TRINCHERAS DE PAPEL

Me han regalado un libro; sí, así de sencillo, un libro. Quienes me lo han regalado, lo vieron
en una librería, pensaron en mí y me lo compraron. Parace un acto intrascendente, pero
regalar en estos tiempos un libro es regalar un tesoro.
Vivimos agobiados por las prisas, la inmediatez, las redes sociales y los cambios
vertiginosos que nos hurtan el encuentro con nosotros mismos y nos imponen opiniones
banales de todo y de todos.
Por eso un libro es una trinchera intelectual y moral que nos ayuda protegernos de tanto
vacío y nos capacita para combatirlo. Abrir las páginas de una obra literaria es entrar con
calma en nuestro interior para conectar con el autor de esas letras que, una vez
publicadas, dejan de ser exclusivamente suyas para pasar a formar parte del patrimonio
intelectual de quien las lee.
Aventuras, reflexiones, estudios, intrigas, acción…todo está en los libros.
El libro es una fuente de verdad pausada que ayuda a pensar, a imaginar y crear, a dejarse
fascinar y a cuestionar el mundo, elaborando propias conclusiones y creando personales
fantasías.
Leer es regalarse tiempo a uno mismo, lanzarse a la aventura de soñar y dejarse fascinar y
asombrar.
Por eso, leer hoy se convierte en un acto de rebeldía; en un mundo en el que sutilmente se
nos quiere dirigir, manipular y controlar el pensamiento, leer un libro es un acto de rebeldía
y una afirmación de la propia libertad.
Recibirlo de quien te lo ha regalado (que ha tenido la delicadeza de pensar en ti), abrirlo,
acariciar sus páginas, olerlas, ojearlas…y preparar ese momento mágico en el que
empecemos a hacerlo nuestro con su lectura…es toda una liturgia que nos hace más
dignos y humanos.
Queremos ser libres, por eso nos atrincheramos en los libros para ser mejores.
Queremos ser indómitos, por eso resistimos, por eso leemos.

JOSAN MONTULL

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