Campeones

¿Quién enseña a quién?: CAMPEONES

Título original: Campeones. España 2018
Género: Drama, comedia
Director: Javier Fesser
Reparto: Javier Gutierrez,

Daniel Freire, Luisa Gavasa,

Itziar Castro, Juan Margallo,

Athenea Mata, Roberto Chinchilla,

Alberto Nieto Ferrández,

Gloria Ramos, Jesús Vidal
Guión: David Marqués y Javier Fesser
Producción: Gabriel Arias-Salgado,

Álvaro Longoria y Luis Manso
Música: Rafael Arnau
Fotografía: Chechu Graf
Montaje: Javier Fesser
Dirección artística: Javier Fernández
Vestuario: Ana Martínez Fesser
Productoras: Morena Films,

Movistar Plus, RTVE y Películas Pendleton

 

El quinto largometraje de Javier Fesser se desvía del tratamiento surrealista de sus trabajos anteriores para abordar un tema esencialmente humano: la acogida de las personas con una discapacidad intelectual.

Marco Montes es el segundo entrenador de un importante equipo de baloncesto. Su vida anda revuelta; disgustado consigo mismo, vive temporalmente con su posesiva madre, alejado de su esposa -que desea tener un hijo, idea que a él le aterra- , es expulsado del equipo que entrena por conducta violenta y bebe en exceso. Una noche su coche -cuando él lleva unos cuantos tragos de más- se estrella contra un automóvil de la policía. Un juicio rápido le condena a trabajos sociales; tendrá que trabajar durante tres meses como entrenador de baloncesto en un humilde centro de discapacitados mentales.

El argumento podría hacer pensar en un drama lacrimógeno, previsible, moralista y edulcorado pero Fesser opta por la comedia y en un “más difícil todavía” y, tras un costoso casting, el director ha contado con diez actores debutantes que son realmente personas con discapacidad intelectual. Los actores se interpretan a sí mismos y, lejos de reírse de ellos, el espectador ríe –y mucho- con ellos. Dotados de un desparpajo impresionante, los diez noveles actores están estupendos. Su inocencia, su falta de filtros y su ternura enamoran al espectador desde un primer momento.

El primer encuentro de Marco con el equipo es realmente extraordinario. Un inspiradísimo Javier Gutiérrez se enfrenta por primera vez con una tarea imposible, coordinador a un colectivo de personas que aparentemente no se controlan a sí mismas. Pero la relación va siendo cada vez más próxima. Cada uno de ellos, incluyendo el propio entrenador, tienen que enfrentarse consigo mismos para ir avanzando.

Mientras los diez jugadores van haciendo un equipo, Marco va empezando a reconstruir su vida; él sabe mucho de baloncesto pero “Los amigos” (así se llama el equipo) saben mucho de superación personal.

Es precisamente la confianza en el otro, por más desajustado que aparentemente esté, lo que posibilita la transformación de las personas. Creer en el otro, descubrirle como ser humano, dejar que entre en tu vida…todo eso facilita la redención de cada uno.

Cuando además a la otra persona se la ama, el cambio es más rápido. Sólo nos queremos si amamos a los demás…es el amor a los demás y la donación generosa lo que hace que podamos conocernos más a nosotros mismos.

Incluso el espectador religioso puede plantearse la pregunta sobre ¿qué es ser imagen de Dios? Si el creyente descubre que el ser humano es imagen de Dios, hay que intuir que Juanma, Collantes, la mosca cojonera, Paquito, y todo el equipo tiene algo de divino y trascendente.

Estas profundas intuiciones no hacen de “Campeones” una película aburrida; todo lo contrario. Estamos ante un film fresco, divertido, con un ritmo vertiginoso, muy bien montado y con un mensaje absolutamente humano.

Es justo subrayar el trabajo de Javier Gutiérrez; es absolutamente extraordinario. Nos hace reír, nos hace pensar, nos emociona. Gutiérrez es capaz de interpretar los personajes más diversos, angelicales o canallescos, si encasillarse nunca en ningún rol. Este Marco Montes, canalla, faltón e inseguro, pero necesitado de aceptarse a sí mismo y de perder los miedos, es un trabajo magnífico de este actor que parece imprescindible en el actual cine español.

