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Jornadas #datevida

JORNADAS DE INFORMACIÓN SOBRE DONACIONES Y RECOGIDA DE SANGRE

Días 13 y 14 de Abril de 2018

Hay en el estilo educativo de los salesianos una preocupación permanente por los necesitados, por aquellos que, de un modo u otro, viven situaciones de precariedad.

La enfermedad de uno de nuestros amigos ha hecho que volviéramos la mirada, como no podía ser de otra manera, a los enfermos, a aquellos que –por causa de su limitación en la salud- precisan de cuidados médicos y de solidaridad de la buena gente.

Por eso todos los que formamos la casa Salesiana, alentados por la Asociación de Antiguos Alumnos, la Cofradía del Santo Cáliz y La Pasión, queremos dedicar unas Jornadas para animar a todos a un acto tan altruista y voluntario como es la donación de sangre. Con una bolsa podemos salvar hasta cuatro vidas. Hoy la pueden necesitar otros, algún día la podemos necesitar nosotros mismos.

Así que, ánimo, ésta es una oportunidad para ejercer la generosidad que transforma el mundo empezando por aquel que la practica.

Dona vida…DATE VIDA!

Josan Montull

 

 

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Campeones

¿Quién enseña a quién?: CAMPEONES

Título original: Campeones. España 2018
Género: Drama, comedia
Director: Javier Fesser
Reparto: Javier Gutierrez,

Daniel Freire, Luisa Gavasa,

Itziar Castro, Juan Margallo,

Athenea Mata, Roberto Chinchilla,

Alberto Nieto Ferrández,

Gloria Ramos, Jesús Vidal
Guión: David Marqués y Javier Fesser
Producción: Gabriel Arias-Salgado,

Álvaro Longoria y Luis Manso
Música: Rafael Arnau
Fotografía: Chechu Graf
Montaje: Javier Fesser
Dirección artística: Javier Fernández
Vestuario: Ana Martínez Fesser
Productoras: Morena Films,

Movistar Plus, RTVE y Películas Pendleton

 

El quinto largometraje de Javier Fesser se desvía del tratamiento surrealista de sus trabajos anteriores para abordar un tema esencialmente humano: la acogida de las personas con una discapacidad intelectual.

Marco Montes es el segundo entrenador de un importante equipo de baloncesto. Su vida anda revuelta; disgustado consigo mismo, vive temporalmente con su posesiva madre, alejado de su esposa -que desea tener un hijo, idea que a él le aterra- , es expulsado del equipo que entrena por conducta violenta y bebe en exceso. Una noche su coche -cuando él lleva unos cuantos tragos de más- se estrella contra un automóvil de la policía. Un juicio rápido le condena a trabajos sociales; tendrá que trabajar durante tres meses como entrenador de baloncesto en un humilde centro de discapacitados mentales.

El argumento podría hacer pensar en un drama lacrimógeno, previsible, moralista y edulcorado pero Fesser opta por la comedia y en un “más difícil todavía” y, tras un costoso casting, el director ha contado con diez actores debutantes que son realmente personas con discapacidad intelectual. Los actores se interpretan a sí mismos y, lejos de reírse de ellos, el espectador ríe –y mucho- con ellos. Dotados de un desparpajo impresionante, los diez noveles actores están estupendos. Su inocencia, su falta de filtros y su ternura enamoran al espectador desde un primer momento.

El primer encuentro de Marco con el equipo es realmente extraordinario. Un inspiradísimo Javier Gutiérrez se enfrenta por primera vez con una tarea imposible, coordinador a un colectivo de personas que aparentemente no se controlan a sí mismas. Pero la relación va siendo cada vez más próxima. Cada uno de ellos, incluyendo el propio entrenador, tienen que enfrentarse consigo mismos para ir avanzando.

Mientras los diez jugadores van haciendo un equipo, Marco va empezando a reconstruir su vida; él sabe mucho de baloncesto pero “Los amigos” (así se llama el equipo) saben mucho de superación personal.

Es precisamente la confianza en el otro, por más desajustado que aparentemente esté, lo que posibilita la transformación de las personas. Creer en el otro, descubrirle como ser humano, dejar que entre en tu vida…todo eso facilita la redención de cada uno.

Cuando además a la otra persona se la ama, el cambio es más rápido. Sólo nos queremos si amamos a los demás…es el amor a los demás y la donación generosa lo que hace que podamos conocernos más a nosotros mismos.

Incluso el espectador religioso puede plantearse la pregunta sobre ¿qué es ser imagen de Dios? Si el creyente descubre que el ser humano es imagen de Dios, hay que intuir que Juanma, Collantes, la mosca cojonera, Paquito, y todo el equipo tiene algo de divino y trascendente.

