Sueños de trenes

Árboles y hombres: SUEÑOS DE TRENES

Dirección: Clint Bentley. (USA 2025)

Guión: Clint Bentley de una novela de Denis Johnson.

Reparto: Joel Edgerton, Felicity Jones, William H.Macy.

Música: Bryce Dessner.

Fotografía: Adolpho Veloso.

Acreedora de varios premios, ha llegado hasta nosotros el film de Clint Bentley “Sueños de trenes”.

Robert Grainier es un jornalero que trabaja talando árboles en Idaho durante la construcción del ferrocarril en el Oeste americano a principios del siglo XX. Su trabajo le lleva a ausentarse temporadas de su casa, dejando a su esposa y a su hija a las que echa mucho de menos y a las que ama entrañablemente.

A lo largo de sus estancias lejos de casa, Robert va encontrándose con gentes muy dispares; con algunos de ellos contrae amistad y pasan tiempo conversando en profundidad sobre el sentido de la vida. Golpeado por la tragedia, Robert tendrá que luchar por adaptarse a su nuevo entorno.

La película va discurriendo con una cadencia pausada que invita a la contemplación. La bellísima fotografía dota de una lírica excepcional toda la historia.

Casi podemos decir que el alma de Robert es fotografiada y se nos muestra con una precisión estupenda. A lo largo de sus trabajos, Robert conoce el racismo, la soledad, la derrota, el duelo.

Su protagonista, Joel Edgerton, hace un trabajo extraordinario. Su rostro contenido exterioriza todos sus sentimientos. La mirada de Edgerton va reflejando todo lo que Robert va viendo a lo largo de su historia.

Son muchos los temas que afronta la película: el impacto del progreso, la libertad, el destino del ser humano (tan bien reflejado por la construcción de las vías de ferrocarril), la relación con la naturaleza…

El espectador se va haciendo preguntas: ¿en qué soñamos los humanos que construimos vías para trasladarnos de un lugar a otro? ¿Qué ocurre cuando nuestras vías se cortan dramáticamente? ¿Siempre las vías nos llevan al destino querido?… ¿en que sueñan los trenes?

Train Dreams. (Featured) William H. Macy as Arn Peeples and Joel Edgerton as Robert Grainier in Train Dreams. Cr. BBP Train Dreams. LLC. © 2025.

Estamos ante una obra bellísima en un paisaje que es reflejo de la historia humana. Hay muchos árboles en la película, árboles que, como las vidas de muchos hombres, son talados sin compasión, árboles sin raíces que se derrumban habiendo daño porque no tienen asideros, árboles con raíces que aguantan todo tipo de sinsabores, árboles que apuntan al cielo como intentando acariciar la Trascendencia.

Así es la historia de Robert, nuestra historia, como la de los árboles que llenan la pantalla.

Hermosísima, profunda, con un lirismo con vocación espiritual, “Suelos de trenes” es una de las mejores películas que se han estrenado el último año.

JOSAN MONTULL

Leo & Lou

Directa al corazón: LEO & LOU

Dirección: Carlos Solano (España 2025)
Reparto: Isak Férriz, Julia Sulleiro, Manuel Marquiña, Marta Larralde Maggie Civantos.
Fotografía: Borja López.
Música: Iván Palomares.

De vez en cuando el cine nos regala obras sencillas y humanas, que –con poco presupuesto y mucho arte y cariño- consiguen contar historias que llegan al corazón. Tal es el caso de “Leo & Lou” del debutante Carlos Solano.
El film cuanta la historia de Leo, que, con apenas 10 años, está en un Centro de acogida. La niña perdió el habla desde que hace unos años sus padres murieron en un accidente. Tras el disgusto que da a su educadora por un comportamiento imprudente y agobiada por el maltrato de otros niños, se fuga del Centro huyendo de los problemas y de sí misma. En su camino se cruza con Lou, un tipo gruñón, experto en meterse en líos. Lou cree que le hace un favor llevándola de vuelta a casa, pero Leo le ha convertido, sin saberlo, en su compañero de fuga rumbo a una competición de pesca. Así comienza el viaje de esta peculiar pareja: una niña que no habla y un hombre que no quiere escuchar.


El film es una road movie optimista y simpática. El viaje de esas dos personas tan antagónicas les ayuda a encontrarse a sí mismas a través del cariño y la amistad. Por más que son dos seres radicalmente opuestos, su viaje les lleva a reencontrarse con sus seres queridos y a hacer del perdón un instrumento de redención personal.
El girón es ágil y toda la historia resulta entretenida desde los primeros fotogramas. La química entre los dos protagonistas es excelente; se nota que lo pasan bien en el rodaje y se sienten muy cómodos en la interpretación de sus personajes. Especialmente excelente resulta la actuación de la debutante Julia Sulleiro, que, con una gestualidad más que expresiva, consigue comunicar alegría, tristeza, duda y sentimientos muy profundos desde la frescura de una niña.
Isak Férriz borda el papel del tipo gruñón y bueno que oculta tras de una aparente dureza una profunda humanidad.
Los maravillosos paisajes de Galicia y la música tradicional y hermosa hacen lo demás.


