El artista anónimo

Los pinceles del alma: EL ARTISTA ANÓNIMO

Dirección: Klaus Härö (Finlandia 2018)

Duración: 94 minutos.

Guion: Anna Heinämaa

Música Matti Bye

Fotografía: Tuomo Hutri

REPARTO: Heikki Nousiainen, Amos Brotherus, Stefan Sauk, Pirjo Lonka.

El director finés Klaus Härö es poco prolijo en su producción. Se ha caracterizado por tratar historias personales, con muy pocos personajes y con una situación dramática en la que las personas tienen que tomar opciones cruciales. En “La clase de esgrima” un profesor de Educación Física tenía que elegir entre la fidelidad a un grupo de niños y la cárcel o la huida y la libertad. En “Cartas al padre Jacob” una mujer ex presidiaria tendrá que elegir entre el desprecio o la ayuda a un sacerdote ciego.  

Esta vez, y siguiendo su línea habitual, nos presenta una película sencilla, profundamente humana, que invita a mirar las oscuridades de uno mismo cuando la relación con los otros aporta un poco de luz.

Olavi (Heikki Nousiainen), es un viejo marchante de arte que tiene una pequeña galería. Suele frecuentar las subastas de la ciudad en busca de alguna obra que le saque de su apurada situación económica. Un día encuentra un cuadro menospreciado por el que se fascina. Con su nieto de 15 años, al que hace mucho que no ve por profundas heridas familiares, emprende la búsqueda de la autoría de la obra.   Finalmente descubren que el cuadro es un rostro de Cristo del gran pintor ruso Ilyá Repin. Abuelo y nieto emprenderán la busca de dinero para poder comprar la obra.

La película es un precioso cuento moral. A medida en que Olavi -viejo, terco y ególatra- vaya descubriendo el cuadro, tiene que descubrir su culpa en el distanciamiento familiar y el dolor que ha provocado su lejanía de los seres queridos. A la vez, va descubriendo la bondad que hay en la familia que él menospreció vislumbra también su propia bondad, en la que tan apenas creía. Hace tiempo que Olavi tiró la toalla de su vida y se ancló en el aislamiento. La obsesión por el dinero ha provocado la ruptura familiar y provoca los mercadeos infames en el mundo del arte.

Haro presenta un retrato de la fragilidad humana y de la posibilidad de redención que tiene toda persona cuando se enfrenta a sus propios demonios y es capaz de pedir perdón.

Todo el film es de una abrumadora sencillez. La bellísima fotografía hace que cada imagen se convierta en un lienzo en el que el color y la luz están formidablemente tratados. Haro manifiesta una estupenda soltura para retratar el alma humana.

En medio de esa historia apasionante en la que se busca descubrir la autoría de un cuadro misterioso, “El artista anónimo” es una bellísima película que nos invita a mirar en nuestro interior para descubrir que en cada uno de nosotros existe un verdadero artista capaz de pintar la propia vida con los más hermosos colores que llevamos dentro.

Una delicia.

Josan Montull

Padre no hay más que uno,2. La llegada de la suegra

La gran familia y una más

Dirección: Santiago Segura (España 2020)

Guion: Marta González de Vega, Santiago Segura

Música: Roque Baños

Reparto: Santiago Segura, Toni Acosta, Loles León, Martina D’Antiochia, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos González Morollón, Sirena Segura, Leo Harlem, Silvia Abril,

Ha sido el pelotazo del verano. Tras los meses en que los cines estuvieron cerrados por la pandemia, nuestro Santiago Segura, que se ha manifestado ferviente admirador del viejo clásico “La gran familia” (1962), ha tenido la osadía de presentar en pantalla grande una película que ha llevado a los cines a millones de espectadores y les ha hecho reír con las nuevas peripecias de Javier y Marisa, padres de una numerosa familia.

Esta vez Javier se ha convertido en el líder del chat de madres “Conchi” inventado por él mismo. Cuando parece que la numerosa familia marcha bien y que todo está bajo control, la inesperada noticia de que Marisa está embarazada y hay que hacer hueco en casa a otra criatura desata una crisis importante en la vida de Javier. Para colmo, llegará la suegra -a la que Javier teme- que, además, trae un perro consigo para ayudar en la situación.

