Pan del cielo

Al ver la estrella se llenaron de alegría: PAN DEL CIELO

(de Giovanni Bedeschi)

Guion: Franco Dipietro
Música: Fabrizio Baldoni, Enrico Goldoni, Claudio Sanfilippo

Reparto: Donatella Bartoli (Lilli)
Sergio Leone (Annibale)
Alessandro Lussiana (Estrella invitada)
Paola Pitagora (Ada)
Alberto Torquati (El reportero)
Giacomo Valdameri (Sky reporter)
Mateo Çili (Besmir)

“Pan del Cielo” cuenta la historia de Lilli y Aníbal, dos veteranos “sin techo” que duermen en las calles de Milán. La víspera de Navidad escuchan un sonido extraño que sale de un gran cubo de basura, se acercan y encuentran a un bebé en buen estado de salud. Deciden llevarlo al hospital infantil más cercano y allí son testigos de algo extraordinario: ni los doctores ni las enfermeras logran ver al niño.

La pareja de indigentes acude entonces a un almacén abandonado donde malviven otros indigentes y allí, paradójicamente, el niño es visto por prácticamente todos. Una joven madre negra amamanta al bebe. Los pobres le hacen un lecho entre ellos y cuidan a la criatura que les trae una gran alegría. Pronto la noticia se difunde por Milán. Muchos acuden a ver al niño; algunos no lo ven y quedan frustrados, otros, sin embargo, lo pueden ver, se alegran y comunican su alegría a los que les rodean. La noticia del niño misterioso, visible para algunos e invisible para otros, se extiende por toda la ciudad.

El debutante director Giovanni Bedeschi fue voluntario durante doce años en un comedor franciscano de los sin techo milaneses. Allí vivió las diferencias de su vida profesional como publicista y su entrega a los más pobres. A partir de su experiencia, y con la ayuda de auténticos pordioseros, ha rodado esta película que se convierte en una fábula de tanta densidad como sencillez.

Todo en el film tiene aroma de evangelio y hace alusión al nacimiento de Jesús. Las reflexiones que aporta son muchas. Un mundo que no ve a los indigentes, refugiados y excluidos no puede ver nunca al niño misterioso que está con nosotros y nos mira. Un corazón egoísta y rencoroso necesita de la conversión para volver a descubrir al niño maravilloso. El niño, que no se deja fotografiar ni atrapar por nadie, ni tan siquiera por la Religión, es anunciado por los pobres y los sencillos que, al verlo, tienen una alegría incontenible. El encuentro con ese niño invita a la reconciliación y al perdón, al amor a un mismo y a la fraternidad.

Todos estos mensajes, que invitan a la bondad y a la fraternidad, están contados con una narración interesante, sencilla y bien construida desde el principio.

Las primeras imágenes del film son un preámbulo magnífico. Un primerísimo plano de un mendigo, desdentado, arrugado y con una muleta que se dispone a dormir hace una bellísima oración:

…Alabado seas mi Señor por nuestro hermano banco

Tan duro y frío pero que cuidadosamente acoge nuestro cuerpo cansado

Alabado seas mi Señor por el hermano cartón y por la hermana manta

que, aunque no derrote a los demonios de la noche,

al menos los aleja…

El montaje alterna por momentos imágenes reales en las que contrasta el lujo de Milán con los sin techo durmiendo en la calle.

Esto es “Pan del Cielo”, una película espiritual que obliga a mirar sin escrúpulos a los invisibles de nuestra Historia. En estos tiempos en los que muchos se esfuerzan por justificar la exclusión arguyendo la propia seguridad, o defienden la falta de acogida como fundamento de la paz social y el bienestar… este film es necesario. No es una película sobre la fe en lo invisible, sino sobre la fe en lo real, en lo que es tan brutalmente real que preferimos no mirarlo. La lección de Bedeschi es muy clara: sólo mirando sin prejuicios el misterio de los pobres podremos atisbar el Misterio de un Dios que se ha hecho pobre. Sólo viendo a los que visiblemente hacemos invisibles podremos ver al invisible que se nos ha hecho visible. O, lo que es lo mismo, una fe que quiera descubrir la Trascendencia sin descubrir a los excluidos será una alucinación alienante que poco tiene que ver con Dios.

