Anton, su amigo y la revolución rusa

Tú eres mi hermano : ANTON, SU AMIGO Y LA REVOLUCIÓN RUSA 

Dirección: Zaza Urushadze 

Guion: Dale Eisler, Zaza Urushadze, Vadym Yermolenko 

Música: Patrick Cannell 

Fotografía: Mikhail Petrenko 

Reparto: Natalia Ryumina, Regimantas Adomaitis, Vaiva Mainelyte, Juozas Budraitis.

En 2014 el cineasta georgiano Zaza Urushadze presentó una película magnífica, “Mandarinas” que a punto estuvo de obtener el óscar a la mejor película de habla no inglesa. En “Mandarinas” el cineasta abordaba el tema de la guerra de los Balcanes con una extraordinaria humanidad. 

Esa misma humanidad es la que transita en su obra póstuma “Antón, su amigo y la revolución rusa”, que cuenta la historia inspirada en hechos reales de dos niños, uno cristiano, Antón, y otro judío, Jakob, cuya amistad logra sobrevivir por encima de los prejuicios, el odio y el paso del tiempo.  

En un pueblecito de Ucrania viven familias dispares entre la pobreza y la amistad. Antón y Jakob son muy amigos; juegan, saltan, conversan, se ayudan, se esconden de los adultos y cultivan una inquebrantable fidelidad. Pero esta relación idílica está marcada por la revolución rusa que, con frecuencia, les acerca a unos despiadados bolcheviques que roban, matan y provocan el horror en medio de mítines revolucionarios demagógicos. 

Los dos niños no son conscientes de este sufrimiento. La guerra incluso les trae la muerte de familiares (la madre de Jakob y el padre y hermano de Antón), pero son incapaces de comprender lo que pasa. 

La mirada de los niños es de una ternura excepcional. La violencia que les rodea corrompe todo el mundo de los adultos, incluso el del sacerdote, que encontrarán en la violencia y la venganza el único sentido de la vida. Pese a que el resentimiento y el odio están presentes en todos los adultos del pueblo, aún se dan gestos de generosidad y amor entre los vecinos, mezclados con otros de agresión y muerte. No hay duda, la guerra todo lo pudre.  

La comunidad rural consigue asestar un golpe terrible a un comando bolchevique y secuestrar al mismo Trotsky, autor ideológico de las masacres. Pero los niños se encontrarán con el secuestrado y el resultado será impredecible.  

Las conversaciones de los niños son de una ternura y una profundidad que contrastan con el universo de los adultos. Llegan a decir que no entienden un paraíso sin amigos, que el de los judíos y de los cristianos es el mismo. Mientras ellos, mirando las nubes, imaginan un Cielo plurireligioso, los mayores, mirando la tierra construyen un infierno sin Dios. “La vida es injusta”, dicen los adultos, “Ahora tú eres mi hermano” dicen los niños. 

La película apuesta por un ritmo lento y pausado y, pese a narrar una historia violenta, no se regodea en la violencia, sino más bien la sugiere. Los paisajes, abiertos y luminosos, son el contraste brutal con la cerrazón y oscuridad provocada por los acontecimientos bélicos. 

El reparto es coral y son muchos los personajes que aparecen en la pantalla, algunos con pocos minutos, pero con una fuerza inquietante (como la sádica camarada Dora y el canalla Trotski). Quienes más aparecen, eso sí, son los niños. En su mirada y en sus juegos se intuye un universo más humano y divino.  

La película no tiene un final vacío desesperanzado sino positivo y abierto a la esperanza; aunque la buena voluntad pueda provocar desgracias, la inocencia de los niños no será corrompida por la guerra de los adultos. La amistad estará por encima de las perversiones bélicas.  

Fotografiar el Cielo será posible, construirlo en la tierra, pese a todo, será factible. 

