MISERICORDIAE VULTUS

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 1 de 3)

El año 2015, con la bula Misericordiae vultus el Papa Francisco convocó a la Iglesia a un año de la Misericordia que impulsara un ilusionado proceso de renovación para que la comunidad cristiana manifieste de una forma cada vez más clara los gestos de la ternura de Dios a través de acciones humanas concretas.

Los sucesos que la Historia está viviendo en este tiempo en el que el Mundo está sumido en una pandemia, nos invitan a releer la bula para incentivar nuestra capacidad de misericordia. La pandemia del COVID nos ha devuelto la conciencia de la fragilidad. Ante un mundo que se consideraba invulnerable, todos hemos tenido que reconocer que somos débiles. Muchos han muerto, algunos en una soledad tremenda; mucho se han manifestado con una capacidad de generosidad extraordinaria; sigue el goteo de víctima y de familias que han perdido seres queridos; ha aparecido la miseria en donde antes había prosperidad; el paro y las colas del hambre se multiplican. La ciencia nos irá devolviendo la salud, pero sólo la misericordia nos hará resurgir más humanamente.

Por eso es ahora un buen momento para releer la Misericordiae Vultus. Es una llamada al amor y a la ayuda mutua que hoy cobra un interés especial.

El cine ha reflejado a lo largo de su historia los gestos más horrendos y los más hermosos del género humano. La pantalla sigue teniendo hoy posibilidades extraordinarias para reflexionar sobre actos de misericordia que nos ayudan a ser mejores.

Presentamos aquí, siguiendo la estructura de la bula papal, una serie de filmes que pueden servir para ahondar en el misterio de la misericordia.

Primera parte EL CONCEPTO DE MISERICORDIA

En la primera parte de la bula el papa, que hace alusión al 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, va definiendo el concepto de misericordia.

La misericordia no es “un signo de debilidad, sino más bien la calidad de la omnipotencia de Dios.” 

El cine presenta una serie de films en los que personas aparentemente débiles sacan un extraordinario potencial de vida en algunas acciones llenas de bondad que consiguen transformar desde el amor su realidad cercana.

  • Así en El hijo de la novia (de Juan José Campanela. Argentina 2001), un hijo que ha disipado su vida busca hacer un regalo hermosísimo a sus padres y así consigue encontrarse a sí mismo.
  • En Cuatro minutos (de Chris Krauss. Alemania 2006) una profesora de piano en una cárcel de mujeres busca redimir la vida de Jenny, joven virtuosa del piano pero con una historia de violencia que no la deja crecer humanamente.
  • En La vida secreta de las palabras (de Isabel Coixet. España 2005) una joven hipoacúsica y solitaria que trabaja en una fábrica encuentra un puesto de trabajo en una plataforma para cuidar a un trabajador que ha sufrido un accidente y ha perdido la visión.
  • El Havre (de Aki Kaurismäki. Finlandia 2011) presenta la vida de un humilde limpiabotas que vivie junto al puerto de El Havre. Un día se encuentra con un niño sudafricano inmigrante que quiere llegar a Inglaterra. Con la ayuda de vecinos de su barrio obrero, buscará la forma de sacarlo del país.
  • Más recientemente, en La vida por delante (de Edoardo Ponti, Italia 2020) una vieja prostituta judía acoge a los hijos de jóvenes prostitutas. Aun a regañadientes, tiene que hacerse cargo de un adolescente nigeriano, que sobrevive en las calles delinquiendo. 
  • También el tema de la inmigración aparece en Samba (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2014) en la que una asistenta social va mucho más allá de lo que su trabajo le exige para ayudar a un joven emigrante.
  • El mismo equipo rodó años antes Intocable (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2011), divertida historia en la que un joven recluso se compromete en la ayuda a un millonario tetrapléjico.
  • Semejante planteamiento es el de Campeones (de Javier Feser. España 2018) que muestra la historia de Marco Montes, entrenador de baloncesto que es condenado a trabajos sociales, entrenando a básquet en un humilde Centro de discapacitados mentales. Protagonizada por personas con discapacidad, la película resulta una comedia divertidísima que es un canto al respeto, a la acogida y a la dignidad de cada ser humano en el que el espectador es invitado a preguntarse quién es más discapacitado, las personas con limitaciones psíquicas o las que tienen limitaciones morales
  • Particularmente tierna es La familia que tú eliges (de Tyler Nilson y Mike Schwartz. USA 2019) que presenta la historia de Zac, un chico con síndrome de down que se escapa de su residencia para cumplir el sueño de su vida: ser luchador profesional, y Tyler, un delincuente de poca monta al que persiguen unos matones; ambos unen fortuitamente sus vidas en una huida vertiginosa. El encuentro de Tyler con el joven discapacitado (protagonizado también con un actor noven con síndrome de Dawn) hará que este delincuente perdedor saque todo lo que hay de bueno en él.
  • En Green Book (de Peter Farrelly. USA 2019) Tony Lip, italoamericano canalla, racista, acepta ser chófer del pianista negro y homosexual Don Shirley para una gira de conciertos por el Sur de Estados donde el racismo es más exacerbado. Tony deberá llevar y obedecer «El libro verde», una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos. La película es una hermosa historia de amistad inspirada en un hecho real que invita a una mirada al interior de uno mismo para descubrir que, por encima del color, las opciones y las ideas…somos humanos…somos iguales.

