Cómo entrenar a tu dragón 2

Paz en las alas. CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN 2

Película: Cómo entrenar a tu dragón 2.

Título original: How to train your dragon 2.

Dirección: Dean DeBlois. País: USA. Año: 2014.

Duración: 103 min.

Género: Animación, aventuras, comedia, fantástico.

Guion: Dean DeBlois;

basado en los libros de Cressida Cowell.

Producción: Bonnie Arnold.

Música: John Powell.

Hace cuatro años DreanWorks nos presentaba “Cómo entrenar a tu dragón”, una película de animación en la que surgía una relación de amistad entre un adolescente, Hipo,  y un dragón, Desdentao. Rompiendo una lógica dinámica de odio que debía marcar las relaciones entre ambos, la amistad que surge es capaz de cambiar la vida de la aldea Isla Mema en la que vive Hipo.

Vuelven ahora los mismos personajes para presentarnos una nueva historia. Hipo tiene ya 20 años; con su talento para construir la paz, ha hecho una aldea en la que los antes irreconciliables hombres y dragones, viven en un armonía bucólica y libre.  El joven está destinado a ser el Jefe de Isla Mema. Su padre, Estoico, se ve incapaz para que Hipo tenga fe en sí mismo y acepte que el don de pacificar los ambientes es una responsabilidad que debe poner al servicio de los demás. Pero Hipo se resiste al compromiso.

En una escapada con su novia Astrid se adentran en una tierra desconocida donde el malvado Puño Sangriento secuestra a los dragones para robarles la bondad que han adquirido y contagiarles la maldad del gran Alfa, gigantesco animal que abduce a los dragones para fascinarles por la maldad. Por el contrario, Hipo se reencuentra con su madre, que ha dedicado todas sus fuerzas a construir un auténtico paraíso de dragones donde reina la bondad. Su madre le ayudará a conocerse a sí mismo y a enfrentarse desde la paz al malvado puño sangriento.

Con estos mimbres, el director Dean Deblois, teje una historia fantástica que no sólo no tiene nada que envidiar a la primera parte sin que incluso la supera.

La película tiene un arranque vertiginoso con unas escenas aéreas espectaculares; la narración es tan ágil que el espectador no tiene tiempo en ningún momento de apartar la mirada de la pantalla.

Con una mezcla de todos los géneros: aventura, animación, comedia, romance, épica, “Cómo entrenar a tu dragón 2” se convierte en un film magnifico para ser visto por toda la familia. Y es que una narración tan bien hecha se convierte en vehículo de valores humanos que aparecen a lo largo del metraje con una gracia y una frescura encomiables. Temas como la familia, la tolerancia, el amor a la naturaleza, la libertad y el perdón son tratados pedagógica y cinematográficamente de una manera eficaz.

Hay muchas lecciones en este film, tal vez la idea que sus guionistas se esfuerzan en mostrar con más insistencia es que los seres humanos estamos llamados a la convivencia y al amor. La guerra es un fracaso y la violencia envilece al que la ejerce privándole de dignidad y de afecto. En este sentido es muy sugerente que Puño Sangriento y el perverso monstruo Alfa acaben mutilados físicamente por el odio en el que se empecinan. Contrasta esto con la mutilación de Hipo (al que le falta un pie) pero la ausencia de ese miembro no le obstaculiza para amar. Es también original que los bebés dragón, “que no hacen caso a nadie”, sean tan puros que colaboren en la búsqueda de la paz incapaces de contaminarse con la maldad.

Y todo esto servido con una factura técnica absolutamente deslumbrante y magnífica. Los dibujos, el movimiento, las texturas son prodigiosos.

Película educativa, divertida y casi necesaria. “Cómo entrenar a tu dragón 2” es un elogio de la cultura de la paz, una llamada al perdón y una reivindicación de la ternura.

En la primera parte del film Hipo le dice a su novia: “Tu siempre supiste quién eras. Sin embargo, yo sigo buscando”, y Astrid responde: “Lo que estás buscando no está ahí afuera, está en tu corazón”.  Para entonces, el nuestro ya nos lo ha robado esta conmovedora, emocionante, vital y deliciosa película.

 

JOSAN MONTULL

Ismael

En busca del tiempo perdido: ISMAEL

Titulo original: Ismael.

