MISERICORDIAE VULTUS 2

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 2 de 3)

SEGUNDA PARTE: CÓMO DISFRUTAR MEJOR DEL JUBILEO

En la segunda parte de la bula, el papa Francisco propone para profundizar en el jubileo hacer peregrinaciones porque eso será “una señal de que la misericordia es una meta a alcanzar que requiere compromiso y sacrificio”.

El camino como búsqueda de transformación personal y de encuentro consigo mismo ha sido repetidas veces llevado al cine. Como camino de misericordia proponemos tres películas:

  • Una historia verdadera (de David Linch. USA 1999) que cuenta la historia del anciano Alvin Straigth que vive en Iowa con una hija discapacitada. Cuando se entera de que su hermano Lyle, con el que no se habla desde hace años, ha sufrido un infarto, descubre que necesita reconciliarse y emprende una un largo camino de 500 kms hacia su encuentro con el único vehículo que tiene: una máquina cortacésped.
  • Nebraska (de Alexander Payne. USA 2013) que también narra la historia de un anciano, Woody Grant; con su hijo David emprende un viaje para cobrar un supuesto premio que ha ganado. La relación de padre e hijo, que ha estado destrizada por el alcoholismo del padre, se irá estrechan a lo largo del camino. Ambos descubrirán que el mejor premio son las personas.
  • Y En solitario (de Christophe Offenstein. Francia 2013) Film de aventuras también el tema del camino pero con una característica singular. Yann hace realidad el sueño de participar en la Vendeé Globe, una peculiar competición en la que hay que dar la vuelta al mundo en velero y en solitario. En plena navegación descubre que en la bodega del barco se ha escondido un adolescente sudafricano. Acogerle supondrá perder la competición.

Habla Francisco que una de las más hermosas características de la misericordia es el perdón. Anima a no juzgar y no condenar, sino perdonar y donar, mantenerse alejado de las murmuraciones… “aprovechar lo bueno que hay en cada persona, convirtiéndose en instrumentos de perdón”.

Edificantes historias de perdón encontramos en

  • La buena estrella (De Ricardo Franco. España 1997) un carnicero soltero, triste y solitario salva de ser apaleada a Marina, una muchacha a la que su novio drogadicto está apaleando. La acogida de Marina le llevará a acoger también a su novio, enfermo de SIDA y necesitado de perdón.
  • En El final del espíritu (de Jim Hanon. USA 2006) unos misioneros evangélicos se acercan a anunciar a Cristo a unas tribus amazónicas que les asesinas. Años después los hijos de los misioneros vuelven a la zona con la misma pretensión que sus padres. El encuentro con los asesinos pondrá a proeba sus convicciones cristianas.
  • La misión (de Roland Joffe. USA 1986) es ya un film clásico. El padre Gabriel, que vive en las misiones jesuitas del Paraguay protege con su vida a los indios guaraníes a quienes los cazadores de esclavos persiguen constantemente.  Rodrigo, antiguo cazador de guaraníes, es acogido por Gabriel en la misión buscando el perdón de sus culpas entre aquellos a los que ha perseguido.
  • La deliciosa Maktub (de Paco Arango. España 2011) es la maravillosa historia de cómo acoger a un adolescente con un cáncer terminal lleva a que una familia amenazada de ruptura matrimonial opte por el perdón y la confianza.
  • El odio que das (de George Tillman Jr. USA 2018) es un espléndido y hermoso film reflexiona sobre la inutilidad del odio. El que odia dice el film- queda encadenado a la persona odiada. Sembrar odio y sentimientos de venganza nos pone en una espiral de la que no hay salida. Hace falta que alguien rompa esa espiral para poder sobrevivir.

Francisco insiste mucho en la necesidad de abrir el corazón a los suburbios existenciales, llevando consuelo, misericordia, solidaridad y atención a los que viven “situaciones de inseguridad y sufrimiento…ser capaces de “vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, especialmente los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza.

La acogida misericordiosa de niños necesitados ha sido un tema muy recurrente en el cine.

