LYAM

El pasado 22 de Enero el pequeño Liam Conejo, de 5 años, fue detenido junto con su padre en Minneapolis por el “delito” de ser extranjeros. Inmediatamente se les condujo al centro de inmigrantes en Dilley, a casi 2.000 Kms de su casa, mientras se tramitaba su proceso de inmigración.

El día de su detención, Lyam regresaba de su aula de preescolar junto con su padre. Antes de entrar en su casa, agentes del ICE, ataviados con máscaras, se llevaron a padre e hijo.

Algunos adultos y educadores se ofrecieron para quedarse con Lyam y cuidarle mientras su padre estuviera detenido, pero los agentes insistieron en que debían llevarse a los dos. Al parecer, querían utilizar a la criatura para que su madre, embarazada, y protegiendo a otro hijo adolescente, saliera de casa.

El centro de detención de Dilley se había cerrado en 2024 pero se reabrió a principios de este año para albergar a las víctimas de las detenciones masivas. Uno de los migrantes detenidos afirmaba sobre este Centro que «El agua es a menudo inutilizable y la comida llega con insectos, tierra y otros restos que la hacen prácticamente incomible”.

Días antes de esta detención, el mundo había visto con horror cómo dos guardias disparaban 10 tiros a Alex Pretti en Minneapolis acabando con la vida de este hombre que estaba reducido en el suelo. Los guardias que le mataron son Jesús Ochoa, de 43 años, y Raymundo Gutiérrez, de 35, ambos hispanos.

Este hecho no ha sucedido en un país en guerra o en el que los Derechos humanos sean pisoteados sin escrúpulos…esto ha pasado en USA, la que ha sido mayor democracia de la Tierra.

El tema es tan bochornoso e indignante, tan vergonzoso y repugnante, que me hago dos preguntas.

  • Los discursos de odio contra los inmigrantes que, con cada vez más frecuencia, se dan en nuestro país ¿no son cómplices de esos secuestros y asesinatos que se dan en los Estados Unidos?
  • ¿Retirará nuestro país la presencia de la selección nacional de fútbol en el Mundial que se juega próximamente en USA, como se ha retirado nuestra presencia en el festival de Eurovisión por la participación de Israel en el mismo?

Mucho me temo que no, ¿cómo vamos a echarnos para atrás en el fútbol, que es casi una religión nacional?

A los educadores nos toca trabajar por la paz entre nuestros jóvenes, que empiezan a creer que el extranjero es siempre un problema que se soluciona echándolo de nuestro país y devolviéndolo a la miseria, la violencia, la guerra y el hambre que le animaron a la desesperada búsqueda de un futuro más libre.

Ahora lo que toca es mirar a Lyam, esa criatura de cinco años que, con su mirada inocente, nos recuerda la dignidad de todas las personas y nos alerta contra los discursos que, en nombre de la seguridad, excluyen a los seres humanos por su procedencia.

JOSAN MONTULL

Vermiglio

La difícil búsqueda de la libertad: VERMIGLIO

Dirección: Maura Delpero (Italia 2024)
Reparto: Tommaso Ragno, Giusepp de Domenico, Roberta Rovelli,
Martina Scrinzi.
Música: Matteo Franceschini.
Fotografía: Mikhail Krichman.

Aspirante hace dos años al león de oro de Venecia, Vermiglio narra la historia de un clan familiar en un pueblo de las montañas dolomitas durante el último año de la segunda guerra mundial.

Un soldado desertor es acogido por una numerosa familia. Su llegada, y luego su ausencia, trastorna la vida de todos sus miembros.

El padre es el maestro del pueblo, hombre de firmes convicciones y con un autoritarismo excesivo en el marco de la familia. El pueblo está poblado fundamentalmente por ancianos, mujeres y niños. Los hombres jóvenes están en la guerra y las mujeres esperan y desesperan.

Delpero muestra el otro rostro de la guerra, el que está lejos del frente, allí donde no hay soldados ni bombardeos. De vez en cuando se oyen aviones que van y vienen, pero el drama bélico también está en esas zonas rurales donde impera la miseria.

Vermiglio emparenta con el cine rural italiano. Recuerda a obras tan hermosas como El árbol de los zuecos, de Ermanno Olmi o Padre patrón, de los hermanos Taviani. La película es austera, transida de una visión contemplativa. Durante el trascurso de un año, junto al paso de las estaciones, vemos el deseo de las tres chicas de la familia que quieren vivir siendo libres, cada cual con sus aspiraciones.

Hay en la película realismo, plano fijo, elipsis sugerentes, silencios, pobreza, autenticidad. No hay crítica social ni antibelicista, sino descripción, semejante a veces a un documental, incluso hay actores no profesionales que son lugareños del pueblo. El film tiene un extraordinario realismo que invita pausadamente a la reflexión.

No estamos ante una película comercial; se trata de un cine ante el que hay que sentarse predispuesto a hacer el esfuerzo por dejarse hipnotizar por la belleza de las imágenes y por la profundidad de la historia.

Vermiglio es un banquete, un festín, que no se puede gustar buscando saciarse, sino que hay que degustarla paladeándola con tranquilidad.