Una película, pues, que invita a creer en las personas y anima a la bondad tras haberla visionado.
Una pequeña joya para toda la familia.

JOSAN MONTULL

La cena

Una película sabrosa: LA CENA

(España 2025)

Director: Manuel Gómez Pereira.

Reparto: Mario Casas, Alberto San Juan, Asier Etxeandía; Elvira Mínguez, Martín Páez.

Guión: Joaquín Oristrell sobre la obra de José Luís Alonso de Santos.

Dicen que la comedia es el medio más adecuado para describir el mayor de los dramas. Ya lo hizo Chaplin con “El gran dictador” (1940) o Lubitsch con “To Be or Not to Be” (1942) riéndose con ingenio del nazismo y condenándolo por inhumano y miserable. También los hermanos Marx se burlaron de todas las guerras en “Sopa de ganso” (1933). Y es que la comedia bien tratada tiene una fuerza arrolladora que la hace atemporal. La risa se convierte entonces en un potente instrumento para ridiculizar el mal.

En “La cena” Manuel Gómez Pereira hace una comedia estupenda con el contexto terrible del final de la Guerra Civil.

Dos semanas después de acabar la Guerra, Franco solicita una cena de celebración en el Hotel Palace. Un joven teniente, un maître meticuloso y un grupo de prisioneros republicanos expertos en cocina, deben preparar un banquete impecable en tiempo récord.

En el Hotel, convertido en Hospital se juntan dos personajes hilarantes: el militar (Mario Casas) y el maître (Alberto San Juan). Todos los cocineros están encarcelados por pertenecer al bando republicano y tienen que salir de prisión para prepararle un banquete a su odiado enemigo: Franco.  Todo parece ir sobre ruedas, pero en la cocina se trama algo más que un menú. 

El espectador asiste divertido a una estrafalaria situación que se convierte en una obra coral de enredo con un ritmo vertiginoso y con nuevos personajes que van entrando en escena y van complicando las cosas.

La ambientación es notable y las interpretaciones son sensacionales. Destaca Alberto Sanjuán, expresivo y contenido en sus gestos, que da vida al maître minucioso que esconde una historia de sufrimiento que no puede manifestar.

El trasfondo es terrible: la miseria que deja la guerra civil, las venganzas de los vencedores, el hambre que llega a todos. Con ese telón de fondo, a lo largo de todo el metraje miramos la pantalla con una sonrisa permanente y más de una carcajada hasta el final del film.

Gómez Pereira nos sirve un auténtico banquete de buen cine, con suculentas interpretaciones, sazonada con momentos desternillantes y con un postre final delicioso y sorprendente.

Pasen señoras y señores. La cena está servida. Excelente película.

Josan Montull

Vermiglio

La difícil búsqueda de la libertad: VERMIGLIO

Dirección: Maura Delpero (Italia 2024)
Reparto: Tommaso Ragno, Giusepp de Domenico, Roberta Rovelli,
Martina Scrinzi.
Música: Matteo Franceschini.
Fotografía: Mikhail Krichman.

Aspirante hace dos años al león de oro de Venecia, Vermiglio narra la historia de un clan familiar en un pueblo de las montañas dolomitas durante el último año de la segunda guerra mundial.

Un soldado desertor es acogido por una numerosa familia. Su llegada, y luego su ausencia, trastorna la vida de todos sus miembros.

El padre es el maestro del pueblo, hombre de firmes convicciones y con un autoritarismo excesivo en el marco de la familia. El pueblo está poblado fundamentalmente por ancianos, mujeres y niños. Los hombres jóvenes están en la guerra y las mujeres esperan y desesperan.

Delpero muestra el otro rostro de la guerra, el que está lejos del frente, allí donde no hay soldados ni bombardeos. De vez en cuando se oyen aviones que van y vienen, pero el drama bélico también está en esas zonas rurales donde impera la miseria.

Vermiglio emparenta con el cine rural italiano. Recuerda a obras tan hermosas como El árbol de los zuecos, de Ermanno Olmi o Padre patrón, de los hermanos Taviani. La película es austera, transida de una visión contemplativa. Durante el trascurso de un año, junto al paso de las estaciones, vemos el deseo de las tres chicas de la familia que quieren vivir siendo libres, cada cual con sus aspiraciones.

Hay en la película realismo, plano fijo, elipsis sugerentes, silencios, pobreza, autenticidad. No hay crítica social ni antibelicista, sino descripción, semejante a veces a un documental, incluso hay actores no profesionales que son lugareños del pueblo. El film tiene un extraordinario realismo que invita pausadamente a la reflexión.

No estamos ante una película comercial; se trata de un cine ante el que hay que sentarse predispuesto a hacer el esfuerzo por dejarse hipnotizar por la belleza de las imágenes y por la profundidad de la historia.

Vermiglio es un banquete, un festín, que no se puede gustar buscando saciarse, sino que hay que degustarla paladeándola con tranquilidad.

JOSAN MONTULL