Los archivos del pentágono

El riesgo de la verdad: LOS ARCHIVOS DEL PENTÁGONO

Pais: USA 2018

Dirección: Steven Spielberg

Guion: Liz Hannah, Josh Singer

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Tom Hanks, Meryl Streep,

Jesse Plemons, Bob Odenkirk,

Matthew Rhys,Michael Stuhlbarg,

Sarah Paulson, Alison Brie,

Carrie Coon, David Cross,

Bruce Greenwood, Tracy Letts,

Bradley Whitford, Zack Woods.

Desde que en 1975 el entonces joven Steven Spielberg dirigió “Tiburón”, cada una de sus películas ha suscitado una gran expectación y, salvo en contadas ocasiones, no han decepcionado al público.

Sorprende, por otra parte, la variedad de géneros que ha tratado: las aventuras, la ciencia ficción, el drama, la fantasía, el thriller, la animación, el cine histórico, el bélico…En su último film nos presenta una interesantísima película de periodistas inspirada en hechos reales.

A principios de los 70, el Washington Post vive un periodo de una precariedad económica muy preocupante. Su editora, Kateherine Graham (Meryl Streep) tiene que lidiar con los accionistas para ir financiando el periódico. El mundo de estos accionistas es masculino y machista y tienen para con Katherine consejos infantiles y una comprensión paternal por tratarse de una mujer que, además, ha sufrido el suicidio de su esposo, anterior editor.

Liderando a los periodistas del Post está Ben Bradlee (el polifacético Tom Hanks). Éste, en cuanto descubre todos los archivos secretos del Pentágono busca apasionadamente su publicación. Estos documentos son muy delicados, sacan a la luz toda una serie de mentiras sobre la Guerra de Vietnam que ocultaban oscuros intereses. En ellos se da a conocer que la Guerra se consideró derrotada para los USA desde años antes de terminar y que miles de jóvenes norteamericanos fueron llevados con engaños triunfalistas a una batalla perdida de antemano.

Ante este material tan suculento como escandaloso en las manos, Ben y Katherine se ven en el dilema de publicarlos o no, máxime después de que lo ha intentado el New York Times y ha caído sobre él la censura y el acoso policial.

Publicar, para que descubra la verdad y arriesgarse a la cárcel y al cierre del periódico o callar para ocultar la verdad y asegurarse sustanciosos dividendos de los accionistas y la bendición de los políticos.

Con estos mimbres, Spielberg teje un film magnífico. Con una estructura de thriller clásico, Spielberg lanza al espectador un dilema moral, ¿qué harías tú?… ¿optar por la verdad incómoda o por la sumisión tranquila?, ¿aceptar como mujer una sumisión relajada al mundo masculino exclusivista o hacerte valer aun a riesgo de perderlo todo?, ¿optar por un periodismo al servicio de los gobernados o al servicio de los gobernantes?

Spielberg maneja estupendamente los tiempos y es capaz de ir apretando el acelerador de un guión que comienza muy pausado y que va complicando a cada minuto. Hay varias escenas memorables, la conversación con varios teléfonos a la vez en casa de Ben previendo las consecuencias que podía tener el desacato a la imposición de la censura, el tenso debate en casa de Graham de Katherine rodeada de hombres siendo obligada a tomar una decisión mientras las rotativas esperan, o el hermoso final en el que Ben y Katherine hablan tranquilamente bajo la inmensa maquinaria del periódico.

La música del habitual John Williams sigue jugando a favor del relato de Spielberg como un mecanismo de relojería. La producción, la ambientación y el guión son simplemente magníficos.

Aunque estamos ante una película bastante coral, si algo sobresale en el film es la actuación de Meryl Streep; es absolutamente extraordinaria. Ha habido quien ha dicho que es el mejor papel de la mejor actriz del mundo. La Streep se mete literalmente en la piel de una mujer con un pasado duro, una fragilidad manifiesta pero con un sentido de la responsabilidad moral extraordinario.

“Los archivos del Pentágono” es un film estupendo, una reflexión ética profunda y sólida, una lección de lo que debe ser el periodismo…una lección de lo que es el cine…el muy buen cine.