JOSAN MONTULL

Noticias del gran mundo

En busca del hogar: Noticias del gran mundo

Estados Unidos 2020

Direccción: Paul Greengrass

Guion: Luke Davies, Paul Greengrass (Novela: Paulette Jiles)

Música: James Newton Howard

Fotografía: Dariusz Wolski

Reparto: Tom Hanks, Helena Zengel, Neil Sandilands, Elizabeth Marvel, Ray McKinnon

Paul Greengras, director que filma con una contundencia explosiva los filmes de acción regala un western espléndido, clásico y rodado con un pulso extraordinario.

Cinco años después del fin de la Guerra Civil estadounidense, el capitán Jefferson Kyle Kidd (Tom Hanks), veterano de tres guerras, viaja de ciudad en ciudad narrando noticias, hablando de presidentes y reinas, de luchas gloriosas, devastadoras catástrofes y apasionantes aventuras que tienen lugar en cualquier rincón del mundo. Un día, en las llanuras de Texas, el capitán conoce a Johanna, una niña de diez años secuestrada seis años atrás por la tribu Kiowa, y que durante ese tiempo fue educada como uno de ellos. Johanna, en contra de su voluntad, debe irse a vivir a casa de sus tíos, un lugar hostil y desconocido para ella. El capitán Kidd acepta entregar a la niña a sus tutores legales. En el viaje, ambos recorrerán cientos de kilómetros a través de una inhóspita naturaleza, y deberán enfrentarse a enormes dificultades, humanas y naturales, en búsqueda de un lugar al que puedan llamar “hogar”.

Greengrass ha hecho una película con vocación de clásico, que recuerda a los clásicos. Los paisajes amplios y luminosos del desierto contrastan con las noches lluviosas y oscuras de las ciudades en las que el capitán, Kyle Kidd va desgranando sus historias con el afán de devolver la esperanza a seres humanos sumergidos en la amargura y el sinsentido. Si todas las personas somos llamadas a ampliar los horizontes, los que escuchan las noticias del capitán son hombres y mujeres sedientos de ver engrandecer sus paisajes vitales. Son seres humanos sumergidos en la soledad.

Pero también el capitán, no sólo la niña rescatada, necesita otros horizontes, ambos necesitan un lugar donde encontrarse. En ese sentido, la búsqueda de referencias familiares en los amplios paisajes del desierto se convierte también en una búsqueda interior para reconciliarse con los fantasmas del pasado y encontrar un hogar en el que sentirse amado. Kyle y la niña kiowa no son tan distintos… son personajes necesitados de amor, un amor que buscan más allá de las palabras y los caminos.

Las escenas de acción y violencia están construidas con una tensión muy bien dosificada. Los paisajes son de una belleza abrumadora. Los diálogos, o los intentos de comunicarse de Kyle con la niña, son profundos y conmovedores.

Y en medio de la inmensidad del paisaje, aparece un gigantesco Tom Hanks, con una actuación soberbia, dando vida a una persona con un armazón ético excelente, dotado de convicciones y de una grandeza moral apabullante. La niña Helena Zengel le secunda admirablemente con una actuación formidable. Su mirada expresa la conmovedora necesidad de sentirse acogida en medio del miedo y el infierno.

Con una banda sonora extraordinaria y una fotografía magnífica, “Noticias del gran mundo” es una película moral por excelencia. Todas las perversiones que aparecen en el film son tristemente actuales: el racismo, el machismo, la exclusión, el rechazo a los inmigrantes, la ineptitud de la Administración, el menosprecio de la familia…Pero todo tiene solución, nos dirá Greengrass, cuando el ser humano se compromete desde el amor por la acogida de los más débiles. Todos estamos necesitados de buenas noticias… todos estamos invitados a ser buena noticia.

Un gran mensaje, un gran western, una gran película.

JOSAN MONTULL

MISERICORDIAE VULTUS 3

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 3 de 3)

TERCERA PARTE: APELACIÓN CONTRA LA DELINCUENCIA Y LA CORRUPCIÓN

En la tercera parte, la bula aborda un tema delicado, la relación entre misericordia y justicia. No son excluyentes, es más, ambas se necesitan. Cierto es que la misericordia de Dios desborda la Justicia humana, pero también la justicia de los hombres debe reflejar la misericordia de Dios.

