Salesiano, cura, profesor, licenciado en teología, twittero, educador, cinéfilo, teatrero, tertuliano, remo a contracorriente y apuesto a perder, uso el micro en la radio, el show en las tablas, la pizarra en el aula, el juego en el patio, la broma en la calle, la pluma en la prensa y todo lo que sea menester para acercar a Jesús a los chavales y construir una Iglesia sencilla y profunda donde todos puedan sentirse queridos y en casa.
El pasado 5 de Junio la consejera de Educación, en nombre del Gobierno de Aragón, me otorgó la medalla de San José de Calasanz, el máximo galardón que el Gobierno aragonés le da a un educador.
Fuimos ocho los que recibimos este reconocimiento. Entre estas ocho personas, había quien había implementado un plan bilingüe, o quien había trabajado por la promoción del francés o por la evaluación educativa.
Me llenó de orgullo el motivo por el que me otorgaron este reconocimiento:
Por su vida entera dedicada al servicio de la educación integral de los jóvenes, especialmente de los más necesitados. Con el estilo salesiano de don Bosco, sus palabras acertadas, comprometidas y valientes, ha destacado «por su capacidad de sacar lo mejor de cada joven», logrando ser apreciado por todos y fomentando una «auténtica comunidad de aprendizaje basada en los valores del respeto y la cercanía
Quiero dar las gracias a todos mis hermanos salesianos, a los educadores y educadoras, a los profesores y profesoras, a los monitores y monitoras, a todos los compañeros con los que he compartido mi andadura educativa estos años.
Y quiero dar gracias a todos los chicos y chicas, a todos los adolescentes y jóvenes, especialmente los más vulnerables, que me han permitido acercarme con afecto al recinto sagrado de su historia y me han ayudado a ir descubriendo en ellos y con ellos el sentido de mi vida y el Misterio de Dios.
Vosotros me ayudáis a ser educador. Esta cruz también es vuestra.
Nuestro cura salesiano ha vuelto a las ondas, tras meses de recuperación médica, ante la enfermedad rara autoinmune que sufría; el síndrome Miller Fisher, de la que se siente recuperado. De lo que ha significado el no poder leer, ver doble, sentirse constantemente mareado y la vuelta al trabajo hemos charlado con nuestro también colaborador. La felicidad ha sido doble porque con él hemos festejado su último premio, la concesión de la Cruz de José de Calasanz por su labor pedagógica. Escúchalo a través de nuestro iVoox
Desde hace algún tiempo se habla con preocupación de la salud mental de nuestros adolescentes. Al parecer, cada día hay más problemas entre nuestros chicos y chicas para que tengan un equilibrio mental saludable.
Es sabido que en la adolescencia se van afianzando nuestras opciones y nuestra manera de ser y, según dicen los expertos, en la actualidad van apareciendo cada vez más disfunciones preocupantes que presagian un futuro mental oscuro entre nuestros chavales. Es cierto que muchos de los adolescentes de nuestros días han nacido con una herencia biológica de mala salud mental marcada por la droga o por otras adicciones de sus progenitores, pero el tema va más allá de la transmisión genética.
Lejos de mí el querer dar una respuesta exhaustiva sobre las causas que llevan a esta situación, pero sí que me atrevo a intuir unas líneas que habría que tomar en consideración ante este problema. Sin ninguna pretensión, ahí van unas intuiciones.
La crisis de la familia en nuestro país es más que evidente, hay más rupturas familiares que matrimonios o uniones, la cual cosa repercute grandemente en los pequeños de las familias que se rompen.
La agresividad en el ambiente es notoria. Hay una virulencia en las expresiones que manifiestan animadversión, cuando no odio, en muchos contextos sociales.
La pandemia y sus efectos de aislamiento. Parecía superada, pero los efectos de aislamiento que provocaron los meses de pandemia son, según los expertos, determinantes en las relaciones sociales de muchos adolescentes, demasiado acostumbrados al aislamiento.
El auge incontrolable de las redes sociales con contenidos absolutamente imparables. El ciberacoso, el sexting, la suplantación de identidad, la manipulación de fotografías, el bulling… constituyen una amenaza peligrosa a la intimidad y la dignidad de muchos adolescentes que se ven acosados.
La corrupción política y la agresividad parlamentaria. Es algo habitual que nuestros representantes políticos se insulten, se degraden y manifiesten públicamente que no están dispuestos a unirse para solucionar los problemas comunes. La tentación de la dictadura o el populismo aparece engañosamente en la vida de nuestros chavales.
El cambio vertiginoso en las leyes educativas. Resulta vergonzoso que en nuestros años de democracia haya habido 9 leyes de Educación. Las diversas administraciones se han manifestado absolutamente incapaces de llegar a un pacto educativo. No hay educador que se precie que sea capaz de asimilar todas esas leyes y hacerlas eficaces en su campo educativo. Es imposible…absolutamente imposible.