Estas profundas intuiciones no hacen de “Campeones” una película aburrida; todo lo contrario. Estamos ante un film fresco, divertido, con un ritmo vertiginoso, muy bien montado y con un mensaje absolutamente humano.

Es justo subrayar el trabajo de Javier Gutiérrez; es absolutamente extraordinario. Nos hace reír, nos hace pensar, nos emociona. Gutiérrez es capaz de interpretar los personajes más diversos, angelicales o canallescos, si encasillarse nunca en ningún rol. Este Marco Montes, canalla, faltón e inseguro, pero necesitado de aceptarse a sí mismo y de perder los miedos, es un trabajo magnífico de este actor que parece imprescindible en el actual cine español.

Fesser consigue llevar la historia hasta un clímax en el que no cae en lo facilón. Durante las dos horas de duración el director ha caminado por el filo de la navaja pudiendo ser vulgar trabajando con actores discapacitados; lejos de eso, la película es un conmovedor canto al respeto, a la acogida y a la dignidad de cada ser humano en el que el espectador es invitado a preguntarse quién es más discapacitado, las personas con limitaciones psíquicas o las que tienen limitaciones morales.

Y todo esto entre risas continuadas. ¿Qué más se puede pedir?

Josan Montull

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CINCO AÑOS

Cinco años

Han pasado cinco años pero seguro que los recuerdan.

La noticia se había hecho esperar. Decían que el Cónclave iba a ser rápido pero la cristiandad y el mundo entero andaban pendientes de una vieja chimenea que lanzaba humo al aire frío de Roma. Por fin, el humo –la “fumata”- fue blanco y millones de personas se congregaron ante sus televisores observando atónitos a una multitud vociferante que aguardaba en la plaza de San Pedro mirando a los balcones del Vaticano.

Y salió el hombre. Sencillo, con un semblante humilde, casi asustado. Apareció únicamente con la sotana blanca de papa, prescindiendo así de otras vestiduras litúrgicas ampulosas que habían llevado sus predecesores. Saludó con un “Buenas tardes” coloquial y familiar y continuó hablando con una sencillez que dejó al mundo boquiabierto; tuvo el recuerdo en la oración por su hermano en el papado, Benedicto, y antes de dar la bendición a los fieles pidió que ellos le bendijeran rezando por él. Aquellos cientos de miles de personas hicieron silencio y rezaron por el nuevo papa. Aquel hombre de apariencia frágil había hecho enmudecer a la plaza de San Pedro en la que minutos antes el vocerío era tremendo.

VATICAN CITY, VATICAN – MARCH 13: Newly elected Pope Francis I appears on the central balcony of St Peter’s Basilica on March 13, 2013 in Vatican City, Vatican. Argentinian Cardinal Jorge Mario Bergoglio was elected as the 266th Pontiff and will lead the world’s 1.2 billion Catholics. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

Al día siguiente fue en el mismo autobús que el resto de los cardenales para acudir en persona a la pensión en la que se había hospedado antes del cónclave y pagar lo que se debía; luego acogió a los periodistas y a sus familiares con una gran sonrisa manifestándoles que deseaba una Iglesia pobre, después comunicó a la Conferencia Episcopal argentina que era preferible que el dinero del viaje para asistir a la misa del inicio de su pontificado se lo dieran a instituciones que trabajaban con los pobres, después invitó a esa eucaristía al Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, cosa que no ocurría desde 1.054…a partir de ahí se han multiplicado los signos.

Desde ese día hemos visto al papa besar enfermos dermatológicos, lo hemos visto llorar entre los refugiados, abrazar a hermanos de otras confesiones religiosas, celebrar la eucaristía en ambientes no especialmente religiosos, besar los pies a chicos y chicas desestructurados, hablar desde el amor y el respeto sobre las personas homosexuales, rezar en silencio en la celda de castigo en la que murió Kolbe, visitar cárceles, dejar que los niños jugueteen sentándose en la sede papal, denunciar valientemente pederastias y oligarquías eclesiales, callar en los campos de concentración, reír a carcajadas con los jóvenes, hacer nombramientos valientes y novedosos, escribir que el evangelio es la gran alegría del mundo, manifestar su respeto reverencial por la Naturaleza, denunciar el culto al dinero, expresar el amor a los pobres, saltarse los protocolos cuando ha hecho falta y acudir a sus queridas periferias.

El papa ha denunciado todas las guerras, ha bendecido iniciativas sinceras de hombres y mujeres que, independientemente de sus credos y opciones, buscan la paz. Ha conseguido acercar la liturgia al pueblo, ha presidido la eucaristía y ha confesado en parroquias humildes e incluso ha casado a una pareja en un avión durante el vuelo de un viaje.

Lo grande de este papa es su sencillez, lo extraordinario es su normalidad.