Fesser consigue llevar la historia hasta un clímax en el que no cae en lo facilón. Durante las dos horas de duración el director ha caminado por el filo de la navaja pudiendo ser vulgar trabajando con actores discapacitados; lejos de eso, la película es un conmovedor canto al respeto, a la acogida y a la dignidad de cada ser humano en el que el espectador es invitado a preguntarse quién es más discapacitado, las personas con limitaciones psíquicas o las que tienen limitaciones morales.

Y todo esto entre risas continuadas. ¿Qué más se puede pedir?

Josan Montull

La forma del agua

Inmersión en el alma:

LA FORMA DEL AGUA

The Shape of Water

Año: 2017

Duración: 119 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Guillermo del Toro

Guion: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Dan Laustsen

Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones,

Michael Shannon, Octavia Spencer,

 Richard Jenkins,Michael Stuhlbarg,

 Lauren Lee Smith,

 David Hewlett, Nick Searcy,

Morgan Kelly,Dru Viergever,

 Maxine Grossman, Amanda Smith,

 Cyndy Day, Dave Reachill

La décima película del mexicano Guillermo del Toro vuelve a ahondar en sus temas personales: los seres distintos, el mundo espiritual, la bondad de los monstruos… para ofrecernos su película más conseguida.

“La forma del agua” ha sido la gran triunfadora en la ceremonia de los Óscars. La obra, de una belleza formal exquisita, es una más que digna acreedora de los premios conseguidos.

Desde los rótulos de crédito iniciales, el director nos invita a bucear en una fábula mágica que  subyuga al espectador y le encandila hipnóticamente.

En plena Guerra fría, cuando la carrera militar y espacial se encuentra especialmente enconada, Elisa, una empleada de limpieza muda que trabaja en una institución militar repleta de secretos, descubre que, en un laboratorio que ella limpia, tienen secuestrada a un extraño engendro, que sólo sobrevive en el agua.

La criatura, a la que se supone monstruosa y peligrosa, no es más que una víctima inocente apresada por un colectivo de hombres que han hecho del poder y la destrucción sus normas de vida. El hombre que capitanea esa institución es Richard Strilckland, un despiadado y cruel guardián que aterroriza con su presencia a trabajadores y a los que le rodean (incluso a su mujer). Armado con una porra eléctrica, no duda en aplicarla como un sádico cuando lo cree necesario contra la indefensa criatura que día a día va debilitándose  y ve cercana su muerte.

En el extremo opuesto está Elisa, la mujer muda, que sufre también la falta de respeto y las burlas continuadas de Strilckland; Elisa cuenta con la amistad sincera de una mujer negra compañera de trabajo y de un fracasado artista homosexual que vive rodeado de gatos y que es un hombre esencialmente bueno.

 

Entre la criatura-anfibio y la mujer muda surge una hermosa comunicación que consigue superar las barreras físicas, anatómicas y sociales que dificultan esa relación. Ante la inminente muerte de la criatura, Elisa y sus amigos se unirán para liberarle.

La historia se convierte así en una fábula hermosa de la comunicación en un mundo controlado, en una historia de amor en un mundo frío que excluye a las minorías. El film nos habla de la necesidad de ser reconocidos en nuestra individualidad, de relacionarnos con los demás y de ser aceptados como somos en una sociedad xenófoba, machista, homófoba y violenta; “La forma del agua” se convierte así en una lírica llamada a la tolerancia, la relación con los distintos y el mestizaje respetuoso.

Del Toro explora el alma humana con una delicadeza encomiable, invita a descubrir lo humano de los monstruos y lo monstruosos de los humanos. Ensalza la lucha valiente de personas sencillas y marginales para ser reconocidas y encontrar su espacio, en definitiva, nos dice que el Misterio habita en cada criatura y que no somos tan distintos en nuestro interior.

Con una precisión admirable, dosifica los tiempos y la acción de modo que el espectador asiste embelesado a una romántica fábula sobre amores imposibles.

La música de Alexander Dessplat, la fotografía de Dan Laustsen y la puesta en escena son sencillamente formidables.

Probablemente estemos ante una obra maestra. Todo en el film es bello, coherente y fascinante. Una lección de cine, de poesía y de ternura absolutamente deslumbrante y extraordinaria.