Segura retoma un año después a la familia de su anterior éxito y consigue de nuevo una película fresca, familiar y muy divertida. El éxito del film está apoyado en dos pilares. En primer lugar, el innegable talento del director para articular un guión agilísimo y simpático, con un argumento que, si bien podría ser previsible, está resuelto con oficio. Los gags, no todos de la misma calidad, están perfectamente articulados a lo largo de la película que casi no da respiro al espectador y lo mantiene en una sonrisa o carcajada permanente desde el minuto uno.

Por otra parte, el talento de los actores es excelente. El mismo Segura vuelve a interpretar al pillo pero bonachón Javier, asustado ante cualquier novedad familiar, pero dispuesto a dar lo mejor de sí mismo para cuidar su matrimonio y educar a sus hijos. Toni Acosta interpreta a una madre conciliadora y con carácter, capaz de poner en vereda los desatinos de Javier y dispuesta a construir la familia. También los secundarios están estupendos; impagable Loles León dando vida a la suegra, y Leo Harlem y Silvia Abril como los cuñadísimos sin hijos.

Pero sobresale excepcionalmente la interpretación de los niños, entre los que se encuentran dos hijas del director. La frescura, espontaneidad y soltura ante la cámara son extraordinarias.

Por otra parte y como es habitual en la filmografía del director, hay unos cameos de famosos que también resultan cordiales. Así, van desfilando en la pantalla a José Mota, Florentino Fernández,  Carlos Areces, Alberto Chicote, Ainhoa Arteta y Lorenzo Caprile.

Todo funciona y encaja en esta película cordial, amable y divertida: el guión, la luminosa fotografía, la música de Roque Baños y la interpretación.

Pero además, hay en el film una mirada apasionada, cariñosa y tierna a la familia. El director, entre chiste y chiste, viene a decirnos que cuando se lucha por el amor, el perdón, la acogida y el cuidado de los seres queridos para hacerlos crecer, la vida resulta maravillosa.

Ideal, pues, para ver en familia. Segura deja la puerta abierta para una tercera parte…ojalá llegue.

JOSAN MONTULL

Pan del cielo

Al ver la estrella se llenaron de alegría: PAN DEL CIELO

(de Giovanni Bedeschi)

Guion: Franco Dipietro
Música: Fabrizio Baldoni, Enrico Goldoni, Claudio Sanfilippo

Reparto: Donatella Bartoli (Lilli)
Sergio Leone (Annibale)
Alessandro Lussiana (Estrella invitada)
Paola Pitagora (Ada)
Alberto Torquati (El reportero)
Giacomo Valdameri (Sky reporter)
Mateo Çili (Besmir)

“Pan del Cielo” cuenta la historia de Lilli y Aníbal, dos veteranos “sin techo” que duermen en las calles de Milán. La víspera de Navidad escuchan un sonido extraño que sale de un gran cubo de basura, se acercan y encuentran a un bebé en buen estado de salud. Deciden llevarlo al hospital infantil más cercano y allí son testigos de algo extraordinario: ni los doctores ni las enfermeras logran ver al niño.

La pareja de indigentes acude entonces a un almacén abandonado donde malviven otros indigentes y allí, paradójicamente, el niño es visto por prácticamente todos. Una joven madre negra amamanta al bebe. Los pobres le hacen un lecho entre ellos y cuidan a la criatura que les trae una gran alegría. Pronto la noticia se difunde por Milán. Muchos acuden a ver al niño; algunos no lo ven y quedan frustrados, otros, sin embargo, lo pueden ver, se alegran y comunican su alegría a los que les rodean. La noticia del niño misterioso, visible para algunos e invisible para otros, se extiende por toda la ciudad.

El debutante director Giovanni Bedeschi fue voluntario durante doce años en un comedor franciscano de los sin techo milaneses. Allí vivió las diferencias de su vida profesional como publicista y su entrega a los más pobres. A partir de su experiencia, y con la ayuda de auténticos pordioseros, ha rodado esta película que se convierte en una fábula de tanta densidad como sencillez.

Todo en el film tiene aroma de evangelio y hace alusión al nacimiento de Jesús. Las reflexiones que aporta son muchas. Un mundo que no ve a los indigentes, refugiados y excluidos no puede ver nunca al niño misterioso que está con nosotros y nos mira. Un corazón egoísta y rencoroso necesita de la conversión para volver a descubrir al niño maravilloso. El niño, que no se deja fotografiar ni atrapar por nadie, ni tan siquiera por la Religión, es anunciado por los pobres y los sencillos que, al verlo, tienen una alegría incontenible. El encuentro con ese niño invita a la reconciliación y al perdón, al amor a un mismo y a la fraternidad.