  • Ya en el cine mudo nos encontramos con auténticas obras maestras. En El chico (de Charles Chaplin. USA 1921) el vagabundo Charlot encuentra a un bebé abandonado, le recoge, le cuida, le quiere, incluso le enseña a rezar. El niño va creciendo en un ambiente de ternura extraordinario junto al bondadoso y pícaro indigente hasta que las autoridades quieren controlar la situación
  • Sigue siendo una joya Marcelino pan y vino (de Ladislao Wajda. España 1954). La acogida del bebé abandonado por parte de una comunidad religiosa se convierte en una parábola preciosa de la dimensión teologal de la misericordia. Al film no le pasan los años y sigue siendo hoy muy recomendable.
  • La ciudad de la alegría. (de Roland Joffe. USA 1992), inspirada en la novela del mismo título nos habla de la redención de un joven médico voluntario en una misión católica entre los niños de Calcuta.
  • Una película tan vibrante como brillante es Trash, ladrones de esperanza. (de Stephen Daldry. Reino Unido 2014), narración protagonizada por auténticos meninos da rúa brasileiros en la que aparece reflejada la opción de una Iglesia pobre que con poco medios defienda la dignidad de los menores.
  • También desde el ámbito de la educación el cine nos muerta profesores comprometidos en la redención de jóvenes sin futuro. Así Diarios de la calle (de Richard Lagravenesse. USA 2007) y Los chicos del coro (de Christophe Baratier. Francia 2004) muestran cómo desde la literatura y la música, combinadas con el amor, se puede ayudar a a que los chavales vayan creyendo en sí mismos y reconstruyendo sus vidas.
  • De la necesidad de los menores ser acogidos dos películas españolas hablan con mucha dignidad, Héctor (de Gracia Querejeta. España 2004) e Ismael. (de Marcelo Pinyeiro. España 2013). En las dos asistimos a la búsqueda de identidad y de paternidad de dos chicos abocados al desamor.
  • Con otra mirada, UP (de Pete Docter y Bob Peterson. USA 2009) nos presenta la historia de un anciano cascarrabias que acoge a un niño de 8 años con dificultades para relacionarse y emprende con él una gran aventura. Un film maravilloso, un canto a la bondad.
  • Particularmente simbólica es Pan del cielo (de Franco Dipietro. Italia 2020) que plantea el interesante tema de que parar tener misericordia hay que saber mirar. cuenta la historia de Lilli y Aníbal, dos veteranos «sin techo» que duermen en las calles de Milán. La víspera de Navidad escuchan un sonido extraño que sale de un gran cubo de basura, se acercan y encuentran a un bebé en buen estado de salud. Deciden llevarlo al hospital infantil más cercano y allí son testigos de algo extraordinario: ni los doctores ni las enfermeras logran ver al niño. La pareja de indigentes acude entonces a un almacén abandonado donde malviven otros indigentes y allí, paradójicamente, el niño es visto por prácticamente todos. Una joven madre negra amamanta al bebe. Los pobres le hacen un lecho entre ellos y cuidan a la criatura que les trae una gran alegría. La película está protagonizada por auténticos indigentes y es una hermosa lección de fe y solidaridad.

El sacramento de la misericordia por excelencia es el de la reconciliación; también Francisco hace alusión diciendo que este sacramento “permite tocar con la mano la grandeza de la misericordia”, los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre”.

Varias veces la confesión ha llenado las pantallas de historias con una encomiable densidad humana.