Les invito a zambullirse en este film, a sumergirse en esta bellísima historia y a bucear en el alma de cada personaje.

Magistral.

Josan Montull

Los archivos del pentágono

El riesgo de la verdad: LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO

Pais: USA 2018

Dirección: Steven Spielberg

Guion: Liz Hannah, Josh Singer

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Tom Hanks, Meryl Streep,

Jesse Plemons, Bob Odenkirk,

Matthew Rhys,Michael Stuhlbarg,

Sarah Paulson, Alison Brie,

Carrie Coon, David Cross,

Bruce Greenwood, Tracy Letts,

Bradley Whitford, Zack Woods.

Desde que en 1975 el entonces joven Steven Spielberg dirigió “Tiburón”, cada una de sus películas ha suscitado una gran expectación y, salvo en contadas ocasiones, no han decepcionado al público.

Sorprende, por otra parte, la variedad de géneros que ha tratado: las aventuras, la ciencia ficción, el drama, la fantasía, el thriller, la animación, el cine histórico, el bélico…En su último film nos presenta una interesantísima película de periodistas inspirada en hechos reales.

A principios de los 70, el Washington Post vive un periodo de una precariedad económica muy preocupante. Su editora, Kateherine Graham (Meryl Streep) tiene que lidiar con los accionistas para ir financiando el periódico. El mundo de estos accionistas es masculino y machista y tienen para con Katherine consejos infantiles y una comprensión paternal por tratarse de una mujer que, además, ha sufrido el suicidio de su esposo, anterior editor.

Liderando a los periodistas del Post está Ben Bradlee (el polifacético Tom Hanks). Éste, en cuanto descubre todos los archivos secretos del Pentágono busca apasionadamente su publicación. Estos documentos son muy delicados, sacan a la luz toda una serie de mentiras sobre la Guerra de Vietnam que ocultaban oscuros intereses. En ellos se da a conocer que la Guerra se consideró derrotada para los USA desde años antes de terminar y que miles de jóvenes norteamericanos fueron llevados con engaños triunfalistas a una batalla perdida de antemano.

Ante este material tan suculento como escandaloso en las manos, Ben y Katherine se ven en el dilema de publicarlos o no, máxime después de que lo ha intentado el New York Times y ha caído sobre él la censura y el acoso policial.

Publicar, para que descubra la verdad y arriesgarse a la cárcel y al cierre del periódico o callar para ocultar la verdad y asegurarse sustanciosos dividendos de los accionistas y la bendición de los políticos.

Con estos mimbres, Spielberg teje un film magnífico. Con una estructura de thriller clásico, Spielberg lanza al espectador un dilema moral, ¿qué harías tú?… ¿optar por la verdad incómoda o por la sumisión tranquila?, ¿aceptar como mujer una sumisión relajada al mundo masculino exclusivista o hacerte valer aun a riesgo de perderlo todo?, ¿optar por un periodismo al servicio de los gobernados o al servicio de los gobernantes?

Spielberg maneja estupendamente los tiempos y es capaz de ir apretando el acelerador de un guión que comienza muy pausado y que va complicando a cada minuto. Hay varias escenas memorables, la conversación con varios teléfonos a la vez en casa de Ben previendo las consecuencias que podía tener el desacato a la imposición de la censura, el tenso debate en casa de Graham de Katherine rodeada de hombres siendo obligada a tomar una decisión mientras las rotativas esperan, o el hermoso final en el que Ben y Katherine hablan tranquilamente bajo la inmensa maquinaria del periódico.

La música del habitual John Williams sigue jugando a favor del relato de Spielberg como un mecanismo de relojería. La producción, la ambientación y el guión son simplemente magníficos.

Aunque estamos ante una película bastante coral, si algo sobresale en el film es la actuación de Meryl Streep; es absolutamente extraordinaria. Ha habido quien ha dicho que es el mejor papel de la mejor actriz del mundo. La Streep se mete literalmente en la piel de una mujer con un pasado duro, una fragilidad manifiesta pero con un sentido de la responsabilidad moral extraordinario.

