Publicado en Reflexiones en voz alta

NO ME SEAS PRINGAO

NO ME SEAS PRINGAO

Pues mira, que no he podido aguantarme. Que después de hablar contigo hace un rato, he decidido escribirte, aunque sea a través del blog, para que me puedas leer tú y tus amigos, que sé que alguna vez lo habéis hecho.

No me ha sorprendido nada, sabes, que a tus quince años y con una pivita que te gusta y a la que rondas, me digas que para ti lo más importante son los amigos, vale. Tampoco me sorprende que me digas que te fumas tus canutitos con los amiguetes el fin de semana y os lo pasáis así de puta madre. Ni me sorprende, créeme, que me digas que tú controlas y sabes lo que tienes que fumar y lo que te tienes que poner para estar a gustito, sin excederte, sin desvariar. Tampoco me sorprende, te lo juro, que me digas que tú nunca te pasarás como Fulanito, que está más pallí que paquí, o como Menganito, que se le ha ido la olla y al pavo se le ha quedado la cara de ido de por vida.

No me sorprende tío, que me digas que los canutos no hacen nada y que toda la peña los fuma. No me sorprende que me digas que hay gente de tu grupo que alguna vez pilla pastillas, pero que tú nunca lo has hecho…porque tú controlas.

A estas alturas de la vida, ya me he encontrado con muchos chavales como tú, que con quince tacos van fumando petardos, comiendo pirulas y poniéndose hasta el culo de calimocho. Ya he visto a muchos chavales más mayores, que también tuvieron quince años, y que ahora se meten de todo; que no les falta una piedra de costo en el bolsillo, y que le pegan a las setas, las pirulas, las anfetas, la coca y a toda esa basura que les está arruinando el futuro, destrozando a su familia y enriqueciendo a sinvergüenzas que ganan una pasta gansa a costa de destrozarles la vida.

A estas alturas ya no me extraña nada de lo que me digas.

Tampoco me extraña que, aunque no me lo digas, estés ahora poniéndote tierno con tus abuelos para que te den una propinilla y sisándole a tu madre unos cuantos euros para pillarle algo al chulito ése que no trabaja en todo el día, que no madruga nunca, y que se aprovecha del dinero fácil que chavales como tú le van consiguiendo para pasar un buen rato colocaditos. Todo eso ya lo sé.

Pero lo que más me cabrea, lo que me lleva a escribirte estas líneas es oírte decir tan tranquilo que tus padres  y tus profes son unos viejos que ya no entienden nada, que ya se les ha pasado el tiempo y que te dejen en paz.  Me dices eso…y te quedas tan tranquilo, como si la cosa no fuera contigo, mirándome a la cara en plan vacilón y valiente… Mira, eso sí que me cabrea.

Por eso, y porque te quiero un montón, so capullo, déjame decirte que nos escuches. Que a los mayores que apostamos por ti y esperamos lo mejor de ti, no nos des de lado. Que no pases de nosotros. Escúchanos, con atención, con respeto, con cariño. Yo, que conozco a tus padres y sé lo que te quieren y lo preocupados que están por ti, permíteme decirte que es injusto que pienses que no te entienden y quieren fastidiarte. Porque te quieren, hombre, tú eres lo mejor que les ha pasado, ¿o es que no te has dado cuenta?.

Y déjame decirte también que tus profes esperan mucho de ti y quieren lo mejor para ti. ¿No te has fijado, listillo? ¿No te das cuenta que el futuro de tu vida está en tus manos y empiezas a andar por la cuerda floja, rehuyendo el afecto de todos los que te queremos? ¿O es que ya no esperas nada de ti mismo?

¿Sabes lo que espera el que te pasa toda esa mierda? Tu dinero, sólo tu dinero. Cuanto más mejor. También conozco a los tipos así, ya sé de qué palo van. Pero eso es motivo de otra carta.

Anda, apuesta un poco por ti mismo, escucha a tus padres y a tus profes sin rebotarte y no dejes que otros te engañen como a un pringao.

JOSAN MONTULL

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Publicado en Reflexiones en voz alta

EL LEGALIZADOR

EL LEGALIZADOR

De pasta de boniato se me quedó el careto hace unos días. No podía creerlo. Un político con responsabilidades en un gobierno autonómico decía en una entrevista que él legalizaría la droga. Así, como suena. Si ambages ni correcciones.