JOSAN MONTULL

Wonder

El rostro de la bondad: WONDER

 

 

 

Dirección: Stephen Chbosky

Guion: Steve Conrad,

Jack Thorne (Novela: R.J. Palacio)

Música: Marcelo Zarvos

Fotografía: Don Burgess

Reparto: Jacob Tremblay,

Julia Roberts, Owen Wilson,

Izabela Vidovic, Noah Jupe.

 

El norteamericano Stephen Chomsky, director de la aclamada “Las ventajas de ser un marginado” vuelve a retomar en su nuevo film la temática de las dificultades relacionales de los jóvenes y adapta a novela “Las lecciones de August” de Raquel J. Palacio.

Auggie Pulltman es un niño de 10 años que nació con una malformación facial. Tras ser sometido a 27 intervenciones en su rostro, el niño vive recluido en su casa donde su madre le educa como la mejor de las maestras y el resto de la familia, su padre y su hermana, le cuidan con un cariño particular.

Auggie vive tranquilo y protegido en su ambiente y se encuentra libre y aceptado. Cuando sale de casa, luce y un casco espacial que le evita ser visto con su desgraciado rostro.

Finalmente Auggie tiene que vivir su gran prueba, debe ir al Colegio, tiene que huir de su palacio en el que se siente seguro y aceptar la inseguridad de la relación con los demás en un entorno que presupone va a rechazarle.

La película aparece desde el principio con una gran vocación didáctica. No huye de los estereotipos (los pobres son buenos y honrados, los ricos son malos muy malos, la familia es comprensiva siempre, los profesores son buenos y apoyan sin fisuras la fragilidad de los alumnos…No falta ni tan siquiera el perrito al que toda la familia adora y que cataliza muchos sufrimientos. En ese sentido mucho de los que vemos en “Wonder” es ciertamente previsible.

Pero, a pesar de todo esto, la película se ve muy bien, está muy bien contada, combina admirablemente la tragedia con el humor y, salvo al final, no se escora hacia el sentimentalismo fácil.

Las interpretaciones son ajustadas y contenidas (magnífica Julia Roberts y estupendo el joven protagonista, Jacob Tremblay) y el guion es ágil y atrapa al espectador desde un primer momento.

Claro que el que va a ver esta película sabe que se va a encontrar con una historia moralizante y pedagógica, pero hay una singularidad que me parece que la hace superior a otras películas semejantes. En el film no sólo se nos cuenta la superación de Auggie ante la nueva situación sino la maduración personal de cada una de las personas que se encuentran con el niño y por tanto tienen que afrontar una situación que también es nueva para ellos.

Así, la película va fijándose en los padres del niño, en la hermana, en varios amigos…La película en varios momentos deja de tener a Auggie como protagonista y cede el testigo a estos otros personajes cuya evolución se va mostrando a la par que la convivencia con el niño va creciendo. La hermana fingirá ser hija única para que no la relacionen con él, el mejor amigo de Auggie lo negará en una fiesta de Hallowen en la que todos van disfrazados, las niñas que le rechazan diciendo que tiene la peste se acercarán a comer con él y serán sus amigas…Todos se tienen que posicionar con la nueva relación y van a ir cambiando y creciendo como personas; en ese sentido no sólo se habla de la superación personal de Auggie sino de la maduración de adolescentes cuando acogen al otro tal como es, prescindiendo de sus limitaciones físicas.

No estamos ante un film edulcorado y banal, estamos ante una entrañable película que hace un homenaje a la amistad, la tolerancia, la educación, la familia, la acogida, y la amabilidad. Hoy hay un pudor cobarde a mostrar claramente valores humanos en el cine. Al director Stephen Chomsky esto le trae sin cuidado y nos presenta una película abiertamente moral.

Vivir nos asusta a todos porque las diferencias son a veces muy fuertes, pero tener buen corazón conquista a las personas más difíciles y la amabilidad facilita la convivencia entre los distintos.

“Wonder”, en definitiva, es un canto a la bondad del ser humano, el único ser que puede mirar en profundidad viendo más allá de lo que aparentemente se ve.

Josan Montull

Coco

Muertos llenos de vida:  COCO

 

Año: 2017

País: EE.UU.

