La cena

Una película sabrosa: LA CENA

(España 2025)

Director: Manuel Gómez Pereira.

Reparto: Mario Casas, Alberto San Juan, Asier Etxeandía; Elvira Mínguez, Martín Páez.

Guión: Joaquín Oristrell sobre la obra de José Luís Alonso de Santos.

Dicen que la comedia es el medio más adecuado para describir el mayor de los dramas. Ya lo hizo Chaplin con “El gran dictador” (1940) o Lubitsch con “To Be or Not to Be” (1942) riéndose con ingenio del nazismo y condenándolo por inhumano y miserable. También los hermanos Marx se burlaron de todas las guerras en “Sopa de ganso” (1933). Y es que la comedia bien tratada tiene una fuerza arrolladora que la hace atemporal. La risa se convierte entonces en un potente instrumento para ridiculizar el mal.

En “La cena” Manuel Gómez Pereira hace una comedia estupenda con el contexto terrible del final de la Guerra Civil.

Dos semanas después de acabar la Guerra, Franco solicita una cena de celebración en el Hotel Palace. Un joven teniente, un maître meticuloso y un grupo de prisioneros republicanos expertos en cocina, deben preparar un banquete impecable en tiempo récord.

En el Hotel, convertido en Hospital se juntan dos personajes hilarantes: el militar (Mario Casas) y el maître (Alberto San Juan). Todos los cocineros están encarcelados por pertenecer al bando republicano y tienen que salir de prisión para prepararle un banquete a su odiado enemigo: Franco.  Todo parece ir sobre ruedas, pero en la cocina se trama algo más que un menú. 

El espectador asiste divertido a una estrafalaria situación que se convierte en una obra coral de enredo con un ritmo vertiginoso y con nuevos personajes que van entrando en escena y van complicando las cosas.

La ambientación es notable y las interpretaciones son sensacionales. Destaca Alberto Sanjuán, expresivo y contenido en sus gestos, que da vida al maître minucioso que esconde una historia de sufrimiento que no puede manifestar.

El trasfondo es terrible: la miseria que deja la guerra civil, las venganzas de los vencedores, el hambre que llega a todos. Con ese telón de fondo, a lo largo de todo el metraje miramos la pantalla con una sonrisa permanente y más de una carcajada hasta el final del film.

Gómez Pereira nos sirve un auténtico banquete de buen cine, con suculentas interpretaciones, sazonada con momentos desternillantes y con un postre final delicioso y sorprendente.

Pasen señoras y señores. La cena está servida. Excelente película.

Josan Montull

Vermiglio

La difícil búsqueda de la libertad: VERMIGLIO

Dirección: Maura Delpero (Italia 2024)
Reparto: Tommaso Ragno, Giusepp de Domenico, Roberta Rovelli,
Martina Scrinzi.
Música: Matteo Franceschini.
Fotografía: Mikhail Krichman.

Aspirante hace dos años al león de oro de Venecia, Vermiglio narra la historia de un clan familiar en un pueblo de las montañas dolomitas durante el último año de la segunda guerra mundial.

Un soldado desertor es acogido por una numerosa familia. Su llegada, y luego su ausencia, trastorna la vida de todos sus miembros.

El padre es el maestro del pueblo, hombre de firmes convicciones y con un autoritarismo excesivo en el marco de la familia. El pueblo está poblado fundamentalmente por ancianos, mujeres y niños. Los hombres jóvenes están en la guerra y las mujeres esperan y desesperan.

Delpero muestra el otro rostro de la guerra, el que está lejos del frente, allí donde no hay soldados ni bombardeos. De vez en cuando se oyen aviones que van y vienen, pero el drama bélico también está en esas zonas rurales donde impera la miseria.

Vermiglio emparenta con el cine rural italiano. Recuerda a obras tan hermosas como El árbol de los zuecos, de Ermanno Olmi o Padre patrón, de los hermanos Taviani. La película es austera, transida de una visión contemplativa. Durante el trascurso de un año, junto al paso de las estaciones, vemos el deseo de las tres chicas de la familia que quieren vivir siendo libres, cada cual con sus aspiraciones.