Joan Saura defiende legalizar ‘todas las drogas’

Hace unos años, ¿recuerdan?, cuando se hablaba de este tema las ideas iban en el difícil equilibrio de las drogas duras y las blandas. Los partidarios de la legalización decían entonces que lo que había que legalizar están las drogas blandas; las duras, no, faltaría más, pues los yonkis y los colgados de aquel momento, la peña tiradilla de los barrios periféricos, andaban arrastrados en las aceras mientras la jeringuillas jugaban malas pasadas. Eran los tiempos en los que la droga, llamada entonces dura, era patrimonio exclusivo de los pobres. Entonces se veía claro que aquello era un mal rollo y una degeneración. Llegaba también el SIDA e iban cayendo los pobrecillos desgraciados que era una pena verlos, oiga usted. Lo otro, lo de los porritos inocentes y la maría de buen rollo era como muy normal, decían…todo el mundo lo hace.

NOTICIA A LA QUE HACE REFERENCIA EL ARTÍCULO (artículo de Febrero 2007)

Tuvieron que tener el SIDA varios millonarios (actores, deportistas y gente del espectáculo que de pobres no tenían nada) para hacer caer en la cuenta de que los malos rollos no eran sólo patrimonio de los humildes sino que podían tocar las mismísimas tripas de la jet set pata negra. Y cambiaron las tornas…y la moral…y la concepción de la droga y de las enfermedades. Y con tanta separación dura-blanda, blanda-dura, ya no quedaba muy claro lo que era normal y lo que era malo.

Y los tiempos siguen corriendo. Y de pronto llegan las pastillas, las pastis, las pirulas, llámelas usted como quiera, y resulta que, aunque están a la orden del día en ambientes discotequeros, tienen muy malas bromas. Y provocan accidentes, y peleas de aquí te espero, y vandalismo brutal, y lesiones cerebrales irreversibles. Y, por si fuera poco, matan.

¿Qué nos queda pues, señor consejero?, ¿la coca?, tan moderna que los artistas y famosotes se la meten con frecuencia, ¿sabe usted, señor consejero, que la cocaína tiene un poder aditivo brutal que está destrozando la vida de muchas familias y que en nuestra vecina Lleida, por ejemplo ha tenido en los menores de edad una subida del 100 por 100 de consumo en los último dos años?.

Hombre, legalizar por legalizar, siempre nos quedará el cannabis, total, un porrito no hace mal a nadie. ¿Sabe usted, señor consejero, que hoy el cannabis que se consume en España es 15 veces más potente que el que se consumía hace 15 años?, ¿sabe usted que las posibilidades de desarrollar una esquizofrenia en un chaval son del 6% antes de consumir cannabis y de 60% si se consume habitualmente?, ¿sabe usted, señor consejero, que muchísimos de los problemas de fracaso escolar tiene su origen en el uso de estupefacientes por parte de los menores (y no olvide que somos el primer país con fracaso escolar de la CEE).

Sorprende que en un país como el nuestro, que ha implantado una ley antitabaco tan seria, se permita usted estas declaraciones. O son fruto de la ignorancia o de un populismo desmedido, pero en todo caso constituyen una grave irresponsabilidad y una falta de respeto a tantas familias que viven el problema de la droga en su casa y a tantos educadores que nos afanamos en trabajar con los chavales para prevenir y ayudar ante esta amenaza que pende sobre sus cabezas.

¿Sabe usted que en países vecinos los chavales no pueden entrar en las escuelas con camisetas en las que haya hojas de marihuana o anagramas que frivolicen el tema porque ya están hablando de tolerancia cero?, ¿Sabe usted que en nuestro país todos esos objetos que hacen bromitas y guiños estéticos sobre las drogas se pueden adquirir en cualquier comercio

En fin, creo que tiene que medir sus palabras ya que no estamos hablando de chiquilladas ni tontaditas. No es un tema de seguridad ciudadana, sino de ética. Es como si quisiera usted liberalizar la venta de armas a una persona con tendencias suicidas.

En fin, Pilarín, lo que nos toca oír. Oyéndole a usted me atrevo a parafrasear el trabalenguas y decir: la droga está ilegalizada, ¿quién la legalizará?, el legalizador que la legalice buen manipulador será.

JOSAN MONTULL

Publicado en Críticas de cine

Los niños salvajes

15 años de soledad : LOS NIÑOS SALVAJES

Dirección: Patricia Ferreira.

Países: España y Francia. Año: 2012.

Duración: 97 min.

Género: Drama.