Dirección: Lee Unkrich, Adrian Molina

Guión: Adrian Molina, Lee Unkrich,

Jason Katz, Matthew Aldrich

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Matt Aspbury, Danielle Feinberg

Distribuye en cine: Walt Disney

 

Después de lanzar un par de films que no mostraron excesivas originalidades, la nueva película de Disney Pixar ha obtenido un gran éxito de crítica y público. Éxito más que merecido porque nos encontramos ante una obra magnífica.

“Coco” cuenta la historia de Miguel, un niño mexicano de 12 años que vive en su pueblo con su peculiar familia. Enamorado de la música, toca la guitarra a escondidas en un altillo porque hay en su familia una historia escondida que lleva a los mayores a rechazar cualquier atisbo musical. Creen que su tatarabuelo abandono a la familia por la música.

Su talento tiene que ser vivido a escondidas. Siente una profunda admiración por el fallecido intérprete Ernesto de la Cruz, del que guarda en secreto películas, fotografías y grabaciones a las que él rinde culto con flores y velas.

El popular día de los muertos Miguel escapa de su casa y se dirige a escondidas al mausoleo de De la Cruz para robar su guitarra. Allí queda atrapado en el mundo de los muertos con su fiel amigo Dante, un perro callejero, torpe y fiel. En ese viaje al divertido mundo de los difuntos descubrirá a sus antepasados y entenderá su historia y la de su familia, que es mucho mejor de lo que él piensa.

Estamos ante una película excelente; desde el original inicio, en el que una voz en off va situándonos en la historia mientras vemos las banderitas de papel picado para el día de los muertos, hasta su emotivo y  vibrante final, “Coco” deja embelesado al espectador durante todo su metraje.

Y es que “Coco” tiene de todo: una historia contada con una agilidad formidable, un acercamiento cultural muy respetuoso al mundo de la muerte en México, una música maravillosa, unos personajes estupendos (extraordinario el perro Dante) y un trasfondo serio que la dota de profundidad y la abre a la trascendencia.

A lo largo del film vamos aprendiendo muchas lecciones pero tal vez una sea la más importante: el amor a la familia es un valor tan extraordinario que nos trasciende. Y en la familia el respeto a los ancianos es un valor absolutamente necesario (no en vano el título de la película es el nombre de  la bisabuela). Además nuestros difuntos siguen formando parte del entramado familiar y su influencia es notable en nuestra vida. Por eso hay que recordarles y hacerlos presentes…porque les debemos mucho. En este sentido hay toda una intuición espiritual: la muerte no es el final ni tan siquiera un fracaso (el mundo de los esqueletos es un mundo festivo y alegre), sólo mata el olvido. Y el olvido de los muertos afecta a los mismos vivos que ven cómo el sentido de sus vidas se va apagando mortecinamente. No es de extrañar que la canción redentora sea “Recuérdame”. El recuerdo y el respeto a nuestros difuntos nos hacen mejores personas, nos hace amar más y ésa es la mejor música.

 

La factura técnica de “Coco” es impecable, la textura y caracterización de los personajes es una auténtica maravilla. Da la sensación de que este nuevo film de Disney Pixar es una filigrana que busca lo imposible, el “más difícil todavía”. Es también un acierto que la película esté doblada en español de México (destaca Gael García Bernal doblando a Héctor).

Ideal para ver en familia, “Coco” es, pues, una auténtica joya; divierte, emociona, hacer reír, educa, conmueve y toca el corazón.

Y es que tal vez “Coco” sea una obra maestra.

 

Josan Montull

 

Un lugar para soñar

Una nueva arca de Noé: UN LUGAR PARA SOÑAR

Dirección: Cameron Crowe.

País: USA. Año: 2011.

Duración: 124 min.

Interpretación: Matt Damon (Benjamin Mee),

Scarlett Johansson (Kelly Foster),

Elle Fanning (Lily Miska),

Thomas Haden Church (Duncan Mee),

Patrick Fugit (Robin Jones),

Angus Macfadyen (Peter),

John Michael Higgins (Walter Ferris),

Stephanie Szostak (Katherine).

Guion: Aline Brosh McKenna

y Cameron Crowe;

basado en las memorias de Benjamin Mee.

Producción: Julie Yorn,

Rick Yorn y Cameron Crowe.

Música: Jon Thor Birgisson.