Hay en la película realismo, plano fijo, elipsis sugerentes, silencios, pobreza, autenticidad. No hay crítica social ni antibelicista, sino descripción, semejante a veces a un documental, incluso hay actores no profesionales que son lugareños del pueblo. El film tiene un extraordinario realismo que invita pausadamente a la reflexión.

No estamos ante una película comercial; se trata de un cine ante el que hay que sentarse predispuesto a hacer el esfuerzo por dejarse hipnotizar por la belleza de las imágenes y por la profundidad de la historia.

Vermiglio es un banquete, un festín, que no se puede gustar buscando saciarse, sino que hay que degustarla paladeándola con tranquilidad.

JOSAN MONTULL

Te protegerán mis alas

Rodar con el corazón: TE PROTEGERÁN MIS ALAS

Dirección: Antonio Cuadri (España 2025).

Reparto: Ibrahima Kone, Nacho López, Alejo Sauras, Daniel Ortiz.

Guión: Claudio Crespo, Antonio Cuadri, Pedro Delgado, Isabel de Azcarraga

a partir de una novela de José Miguel Nuñez.

Música: Jesús Calderón.

Fotografía: Jorge L. Rodríguez Azogue.

Hay películas tan grandiosas como vacías; otras son emotivas porque un presupuesto extraordinario y una producción fabulosa; otras películas tocan el corazón desde la sencillez y la humildad por la fuerza de la historia que narran, tal es el caso de “Te protegerán mis alas”, una película con una producción humilde pero que engancha por la grandeza de lo que cuenta.

Wentinam, un niño huérfano en las calles de Kara, Togo, sobrevive entre la oscuridad y la miseria hasta que encuentra un horizonte en la ‘Ciudad de los Muchachos’ y el apoyo de un misionero salesiano español, iniciando un camino hacia la redención y un futuro mejor.

La película tiene dos partes bien diferenciadas, en la primera se nos narra la vida del pequeño Wentinam, criado en el basurero y que sobrevive gracias a la acogida de una familia católica a la que abandona para dedicarse a la delicuescencia con pequeños robos en las calles de Kara trabajando para unos jóvenes ladrones.

En medio de la noche, los ojos de Wentinam observan de vez en cuando a un joven blanco jugando con niños de la calle togoleses o durmiendo en la misma calle entre ellos. Tiempo después el azar le lleva a la misión salesiana en la que muchos niños y adolescentes conviven en paz, armonía y aprendiendo a trabajar. Allí se encuentra con el padre Antonio, el joven que callejeaba en la noche haciéndose amigo de niños abandonados.

Las dificultades de la adaptación a su nuevo hogar son narradas por Cuadri con inteligencia de modo que suscita el interés del espectador que va viendo los procesos en la socialización y educación del pequeño protagonista.

A la vez que el film presenta la evolución de los muchachos, nos da a conocer la vida de la comunidad salesiana y las tensiones internas que experimentan. Mientras el padre Antonio sueña con acoger a más y más niños de la calle y apuesta por la construcción de los “Pequeños hogares”, un proyecto de acogida para más niños, el ecónomo de la comunidad, el padre Alfonso, lo rechaza con fuerza. Los enfrentamientos entre ambos, el soñador y el realista, son muy duros y llegan a ser vistos por los niños como un ataque personal del ecónomo al padre Antonio.

La segunda parte narra la huida de los tres jóvenes ahijados del padre Antonio. Perseguidos por la policía togolesa, tienen que escapar del país y buscar refugio en España, donde esperan encontrar a algunos de los salesianos que les acogieron en la misión. La huida será otra aventura terrible que les llevará a salta la valla para llegar a su destino.

