordine y se extienda por todo el mundo. Da la sensación de que la gente quiere escribir, decir cosas…gritar y ser escuchada. Así las frases, las palabras, las letras se multiplican por todo el universo informático haciendo del mundo, como decía McLuhan, una aldea global.

De pronto las letras, cada letra, se han convertido en paradigmas históricos con una fuerza incontenible para mover los hilos de la historia. Cada letra se enseñorea de serlo y se pasea por las pantallas y las páginas con todos los respetos, manteniendo una identidad propia, un pedigrí a prueba de bomba y una elegancia pata negra.

Me da la sensación -tal vez porque ya ande muy mal de la azotea- que cada letra es signo de cada persona y que cada sonido refleja a un tipo de ser humano de los que también aparecen en las pantallas o, sencillamente, en las aceras.

Pongamos por ejemplo la B. Es el prototipo de la peña que nunca se juega el físico, de todos aquellos que necesitan de una buena V para aparecer en situaciones comprometidas. Los hombres “B” son aquellos que necesitan extras, los que siempre precisan de alguien que les guarde las espaldas… Cuando aparece una situación comprometida envían la gente “V” , otros tipos que hacen los mismo y dan el pego.

También aparecen los hombres “C”. Son ambiguos, polivalentes, da la sensación de que van al sol que más calienta; su sonido es el mismo que el de los hombre “Q” , no se diferencias en nada, sólo en las formas. Incluso los hombres “K” son los pretendidamente radicales…¿o radiKales ? Parecen muy valientes los tíos…pero en el fondo tienen el mismo sonido que los “C”…que, en su ambigüedad, se cambian la camisa y pueden sonar igual de melifluos que los hombres “Z”.

¿Y qué decir del los “G”, tan pronto Je y tan pronto “Gue”, soberbios, falsos…siempre adaptándose a la situación que más les satisface para aparecer cambiando de sonido…al sol que más calienta.

Y ahí están la gente “R” que en ocasiones, cuando van los primero en la palabra suenan magníficos…con una errrre de aquí de espero…y cuando son uno más, en medio de una palabra necesitan de otro igual para sonar como erre y ya no como ere. Falsos…sólo saben ir delante…necesitan de los iguales cuando están entre iguales…sin ir en los primero puestos ni destacar por nada.

También aparece la Ñ, polémica y rebelde, famosa últimamente, porque la informática -diosa madre de nuestra cultura- la pone en tela de juicio. Ya ves tú, nadie hablaba de la Ñ…siempre vulgar y ahora enseña de reivindicaciones electrónicas.

La “X” es la que no tiene personalidad…no tiene tan siquiera sonido propio…se suplanta a sí misma adoptando ora sonido S…ora sonido KS. Cobarde, falsa, tramposa…impersonal…

Y en medio de esta movida gráfica surge la “H”. La aparentemente inútil, la irrelevante…la que no suena…aquella a la que ni siquiera se nombra.La “H”…que a pesar de parecer que no tiene nada que decir, ahí está, dando la cara, sin sonar…apoyando el sonido de otras letras, construyendo con aHinco el aHondar de cada día.

Es la H como tantos hombres y mujeres que construyen un mundo más lúcido y sonoro sin levantar la voz, pasando disimuladamente por la historia pero dando la cara cuando hace falta. Nadie habla de ellos…pero ahí están. Están en medio de nosotros…pero no quieren aparecer con ninguna solemnidad. Suenan mucho menos que otros…pero siempre están cuando se les necesita.

Gente H

La gente que ama la vida y quiere echar una mano a las causas justas se encontrará que hay por ahí muchas personas “B”, cobardes que necesitan extras; hay personas “C”, ambiguas y falsas; hay personas “G”, soberbias y mentirosas; hay personas “R”, inconsistentes de las que nunca se puede uno fiar ; hay personas “Ñ”, que suscitan polémicas de lo inútil ; hay personas “X”, sin identidad propia, que cambian con las compañías…

Pero también, gracias a Dios, hay gente “H”, discreta, sencilla, aparentemente ignorada, que no levantan la voz…gente que apoya a otros desde la discreción más fina…

Son gente “H”. Sus vidas están escritas con “H”…con la H de Hombre, de Hermano, de Hijo…con la H de Humano.