En este difícil diálogo de justicia y misericordia, Francisco afirma en la bula que “la justicia de Dios es su perdón…, la misericordia no es contraria a la justicia”, porque a través de ella, Dios da al pecador la oportunidad de “arrepentirse, convertirse y creer.”

Esta difícil relación la vemos en muchos films:

  • La clásica Matar a un ruiseñor (De Robert Mulligan. USA 1962) narra la peripecia vital del abogado Atticus Finch, viudo y padre de un niño y una niña a los que educa en valore humanos muy sólidos. Atticus tiene que defender a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. La inocencia del hombre es evidente, pero todos los vecinos manifiestan unas actitudes racistas brutales contra la familia de Atticus. La conciencia, la justicia, la bondad…aparecen en diálogo en esta indiscutible obra maestra.
  • En la pedagógica Cuando naces ya no puedes esconderte (de Marco Tullio Jordana. Italia 2004) se nos cuenta la historia de un adolescente acomodado que es rescatado de morir ahogado por unos jóvenes que viajan en una patera. La justicia no permite que estos chicos desembarquen en Italia, el amor dice lo contrario.
  • ¿Qué hacemos con Maisie? (de Scott McGhee y David Siegel. USA 2012) aborda con seriedad un tema de triste actualidad, los hijos de padres separados en divorcios virulentos. ¿Qué hay que hacer con la pequeña Maisie?…¿permitir que se cumpla la ley y vaya con su madre biológica irresponsable a la que le ha dado la custodia de la niña o  vivir con una pareja de novios entre los que no hay ningún vínculo legal peor que de verdad la quieren y se preocupan por ella?
  • Criadas y señoras (de Tate Taylor. USA 2011) aborda el tema del racismo en Missisippi durante los años 60. De nuevo el conflicto entre legalidad, justicia y misericordia aparece en todo el metraje salpicados de justificaciones n presuntamente religiosas para cada argumentación.
  • La Terminal (de Steven Spielberg. USA 2004) presenta en clave de comedia el caso real de un hombre que acaba de aterrizar en estado Unidos ignorando que su país ha entrado en una guerra civil de modo que USA ha prescindido de las relaciones diplomáticas. El hombre, con profundo valores espirituales quedará atrapado en un territorio neutral, la terminal del aeropuerto, en una situación ambigua legalmente, suscitando la solidaridad de los trabajadores del aeropuerto.
  • La estupenda y estremecedora Adú (de Salvador Calvo. España 2020) narra la historia de un niño camerunés de 7 años que inicia una interminable travesía para llegar a España. La película provoca muchos interrogantes: ¿qué solución política tiene este problema?, ¿no deberían nuestros Estados invertir en el Tercer Mundo?, ¿Qué responsabilidad tiene el Norte con la explotación del Sur? ¿Es moral la venta de armas a estos países para que siga siendo fuente de ingresos entre nosotros?, ¿No son también víctimas de un sistema injusto los guardias que están en las fronteras?, ¿Son éticas las devoluciones en caliente?, ¿No son insultantes los sueldos de muchas personas en nuestro primer Mundo?

En esta parte el papa Francisco comienza haciendo una llamada casi implorante a todos aquellos grupos de personas que se han anclado en la injusticia parta conseguir sus fines, a los profesionales inmisericordes de la extorsión y el mal.

A los miembros de los grupos delictivos

“Por su bien, les pido que cambien su vida”, El dinero no da la felicidad verdadera esto es sólo una ilusión y la violencia utilizada para amasar dinero goteando sangre no los hace poderosos, ni inmortales y nadie puede escapar del juicio de Dios”. 