JOSAN MONTULL

TRINCHERAS DE PAPEL

Me han regalado un libro; sí, así de sencillo, un libro. Quienes me lo han regalado, lo vieron
en una librería, pensaron en mí y me lo compraron. Parace un acto intrascendente, pero
regalar en estos tiempos un libro es regalar un tesoro.
Vivimos agobiados por las prisas, la inmediatez, las redes sociales y los cambios
vertiginosos que nos hurtan el encuentro con nosotros mismos y nos imponen opiniones
banales de todo y de todos.
Por eso un libro es una trinchera intelectual y moral que nos ayuda protegernos de tanto
vacío y nos capacita para combatirlo. Abrir las páginas de una obra literaria es entrar con
calma en nuestro interior para conectar con el autor de esas letras que, una vez
publicadas, dejan de ser exclusivamente suyas para pasar a formar parte del patrimonio
intelectual de quien las lee.
Aventuras, reflexiones, estudios, intrigas, acción…todo está en los libros.
El libro es una fuente de verdad pausada que ayuda a pensar, a imaginar y crear, a dejarse
fascinar y a cuestionar el mundo, elaborando propias conclusiones y creando personales
fantasías.
Leer es regalarse tiempo a uno mismo, lanzarse a la aventura de soñar y dejarse fascinar y
asombrar.
Por eso, leer hoy se convierte en un acto de rebeldía; en un mundo en el que sutilmente se
nos quiere dirigir, manipular y controlar el pensamiento, leer un libro es un acto de rebeldía
y una afirmación de la propia libertad.
Recibirlo de quien te lo ha regalado (que ha tenido la delicadeza de pensar en ti), abrirlo,
acariciar sus páginas, olerlas, ojearlas…y preparar ese momento mágico en el que
empecemos a hacerlo nuestro con su lectura…es toda una liturgia que nos hace más
dignos y humanos.
Queremos ser libres, por eso nos atrincheramos en los libros para ser mejores.
Queremos ser indómitos, por eso resistimos, por eso leemos.

JOSAN MONTULL

SIETE LETRAS

Como quien no quiere la cosa, nos hemos adentrado en el Adviento, este tiempo de esperanza que nos anima a preparar la Navidad. Me atrevo, por tanto, a hacerles una sencilla propuesta. Vayan a un buscador de Internet y pongan la palabra “Navidad” y busquen imágenes. Se encontrarán con dibujos y fotografías de regalos, árboles engalanados, elfos, papá Noel, trineos, renos, luces, muñecos de nieve sonrientes, hogares adornados, calles luminosas, turrones, polvorones, roscones, cava, cestas de comida, diademas con cuernecitos de reno, nieve sintética, gorros, jerséis, estrellas luminosas, plantas y árboles caseros, bastoncitos de caramelo, guantes rojos y blancos, campanillas, bolas brillantes, piñas, muérdago, plantas con flor de Pascua, guirnaldas, billetes de lotería, anuncios de cenas de empresa… pero, sorprendentemente, habrá una ausencia. Hay que buscar muchas imágenes para encontrar al Niño Jesús. Hagan ustedes la prueba.

Están bien todas esas tradiciones… pero sin el pequeño Jesús, todo se nos antoja en pura VANIDAD sin NAVIDAD.

Los cristianos celebramos la irrupción de Dios en la historia, un Dios que se hace humano; por eso todo lo auténticamente humano es de Dios, porque Dios se ha hecho un recién nacido. Esa es la gran NOVEDAD. Para nosotros, todas esas fiestas sin Jesús, son vacías.

Eso tiene para nosotros una descomunal consecuencia: si Dios se hace humano…tenemos que descubrir a Dios en todo lo humano, y de manera particular, en todo lo frágil. Es decir, que en la solidaridad, el amor, el perdón, la fiesta y la ternura, independientemente de cuál sea el credo que lo firme, nos encontramos con el Misterio de un Dios que –para darse a entender- se ha hecho, ser humano.

El brillo de tanta luz y tanto festejo puede hacer que no veamos que cerca de nosotros hay seres humanos que, como el pequeño Jesús, se refugian en los márgenes de la sociedad buscando una vida digna. Son los pobres, los excluidos, los marginados. Así como el pequeño Jesús nació en un establo, sólo podemos descubrir el Misterio de Dios poniendo nuestros ojos en los que malviven a nuestro lado, privados de los lujos navideños. No por casualidad, también allí nos encontramos a hombres y mujeres que, lejos de la superficial VANIDAD, DAN VIDA desde la solidaridad a los que sufren.

Y es que, sólo dando vida nos encontraremos con el pálpito de un recién nacido en los márgenes de la Historia que viene a nuestro encuentro para darnos una luz profunda y auténtica.

Son sólo siete letras. Reordenémoslas para vivir con autenticidad y fiesta el nacimiento de Jesús, el gran ausente de la Navidad.

Ánimo, maldita VANIDAD

acompañemos a los que DAN VIDA.

FELIZ NOVEDAD.

FELIZ NAVIDAD.

Josan Montull

La cicatriz de Belén” de Banksy en Cisjordania: el pesebre navideño amurallado