En muchas de estas películas, la misericordia aparece como virtud que redime al que la práctica. Frente a un mundo que exalta el egoísmo y la autocomplacencia, la misericordia aparece como vehículo de redención. Somos misericordia.

El papa Francisco subraya en la bula que en Jesús “todo habla de la misericordia y nada carece de compasión. La vida de Jesús es la historia que más veces se ha llevado a la pantalla. De entre todas las películas, recomendamos dos por sus posibilidades pedagógicas y su tratamiento de la misericordia en Jesús:

  • El hombre que hacía milagros (de Derek Hayes. USA 2000) film de animación de figuras de plastilina.
  • La Biblia, serie de televisión dirigida por (Roman Downey y Mark Burnett (USA 2013). Si bien la serie es irregular, los capítulos de la vida de Jesús son muy recomendables. El tratamiento del amor de Jesús aparece excelentemente dibujado.

Insiste Francisco en que todos estamos llamados a vivir en la misericordia, porque lo primero que recibimos es misericordia. Hermosas historias de vidas marcadas por la misericordia y el amor son:

  • La buena mentira (de Philippe Phalardeau. USA 2014) en la que se nos cuenta la historia de una joven norteamericana encargada de acoger a tres refugiados de guerra sudaneses.
  • Kamikaze (de Alex Pina. España 2014) nos habla del arrepentimiento y el cambio de un terrorista que queda incommunicado en un Hotel con los pasajeros del avión en el que iba a poner una bomba. La humanidad de los personajes con los que tendrá que convivir le hará descubir el valor de la ayuda al sufriente.
  • The blind side (de John Lee Hancock. USA 2009) en la que una acomodada familia católica acoge a un adolescente sin hogar como una exigencia natural de su fe.
  • La historia de Marie Heurtin. (de Jean Pierre Améris. Francia 2014) presenta la opción radical de una religiosa comprometida con el mundo de los sordomudos cuando se compromete hasta el fin en dignificar la vida de una joven sorda, ciega y muda.
  • Las vidas de Grace. (de Destin Cretton. USA 2013) presenta a una joven veinteañera educadora en un centro de menores que no pierde la fe en una adolescente muy difícil y la ayuda a salir adelante a pesar del sacrificio personal que le comporta.
  • Profesor Lathzar (de Philpe Faladrdeau. Canadá 2011) es una hermosa lección de amor de un profesor refugiado de guerra que sigue creyendo en la construcción de la paz y el amor a través de la educación de los niños.
  • El hombre elefante (de David Linch. Inglaterra 1980) presenta la historia real de John Merrik, un ciudadano británico con la cabeza totalmente gigantesca y deformada que sufre toda clase de humillaciones en un circo y que es recogido por un médico que quedará conmovido por la calidad humana de John.

En todas estas historias hay una doble evolución; el amor hacia personas necesitadas no sólo redime a los que son ayudados. Los mismos hombres y mujeres misericordiosos se benefician de un modo extraordinario al practicar la misericordia. En ello se hace realidad la bienaventuranza en la que Jesús asegura que los misericordiosos alcanzarán misericordia.

Francisco insiste mucho en una idea, “la credibilidad de la Iglesia pasa a través de la calle del amor misericordioso y compasivo”, añade el Papa: “Donde hay Iglesia debería haber misericordia porque por mucho tiempo nos habíamos olvidado de vivir el camino de la misericordia”, cediendo a la tentación de “reclamar siempre y sólo justicia” mientras que en la cultura contemporánea “la experiencia del perdón es cada vez más escasa”. El perdón provoca alegría. La misericordia es el signo más diáfano del Dios Padre.