También a las personas defensoras o cómplices de la corrupción les dice: 

“Este es el momento favorable para cambiar tu vida la corrupción es “la plaga que pudre a la sociedad, el pecado grave que clama al cielo, porque socava las bases mismas de la vida personal y social”

Desde ópticas muy distintas ha abordado el cine el tema de la conversión de los malvados y los delincuentes.

  • En un mundo mejor (de Susanne Bier. Dinamarca 2010) se nos narra la historia de dos adolescentes que se odian; uno de ellos es médico voluntario en un conflicto bélico africano. Su hijo, descubrirá a la vuelta a casa, se está convirtiendo en una criatura violenta como las que causan el dolor injusto que él combate desde la medicina.
  • Las flores de la guerra (de Zhang Yimou. China 2011) cuenta la hermosa redención de un canalla aprovechado que se conmueve de la ternura de unas prostitutas y unas niñas que viven en un hospicio durante la guerra de China y Japón. Interpelado por la sencillez de esas vidas, decide abandonar su actitud de enriquecerse con el dolor ajeno y , suplantando a un sacerdote, entrega la vida por defender a las víctimas
  • Para un público no necesariamente infantil, Maléfica (de Robert Stromberg. USA 2014) es una hermosa historia de aparición de la bondad escodida de un hada perversa que sólo entiende la vida provocando el sufrimiento de los que la rodean.
  • También el protagonista de La lista de Schlinder (de Steven Spielberg. USA 1993) se niega a colaborar con la causa nazi y, a riesgo de su vida, arruina su negocio para ganar su alma salvando la vida de muchos judíos en los campos de concentración.

La bula habla también del diálogo interreligioso. El enfrentamiento religioso ha supuesto mucha intransigencia y derramamiento de sangre a lo largo de toda la Historia. Recordando que el judaísmo y el Islam consideran la misericordia como “uno de los atributos más definitorios de Dios”, Francisco aboga porque se “promueva el encuentro con estas religiones y otras tradiciones religiosas nobles, haciendo más abierto al diálogo.

  • Este diálogo aparece muy bien tratado en Cometas en el cielo (de Marc Foster. USA 2007), centrada en la amistad entre dos niños víctimas de la intransigencia religiosa de los talibanes.
  • Azur y Asmar (de Michael Ocelot. Francia 2006) es un bonito cuento de animación sobre la convivencia cordial y la cooperación de los distintos credos para conseguir objetivos comunes y pacíficos.
  • Promises (de Carlos Bolado, B.Z. Goldberg y J. Saphiro. USA 2001) es un documental extraordinario y vital. La vida de varios adolescentes judíos y palestinos va desfilando entre entrevistas ante la pantalla hasta que los propios chavales son capaces de darle la vuelta al guion del fil cuando los niños deciden pasar un día juntos en la franja de Gaza.
  • De dioses y hombres (de Xavier Beauvois. Francia 2010) es una auténtica joya. La película cuenta la historia real de una comunidad de ocho monjes cistercienses que vive en las montañas del Magreb en perfecta armonía ocn sus hermanos musulmanes. A pesar de la amenaza del terrorismo islamista que asesina a unos y otros, los monjes deciden quedarse y resistir con la oración junto a la amistosa población musulmana.
  • El mismo equipo de Intocable, rodó años más tarde Especiales, historia real (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2019), que cuenta la peripecia real de dos amigos, Bruno y Malik, uno judío y el otro musulmán, que unen sus fuerzas con dos organizaciones que dirigen; uno trabaja con jóvenes marginados, el otro, con chicos autistas. La película, protagonizada por adolescentes autistas reales junto a actores profesionales, es un canto a la generosidad de los sencillos, por encima de barreras religiosa, políticas, raciales o burocráticas.

La bula, como no podría ser de otra forma hace alusión a María de Nazaret Es la “Madre de la Misericordia”, cuya vida ha estado plasmada “por la presencia de la misericordia hecha carne…Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre.