Que Mª Auxiliadora nos guíe y nos ayude a ser más H #humanos #hermanos … FELIZ DÍA DE Mª AUXILIADORA A TODOS

JOSAN MONTULL

HUÉRFANOS

HUÉRFANOS

Los que nos dedicamos a la educación tenemos que lidiar con frecuencia con situaciones complejas y tratar con críos que presentan dificultades de conducta. Los hay rebeldes, indómitos, agresivos, negligentes…otros son inconstantes, caprichosos, acomodados…Forman parte de una generación en la que se les dan muchas cosas hechas para evitar las hagan y en la que se les premia incluso por lo que no se han ganado.

También los hay –los más- que son chavales responsables, amables y buenos, trabajadores y comprometidos.

Unos y otros conviven en sus entornos propios: la escuela, la calle, el deporte, el grupo de amigos, el Tiempo Libre.

Hay, eso sí, una característica común en algunos de ellos: cuando sus padres están separados –mal separados- y las desavenencias entre ellos son manifiestas, los chavales se resienten.

Hay separados modélicos, la vida no les ha puesto facilidades para convivir y la relación se ha roto pero guardan una unidad de criterios extraordinaria cuando se trata de educar a su hijos. Van a una, a pesar de sus diferencias; con sus hijos tienen los mismos criterios, las mismas exigencias y la misma preocupación.

Pero en otros casos, y todos conocemos, los hijos se convierten en un arma arrojadiza contra el cónyuge para echarle en cara sus presuntas culpabilidades. Las criaturas van de aquí para allá al socaire de las disposiciones legales y cuando están con papá, éste se dedica a despellejar verbalmente a su ex, insultándola y desacreditándola. Luego le regala a la criatura dinero o algún juguetito para comprarle un cariño interesado.

Lo mismo ocurre cuando va con mamá; ésta se dedica a repasar al padre mentándole al nene la parentela paterna, y a explicarle lo canalla que es la nueva novia de papi. Cuando el chavalín cambia de casa, mamá le premia con juguetitos y dulces que el padre no le permite comer en su casa.

Estos chavales sobreviven sin referencia moral. Tienen muy difícil crecer con valores asentados y suelen ser proclives a la agresividad y a la intolerancia. En el fondo no se sienten amados por sus padres y se saben a sí mismos manipulados por quienes deberían educarles. Son conscientes, en fin, de que para sus padres no son importantes…aunque tienen padres biológicos, viven una orfandad que les condena a una soledad terrible.

Creo que algo parecido está empezando a ocurrir con la clase política. Quienes, como los hijos, deberíamos ser los destinatarios de sus esfuerzos, nos convertimos en testigos de cómo nuestros ediles se descalifican, insultan y maldicen entre ellos.

Les hemos visto denigrarse y despreciarse a voz en grito tantas veces que tenemos la certeza de que lo que realmente les importa no somos nosotros, los destinatarios de sus programas, sino sus propios intereses, sus menudencias y sus chanchullos. El populismo y la corrupción conviven alejados como papá y mamá utilizando a sus hijos (nosotros) como meros instrumentos para echarse en cara todo género de descréditos en busca de sus propios intereses.

Crecemos así, sin modelos éticos No son para nosotros referencias morales; en el fondo no nos quieren, no les interesamos. Al final nos dan el regalito, tal en forma de fútbol o de programa del corazón, para enviarnos de nuevo a casa…con la soledad de quienes se saben abandonados de sus dirigentes, olvidados por aquellos que un día prometieron que nos iban a servir.

Claro que no son todos así, claro que hay personas que, como tantas parejas, se desviven en la función pública por los suyos…pero el espectáculo habitual es tan vergonzoso que, como tantas criaturas, nos empezamos a sentir totalmente huérfanos.

JOSAN MONTULL