Maléfica

Molan las malas: MALÉFICA, MAESTRA DEL MAL

Reparto: Angelina Jolie, Michelle Pfeiffer, Elle Fanning, Ed Skrein, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple.

Guion: Linda Woolverton,

Fotografía: Henry Braham 

Música: Geoff Zanelli

Dirección: Joachim Rønning. USA 2019

La factoría Disney siempre ha tenido la habilidad de dulcificar todas las historias que ha adaptado para la pantalla. De una manera especial, los cuentos crueles de Perrault han sido desprovistos de toda su maldad para convertirse en espectáculo familiar tierno y blanco, apto para toda la familia. “La Cenicienta” y “La bella durmiente”, por ejemplo, pasaron de ser historias canallas a transformarse en encantadora narraciones infantiles.

Hace unos años Disney retomó la historia del hada maligna de “La bella durmiente” y filmó “Maléfica”, una película más adulta que explicaba el origen de la maldad del hada que hechizó a la pequeña Aurora con un sueño perpetuo que sólo desaparecería cuando un beso la despertara. “Maléfica” fue un éxito, se apartó de la narración original y transformó la historia de la bella durmiente en un cuento adulto con una moraleja mucho más humana que el texto del que provenía.

Años después se estrena “Maléfica, maestra del mal” protagonizada, como su predecesora, por Angelina Jolie y Ellen Faninng. A estas actrices se le une Michele Pfeiffer, que interpreta a una reina despiadada, fascinada por el poder.

El film cuenta la historia de la pequeña Aurora, convertida ahora en una bellísima joven, que recibe la petición de mano del príncipe Phillip. Maléfica, que desconfía de las pretensiones oscuras de la reina ante ese matrimonio, accede a ir a una cena de gala en el castillo. Pero en la cena se desencadena el drama. El hada Maléfica tiene que huir malherida, Aurora queda retenida en el castillo y el rey queda preso de una maldición. La perversión de la reina Ingrid ha creado todo el despiadado embrollo con el único fin de adueñarse de las tierras de la ciénaga, lugar donde sobreviven con miedo y pobreza unos seres mágicos, encantadores y bondadosos.

La película tiene un arranque vertiginoso, magnífico, y luminoso. El guion se estanca, eso sí, en la mitad del film, para volver a remontar en su largo tramo final.

No se trata de un cuento normal, el género está subvertido. La princesa es víctima de su propia inocencia, no de ningún hechizo, el rey es hechizado con el uso y cae en un sueño permanente, el príncipe es incapaz de ver la perversión de una madre despiadada, los aparentemente diabólicos seres con cuernos son valientes defensores de los débiles, el hada Maléfica resulta ser bondadosa y comprometida mientras que la reina es la auténticamente maléfica de la historia.

Los seres fantásticos son presentados con virtudes humanas de nobleza y generosidad mientras que los humanos son mostrados desde su vertiente más canalla.

La historia se torna oscura (mucho del metraje del film transcurre en la noche o en la oscuridad del castillo) y los géneros y estilos se van alternando; por momentos hay un estilo que recuerda a “El señor de los anillos”, otras veces todo parece propio de “Juego de tronos” o “Superman”, en ocasiones hay una estética y narrativa propia de un film de terror.

Pero este remake irregular, y seguramente innecesario, es salvado por el duelo interpretativo de dos grandes actrices. Jolie y Pfeiffer están absolutamente espectaculares y su sola presencia brilla con luz propia en esta historia lóbrega.

Tanta irregularidad y tanta subversión de géneros y tópicos no llegan a las últimas consecuencias. El final es políticamente correcto: se deshacen los hechizos, vuelve la paz, triunfa el amor, hay boda y una fiesta multicolor y multirracial en la que caben todos…hasta la malvada reina.

Con una producción extraordinaria y una factura técnica impecable, esta irregular película es recomendable para todos. No es un cuento al uso, es un más que correcto festival de efectos, servido por dos actrices fantásticas, con una llamada al entendimiento como moraleja y con un final feliz.

A pesar de todo, molan estas malas que muestran con arte la estupidez de la maldad.

JOSAN MONTULL

Coco

Muertos llenos de vida:  COCO

 

Año: 2017

País: EE.UU.

Dirección: Lee Unkrich, Adrian Molina

Guión: Adrian Molina, Lee Unkrich,

Jason Katz, Matthew Aldrich

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Matt Aspbury, Danielle Feinberg

Distribuye en cine: Walt Disney

 

Después de lanzar un par de films que no mostraron excesivas originalidades, la nueva película de Disney Pixar ha obtenido un gran éxito de crítica y público. Éxito más que merecido porque nos encontramos ante una obra magnífica.

“Coco” cuenta la historia de Miguel, un niño mexicano de 12 años que vive en su pueblo con su peculiar familia. Enamorado de la música, toca la guitarra a escondidas en un altillo porque hay en su familia una historia escondida que lleva a los mayores a rechazar cualquier atisbo musical. Creen que su tatarabuelo abandono a la familia por la música.

Su talento tiene que ser vivido a escondidas. Siente una profunda admiración por el fallecido intérprete Ernesto de la Cruz, del que guarda en secreto películas, fotografías y grabaciones a las que él rinde culto con flores y velas.

El popular día de los muertos Miguel escapa de su casa y se dirige a escondidas al mausoleo de De la Cruz para robar su guitarra. Allí queda atrapado en el mundo de los muertos con su fiel amigo Dante, un perro callejero, torpe y fiel. En ese viaje al divertido mundo de los difuntos descubrirá a sus antepasados y entenderá su historia y la de su familia, que es mucho mejor de lo que él piensa.