Pese a que son poco los datos que el evangelio nos presenta sobre la Virgen, son muchas las películas que se han hecho sobre ella. Particularmente me quedo con dos

  • Natividad (de Catherine Hardwicke, USA 2006) en la que se nos presentan las aventuras y desventuras de José y María, jóvenes prometidos para ser fieles a Dios y llegar hasta Belén y en la que, con su prima Isabel, manifiestan que la misericordia de Dios se extiende de generación en generación.

Cuando sigue hablando de María, la bula dice Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno

  • Magnífica es en este sentido La pasión de Cristo (de Mel Gibson, Estados Unidos, 2004). Película dura y violenta narra las últimas horas de la Pasión y Muerte de Jesús. Inspirada en la pintura tenebrista de Caravaggio, el film presenta de forma admirable a María, madre llena de misericordia, que sigue los pasos de su Jesús hasta la cruz intentando descubrir al Dios Altísimo en la tragedia de la muerte de su hijo.

Finalmente, el papa pone en manos de Dios a través de los santos las intenciones de la bula, particularmente nombra “a la gran apóstol de la misericordia, santa Faustina Kowalska”.

  • También su vida ha sido llevada a la pantallaen Faustina, apóstol de la divina Misericordia (de Jerzy Lukaszewicz. Polonia 1994) en la que con una belleza notable se nos cuenta la vida de esta santa polaca nacida en 1905 que predicó la misericordia y la paz en un mundo que se iba dividiendo.
  • Una “canonización” laica y especial aparece en la comedia St. Vincent (de Theodore Melfi. USA 2014) que cuenta la historia de Vincent, un tipo impresentable, borrachín, fumador compulsivo, maleducado, machista, grosero, sucio y egoísta. Vincent acepta cuidar a Oliver, un niño desvalido, frágil, acobardado y abusado por unos matones en su escuela. El cariño del niño hacia su cuidador le llevará a hacer en su escuela católica una redacción sobre un santo y contar la vida de Vincent. La película invita a mirarnos dentro para descubrir qué posibilidades tenemos para ser misericordiosos.

Releamos la bula. Ojalá que su lectura contribuya a que los cristianos seamos cada vez más testigos de la ternura infinita de Dios. Ojalá que sepamos ser constructores de paz, que hagamos de la denuncia del odio una constante y del perdón un estandarte.

Y ojalá que el cine nos siga ayudando a descubrir en la pantalla, en los avatares apasionados de la humanidad, el rostro de la misericordia de Dios.

JOSAN MONTULL

MISERICORDIAE VULTUS 2

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 2 de 3)

SEGUNDA PARTE: CÓMO DISFRUTAR MEJOR DEL JUBILEO

En la segunda parte de la bula, el papa Francisco propone para profundizar en el jubileo hacer peregrinaciones porque eso será “una señal de que la misericordia es una meta a alcanzar que requiere compromiso y sacrificio”.

El camino como búsqueda de transformación personal y de encuentro consigo mismo ha sido repetidas veces llevado al cine. Como camino de misericordia proponemos tres películas:

  • Una historia verdadera (de David Linch. USA 1999) que cuenta la historia del anciano Alvin Straigth que vive en Iowa con una hija discapacitada. Cuando se entera de que su hermano Lyle, con el que no se habla desde hace años, ha sufrido un infarto, descubre que necesita reconciliarse y emprende una un largo camino de 500 kms hacia su encuentro con el único vehículo que tiene: una máquina cortacésped.
  • Nebraska (de Alexander Payne. USA 2013) que también narra la historia de un anciano, Woody Grant; con su hijo David emprende un viaje para cobrar un supuesto premio que ha ganado. La relación de padre e hijo, que ha estado destrizada por el alcoholismo del padre, se irá estrechan a lo largo del camino. Ambos descubrirán que el mejor premio son las personas.
  • Y En solitario (de Christophe Offenstein. Francia 2013) Film de aventuras también el tema del camino pero con una característica singular. Yann hace realidad el sueño de participar en la Vendeé Globe, una peculiar competición en la que hay que dar la vuelta al mundo en velero y en solitario. En plena navegación descubre que en la bodega del barco se ha escondido un adolescente sudafricano. Acogerle supondrá perder la competición.