  • La clásica Yo confieso (de Alfred Hitchcock. USA 1953) expresa desde el suspense el drama interior que vive un honrado sacerdote tras escuchar la confesión de un asesino que, aprovechándose del secreto de confesión, inculpa al confesor.
  • Algo semejante vive el sacerdote irlandés que acoge a un terrorista arrepentido en su comunidad parroquial en Requiem por los que van a morir (Mike Hodges. Reino Unido 1983).
  • En Pena de muerte (de Tim Robbins. USA 2005) una religiosa católica tiene que suplir a un sacerdote frío y legalista para manifestar el perdón de Dios a un asesino confeso y condenado a la inyección letal.
  • En Un Dios prohibido (de Pablo Moreno. España 2013) se nos cuenta cómo en plena guerra civil, los hjóvenes claretianos de Barbastro que iban a ser ejectados, encuentran en el sacramento de la reconciliación las fuerzas que necesitan para ir al petíbulo.
  • En Las manos (de Alejandro Doria. Argentina 2006) el sacerdote argentino Mario Pantaleo, con un cierto poder para diagnosticar y curar enfermedad con la imposición de manos, recurre al sacramento de la reconciliación para sanar y para ser sanado.
  • En un tono jovial y muy humano Prefiero el paraíso (de Giacomo Campiotti. Italia 2010) presenta la vida de san Felipe Neri, al que muestra confesando a grandes colas de fieles que encuentran en él una sencillez, comprensión y bondad lejos del rigorismo que asusta y distancia del Dios misericordioso.
  • Sorprende también la presencia de confesores en la filmografía de Clint Eastwood). En Gran Torino (USA 2008) un joven sacerdote anima al anciano Walt Kowalski, cegado por el odio y el racismo, a que se arrepienta de sus culpas. Walt, redime su odio ayudando a un joven oriental y termina con la confesión ante el sacerdote. En la oscarizada Millon Dolars Baby (USA 2004) el entrenador de boxeo Frankie Dunne acude a su confesor para pedir perdón por lo que va a hacer.

JOSAN MONTULL

MISERICORDIAE VULTUS

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 1 de 3)

El año 2015, con la bula Misericordiae vultus el Papa Francisco convocó a la Iglesia a un año de la Misericordia que impulsara un ilusionado proceso de renovación para que la comunidad cristiana manifieste de una forma cada vez más clara los gestos de la ternura de Dios a través de acciones humanas concretas.

Los sucesos que la Historia está viviendo en este tiempo en el que el Mundo está sumido en una pandemia, nos invitan a releer la bula para incentivar nuestra capacidad de misericordia. La pandemia del COVID nos ha devuelto la conciencia de la fragilidad. Ante un mundo que se consideraba invulnerable, todos hemos tenido que reconocer que somos débiles. Muchos han muerto, algunos en una soledad tremenda; mucho se han manifestado con una capacidad de generosidad extraordinaria; sigue el goteo de víctima y de familias que han perdido seres queridos; ha aparecido la miseria en donde antes había prosperidad; el paro y las colas del hambre se multiplican. La ciencia nos irá devolviendo la salud, pero sólo la misericordia nos hará resurgir más humanamente.

Por eso es ahora un buen momento para releer la Misericordiae Vultus. Es una llamada al amor y a la ayuda mutua que hoy cobra un interés especial.

El cine ha reflejado a lo largo de su historia los gestos más horrendos y los más hermosos del género humano. La pantalla sigue teniendo hoy posibilidades extraordinarias para reflexionar sobre actos de misericordia que nos ayudan a ser mejores.

Presentamos aquí, siguiendo la estructura de la bula papal, una serie de filmes que pueden servir para ahondar en el misterio de la misericordia.

Primera parte EL CONCEPTO DE MISERICORDIA

En la primera parte de la bula el papa, que hace alusión al 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, va definiendo el concepto de misericordia.

La misericordia no es “un signo de debilidad, sino más bien la calidad de la omnipotencia de Dios.” 

El cine presenta una serie de films en los que personas aparentemente débiles sacan un extraordinario potencial de vida en algunas acciones llenas de bondad que consiguen transformar desde el amor su realidad cercana.