Interpretación: Marina Comas (Oki), Albert Baró (Gabi), Àlex Monner (Àlex),

Aina Clotet (Julia), Clara Segura (Laura),

Guion: Patricia Ferreira y Virginia Yagüe.

Música: Pablo Cervantes.

Fotografía: Sergi Gallardo.

Han sido muchos los directores que han hechos películas sobre el tema de la adolescencia. Aunque abordan la cuestión desde distintas ópticas, hay una coincidencia en ver la adolescencia como un momento tan difícil que lleva a desajustes emocionales importantes. Es decir, son muchas más las películas que presentan adolescentes conflictivos que las presentan esta época de la vida con un cierto sosiego y normalidad.

Viendo “Los niños salvajes” uno recuerda “Los cuatrocientos golpes” de Truffaut, “Siete vírgenes” de Alberto Rodríguez o “Barrio” de Fernando León de Aranoa, por poner unos ejemplos.

Sin embargo, y aun presentando la vida de unos adolescentes cuyas vidas son conflictivas, la mirada de Patricia
Ferreira logra atraparnos desde el principio y nos va invitando a reflexionar sobre qué le está pasando a una generación que parece vivir sin referencias éticas a la vez que va demandando permanentemente atención y afecto.

Álex, Gabi y Oki son tres adolescentes que asisten a un Instituto de un gran núcleo urbano catalán. Poco a poco vamos conociendo su historia, sus familias, sus amores, aficiones, profesores, amistades y problemas. Conforme la narración avanza van dejando descubrir que una tragedia se va a abatir sobre sus vidas. La tenacidad de una orientadora del Instituto intentará frenar lo que parece inevitable.

La película tiene un arranque excelente. Por separado, los tres adolescentes son interrogados sobre lo que parece ha sido una desgracia. Los primeros planos de los interrogados impiden saber quiénes son los que les interrogan y dónde se encuentran. A partir de los interrogatorios y en sucesivos flash backs, el film se va adentrando en las vidas de estos chavales, en apariencia normales, que están siendo condenados al fracaso y la destrucción.

Con un manejo excelente de la cámara en mano y una interpretación memorable de sus tres protagonistas, la película se presenta como una llamada de atención a las necesidades de estos (y todos) los adolescentes.. ¿Dónde encuentran el sentido de la vida tantos chavales? Son los hijos de la electrónica, de la comunicación digital, del botellón, de la noche y el ligue fácil. Sus vidas se mueven en tres frentes: la familia, la escuela y la calle y en ninguno de los tres encuentran valores consistentes que les hagan entenderse a sí mismos.

Sus familias no les prestan la atención que requieren: los padres de Alex están arruinados, manifiestan entre ellos una violencia contenida y no se ponen de acuerdo para tratar a su hijo; el padre de Gabi sueña con que su hijo se una campeón de King boxing y le menosprecia cuando éste no responde a las expectativas paternas, Gabi agredirá a su hermano pequeño proyectando toda la ira que vive en la familia; los padres de Oki son ricos y están preocupados por la apariencia y el confort, no sabrán marcar ningún límite a la hija y le regalarán un moto para paliar su enfado tras un castigo.

La escuela es incapaz de motivar a chicos con unas heridas tan profundas. Los educadores no son presentados como malos e intransigentes, sino como superados por una realidad que excede a lo que desde el marco escolar puede hacerse. No van a bastar las buenas intenciones de la orientadora para redimir a unos jóvenes tan castigados e ignorados.

Los amigos son compañeros de peleas, drogas y ligues. No hay entre ellos una relación de amistad profunda y sincera. Simplemente con ellos se pasa la vida en la calle y se aguanta el tedio de la monotonía.

Patricia Ferreira sostiene el ritmo hasta e final. El espectador va asistiendo a un drama de proporciones inimaginables llevado a cabo –y esto es lo que más asusta- por chavales normales.

En los grafitis  multicolores de Alex hay un grito desgarrador de quien quiere ser acompañado y querido. “Todos necesitamos una familia” es la última frase del film. La pronuncia Oki en su interrogatorio mientras se queda mirando a la cámara. Es cierto, todos necesitamos afecto, tiempo, ternura y límites. Todos necesitamos ser acompañados por personas que se conviertan en referentes morales. Cuando esto no se da, la soledad llena de sinsentido la vida.

El film de Patricia Ferreira no deja indiferente a nadie. De una factura técnica más que apreciable, “Los niños salvajes” se convierte en una película tan dura como interesante, tan incómoda como necesaria.

JOSAN MONTULL

Link a película completa