Hermosos reatos de misericordia desde la Iglesia los vemos en

  • Disparando a perros (de Michael Caton Jones. USA 2005) en el que el compromiso de un sacerdote en Ruanda le llevará a dar la vida por su pueblo.
  • En el mismo sentido Romero (de John Duigan. USA 1989) narra la vida del obispo mártir salvadoreño, comprometido hasta el final por la causa de los pobres,
  • Más jovial es el film Don Bosco (de Ludovico Gasparini. Italia 2004) que presenta la vida del cura turinés que entregó su vida a los jóvenes más pobres de la Italia del siglo XIX.
  • En El papa Francisco, un hombre de palabra (de Wim Wenders. Suiza 2018) se nos presenta una interesantísima larga entrevista con el pala Francisco. Muy hábilmente montada por Wim Wenders, la película, a pesar de ser una entrevista) transcurre ágilmente con imágenes del papa que subrayan las palabras que le contesta al periodista en la interviú. Toda la opción por aumentar la misericordia de Francisco aparece reflejada en el film.
  • Teniendo también a Francisco como protagonista, una película de ficción ha sorprendido gratamente a la crítica y el público. Los dos papas (de Fernando Meirelles. Reino Unido 2019) imagina el encuentro de los dos papas: Benedicto XVI y el entonces cardenal Bergoglio. La película presenta con delicadeza dos estilos de animación de la Iglesia marcados por un profundo amor a Jesucristo.
  • Es ciertamente sorprendente las varias películas que se han hecho sobre el papa Francisco. Normalmente las vidas delos papas son llevadas al cine años después de su muerte, pero de Francisco en vida se han hecho varias hagiografías con mayor o menor acierto: El padre Jorge (de Vega Docampo. Argentina 2015), Papa Francisco (de Jorge Jacek y Daniel vega, Argentina 2014), Llámame Francisco (de Daniele Luchetti. Italia 2016) y las anteriormente citadas.

Josan Montull

El padre

La extraordinaria dignidad del deterioro: EL PADRE

Dirección: Florian Zeller (Reino Unido 2020)

Reparto: Anthony Hopkins, Olivia Colman, Imogen Poots, Rufus Sewell, Olivia Williams  

Guion: Florian Zeller, Christopher Hampton 

Fotografía: Ben Smithard

El alzheimer ha sido un tema repetidas veces llevado al cine. Con diversos puntos de vista y desde distintos estilos, (drama, comedia, animación…) esta enfermedad ha suscitado el interés de muchos cineastas, que han sucumbido ante la fascinación que ejerce una patología que lleva a la distorsión de la realidad y a la desorientación total de los que la padecen y de sus seres queridos, incapaces de expresar el amor y de ser correspondidos.

“El padre” cuenta la historia de Anthony, un hombre de 80 años -mordaz, inteligente y divertido- que va enfermando de alzhéimer. A pesar del avance de la enfermedad, está decidido a vivir solo y se enfrenta permanentemente a su hija Anne, que le cuida con amor, mientras ésta observa cómo su padre comienza a separarse de la realidad. Ambos van buscando su propia orientación vital; Anthony, por su propia dolencia, Anne, por la atadura que le supone cuidar a su padre y no poder vivir su propia vida.

El dramaturgo Florian Zeller debuta en la dirección cinematográfica llevando a la pantalla su propia obra de teatro con el mismo título y lo hace de una manera admirable. Lo absolutamente genial de la propuesta es que sitúa la narración desde el punto de vista del enfermo. Así, el espectador se sumerge en la confusión y el infierno que va viviendo Anthony. Conforme avanza la película, el público se siente perdido en el laberíntico caos de este hombre e intenta recomponer el puzzle roto de realidades y alucinaciones para saber situarse. El visionado del film se convierte en una fascinante experiencia que angustia y hace partícipe al espectador del trastorno de Antony, que –sabemos- avanza inexorablemente y no tiene curación.

Con una planificación milimetrada y un guión sólido, “El padre” sigue con precisión los vericuetos laberínticos de la zozobra de Anthony y de la misma Anne descorazonada por no encontrar puntos de contacto con su padre y consigo misma. Las habitaciones, los muebles, la luz, la planificación, los personajes que van desfilando…todo contribuye a acercarse a la progresiva desorientación del anciano.