  • Así en El hijo de la novia (de Juan José Campanela. Argentina 2001), un hijo que ha disipado su vida busca hacer un regalo hermosísimo a sus padres y así consigue encontrarse a sí mismo.
  • En Cuatro minutos (de Chris Krauss. Alemania 2006) una profesora de piano en una cárcel de mujeres busca redimir la vida de Jenny, joven virtuosa del piano pero con una historia de violencia que no la deja crecer humanamente.
  • En La vida secreta de las palabras (de Isabel Coixet. España 2005) una joven hipoacúsica y solitaria que trabaja en una fábrica encuentra un puesto de trabajo en una plataforma para cuidar a un trabajador que ha sufrido un accidente y ha perdido la visión.
  • El Havre (de Aki Kaurismäki. Finlandia 2011) presenta la vida de un humilde limpiabotas que vivie junto al puerto de El Havre. Un día se encuentra con un niño sudafricano inmigrante que quiere llegar a Inglaterra. Con la ayuda de vecinos de su barrio obrero, buscará la forma de sacarlo del país.
  • Más recientemente, en La vida por delante (de Edoardo Ponti, Italia 2020) una vieja prostituta judía acoge a los hijos de jóvenes prostitutas. Aun a regañadientes, tiene que hacerse cargo de un adolescente nigeriano, que sobrevive en las calles delinquiendo. 
  • También el tema de la inmigración aparece en Samba (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2014) en la que una asistenta social va mucho más allá de lo que su trabajo le exige para ayudar a un joven emigrante.
  • El mismo equipo rodó años antes Intocable (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2011), divertida historia en la que un joven recluso se compromete en la ayuda a un millonario tetrapléjico.
  • Semejante planteamiento es el de Campeones (de Javier Feser. España 2018) que muestra la historia de Marco Montes, entrenador de baloncesto que es condenado a trabajos sociales, entrenando a básquet en un humilde Centro de discapacitados mentales. Protagonizada por personas con discapacidad, la película resulta una comedia divertidísima que es un canto al respeto, a la acogida y a la dignidad de cada ser humano en el que el espectador es invitado a preguntarse quién es más discapacitado, las personas con limitaciones psíquicas o las que tienen limitaciones morales
  • Particularmente tierna es La familia que tú eliges (de Tyler Nilson y Mike Schwartz. USA 2019) que presenta la historia de Zac, un chico con síndrome de down que se escapa de su residencia para cumplir el sueño de su vida: ser luchador profesional, y Tyler, un delincuente de poca monta al que persiguen unos matones; ambos unen fortuitamente sus vidas en una huida vertiginosa. El encuentro de Tyler con el joven discapacitado (protagonizado también con un actor noven con síndrome de Dawn) hará que este delincuente perdedor saque todo lo que hay de bueno en él.
  • En Green Book (de Peter Farrelly. USA 2019) Tony Lip, italoamericano canalla, racista, acepta ser chófer del pianista negro y homosexual Don Shirley para una gira de conciertos por el Sur de Estados donde el racismo es más exacerbado. Tony deberá llevar y obedecer «El libro verde», una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos. La película es una hermosa historia de amistad inspirada en un hecho real que invita a una mirada al interior de uno mismo para descubrir que, por encima del color, las opciones y las ideas…somos humanos…somos iguales.

En muchas de estas películas, la misericordia aparece como virtud que redime al que la práctica. Frente a un mundo que exalta el egoísmo y la autocomplacencia, la misericordia aparece como vehículo de redención. Somos misericordia.

El papa Francisco subraya en la bula que en Jesús “todo habla de la misericordia y nada carece de compasión. La vida de Jesús es la historia que más veces se ha llevado a la pantalla. De entre todas las películas, recomendamos dos por sus posibilidades pedagógicas y su tratamiento de la misericordia en Jesús:

  • El hombre que hacía milagros (de Derek Hayes. USA 2000) film de animación de figuras de plastilina.
  • La Biblia, serie de televisión dirigida por (Roman Downey y Mark Burnett (USA 2013). Si bien la serie es irregular, los capítulos de la vida de Jesús son muy recomendables. El tratamiento del amor de Jesús aparece excelentemente dibujado.