Dirección: Marcelo Piñeyro.

País: España. Año: 2013.

Duración: 111 min. Género: Drama.

Interpretación: Mario Casas (Félix Ambrós),

Belén Rueda (Nora),

Juan Diego Botto (Eduardo),

Sergi López (Jordi),

Larsson do Amaral (Ismael), Ella Kweku (Alika).

Guion: Marcelo Piñeyro, Verónica Fernández

y Marcelo Figueras.

Producción: Francisco Ramos y Mercedes Gamero.

Música: Javier Limón.

Fotografía: Xavi Giménez.

Montaje: Irene Blecua.

Dirección artística: Balter Gallart

En los últimos años han sido varios los filmes españoles que han buceado en el difícil momento de la adolescencia y la búsqueda de la identidad personal de chavales que se abren a la vida con incertidumbres y temores dando tumbos mientras intentan descubrirse. Ahí tenemos “Los niños salvajes” (de Patricia Ferreira, 2012), “Hijo de Caín” (de Jesús Monllaó, 2013) o “15 años y un día” (de Gracia Querejeta”, 2013). En todas ellas el protagonista es un adolescente cargado de preguntas en medio de una situación familiar confusa.

El argentino Marcelo Piñeyro (“Kamchatka”, “El método”, “Plata quemada”…) nos regala una película de producción totalmente española con un planteamiento similar: la búsqueda de la propia identidad.

Ismael (Larsson do Amaral), un niño negro de 10 años, toma un tren en Atocha sin ningún acompañante y se baja en a Barcelona. Teniendo como referencia el remite de una carta dirigida a su madre, Alika (Ella Kweku), se planta en la puerta de una casa. Allí se encuentra con Nora (Belén Rueda) que, para sorpresa suya, resulta ser su abuela. Los dos se dirigen a un pequeño pueblo de la costa gerundense donde vive el presunto padre del chaval, Felix Ambrós (Mario Casas) que trabaja como educador de chavales en situación de riesgo social y vive solo, únicamente visitado por su buen amigo Jordi (Sergi López) que regenta un hotel. A la vez Alika y su actual compañero Luis (Juan Diego Botto) emprenden el viaje desde Madrid a Girona para recoger al crío fugado.

Si en las películas anteriormente citadas, el argumento giraba en torno a la búsqueda de la identidad de un adolescente, aquí esa inocente escapada de Ismael se va a convertir en el detonante para que todos los personajes tengan que reflexionar sobre sus vidas y buscar sus propias señas de identidad.

La presencia del niño entre los adultos hace que estos se vean obligados a bucear en su pasado y descubran cómo la dificultad para amar y el miedo al compromiso no sólo marcaron la propia vida sino que dejaron heridas en las personas a las que más amaban.

La aparición de Ismael, que ha nacido por la tenacidad valiente de su madre soltera, obliga a que los adultos tengan que enfrentarse con sus propios fantasmas y no puedan seguir huyendo de sí mismos.

La película afronta con seriedad y con un tierno sentido del humor temas tan serios como el de la familia, la soledad, el perdón, el aborto, la posibilidad de redimirse, la amistad…

No estamos ante una película edulcorada y con afán de buscar la lágrima fácil, “Ismael” es una película seria, bien trabaja, con un guión sólido y con un recital interpretativo extraordinario. Los actores adultos están absolutamente fantásticos. No desentona en absoluto la novel Ella Kweku; el pequeño Larsson do Amaral manifiesta una frescura envidiable ante la cámara y su mirada se convierte en una pieza clave del film.

La estupenda fotografía de Xavi Giménez y la música amable de Javier Limón, subrayan los sentimientos que manifiestan los actores y nos acercan al alma de los mismos haciéndonos pensar en cuánto de ellos hay en nosotros mismos.

“Ismael” es una película pedagógica, con una valentía ética encomiable. Nos enseña a ver lo difícil de la fidelidad en el amor y la amistad, nos da a conocer que el miedo y la falta de compromiso dejan heridas en el camino, en la propia vida y en la de inocentes que, como Ismael, están reclamando a gritos ser tenidos en cuenta y ser amados sin suponer una carga.

JOSAN MONTULL