Y para todo esto, Zeller cuenta con la sublime interpretación de Antony Hopkins. Su personaje es un despliegue de sentimientos encontrados y afligidos interpretados magistralmente. Hopkins conmueve, emociona, irrita, desgarra; su actuación es absolutamente inolvidable. Acompaña a Hopkins, una estupenda Olivia Colman que encarna a la sufrida hija, con una mirada que refleja el amor, la inseguridad y el dolor ante su propio padre.

Los planos finales en los que Anthony se abraza a su enfermera, llorando, mientras le pregunta “Quién soy yo?” son de una dolorosa belleza que impacta, interroga y deja boquiabierto al espectador.

Estamos ante un film duro, desazonador y hermoso, un film que invita a reflexionar sobre la dignidad humana, el misterio de la persona, y el derecho a vivir con amor hasta el final, aunque uno no sea capaz de expresarlo ni de comprenderlo.

Una auténtica maravilla. Imprescindible.

Josan Montull

NAVIDAD 2020: DIOS TIENE EL COVID

Desde la Antigüedad, el ser humano ha adorado dioses. Normalmente eran dioses lejanos, distantes, serios, que daban, más que respeto, miedo; dioses a los que había que rendir culto de una manera difícil y que necesitaban sacrificios para aplacar su ira.

Hoy, en Navidad, celebramos lo contrario, no que el hombre hace dioses sino que Dios se hace hombre, uno de los nuestros. A quién se le hubiera ocurrido inventar a un dios bebé. Sólo Dios es tan grande que, en Belén, nos invita a admirable contemplando con respeto la fragilidad humana.

La fragilidad este año la hemos experimentado mucho. Desde hace 9 meses la pandemia ha provocado mucho dolor. Han muerto en el mundo más de un millón de seres humanos y la pobreza ha llegado a muchas familias.

En España han fallecido por esto miles de personas. Otros han quedado con secuelas muy fuertes. De entre los más afectados ha habido un buen colectivo de trabajadores de la sanidad. Los ancianos han sido especialmente golpeados por la enfermedad. Muchas actividades han tenido que suspenderse y la vida social nos ha cambiado radicalmente.

Ante todo ese sufrimiento, ha habido quien que ha culpado a Dios, diciendo que Él castigaba a las personas con esta enfermedad. Nada más lejos de eso. Dios no castiga nunca a sus hijos… les anima, eso sí, para que ayuden a los demás y combatan el sufrimiento. Por eso ha estado al lado de los médicos, farmacéuticos, sanitarios y de tantas personas voluntarias. Ha compartido la vida sacrificada de transportistas, reponedores, militares, funcionarios de la seguridad, tenderos y gente buena que han podido proveer de lo necesario en las casas. Ha estado junto al esfuerzo de los científicos que investigan vacunas y medicamentos.

También ha estado junto a los educadores, educadoras y tantos profes que se han tenido que multiplicar para ayudar a que muchos chicos y chicas pudieran seguir aprendiendo.

Ha estado cerca de los curas, que –aunque mucha gente no lo sepa- han llevado consuelo y esperanza a numerosas personas.

Y también he permanecido en silencio junto a la cama de los moribundos, junto al dolor de sus familias… junto a todas las víctimas de esta enfermedad. También ha estado y está cercano de los que han perdido el trabajo, de aquellos que han visto cómo la pobreza llegaba a sus hogares, de aquellos que lo han maldecido por desesperación.

Aunque en esos momentos de tanto dolor muchos no se dieran cuenta, Dios estaba allí, en la cruz del sufrimiento de los enfermos y de sus familias, en el esfuerzo de los que querían curarles, en las lágrimas de alegría por las curaciones y en las de impotencia cuando no se podía vencer a la enfermedad. Las manos de los que se han esforzado por combatir la pandemia han sido una prolongación de las manos de Dios. Los pulmones agonizantes de los enfermos han sido los pulmones de Dios. Dios se ha hecho hombre. También Dios ha tenido el COVID.

Estamos en Navidad. La Iglesia nos invita a mirar al hijo de María, al pequeño Jesús, al Rey de la fragilidad… allí late el corazón de Dios. No, Dios no envía castigos ni males… qué padre podría desear el mal a sus hijos. Él sufre con sus hijos que más sufren y está al lado de los que se esfuerzan por humanizar la vida y luchan contra toda enfermedad y pandemia.