Accede desde aquí a la web oficial de la película.

http://pandelcielo.es/

JOSAN MONTULL

EDUCADORES EN LA PANTALLA

Una de las aficiones que más ha marcado mi vida es el cine. Desde niño me sentía hechizado cada vez que me sentaba ante una pantalla y veía desfilar ante mis ojos universos de fascinación y sentido con los que aprendí a soñar, a reír y a disfrutar de la diversión, a la vez que reflexionaba sobre la grandeza y la miseria de la persona a través de las grandes historias, espectaculares o mínimas, en las que los seres humanos se convertían en auténticos protagonistas. El cine me ha ayudado a comprender más el misterio humano y a acercarme al Misterio de Dios. Para muestra de lo que digo, este blog es un ejemplo.

Ha habido tres películas recientes que tratan sobre educación y me han ayudado a reflexionar sobre mi vida y mi compromiso educativo. Son películas pequeñas, desiguales en calidad, pero interesantes las tres.

La primera es FAMILIA AL INSTANTE (de Sean Anders. USA 2018). El film cuenta la historia de Pete y Ellie, una joven pareja que no pueden tener hijos y deciden compartir su felicidad adoptando a Juan, Lita y Lizzy, tres niños de entre cuatro y catorce años) que son hermanos entre sí. Junto a la alegría y la satisfacción que comporta la acogida de los tres críos, también comienzan muchos berrinches, portazos, cenas accidentadas, responsabilidades desbordantes y … sobre todo, una gran familia. La hasta entonces vida sosegada y ordenada del matrimonio se convierte poco a poco en un caos.

Pero después de haber sorteado mil dificultades humanas, familiares y legales, y ante todos los que desaconsejan al joven matrimonio que se queden con los niños, el improvisado padre dice “Amar es difícil, pero merece la pena porque la recompensa es extraordinaria”.

La segunda peli es MALA HIERBA (dirigida por Kheiron, un artista libanés refugiado. Francia 2018). El film nos habla de un estafador de poca monta con un pasado difícil que hace pequeños robos con su madre adoptiva y, para esquivar una denuncia, tiene que hacerse cargo de un grupo de estudiantes problemáticos, con fracaso escolar y conductas asociales. Esa relación va a cambiar a todo, a los chicos y a sí mismo. El improvisado educador tendrá que utilizar sus ardides de embaucador y trilero para sobrevivir entre los jóvenes que se le han encomendado. Cuando el joven pícaro protesta por tener que encontrarse con jóvenes tan difíciles, el director del proyecto le diceUn chico problemático es un chico que tiene problemas”.

Y la tercera es ESPECIALES (de Olivier NakacheEric Toledano. Francia 2019). Ésta es la última que pude ver, antes de la pandemia, en una sala comercial. La película narra las vicisitudes de Bruno y Malik dos amigos, un judío y un musulmán, fieles cada uno a su propia concepción religiosa, que durante veinte años han vivido en un mundo diferente: el de los niños y adolescentes autistas. Ambos lideran dos organizaciones sin ánimo de lucro y forman a jóvenes con dificultades sociales para que sean cuidadores de casos extremos de autismo. Cada vez que a Bruno le presentan un caso imposible, el de algún joven trastornado, disruptivo, ensimismado en su autismo que lleva a la desesperación de su familia y de la Administración, se queda en silencio unos segundos mientras piensa y termina diciendo Encontraré una solución”.

Las tres películas abordan la temática de educación en casos límite y las tres cuentan historias reales. Los protagonistas auténticos aparecen al final, incluso en “Especiales”, varios de los actores son destinatarios de los proyectos.