Todos estos mensajes, que invitan a la bondad y a la fraternidad, están contados con una narración interesante, sencilla y bien construida desde el principio.

Las primeras imágenes del film son un preámbulo magnífico. Un primerísimo plano de un mendigo, desdentado, arrugado y con una muleta que se dispone a dormir hace una bellísima oración:

…Alabado seas mi Señor por nuestro hermano banco

Tan duro y frío pero que cuidadosamente acoge nuestro cuerpo cansado

Alabado seas mi Señor por el hermano cartón y por la hermana manta

que, aunque no derrote a los demonios de la noche,

al menos los aleja…

El montaje alterna por momentos imágenes reales en las que contrasta el lujo de Milán con los sin techo durmiendo en la calle.

Esto es “Pan del Cielo”, una película espiritual que obliga a mirar sin escrúpulos a los invisibles de nuestra Historia. En estos tiempos en los que muchos se esfuerzan por justificar la exclusión arguyendo la propia seguridad, o defienden la falta de acogida como fundamento de la paz social y el bienestar… este film es necesario. No es una película sobre la fe en lo invisible, sino sobre la fe en lo real, en lo que es tan brutalmente real que preferimos no mirarlo. La lección de Bedeschi es muy clara: sólo mirando sin prejuicios el misterio de los pobres podremos atisbar el Misterio de un Dios que se ha hecho pobre. Sólo viendo a los que visiblemente hacemos invisibles podremos ver al invisible que se nos ha hecho visible. O, lo que es lo mismo, una fe que quiera descubrir la Trascendencia sin descubrir a los excluidos será una alucinación alienante que poco tiene que ver con Dios.

Accede desde aquí a la web oficial de la película.

http://pandelcielo.es/

JOSAN MONTULL

El niño que domó el viento

Desafiando la fatalidad

EL NIÑO QUE DOMÓ EL VIENTO

(Reino Unido 2019)

Director: Chiwetel Ejiofor.

Reparto: Chiwetel Ejiofor, Maxwell Simba, Joseph Marcell

En la República de Malawi la familia de William, un adolescente espabilado, viven muy pobremente de la siembra y la recogida del maíz. Los padres de William desean darles a sus hijos lo que ellos no pudieron tener: educación, cultura. Pero la llegada de una sequía impresionante y la gestión despótica del gobierno desata una hambruna tremenda. El padre de familia cree que ya sólo queda rezar, la hija mayor piensa en la huida, pero William, que observa ávidamente la realidad, cree que puede construir una noria rudimentaria para tener agua aprovechando la fuerza del viento, siguiendo los pasos de un libro encontrado en la biblioteca de la escuela.

Inspirado en la historia real del joven William Kamkwamba, una de las “30 personas menores de 30 años que cambiaron el mundo” según la revista Time, el debutante director Chiwetel Ejiofor consigue una película didáctica y cargada de valores humanos. Con un ritmo ralentizado, Ejiofor retrata la pobreza de una forma excepcional, casi documental, y es precisamente ese retrato de miseria lo que conmueve al espectador desde el principio.

Hay, por otra parte, en la película un homenaje a la familia, a la fidelidad, al sacrificio personal que comporta el amor cuando debe desvivirse por proteger a los hijos. A pesar de las discusiones familiares en medio de la desesperación que provoca el hambre, prima siempre generosidad y la entrega por los demás.

El verdadero William Kamkwamba

Y hay también un elogio de las convicciones y prácticas religiosas. Éstas, en una comunidad plural como la que viven los protagonistas, son más profundas cuando son comunitarias y cuando personas de diferentes credos son capaces de rezar juntas. En los rótulos de crédito finales, y junto a fotografías de los auténticos protagonistas, aparece la frase “Dios es como el viento, lo toca todo” que, de alguna manera, explicita el sentimiento trascendente del film.

Un film humano, cargado de valores, técnicamente muy bien realizado, con una historia, en fin, que invita al espectador a ser mejor persona.

JOSAN MONTULL