Estamos ante una película excelente; desde el original inicio, en el que una voz en off va situándonos en la historia mientras vemos las banderitas de papel picado para el día de los muertos, hasta su emotivo y  vibrante final, “Coco” deja embelesado al espectador durante todo su metraje.

Y es que “Coco” tiene de todo: una historia contada con una agilidad formidable, un acercamiento cultural muy respetuoso al mundo de la muerte en México, una música maravillosa, unos personajes estupendos (extraordinario el perro Dante) y un trasfondo serio que la dota de profundidad y la abre a la trascendencia.

A lo largo del film vamos aprendiendo muchas lecciones pero tal vez una sea la más importante: el amor a la familia es un valor tan extraordinario que nos trasciende. Y en la familia el respeto a los ancianos es un valor absolutamente necesario (no en vano el título de la película es el nombre de  la bisabuela). Además nuestros difuntos siguen formando parte del entramado familiar y su influencia es notable en nuestra vida. Por eso hay que recordarles y hacerlos presentes…porque les debemos mucho. En este sentido hay toda una intuición espiritual: la muerte no es el final ni tan siquiera un fracaso (el mundo de los esqueletos es un mundo festivo y alegre), sólo mata el olvido. Y el olvido de los muertos afecta a los mismos vivos que ven cómo el sentido de sus vidas se va apagando mortecinamente. No es de extrañar que la canción redentora sea “Recuérdame”. El recuerdo y el respeto a nuestros difuntos nos hacen mejores personas, nos hace amar más y ésa es la mejor música.

 

La factura técnica de “Coco” es impecable, la textura y caracterización de los personajes es una auténtica maravilla. Da la sensación de que este nuevo film de Disney Pixar es una filigrana que busca lo imposible, el “más difícil todavía”. Es también un acierto que la película esté doblada en español de México (destaca Gael García Bernal doblando a Héctor).

Ideal para ver en familia, “Coco” es, pues, una auténtica joya; divierte, emociona, hacer reír, educa, conmueve y toca el corazón.

Y es que tal vez “Coco” sea una obra maestra.

 

Josan Montull

 

El libro de la selva

Cachorros de hombre: EL LIBRO DE LA SELVA

Película: El libro de la selva.

Título original: The jungle book.

Dirección: Jon Favreau.

País: USA. Año: 2016.

Duración: 105 min.

Género: Aventuras.

Reparto: Neel Sethi (Mowgli).

 

La novela “El libro de la selva” de Rudyard Kipling ha sido llevada a la gran pantalla en diversas ocasiones. Desde la primera versión dirigida por los hermanos Korda en 1942 y protagonizada por el entonces popular actor Sabú, han sido varios los directores que se han atrevido con la historia del joven Mowgly que, abandonado en la selva, es criado entre lobos y acogido como un animal más en la fauna de la floresta.

La versión más celebre es la versión en dibujos animados de 1967. Fue la última película dirigida por Walt Disney y sus imágenes y canciones han pasado ya a la memoria colectiva haciendo que todos conozcan la historia y las canciones del film.

Esta vez es el realizador John Fabreau, director de varios films espectaculares de aventuras, el que toma la batuta para darnos la que quizás sea mejor versión de la obra de Kipling.

Fabreau ha tenido el mérito de rodar una obra en la que la imagen digital es absolutamente extraordinaria y se funde perfectamente con la imagen real.

Los paisajes, los árboles, las fuerzas naturales, los animales, todo tiene un realismo fuera de serie. Sólo el personaje de Mowgli es real. El joven Neel Sethi, seleccionado en un casting con miles de niños, da vida a este niño casi entrado en la adolescencia que se interroga sobre sí mismo conforme va creciendo.

Ya en los primeros minutos, Fabreau nos sumerge en un vértigo bellísimo de carreras y aventuras en plena naturaleza. Esas primeras imágenes con un ritmo impetuoso son el prólogo de un film que no da tregua. Todo el metraje va a mantener esa tensión brutal que sumerge al espectador en una historia fascinante.

Pero, contra lo que podríamos pensar, no es ésta una obra vacía y pueril; la película ahonda en temas serios: el crecimiento, la amistad, el valor de la naturaleza, el ligar de cada cual en la vida…y están tratados con la sintaxis de un cuento pero con seriedad y madurez.

Por eso “El libro de la selva” no es una película infantil, es –eso sí- una película parta niños, para jóvenes y para adultos. Todos disfrutarán de esta historia. En cada animal que aparece iremos descubriendo, con los ojos tan abiertos como los de Mowgli, actitudes que tenemos los humanos en nuestro vivir cotidiano. Entre nosotros hay embaucadores como la serpiente Ka, buenazos como el oso Baloo, racistas y excluyentes como el tigre Shere Khan que arrastra las cicatrices de hombre, buenos compañeros como la pantera Bagheera, personas profundas y nobles como el lobo Akela, caprichoso y déspotas como Loui, el rey mono.

En esa fauna estamos reflejados cada uno de nosotros. Todos tenemos algo de las actitudes son que encarnan esos animales.

En la selva va descubriendo Mowgli el valor de la amistad, de la familia, de la riqueza de la diversidad, del sentido de dar la vida por los demás y del sinsentido del egoísmo y la violencia. Como Mowgli, todos somos cachorros humanos necesitados de abrir los ojos y de aprender.

Estamos, pues, ante una obra excelente, el tratamiento no sólo técnico sino también narrativo del film hace de este nuevo Libro de la Selva una autentica gozada. La música, el paisaje, los diálogos divertidos y el realismo espectacular son absolutamente deslumbrantes. Y todo al servicio de una historia que se nos antoja exquisitamente humana.

No lo duden, vayan a verla. Ideal para ver en familia y para reflexionar sobre el lugar que ocupamos en nuestra fauna humana.

JOSAN MONTULL