El film, realizado con medios modestos, ha sido rodado en Togo, lo que aporta verosimilitud a la historia, y en España. En la historia se cuentan muchas cosas, pero la narración es tan apasionante que atrapa y conmueve al espectador que sabe, además, que se trata de una historia verídica. En los 107 minutos de metraje se refleja lo que ocurre en más de 20 años…pero, gracias a un guion muy bien escrito, la historia fluye con frescura y en ningún momento se atasca.

La película es un homenaje a las misiones salesianas en su 150 aniversario. Cuadri ha sabido dibujar con maestría el carisma de don Bosco fundador de los salesianos, encarnado en estos misioneros.

Varias escenas son, a este respecto, especialmente significativas:

  • Cuando Wentinam sigue al padre Antonio y éste se da cuenta, le pide a un muchacho de la misión que le lleve comida al pequeño que mora desde la puerta y no se atreve a entrar. El mismo muchacho que le lleva la comida le invita a darse una ducha y cambiarse.
  • En otro momento del film, el policía corrupto que quiere extorsionar a los salesianos le da el pésame al padre Alfonso por la muerte de su superior, le pregunta qué va a hacer ahora que se queda solo. El sacerdote le responde que no está solo, hay con él otro hermano de comunidad, tiene a su Congregación, al Obispado y a todos esos jóvenes que conviven en la misión.
  • Hacia el final de la película, el padre Raúl llora mientras el joven Wentinam tiene un momento crítico de su enfermedad. Raúl (Alejo Sauras) toma el rosario para rezar y, desanimado, lo arroja al suelo con fuerza; cuando sale Wentinam, le recoge el rosario del suelo y se lo entrega al sacerdote diciendo “Creo que esto es tuyo”.

En el carisma salesiano, son los jóvenes los que dan la identidad a los religiosos, los que les ayudan a ser lo que son, los que les hacen descubrir día a día su vocación. Por otra parte, los jóvenes –tal y como vivió don Bosco- son los primeros colaboradores para ayudar a otros jóvenes a partir de la experiencia que han vivido; los religiosos nunca educan y evangelizan solos, sino que siempre cuentan con los jóvenes para ser educadores de otros chavales.

Por otra parte, en el carisma de los salesianos hay una especie que una locura inconformista que les impulsa a ir más allá, a no conformarse con lo que tiene, a inventar, imaginar, innovar, poner en pie nuevos proyectos que alimenten la esperanza de los necesitados. Atribuyen a don Bosco la frase: “Hay que hacer lo que se deba, aunque se deba lo que se hace”. Este espíritu aventurero lo encarna el padre Antonio, este ímpetu ilusionado e inconformista logrará arrastrar a su oponente Alfonso que termina como Antonio, con el pelo largo, barba y rodeado de chavales. Una vez más, son los jóvenes los que le redimen y le animan a la aventura de la entrega generosa.

Inspirada en un libro del mismo título del salesiano José Miguel Núñez, que conoció al protagonista de la historia y le prometió que la pondría por escrito, “Te protegerán mis alas” es una película hermosísima, que invita a agradecer, repensar y relanzar proyectos solidarios que animen la vida de los más desposeídos.

Y es que hay muchos hombres y mujeres que, abandonando, los privilegios del primer mundo, descienden a los infiernos de la miseria para ser testigos de esperanza.

Una película con corazón.

JOSAN MONTULL

Los Domingos

La irrupción de Dios:LOS DOMINGOS

Guion y Dirección: Alauda Ruiz de Azúa

Intérpretes: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés, Juan Minujin, Nagiore Aramburu.

Fotografía: Bet Rourich

Al visionar “Los domingos” nos encontramos con una extraordinaria obra de cine espiritual. Con frecuencia confundimos el cine religioso con el cine espiritual.

El cine religioso cuenta historia edificantes que buscan reforzar la fe, proponer ejemplos de vida, presentar historias edificantes…Es un cine que ofrece respuestas, que catequiza en su mensaje.