Vemos a Francisco tan humano y tan normal, que su vida nos abre al Misterio de un Dios que se ha acercado a nosotros haciéndose hombre…simplemente hombre.

Gracias, pues, al hombre Francisco, gracias a este hombre papa, que, cinco años después, ha conquistado el corazón del Mundo y ha llenado de ilusión y sonrisas a una Iglesia algo cerrada y seria que necesitaba aire fresco.

 

JOSAN MONTULL

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La forma del agua

Inmersión en el alma:

LA FORMA DEL AGUA

The Shape of Water

Año: 2017

Duración: 119 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Guillermo del Toro

Guion: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Dan Laustsen

Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones,

Michael Shannon, Octavia Spencer,

 Richard Jenkins,Michael Stuhlbarg,

 Lauren Lee Smith,

 David Hewlett, Nick Searcy,

Morgan Kelly,Dru Viergever,

 Maxine Grossman, Amanda Smith,

 Cyndy Day, Dave Reachill

La décima película del mexicano Guillermo del Toro vuelve a ahondar en sus temas personales: los seres distintos, el mundo espiritual, la bondad de los monstruos… para ofrecernos su película más conseguida.

“La forma del agua” ha sido la gran triunfadora en la ceremonia de los Óscars. La obra, de una belleza formal exquisita, es una más que digna acreedora de los premios conseguidos.

Desde los rótulos de crédito iniciales, el director nos invita a bucear en una fábula mágica que  subyuga al espectador y le encandila hipnóticamente.

En plena Guerra fría, cuando la carrera militar y espacial se encuentra especialmente enconada, Elisa, una empleada de limpieza muda que trabaja en una institución militar repleta de secretos, descubre que, en un laboratorio que ella limpia, tienen secuestrada a un extraño engendro, que sólo sobrevive en el agua.

La criatura, a la que se supone monstruosa y peligrosa, no es más que una víctima inocente apresada por un colectivo de hombres que han hecho del poder y la destrucción sus normas de vida. El hombre que capitanea esa institución es Richard Strilckland, un despiadado y cruel guardián que aterroriza con su presencia a trabajadores y a los que le rodean (incluso a su mujer). Armado con una porra eléctrica, no duda en aplicarla como un sádico cuando lo cree necesario contra la indefensa criatura que día a día va debilitándose  y ve cercana su muerte.

En el extremo opuesto está Elisa, la mujer muda, que sufre también la falta de respeto y las burlas continuadas de Strilckland; Elisa cuenta con la amistad sincera de una mujer negra compañera de trabajo y de un fracasado artista homosexual que vive rodeado de gatos y que es un hombre esencialmente bueno.

 

Entre la criatura-anfibio y la mujer muda surge una hermosa comunicación que consigue superar las barreras físicas, anatómicas y sociales que dificultan esa relación. Ante la inminente muerte de la criatura, Elisa y sus amigos se unirán para liberarle.

La historia se convierte así en una fábula hermosa de la comunicación en un mundo controlado, en una historia de amor en un mundo frío que excluye a las minorías. El film nos habla de la necesidad de ser reconocidos en nuestra individualidad, de relacionarnos con los demás y de ser aceptados como somos en una sociedad xenófoba, machista, homófoba y violenta; “La forma del agua” se convierte así en una lírica llamada a la tolerancia, la relación con los distintos y el mestizaje respetuoso.

Del Toro explora el alma humana con una delicadeza encomiable, invita a descubrir lo humano de los monstruos y lo monstruosos de los humanos. Ensalza la lucha valiente de personas sencillas y marginales para ser reconocidas y encontrar su espacio, en definitiva, nos dice que el Misterio habita en cada criatura y que no somos tan distintos en nuestro interior.

Con una precisión admirable, dosifica los tiempos y la acción de modo que el espectador asiste embelesado a una romántica fábula sobre amores imposibles.

La música de Alexander Dessplat, la fotografía de Dan Laustsen y la puesta en escena son sencillamente formidables.

Probablemente estemos ante una obra maestra. Todo en el film es bello, coherente y fascinante. Una lección de cine, de poesía y de ternura absolutamente deslumbrante y extraordinaria.

Les invito a zambullirse en este film, a sumergirse en esta bellísima historia y a bucear en el alma de cada personaje.

Magistral.

Josan Montull

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TERCERO A

TERCERO A

Tienen 15 años y la sonrisa en el rostro. Son revoltosos y cariñosos, tiernos y trastos. Hacen tercero de la ESO. Son el futuro -dicen- pero la verdad es que no les importa mucho. Día a día tienen que madrugar, e ir a clase. Tienen que vérselas con el inglés, las matemáticas, la religión, la lengua y mil cosas más. No todas son de su agrado, pero ahí están. No se llevan todos los libros a casa, dicen que si lo hicieran no podrían con el peso que les tocaría llevar. No les falta razón. La cultura pesa lo suyo. Son de la generación en que la informática se ha convertido en el instrumento educativo por excelencia.