Fotografía: Rodrigo Prieto.

 

 

En la primera parte de “Un lugar para soñar”, Kelly Foster (Scarlett Johansson), jefa de los guardas de un viejo zoológico agonizante, pregunta a Benjamín Mee (Matt Damon) cómo es posible que haya decidido comprar el zoológico y trasladarse a vivir allí. Benjamín, tras mirarla detenidamente, le contesta ¿Por qué no? Esa respuesta vuelve a aparecer al final del film dando sentido a todo el proyecto de vida de Benjamin. La película, basada en hechos reales, nos cuenta la historia de este hombre.

Familia real en la que se basan los hechos de la película

Benjamín Mee es un reputado periodista que ha hecho de su vida una auténtica aventura en busca de reportajes exóticos y difíciles que le han llevado incluso a poner en peligro su vida. Tras enviudar de la mujer a la que mucho amaba, tiene que cuidar a sus dos hijos: la dulce  Rose (Maggie Elisabeth Jones), que una y otra vez recuerda a su madre y el indolente Dylan (Colin Ford), un chaval en plena adolescencia que expresa su rechazo a la vida haciendo unos dibujos tenebrosos en los que se ve reflejada su tristeza. El día en que Dylan es expulsado de la Escuela por robar, Benjamin decide emprender la aventura de su vida: vende su casa y, con todos sus ahorros, compra un viejo zoológico que languidece en el olvido y en el que, junto a los animales, viven un grupo de personas que se niegan a que el zoo tenga que cerrar y albergan la esperanza de que se encuentre una solución para sacarlo a flote.

El grupo de “esperanzados” cuidadores del zoo recibe con un cierto escepticismo a Benjamin pero la actitud de éste, su tenacidad y su lucha, cohesionará al grupo y hará que todos den lo mejor de sí mismos para que el zoo pueda volver a abrirse.

Pero la aventura más difícil a la que se enfrenta Benjamin es la de recuperar el cariño y el respeto de su hijo. Ahí, a mi modo de ver, está lo más interesante del film. Benjamín repite varias veces que en la vida son necesarios 20 segundos de coraje, sólo 20 segundos, para decir las cosas que de verdad sentimos: expresar el cariño, la duda, el perdón…esos 20 segundos, que suponen la decisión de vencer el propio orgullo, tienen unos beneficios extraordinarios para toda la vida. Serán 20 segundos los que padre e hijo necesiten para reconciliarse y acercarse.

Fueron también 20 segundos los que utilizó Benjamin para declararse a la que iba a ser su mujer. “¿Podría la chica más guapa que he visto en mi vida hablar conmigo?”…”¿Por qué no?”, le contesta ella. Se lo cuenta a sus hijos en una escena cargada de profundidad. “Aquí empezasteis vosotros –les dice en el bar en el que se declaró a su la que iba a ser su esposa- aquí, aunque no habíais nacido, empezasteis a existir”.

Estamos ante una película sencilla y familiar, pero no superficial y ramplona. Su director, Cameron Crowe, nos regala una obra bienintencionada que pretende ser un canto a la superación personal, a la grandeza de la familia y a la capacidad de pedir perdón.

Temas como la elaboración del duelo, la trascendencia del amor, la grandeza de la amistad y posibilidad de multiplicar el trabajo cuando se hace en grupo aparecen tratados de una forma simpática pero no vacía.

Las interpretaciones magníficas de Matt Damon (alejado de los papeles violentos en los que se ha especializado) y de Scarlett Johansson son estupendamente acompañadas por todos los secundarios si bien hay que resaltar la actuación de la pequeña Maggie Elisabeth Jones, cuya mirada y frescura llenan la pantalla.

A la música de Jon Thor Birgisson, le acompañan un puñado de canciones, en las que no falta Cat Stevens, y que colaboran en dar un sabor dulce y humano a todo el film.

En resumen: una película sencilla y hermosa, con muchas posibilidades de lecturas esperanzadas y que hace salir al espectador con un buen sabor de boca. “Un lugar para soñar” se convierte en una nueva arca de Noé en la que el esfuerzo por salvar a unos animales, hace más humanas a las personas. Y es que, como dirá una de las actrices: “Prefiero las personas a los animales”.

 

JOSAN MONTULL