En estos tiempos de pandemia, de distanciamiento social y de prevención ante la relación; en estos tiempos en los que los educadores nos replanteamos cómo volveremos a ser lo que somos, cómo podremos volver a las Escuelas, a los Centros Educativos para –respetando las normas sanitarias- educar para la relación, compartir la vida en grupo y afrontar el conflicto de la convivencia, en estos tiempos en los que la nueva normalidad se nos presenta con muchos interrogantes, estas películas me han ayudado a reflexionar sobre mi papel de educador que -además- es creyente.

Constatamos que la educación no es fácil, nunca lo ha sido. A veces no sabemos cómo avanzar con chicos y chicas difíciles que ponen a prueba nuestra paciencia y parece que nos abocan al fracaso. Nos es más fácil creer en Dios que creer en los jóvenes más desajustados y vulnerables que la Historia nos pone delante. Los cristianos, que festejamos la resurrección, no tenemos a veces una mirada tan llena de esperanza en la vida de algunos jóvenes.  Es ahí donde, afianzando nuestra convicción, podemos afirmar que, como se dice en el film MALA HIERBA, “Un chico problemático es un chico que tiene problemas”; creemos que, como afirma el padre de FAMILIA AL INSTANTE, Amar es difícil, pero merece la pena porque la recompensa es extraordinaria. Y cuando estamos a punto de tirar la toalla tenemos que hacer nuestra la frase “Encontraré una solución” de Bruno en ESPECIALES.

Ser, como en mi caso, un educador cristiano no es sólo creer en Cristo resucitado… es también creer que, en cada joven, por más desajustado que esté, hay más vida que muerte, más futuro que desastre. La educación no es sólo una estrategia pedagógica… es una cuestión de fe y, por tanto, una cuestión de amor.

Qué maravilloso es sentarte ante una pantalla y embelesarte ante historias humanas que nos animan a ser mejores personas. Las enseñanzas de las buenas películas nos pueden ayudar incluso a ser educadores de cine.

JOSAN MONTULL

A dos metros de ti

Prohibido tocar: A DOS METROS DE TI

Dirección: Justin Baldoni
Intérpretes: Haley Lu Richardson, Cole Sprouse, Moises Arias

Este drama romántico adolescente cuenta la historia de Stella, una joven de, debido a una fibrosis quística, ha pasado su vida en hospitales. Necesita un improbable trasplante de pulmones y su rutina consiste en mantener un orden, casi obsesivo, son sus cosas del día a día. Sus amigas le van enviando vídeos en los que muestran cómo se divierten y tienen aventuras propias de la edad.

Tan ordenada vida se descentra por completo cuando llega al Hospital un chico llamado Will, también con problemas pulmonares, rebelde, transgresor y desordenado. Ambos se enamoran de una forma limpia y sincera, pero tienen la gran dificultad de no poderse acerar a menos de dos metros para evitar cualquier contagio. El amor, obligados a vivir separados, sin ningún contacto físico, tiene que irse abriendo camino en ese difícil contexto.

El primer largometraje de Justin Baldoni tiene muy buenas intenciones. No es novedoso en el cine el tema de la vida de jóvenes en hospitales, pero sí lo es el planteamiento del film.

La película presenta cuestiones serias: el amor sin contacto físico, el sentido de la existencia, le debilidad y la enfermedad, el más allá después de la muerte, la ayuda mutua como medio para entenderse y quererse, el amor a la vida, la comunicación humana sin el tacto…todos estos temas están tratados con delicadeza y finura.

A pesar de que los personajes secundarios no están bien dibujados, de situaciones hospitalarias inverosímiles y de transitar terrenos conocidos que desembocan en la emoción del espectador, la película se ve muy bien y es más que correcta. 

Tal vez hoy, cuando un virus nos obliga a un difícil distanciamiento social por miedo a los contagios, “A dos metros de ti” cobra una inesperada actualidad y nos anima a reflexionar sobre las formas de expresar los afectos. El coronavirus ha convertido a esta película en una obra interesante que merece verse.

JOSAN MONTULL