Hay que acoger la humanidad de Dios. En cada ser humano vulnerable y necesitado nos encontramos el latido de Jesús en Belén. En Jesús Dios se parece a nosotros y nosotros nos parecemos a Dios. En Navidad descubrimos que ya no podemos mirar a Dios sin mirar a los seres humanos.

Hoy es Navidad. Navidad es un tiempo de regalos. Regalemos humanidad. Acojamos a Jesús, acojámoslo en los que sufren y en los débiles, en las personas solidarias y en los que luchan por humanizar la vida.

Dios no envía el mal…Dios envía a un bebé en Belén para combatir el mal. Acojamos a Jesús y convirtámonos también nosotros en un regalo divino para una humanidad herida.

Feliz novedad, feliz humanidad, feliz Navidad,

JOSAN MONTULL

UNA NAVIDAD QUE NO SERÁ COMO LA DE OTROS AÑOS

Nunca como este año, las autoridades se habían convertidos en voceros del Adviento, Desde hace tiempo nos dice una y otra vez que se acercan las Navidades, que queda poco tiempo, que hay que estar preparados y que hay que estar vigilantes porque…esta Navidad será distinta.

Luego lo matizan, lo ponen en manos de las comunidades autónomas y lo complican… y nos sumergen en un mar de dudas:

  • ¿Podrá haber reuniones de hasta 6 personas…o hasta de 10?
  • ¿Habrá ciudades confinadas?
  • ¿el toque de queda será a las 11 de la noche los días que no sean festivos?
  • ¿Las superficies comerciales podrán llenarse?
  • ¿Y qué pasará con las cenas familiares de Nochebuena o Nochevieja? ¿Y el día de Reyes?… ¿Podrán intercambiarse regalos esos días?
  • ¿qué son exactamente los allegados?
  • ¿Y los bares estarán abiertos?… y, en caso afirmativo. ¿en qué tanto por ciento se podrá llenar el interior?
  • ¿Habrá más aforo en los cines y teatros?
  • Y en las misas, ¿qué aforo habrá?
  • ¿Habrá Misa de gallo a las 12 de la noche?

Y, ante todas estas preguntas, nuestras autoridades responden: “Una cosa está clara: las Navidades NO SERÁN COMO OTROS AÑOS”.

Pues, qué quieren que les diga, que a mí me alegra esto de que la Navidad no sea como siempre. Creo que también los cristianos deberíamos plantearnos esto, que las Navidades no fueran como otros años. Corremos el riesgo de que una fiesta tan extraordinaria como la Navidad, en la que celebramos –ni más ni menos- que Dios se hace un recién nacido, se convierta en una cuestión rutinaria, en una milonguita simpática y familiar a la que se le haya privado de su fuerza revolucionaria.

Así que me atrevo, con toda sencillez, a darles otros consejos, que van más allá de lo sanitario, para que su Navidad sea un poco más “cristiana”.

  • Ponga el Belén en casa y rece por la paz cada día ante él.
  • Lea diariamente un fragmento del evangelio.
  • Haga un donativo solidario. Piense en cualquiera de las organizaciones que se dedican con esmero a paliar la miseria de los oprimidos y entregue algo de su dinero.
  • Prescinda de parte del tiempo que dedica a Internet y regáleselo a su familia o a los amigos a los que hace tiempo no ve.
  • Piense qué regalos va a hacer y calcule que sean mucho más baratos que los del año pasado (el exceso sería una ofensa en plena pandemia).
  • No deje pasar ni una fiesta sin participar de la Eucaristía a la hora que sea: Noche Buena, Navidad, Domingos, Epifanía…
  • Abra bien los ojos para ver personas necesitadas cerca de usted. Suelen pasar desapercibidas, aunque estén a nuestro lado.
  • Llame o escriba a alguna persona que esté viviendo un mal momento.
  • Envíe felicitación navideña escrita de su puño y letra. Eso testimonia que ha dedicado tiempo a la persona destinataria de la felicitación. Y, por favor, prescinda usted de renos, trineos, muñecos de nieve u otras cositas graciosas en su postal y haga que aparezca el Niño Jesús. Él es el centro de nuestra Navidad.
  • Y en este Adviento, repase los motivos de esperanza que tiene en esta situación que nos toca vivir y conviértase usted mismo en una estrella de Navidad que sea un motivo de esperanza para los demás.

Hagamos caso a las autoridades. Hagamos que esta Navidad, ciertamente, no sea como otros años.

Josan Montull