Insiste Francisco en que todos estamos llamados a vivir en la misericordia, porque lo primero que recibimos es misericordia. Hermosas historias de vidas marcadas por la misericordia y el amor son:

  • La buena mentira (de Philippe Phalardeau. USA 2014) en la que se nos cuenta la historia de una joven norteamericana encargada de acoger a tres refugiados de guerra sudaneses.
  • Kamikaze (de Alex Pina. España 2014) nos habla del arrepentimiento y el cambio de un terrorista que queda incommunicado en un Hotel con los pasajeros del avión en el que iba a poner una bomba. La humanidad de los personajes con los que tendrá que convivir le hará descubir el valor de la ayuda al sufriente.
  • The blind side (de John Lee Hancock. USA 2009) en la que una acomodada familia católica acoge a un adolescente sin hogar como una exigencia natural de su fe.
  • La historia de Marie Heurtin. (de Jean Pierre Améris. Francia 2014) presenta la opción radical de una religiosa comprometida con el mundo de los sordomudos cuando se compromete hasta el fin en dignificar la vida de una joven sorda, ciega y muda.
  • Las vidas de Grace. (de Destin Cretton. USA 2013) presenta a una joven veinteañera educadora en un centro de menores que no pierde la fe en una adolescente muy difícil y la ayuda a salir adelante a pesar del sacrificio personal que le comporta.
  • Profesor Lathzar (de Philpe Faladrdeau. Canadá 2011) es una hermosa lección de amor de un profesor refugiado de guerra que sigue creyendo en la construcción de la paz y el amor a través de la educación de los niños.
  • El hombre elefante (de David Linch. Inglaterra 1980) presenta la historia real de John Merrik, un ciudadano británico con la cabeza totalmente gigantesca y deformada que sufre toda clase de humillaciones en un circo y que es recogido por un médico que quedará conmovido por la calidad humana de John.

En todas estas historias hay una doble evolución; el amor hacia personas necesitadas no sólo redime a los que son ayudados. Los mismos hombres y mujeres misericordiosos se benefician de un modo extraordinario al practicar la misericordia. En ello se hace realidad la bienaventuranza en la que Jesús asegura que los misericordiosos alcanzarán misericordia.

Francisco insiste mucho en una idea, “la credibilidad de la Iglesia pasa a través de la calle del amor misericordioso y compasivo”, añade el Papa: “Donde hay Iglesia debería haber misericordia porque por mucho tiempo nos habíamos olvidado de vivir el camino de la misericordia”, cediendo a la tentación de “reclamar siempre y sólo justicia” mientras que en la cultura contemporánea “la experiencia del perdón es cada vez más escasa”. El perdón provoca alegría. La misericordia es el signo más diáfano del Dios Padre.

Hermosos reatos de misericordia desde la Iglesia los vemos en

  • Disparando a perros (de Michael Caton Jones. USA 2005) en el que el compromiso de un sacerdote en Ruanda le llevará a dar la vida por su pueblo.
  • En el mismo sentido Romero (de John Duigan. USA 1989) narra la vida del obispo mártir salvadoreño, comprometido hasta el final por la causa de los pobres,
  • Más jovial es el film Don Bosco (de Ludovico Gasparini. Italia 2004) que presenta la vida del cura turinés que entregó su vida a los jóvenes más pobres de la Italia del siglo XIX.
  • En El papa Francisco, un hombre de palabra (de Wim Wenders. Suiza 2018) se nos presenta una interesantísima larga entrevista con el pala Francisco. Muy hábilmente montada por Wim Wenders, la película, a pesar de ser una entrevista) transcurre ágilmente con imágenes del papa que subrayan las palabras que le contesta al periodista en la interviú. Toda la opción por aumentar la misericordia de Francisco aparece reflejada en el film.
  • Teniendo también a Francisco como protagonista, una película de ficción ha sorprendido gratamente a la crítica y el público. Los dos papas (de Fernando Meirelles. Reino Unido 2019) imagina el encuentro de los dos papas: Benedicto XVI y el entonces cardenal Bergoglio. La película presenta con delicadeza dos estilos de animación de la Iglesia marcados por un profundo amor a Jesucristo.
  • Es ciertamente sorprendente las varias películas que se han hecho sobre el papa Francisco. Normalmente las vidas delos papas son llevadas al cine años después de su muerte, pero de Francisco en vida se han hecho varias hagiografías con mayor o menor acierto: El padre Jorge (de Vega Docampo. Argentina 2015), Papa Francisco (de Jorge Jacek y Daniel vega, Argentina 2014), Llámame Francisco (de Daniele Luchetti. Italia 2016) y las anteriormente citadas.