El proteccionismo familiar lleva a que no haya tolerancia a la frustración y muchos adolescentes nos sepan cómo reaccionar ante lo que no les sale bien. Cada vez se da más en las familias una cultura de la defensa radical de lo que hagan los menores, dando amparo y cobijo siempre, sea lo que sea que hayan hecho. Hay una cultura de la apariencia, que lleva a que los progenitores busquen excusas públicas para justificar lo que hayan podido hacer equivocadamente sus hijos. La escuela, en estos ambientes, lejos de convertirse en aliada de la educación, se convierte en antagonista de la misma.
El menosprecio del sentido de la Trascendencia. La pretendida modernidad ha llevado a orillar la Religión, la Ética, la Filosofía, el sentido de Dios y demás ámbitos de la vida, desprotegiendo de valores morales a los chavales, que crecen en un ambiente marcado por el capitalismo y el culto al dinero y al bienestar. En un mundo cada vez más mestizo e interracial, los valores religiosos son tachados de reaccionarios y poco progresistas. La clase de Religión (como la de Ciudadanía o la de Ética) han sido desde hace años convertidas en arma arrojadiza que no tienen la dignidad que merecen. La laicidad, que es buena, se ha tornado en laicismo, que es vacío.
La falta de referente éticos. No se acaba de saber qué está bien y qué está mal. Faltan personas que sean testigos de bondad, de justicia y de comportamiento ético. Se han puesto de moda los ricos, los que tienen un éxito aparente, los que triunfan. El esfuerzo, la constancia, el sacrifico, parece que están trasnochados. Da la sensación de que lo importante no es que una cosa este bien o mal hecha sino de que no se descubra si está mal. Lo que importa no es la bondad de los actos sino la difusión de los mismos.
Por otra parte, nos encontramos con chavales súper ocupados. Con muchas actividades que hacer en su tiempo libre. Hay que aprender idiomas, baile, deporte, … no hay tiempo para los grupos de fe o los grupos de referencia entre iguales con los que confrontar la vida. No hay tiempo para estar en familia… no hay tiempo para hablar o escuchar.
Esta salud mental de nuestros adolescentes está herida por lo propio de una sociedad capitalista que se ha puesto de rodillas frente al dinero y el bienestar y ha desechado los valores y el sentido… son chavales hijos de una sociedad que enloqueció hace tiempo y se perdió la cordura y el sentido común. Estos chavales nuestros necesitan amor, sentirse queridos, acompañados, guiados desde el afecto; necesitan referentes éticos, adultos en quienes confiar.
Son los hijos de nuestro tiempo… son nuestros hijos.
El próximo mes de junio, el Gobierno de Aragón rendirá homenaje a dos figuras destacadas del ámbito educativo aragonés con la entrega de la Cruz de José de Calasanz: Lucía Ballesteros y José Antonio Montull. Ambos han sido seleccionados por su trayectoria ejemplar y su compromiso con una educación pública de calidad, inclusiva e innovadora.
Este galardón, que se entrega cada año a profesionales de la educación en Aragón, tiene un fuerte componente simbólico: reconoce no solo una carrera profesional, sino una manera de entender la enseñanza como vocación transformadora. Y en los casos de Ballesteros y Montull, esa vocación ha quedado más que demostrada.
¿Qué es la Cruz de José de Calasanz?
La Cruz de José de Calasanz es el máximo reconocimiento que otorga el Gobierno de Aragón en materia educativa. Su nombre homenajea a San José de Calasanz (1557–1648), pedagogo y sacerdote aragonés que fundó las Escuelas Pías y es considerado precursor de la escuela pública y gratuita en Europa.
Este distintivo premia a personas que han destacado por su aportación al desarrollo del sistema educativo aragonés, por su capacidad de innovación pedagógica, su dedicación y su implicación con la comunidad educativa.
Lucía Ballesteros: liderazgo y compromiso desde el CEIP Pío XII
Lucía Ballesteros es la actual directora del CEIP Pío XII de Huesca, un centro que en los últimos años se ha convertido en referente en metodologías activas, co-docencia y atención a la diversidad. Desde su dirección, Ballesteros ha impulsado una transformación profunda en el modelo pedagógico del centro, priorizando siempre la inclusión y la equidad educativa.
Uno de los avances más significativos ha sido la reciente apertura de un aula TEA (Trastorno del Espectro Autista) en un espacio rehabilitado gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Huesca. Esta aula cuenta con zonas sensoriales adaptadas a las necesidades del alumnado, consolidando el compromiso del colegio con la atención personalizada y el respeto a los ritmos de aprendizaje de cada niño o niña.