“Los archivos del Pentágono” es un film estupendo, una reflexión ética profunda y sólida, una lección de lo que debe ser el periodismo…una lección de lo que es el cine…el muy buen cine.

JOSAN MONTULL

Wonder

El rostro de la bondad: WONDER

 

 

 

Dirección: Stephen Chbosky

Guion: Steve Conrad,

Jack Thorne (Novela: R.J. Palacio)

Música: Marcelo Zarvos

Fotografía: Don Burgess

Reparto: Jacob Tremblay,

Julia Roberts, Owen Wilson,

Izabela Vidovic, Noah Jupe.

 

El norteamericano Stephen Chomsky, director de la aclamada “Las ventajas de ser un marginado” vuelve a retomar en su nuevo film la temática de las dificultades relacionales de los jóvenes y adapta a novela “Las lecciones de August” de Raquel J. Palacio.

Auggie Pulltman es un niño de 10 años que nació con una malformación facial. Tras ser sometido a 27 intervenciones en su rostro, el niño vive recluido en su casa donde su madre le educa como la mejor de las maestras y el resto de la familia, su padre y su hermana, le cuidan con un cariño particular.

Auggie vive tranquilo y protegido en su ambiente y se encuentra libre y aceptado. Cuando sale de casa, luce y un casco espacial que le evita ser visto con su desgraciado rostro.

Finalmente Auggie tiene que vivir su gran prueba, debe ir al Colegio, tiene que huir de su palacio en el que se siente seguro y aceptar la inseguridad de la relación con los demás en un entorno que presupone va a rechazarle.

La película aparece desde el principio con una gran vocación didáctica. No huye de los estereotipos (los pobres son buenos y honrados, los ricos son malos muy malos, la familia es comprensiva siempre, los profesores son buenos y apoyan sin fisuras la fragilidad de los alumnos…No falta ni tan siquiera el perrito al que toda la familia adora y que cataliza muchos sufrimientos. En ese sentido mucho de los que vemos en “Wonder” es ciertamente previsible.

Pero, a pesar de todo esto, la película se ve muy bien, está muy bien contada, combina admirablemente la tragedia con el humor y, salvo al final, no se escora hacia el sentimentalismo fácil.

Las interpretaciones son ajustadas y contenidas (magnífica Julia Roberts y estupendo el joven protagonista, Jacob Tremblay) y el guion es ágil y atrapa al espectador desde un primer momento.

Claro que el que va a ver esta película sabe que se va a encontrar con una historia moralizante y pedagógica, pero hay una singularidad que me parece que la hace superior a otras películas semejantes. En el film no sólo se nos cuenta la superación de Auggie ante la nueva situación sino la maduración personal de cada una de las personas que se encuentran con el niño y por tanto tienen que afrontar una situación que también es nueva para ellos.

Así, la película va fijándose en los padres del niño, en la hermana, en varios amigos…La película en varios momentos deja de tener a Auggie como protagonista y cede el testigo a estos otros personajes cuya evolución se va mostrando a la par que la convivencia con el niño va creciendo. La hermana fingirá ser hija única para que no la relacionen con él, el mejor amigo de Auggie lo negará en una fiesta de Hallowen en la que todos van disfrazados, las niñas que le rechazan diciendo que tiene la peste se acercarán a comer con él y serán sus amigas…Todos se tienen que posicionar con la nueva relación y van a ir cambiando y creciendo como personas; en ese sentido no sólo se habla de la superación personal de Auggie sino de la maduración de adolescentes cuando acogen al otro tal como es, prescindiendo de sus limitaciones físicas.

No estamos ante un film edulcorado y banal, estamos ante una entrañable película que hace un homenaje a la amistad, la tolerancia, la educación, la familia, la acogida, y la amabilidad. Hoy hay un pudor cobarde a mostrar claramente valores humanos en el cine. Al director Stephen Chomsky esto le trae sin cuidado y nos presenta una película abiertamente moral.

Vivir nos asusta a todos porque las diferencias son a veces muy fuertes, pero tener buen corazón conquista a las personas más difíciles y la amabilidad facilita la convivencia entre los distintos.

“Wonder”, en definitiva, es un canto a la bondad del ser humano, el único ser que puede mirar en profundidad viendo más allá de lo que aparentemente se ve.

Josan Montull