Josan Montull

El padre

La extraordinaria dignidad del deterioro: EL PADRE

Dirección: Florian Zeller (Reino Unido 2020)

Reparto: Anthony Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams  

Guion: Florian Zeller, Christopher Hampton 

Fotografía: Ben Smithard

El alzheimer ha sido un tema repetidas veces llevado al cine. Con diversos puntos de vista y desde distintos estilos, (drama, comedia, animación…) esta enfermedad ha suscitado el interés de muchos cineastas, que han sucumbido ante la fascinación que ejerce una patología que lleva a la distorsión de la realidad y a la desorientación total de los que la padecen y de sus seres queridos, incapaces de expresar el amor y de ser correspondidos.

“El padre” cuenta la historia de Anthony, un hombre de 80 años -mordaz, inteligente y divertido- que va enfermando de alzhéimer. A pesar del avance de la enfermedad, está decidido a vivir solo y se enfrenta permanentemente a su hija Anne, que le cuida con amor, mientras ésta observa cómo su padre comienza a separarse de la realidad. Ambos van buscando su propia orientación vital; Anthony, por su propia dolencia, Anne, por la atadura que le supone cuidar a su padre y no poder vivir su propia vida.

El dramaturgo Florian Zeller debuta en la dirección cinematográfica llevando a la pantalla su propia obra de teatro con el mismo título y lo hace de una manera admirable. Lo absolutamente genial de la propuesta es que sitúa la narración desde el punto de vista del enfermo. Así, el espectador se sumerge en la confusión y el infierno que va viviendo Anthony. Conforme avanza la película, el público se siente perdido en el laberíntico caos de este hombre e intenta recomponer el puzzle roto de realidades y alucinaciones para saber situarse. El visionado del film se convierte en una fascinante experiencia que angustia y hace partícipe al espectador del trastorno de Antony, que –sabemos- avanza inexorablemente y no tiene curación.

Con una planificación milimetrada y un guión sólido, “El padre” sigue con precisión los vericuetos laberínticos de la zozobra de Anthony y de la misma Anne descorazonada por no encontrar puntos de contacto con su padre y consigo misma. Las habitaciones, los muebles, la luz, la planificación, los personajes que van desfilando…todo contribuye a acercarse a la progresiva desorientación del anciano.

Y para todo esto, Zeller cuenta con la sublime interpretación de Antony Hopkins. Su personaje es un despliegue de sentimientos encontrados y afligidos interpretados magistralmente. Hopkins conmueve, emociona, irrita, desgarra; su actuación es absolutamente inolvidable. Acompaña a Hopkins, una estupenda Olivia Colman que encarna a la sufrida hija, con una mirada que refleja el amor, la inseguridad y el dolor ante su propio padre.

Los planos finales en los que Anthony se abraza a su enfermera, llorando, mientras le pregunta “Quién soy yo?” son de una dolorosa belleza que impacta, interroga y deja boquiabierto al espectador.

Estamos ante un film duro, desazonador y hermoso, un film que invita a reflexionar sobre la dignidad humana, el misterio de la persona, y el derecho a vivir con amor hasta el final, aunque uno no sea capaz de expresarlo ni de comprenderlo.

Una auténtica maravilla. Imprescindible.

Josan Montull

NAVIDAD 2020: DIOS TIENE EL COVID

Desde la Antigüedad, el ser humano ha adorado dioses. Normalmente eran dioses lejanos, distantes, serios, que daban, más que respeto, miedo; dioses a los que había que rendir culto de una manera difícil y que necesitaban sacrificios para aplacar su ira.