El cine espiritual suele tener una gran categoría estética, invita a la contemplación y es una puerta abierta al Misterio. Los planos, la música, el montaje, cada mirada, todo su estilo están al servicio de un mensaje trascendente. Es un cine que suscita preguntas. En este tipo de filmografía habría que enmarcar “Los domingos”.

Ainara (Blanca Soroa), una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la joven manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. Cuando la joven no puede callar esa inquietud que le quema por dentro y lo comunica a la familia, estalla un conflicto extraordinario. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia provocando un abismo y una prueba de fuego para todos. La serenidad y claridad de la joven contrasta con la reacción de cada miembro de la familia y sus amistades. El desconcierto sume a su entorno en un caos, incluso alguna persona cercana busca con todas sus fuerzas condicionar a la joven para evitar que entre en un convento que considera de mujeres “locas, que son una secta”. La sencillez de la joven saca de quicio a muchos de los suyos que ponen en cuestión su propia vida.

La directora, Alauda Ruíz de Azúa, ya había tratado con acierto el tema de la familia en algún film (“Cinco lobitos”) e incluso en una serie (“Querer”); esta vez se adentra en una crisis familiar provocada por la vocación religiosa de una hija. El título “Los domingos” ya tiene una doble lectura: es el día dedicado a la familia y el día de ir a misa.

Todo en la película rezuma espiritualidad, la fotografía, el ritmo pausado, el guion, las sugerentes elipsis y la música del coro, que ensaya y canta Into my arms, de Nicholas Edward Cave, que contrasta con la de Bizarrap y Quevedo, que oyen los jóvenes cotidianamente.

La película es excelente y sorprende que, en estos tiempos, el tema se aborde con una profundidad estupenda. Los personajes están tratados con delicadeza y seriedad, no hay caricatura ni trazo grueso, hay autenticidad sin prejuicios y un respeto extraordinario. Las interpretaciones son sobresalientes, destaca la siempre eficaz Patricia López Arnáiz en el papel de tía de Ainara, con un laicismo visceral y combativo; la tía encarna el dilema entre amor y libertad; quiere mucho a su sobrina, pero no quiere dejarla libre para que ella tome la decisión que quiere.

Sorprende, más que gratamente, la debutante Blanca Soroa, en el papel protagonista. Aporta una normalidad y credibilidad admirables. Sin duda, el trabajo que ha hecho la directora con ella ha sido exigente y buenísimo. 

Independientemente de sus muchos valores cinematográficos, el film refleja una característica de nuestro mundo: la tolerancia que tenemos ante todo lo nuevo no se acaba de ver tan clara con el tema religioso. Hoy cualquier persona, afortunadamente, puede ser lo que quiera, tener las aficiones que quiera, asumir la condición sexual que desee, vestir como guste…hay una tolerancia absoluta para aceptar todo, por más extraño que nos parezca, pero, ante las opciones religiosas, este mundo se acobarda y suscita con frecuencia intransigencia, menosprecio y burla.

La religión es motivo de chanza en muchos ámbitos, supuestamente tolerantes, y parece que deba ser relegada al ostracismo y acusada de suscitar fanatismo. Pero, lo cierto es que lo religioso sigue estando presente, que hay personas que quieren ser felices yendo a contracorriente de las líneas supuestamente progresistas de muchos ambientes. Urge una mirada respetuosa, que no paternalista y condescendiente, ante el hecho religioso, un hecho que sigue creando interrogantes.

El final es muy hermoso, abierto a las preguntas profundas, a revisar la propia vida y las propias creencias, a adentrarse en el Misterio del mismo modo en que las monjas van entrando, en un plano bellísimo, en el interior del convento, donde, paradójicamente, se atisba una libertad más serena que el mundo que queda fuera.

¡Qué maravilla que una película presente la vocación religiosa como conflictiva por auténtica!

¡Qué maravilla que una película anime a que el espectador salga del cine con más preguntas de las que traía al entrar!

Vayan a verla.

JOSAN MONTULL