Además, bajo su liderazgo, el Pío XII ha participado activamente en programas comunitarios como el Proyecto Nereu, que promueve hábitos saludables en familias en situación de vulnerabilidad mediante talleres, actividades físicas y orientación nutricional. Así, el centro ha conseguido que su labor educativa traspase las aulas y se extienda al conjunto del entorno social del barrio.
José Antonio Montull: el valor de la educación participativa
José Antonio Montull ha dedicado toda su vida profesional a la educación, desempeñando funciones como maestro, orientador y directivo en diversos centros de la provincia de Huesca. Su enfoque ha estado siempre marcado por la defensa de una educación inclusiva, participativa y cercana a las realidades del alumnado.
Montull ha sido una figura clave en el impulso de proyectos comunitarios dentro de los centros educativos, promoviendo la implicación de las familias y fomentando una cultura del diálogo y el respeto. Su trabajo ha influido directamente en generaciones de alumnos y docentes, dejando una huella pedagógica que se reconoce no solo en los resultados académicos, sino en la calidad humana del tejido escolar que ayudó a construir.
A lo largo de su carrera, también ha sido un defensor de la estabilidad legislativa en el ámbito educativo, advirtiendo que los constantes cambios normativos dificultan la consolidación de proyectos pedagógicos sólidos, especialmente en zonas rurales.
Un reconocimiento que también es un mensaje
La Cruz de José de Calasanz no es simplemente un galardón individual, sino un reconocimiento colectivo a todos los educadores que sostienen día a día el sistema educativo, muchas veces en circunstancias complejas o con recursos limitados. En este caso, Lucía Ballesteros y José Antonio Montull encarnan esa figura del maestro vocacional, innovador y comprometido con su comunidad.
En un momento donde la educación atraviesa múltiples desafíos —desde la digitalización hasta la falta de recursos o la tensión normativa—, reconocer trayectorias como estas nos recuerda que la transformación educativa empieza desde el aula, con personas concretas que creen en lo que hacen.
El próximo mes de junio, Aragón celebrará la entrega de estas distinciones con justicia y orgullo. Porque detrás de cada galardón, hay una historia de esfuerzo, coherencia y pasión por enseñar.
Reparto: Christian Checa, Hugo Welzel, Estefanía de los Santos, Luna Pamiés, José Manuel Poga.
La problemática de los jóvenes de ambientes populares ha sido llevada muchas veces al cine con mayor o menor acierto. Esta vez David Valero firma una película magnífica que remueve las tripas y provoca una profunda reflexión. “Enemigos” es una película social que no deja indiferente y que invita al dialogo después de su visionado.
Chimo (Christian Checa) y El Rubio (Hugo Wetzel) son dos adolescentes de barrio en Alicante, víctima y verdugo, acosado y acosador, que han crecido siendo enemigos irreconciliables. Un día, Chimo tiene la oportunidad de vengarse y decide llevar a cabo su plan sin imaginarse las consecuencias que esto tendrá en las vidas de ambos.
Las primeras escenas del film son estremecedoras, El Rubio y dos amigos persiguen incansablemente a Chimo. Cuando le cogen (ocurre varias veces en la película) le humillan, le pegan y le roban. Chimo se queda temblando, incapaz de moverse, saltando cuando los canallas se lo piden mientras e graban y aguantando la humillación y las palizas. El espectador participa de la pesadilla y la indefensión de Chimo y se siente indignado ante la situación que está viviendo, participa del odio hacia el Rubio, un tipo miserable y sádico que disfruta viendo el terror de su víctima.
La madre y la hermana de Chimo no saben qué hacer para ayudarle. El chaval es noble, bueno, responsable, trabajador y con unos sentimientos humanos encomiables.
La casualidad hace que un día, mientras Chimo lleva a su demenciado abuelo a la rehabilitación, se encuentre frente a frente con el Rubio, el despiadado y cruel chaval que le ha amargado desde la infancia y que ahora ha sufrido un terrible accidente. En este encuentro ambos son capaces de mirarse cara a cara y de descubrir los secretos de cada uno, secretos que esconden sufrimiento.
¿Qué harías por tu enemigo? Le pregunta Chimo a su madre, una mujer extraordinaria. La pregunta va dirigida al espectador, que se encuentra con un dilema ético importante: ¿es lícita la venganza? ¿tiene sentido el perdón?
El director rueda un film estupendo, contundente y bien acabado, que es acompasado por música urbana con letras que impactan como impacta la historia.
La película es un canto a la amistad, una reflexión dura y hermosa sobre el odio y la compasión. Los dos jóvenes protagonistas están sensacionales; sus peleas, versos, lágrimas, diálogos y risas dan a la obra una verosimilitud extraordinaria.
Recomendada cien por cien para educadores y adolescentes. “Enemigos” es una historia de redención a través de la entrega que supera el rencor, una historia para ver, conmoverse y hablar de ella.