Hoy, en Navidad, celebramos lo contrario, no que el hombre hace dioses sino que Dios se hace hombre, uno de los nuestros. A quién se le hubiera ocurrido inventar a un dios bebé. Sólo Dios es tan grande que, en Belén, nos invita a admirable contemplando con respeto la fragilidad humana.

La fragilidad este año la hemos experimentado mucho. Desde hace 9 meses la pandemia ha provocado mucho dolor. Han muerto en el mundo más de un millón de seres humanos y la pobreza ha llegado a muchas familias.

En España han fallecido por esto miles de personas. Otros han quedado con secuelas muy fuertes. De entre los más afectados ha habido un buen colectivo de trabajadores de la sanidad. Los ancianos han sido especialmente golpeados por la enfermedad. Muchas actividades han tenido que suspenderse y la vida social nos ha cambiado radicalmente.

Ante todo ese sufrimiento, ha habido quien que ha culpado a Dios, diciendo que Él castigaba a las personas con esta enfermedad. Nada más lejos de eso. Dios no castiga nunca a sus hijos… les anima, eso sí, para que ayuden a los demás y combatan el sufrimiento. Por eso ha estado al lado de los médicos, farmacéuticos, sanitarios y de tantas personas voluntarias. Ha compartido la vida sacrificada de transportistas, reponedores, militares, funcionarios de la seguridad, tenderos y gente buena que han podido proveer de lo necesario en las casas. Ha estado junto al esfuerzo de los científicos que investigan vacunas y medicamentos.

También ha estado junto a los educadores, educadoras y tantos profes que se han tenido que multiplicar para ayudar a que muchos chicos y chicas pudieran seguir aprendiendo.

Ha estado cerca de los curas, que –aunque mucha gente no lo sepa- han llevado consuelo y esperanza a numerosas personas.

Y también he permanecido en silencio junto a la cama de los moribundos, junto al dolor de sus familias… junto a todas las víctimas de esta enfermedad. También ha estado y está cercano de los que han perdido el trabajo, de aquellos que han visto cómo la pobreza llegaba a sus hogares, de aquellos que lo han maldecido por desesperación.

Aunque en esos momentos de tanto dolor muchos no se dieran cuenta, Dios estaba allí, en la cruz del sufrimiento de los enfermos y de sus familias, en el esfuerzo de los que querían curarles, en las lágrimas de alegría por las curaciones y en las de impotencia cuando no se podía vencer a la enfermedad. Las manos de los que se han esforzado por combatir la pandemia han sido una prolongación de las manos de Dios. Los pulmones agonizantes de los enfermos han sido los pulmones de Dios. Dios se ha hecho hombre. También Dios ha tenido el COVID.

Estamos en Navidad. La Iglesia nos invita a mirar al hijo de María, al pequeño Jesús, al Rey de la fragilidad… allí late el corazón de Dios. No, Dios no envía castigos ni males… qué padre podría desear el mal a sus hijos. Él sufre con sus hijos que más sufren y está al lado de los que se esfuerzan por humanizar la vida y luchan contra toda enfermedad y pandemia.

Hay que acoger la humanidad de Dios. En cada ser humano vulnerable y necesitado nos encontramos el latido de Jesús en Belén. En Jesús Dios se parece a nosotros y nosotros nos parecemos a Dios. En Navidad descubrimos que ya no podemos mirar a Dios sin mirar a los seres humanos.

Hoy es Navidad. Navidad es un tiempo de regalos. Regalemos humanidad. Acojamos a Jesús, acojámoslo en los que sufren y en los débiles, en las personas solidarias y en los que luchan por humanizar la vida.

Dios no envía el mal…Dios envía a un bebé en Belén para combatir el mal. Acojamos a Jesús y convirtámonos también nosotros en un regalo divino para una humanidad herida.

Feliz novedad, feliz humanidad, feliz Navidad,

JOSAN MONTULL