Llegan con el móvil, el Smartphone o algún aparato electrónico. Están enganchados a esta tecnología y experimentan auténticos síndromes de abstinencia cuando no pueden usarla. Más que hablar,  wasapean; más que expresarse, tienen cuentas de Instagram y hasta de twitter; más que expresar sentimientos, anexan  emoticonos. Son los chavales de las marcas, de la red mediática, de las fotos que se cuelgan en el ordenador, del me kaes dpm wpxmo; son los hijos de las pantallas, los amigos de la realidad virtual, los que se evaden con la play imaginando otros mundos prefabricados. Se saben los programas de la tele, siguen con pasión la vida de algún fulano que gana una pasta con sus canciones y sus bailes y saben con certeza dónde llevan los tattoos los deportistas. Son la generación del chat, del móvil de última generación, de los mensajes escritos en una clave difícil.

Ya no hacen gimnasia sino Educación Física, No Trabajos Manuales sino Tecnología…Ya no trabajan aislados sino en cooperativo, aprenden vida e idiomas viajando, hacen aprendizaje basado en proyectos y en sus calificaciones mandan los estándares. Esperan en clase que toque el timbre para asomarse al pasillo a ver a algún amiguete al que llevan la friolera de una hora sin saludar.

Mientras las chicas se acarician sus cabellos lacios, los chicos calculan bien la distancia del pantalón bien ceñido dejando ver cuatro centímetro de tobillo. Son los reyes de la gomina y el espejo, de la sonrisa y el aparato de los dientes. Se enamoran y desenamoran con una rapidez encomiable y las redes sociales se convierten en amigos a los que se les confían secretos que pronto son ventilados por la nube.

Cuando llegas a clase te sonríen, te saludan, te dicen cosas cariñosas y, como una letanía perenne, te preguntan si hoy toca vídeo. Luego les calmas, consigues recomponer las geografía de la mesas del aula, se serenan y atienden, toman nota y hasta preguntan. Pero hay un momento mágico, casi de hipnosis se diría, en el que me buscan hábilmente para decirme  Cuéntanos una historia. Como si me costara un gran esfuerzo, cedo, me detengo y comienzo a relatar retazos de vida compartida con chavales difíciles a los que la historia les jugó malas pasadas y con los que pasé los mejores años de mi vida…entonces se quedan boquiabiertos, dejan los bolígrafos y empiezan a sumergirse en la historia incluso a algunos les brillan los ojos. Al terminar dicen “Hoy la clase sí que ha molao”. Es curioso, las experiencias pasadas siguen siendo las mejores maestras.

Aún me atrevo a ser profe de Religión, aún creo que estos amigos y amigas de 3º de la ESO tienen el derecho a que se les ayude a mirar a su interior y adentrase en el Misterio. Frente a sistemas sociales y políticos que se arrodillan ante el capital y rinden culto a la riqueza…remo a contracorriente hablándoles de Religiones y compartiendo con ellos textos del Evangelio, del Corán o de los Vedas. Hurtarles el derecho a la interioridad sería la manera más sutil de privarles de la libertad.

Estos adolescentes, entrañables y canallas, afectuosos y malvados, son –como antes lo fueron otros- los destinatarios de tantas leyes de educación, aprobadas y derogadas al albur de los tiempos y las siglas. Estos tipos de 3ºA siguen, como antaño lo hicieron otros, demandando a gritos límites y afecto. Ya sé que marcar límites, exigir y reprender es complicado; lo mejor sería dejar hacer, transigir, mirar para otro lado y pasar de todo…pero eso sería no quererles; estos chavales de 3ºA merecen el afecto maduro y constructivo de personas que han dedicado su vida a la educación.

Tienen distintas familias y distintas procedencias, algunos, distintos países y distintas religiones. Y conviven. Son buena gente, claro que sí, como los del B, los del C o los de la Z. Son chicos y chicas que, con sus historias personales y familiares, tienen ante sí el reto maravilloso de ir madurando para ser felices y hacer una sociedad más humana y libre.

Estoy a gusto entre ellos, es más, aprendo de ellos y les puedo asegurar que les quiero, Creo que han tenido una suerte inmensa al haber nacido en una época en la que las escuelas se esfuerzan en educar desde el cariño para la libertad y la convivencia. Me pidieron que escribiera sobre ellos y les di mi palabra de honor que lo haría.

Y es que todos, hace más o menos años, estuvimos en Tercero A…o tal vez fuera en Tercero B.

 

 

JOSAN MONTULL