Habla Francisco que una de las más hermosas características de la misericordia es el perdón. Anima a no juzgar y no condenar, sino perdonar y donar, mantenerse alejado de las murmuraciones… “aprovechar lo bueno que hay en cada persona, convirtiéndose en instrumentos de perdón”.

Edificantes historias de perdón encontramos en

  • La buena estrella (De Ricardo Franco. España 1997) un carnicero soltero, triste y solitario salva de ser apaleada a Marina, una muchacha a la que su novio drogadicto está apaleando. La acogida de Marina le llevará a acoger también a su novio, enfermo de SIDA y necesitado de perdón.
  • En El final del espíritu (de Jim Hanon. USA 2006) unos misioneros evangélicos se acercan a anunciar a Cristo a unas tribus amazónicas que les asesinas. Años después los hijos de los misioneros vuelven a la zona con la misma pretensión que sus padres. El encuentro con los asesinos pondrá a proeba sus convicciones cristianas.
  • La misión (de Roland Joffe. USA 1986) es ya un film clásico. El padre Gabriel, que vive en las misiones jesuitas del Paraguay protege con su vida a los indios guaraníes a quienes los cazadores de esclavos persiguen constantemente.  Rodrigo, antiguo cazador de guaraníes, es acogido por Gabriel en la misión buscando el perdón de sus culpas entre aquellos a los que ha perseguido.
  • La deliciosa Maktub (de Paco Arango. España 2011) es la maravillosa historia de cómo acoger a un adolescente con un cáncer terminal lleva a que una familia amenazada de ruptura matrimonial opte por el perdón y la confianza.
  • El odio que das (de George Tillman Jr. USA 2018) es un espléndido y hermoso film reflexiona sobre la inutilidad del odio. El que odia dice el film- queda encadenado a la persona odiada. Sembrar odio y sentimientos de venganza nos pone en una espiral de la que no hay salida. Hace falta que alguien rompa esa espiral para poder sobrevivir.

Francisco insiste mucho en la necesidad de abrir el corazón a los suburbios existenciales, llevando consuelo, misericordia, solidaridad y atención a los que viven “situaciones de inseguridad y sufrimiento…ser capaces de “vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, especialmente los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza.

La acogida misericordiosa de niños necesitados ha sido un tema muy recurrente en el cine.

  • Ya en el cine mudo nos encontramos con auténticas obras maestras. En El chico (de Charles Chaplin. USA 1921) el vagabundo Charlot encuentra a un bebé abandonado, le recoge, le cuida, le quiere, incluso le enseña a rezar. El niño va creciendo en un ambiente de ternura extraordinario junto al bondadoso y pícaro indigente hasta que las autoridades quieren controlar la situación
  • Sigue siendo una joya Marcelino pan y vino (de Ladislao Wajda. España 1954). La acogida del bebé abandonado por parte de una comunidad religiosa se convierte en una parábola preciosa de la dimensión teologal de la misericordia. Al film no le pasan los años y sigue siendo hoy muy recomendable.
  • La ciudad de la alegría. (de Roland Joffe. USA 1992), inspirada en la novela del mismo título nos habla de la redención de un joven médico voluntario en una misión católica entre los niños de Calcuta.
  • Una película tan vibrante como brillante es Trash, ladrones de esperanza. (de Stephen Daldry. Reino Unido 2014), narración protagonizada por auténticos meninos da rúa brasileiros en la que aparece reflejada la opción de una Iglesia pobre que con poco medios defienda la dignidad de los menores.
  • También desde el ámbito de la educación el cine nos muerta profesores comprometidos en la redención de jóvenes sin futuro. Así Diarios de la calle (de Richard Lagravenesse. USA 2007) y Los chicos del coro (de Christophe Baratier. Francia 2004) muestran cómo desde la literatura y la música, combinadas con el amor, se puede ayudar a a que los chavales vayan creyendo en sí mismos y reconstruyendo sus vidas.
  • De la necesidad de los menores ser acogidos dos películas españolas hablan con mucha dignidad, Héctor (de Gracia Querejeta. España 2004) e Ismael. (de Marcelo Pinyeiro. España 2013). En las dos asistimos a la búsqueda de identidad y de paternidad de dos chicos abocados al desamor.
  • Con otra mirada, UP (de Pete Docter y Bob Peterson. USA 2009) nos presenta la historia de un anciano cascarrabias que acoge a un niño de 8 años con dificultades para relacionarse y emprende con él una gran aventura. Un film maravilloso, un canto a la bondad.
  • Particularmente simbólica es Pan del cielo (de Franco Dipietro. Italia 2020) que plantea el interesante tema de que parar tener misericordia hay que saber mirar. cuenta la historia de Lilli y Aníbal, dos veteranos «sin techo» que duermen en las calles de Milán. La víspera de Navidad escuchan un sonido extraño que sale de un gran cubo de basura, se acercan y encuentran a un bebé en buen estado de salud. Deciden llevarlo al hospital infantil más cercano y allí son testigos de algo extraordinario: ni los doctores ni las enfermeras logran ver al niño. La pareja de indigentes acude entonces a un almacén abandonado donde malviven otros indigentes y allí, paradójicamente, el niño es visto por prácticamente todos. Una joven madre negra amamanta al bebe. Los pobres le hacen un lecho entre ellos y cuidan a la criatura que les trae una gran alegría. La película está protagonizada por auténticos indigentes y es una hermosa lección de fe y solidaridad.

El sacramento de la misericordia por excelencia es el de la reconciliación; también Francisco hace alusión diciendo que este sacramento “permite tocar con la mano la grandeza de la misericordia”, los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre”.

Varias veces la confesión ha llenado las pantallas de historias con una encomiable densidad humana.

  • La clásica Yo confieso (de Alfred Hitchcock. USA 1953) expresa desde el suspense el drama interior que vive un honrado sacerdote tras escuchar la confesión de un asesino que, aprovechándose del secreto de confesión, inculpa al confesor.
  • Algo semejante vive el sacerdote irlandés que acoge a un terrorista arrepentido en su comunidad parroquial en Requiem por los que van a morir (Mike Hodges. Reino Unido 1983).
  • En Pena de muerte (de Tim Robbins. USA 2005) una religiosa católica tiene que suplir a un sacerdote frío y legalista para manifestar el perdón de Dios a un asesino confeso y condenado a la inyección letal.
  • En Un Dios prohibido (de Pablo Moreno. España 2013) se nos cuenta cómo en plena guerra civil, los hjóvenes claretianos de Barbastro que iban a ser ejectados, encuentran en el sacramento de la reconciliación las fuerzas que necesitan para ir al petíbulo.
  • En Las manos (de Alejandro Doria. Argentina 2006) el sacerdote argentino Mario Pantaleo, con un cierto poder para diagnosticar y curar enfermedad con la imposición de manos, recurre al sacramento de la reconciliación para sanar y para ser sanado.
  • En un tono jovial y muy humano Prefiero el paraíso (de Giacomo Campiotti. Italia 2010) presenta la vida de san Felipe Neri, al que muestra confesando a grandes colas de fieles que encuentran en él una sencillez, comprensión y bondad lejos del rigorismo que asusta y distancia del Dios misericordioso.
  • Sorprende también la presencia de confesores en la filmografía de Clint Eastwood). En Gran Torino (USA 2008) un joven sacerdote anima al anciano Walt Kowalski, cegado por el odio y el racismo, a que se arrepienta de sus culpas. Walt, redime su odio ayudando a un joven oriental y termina con la confesión ante el sacerdote. En la oscarizada Millon Dolars Baby (USA 2004) el entrenador de boxeo Frankie Dunne acude a su confesor para pedir perdón por lo que va a hacer.

JOSAN MONTULL