El renacido

La inutilidad del odio: EL RENACIDO

Título original: The revenant.

Dirección: Alejandro González Iñárritu.

País: USA. Año: 2015.

Duración: 156 min.

Género: Drama. Interpretación: Leonardo DiCaprio,

Tom Hardy, Will Poulter,

Domhnall Gleeson, Lukas Haas, Paul Anderson.

Guion: Alejandro González Iñárritu y Mark L. Smith;

basado en la novela de Michael Punke.

Fotografía: Emmanuel Lubezki.

Música: Ryuichi Sakamoto y Alva Noto.

Pocas veces una película ha sido filmada en condiciones de tan extrema dureza. El visionario director Alejandro González Iñarritu logra con “El renacido” unas cotas de espectacularidad asombrosas. Todo en esta película es fascinante y brutal, el paisaje, la fotografía, la historia y una inolvidable interpretación de Leonardo di Caprio.

En 1820, un grupo de cazadores en busca de pieles, sufre el ataque de una tribu india. En medio de la huida, uno de los supervivientes (experto montañero) resulta herido de muerte por la agresión de un oso. Viendo que nada pueden hacer por él, sus compañeros lo abandonan en el bosque. Uno de ellos mata al hijo del malherido que, impotente, mira horrorizado el crimen. Sorprendentemente el odio y la sed de venganza hacen que el herido se reponga y busque desesperadamente matar al asesino de su hijo y vengarse de quienes lo abandonaron a su suerte. El film está basado en un personaje histórico, Hugh Glass, trampero y explorador de finales del siglo XIX.

Desde su primera obra (“Amores perros”) González Iñarritu se ha mostrado como uno de los directores que mejor explora el dolor y la soledad del ser humano. Con películas absolutamente apasionadas (“21 gramos”, “Babel”, “Biutiful”, “Birdman”) el director disecciona el alma humana con un hondo sentido pesimista pero dotado de una cierta espiritualidad y dibuja en la pantalla seres humanos que, en medio del sufrimiento, buscan una razón última que dé sentido a la vida. Su cine es excesivo, descarnado, dotado de una intensidad tan molesta como provocativa. En “El renacido” todas estas características estilísticas adquieren una perfección extraordinaria. El director indaga en el misterio del hombre haciéndonos pensar en la fuerza de la persona cuando está sumida en el aislamiento y desposeída de todo.

La naturaleza en el film es hermosa y perturbadora. El paisaje se convierte en un enemigo más al que hay que superar y vencer. Se trata de una belleza engañosa y malvada…el paisaje va contra el ser humano y lo hunde en una radical soledad.

Pero también los seres humanos que aparecen en el film son tan gélidos como el paisaje: los cazadores que menosprecian la vida y destruyen el entorno fascinados por la paga; los indios que matan con frialdad y precisión sin manifestar apenas sentimientos; los animales que agreden para proteger su hábitat.

Sólo el odio se convierte en el motor de la vida. El ataque del oso a Glass se produce por la necesidad de protección de sus crías, también Glass renacerá para matar al que destruyó la vida de su hijo. Sólo hay una diferencia: el animal se enfrenta a los humanos para defender a los vivos, el hombre mata como un animal para vengar a los muertos. Al final Glass habrá comprendido el sinsentido y la inutilidad de la venganza elevando un pensamiento a Dios cuando tiene al asesino de su hijo en sus manos.

Grandilocuente, hiperrealista, desproporcionada, esta película de Iñarritu es una auténtica maravilla. Leonardo di Caprio está excelente, ha tenido que actuar en unas condiciones extremas, en medio de paisajes helados y sometiéndose a condiciones inhumanas. El ataque del oso es sencillamente un prodigio cinematográfico. La fotografía, la música, el montaje, la composición de unas tomas casi imposibles hacen de esta película una obra fascinante.

“El renacido” es una gran película de aventuras. Dotada de una dimensión mística en nada desdeñable, el film se convierte en una obra épica que deja pegado al público en la butaca. El espectador se siente zarandeado por tanta emoción bestial y queda fascinado por una maravilla tan salvaje.

Realizada con una pasión visceral y rabiosa, “El renacido” se convierte en una experiencia cinematográfica brutal y apasionante. Una radiografía del odio y de su inutilidad. Una joya.

JOSAN MONTULL

El viaje de Arlo

Dejando huella: EL VIAJE DE ARLO

Título original: The good dinosaur.

Dirección: Peter Sohn.

País: USA. Año: 2015.

Duración: 93 min.

Género: Animación, aventuras, comedia.

Guion: Meg LeFauve.

Música: Jeff Danna y Mychael Danna.

 

 

Tras el éxito de la excesivamente valorada “Del revés” llega a nuestras pantallas un nuevo filme de la factoría Dyney Pixar en la que los protagonistas vuelven a ser casi al cien por cien animales con personalidad humana.

La narración nos traslada a una peculiar prehistoria. En ella, los dinosaurios están muchos más avanzados que los humanos en la cadena evolutiva. Son granjeros y campesinos, tienen sentimientos muy hondos, cuidan aves y animales de granja y acumulan sus reservas de alimento en un silo de piedra donde los miembros de la familia dejan su huella impresa cuando han hecho alguna acción importante. El padre, la madre y dos hermanos dinosaurios ya han dejado su impronta en el silo, pero queda un miembro de la familia, Arlo, que todavía no ha podido hacerlo.

Arlo es timorato, introvertido, inocente; todo le sobrepasa, ante cualquier dificultad se acobarda y tiene una absoluta dependencia de sus padres, por más que el papá dinosaurio se esfuerza en hacer que su hijo madure, el pequeño Arlo no logra vencer sus dificultades para afrontar con valor la vida. Está condenado a no dejar huella.

Perdido en medio de la naturaleza y alejado de su familia, el pequeño dinosaurio tendrá que sobrevivir en un camino iniciático de superación personal y crecimiento acompañado de su nuevo amigo Spot, un niño humano que también ha perdido a su familia y que es salvaje y atrevido.

La relación entre Arlo y Spot pasa del recelo y desconfianza a la amistad y colaboración más profundas.

El film, construido a modo de western, nos va presentando todas las peripecias y aventuras de la singular pareja. Las dificultades les van a unir y juntos descubrirán que pueden superar el miedo y afrontar los problemas.

A lo largo del metraje este viaje de Arlo se convierte en una ruta moral.

Son muchas las cosas que el pequeño dinosaurio va descubriendo. Aprende que el miedo provoca la desconfianza y el desprecio; que afrontar los temores no es de cobardes sino algo necesario porque en la vida todos tememos algo. Arlo descubre que los gestos de amabilidad transforman la historia de las personas, comprueba que cada ser es distinto y que el mestizaje de razas y culturas es siempre enriquecedor. En su viaje va experimentando cómo en su interior hay muchos recursos que, bien llevados, le van a hacer madurar.

Pero si hay algo que en este viaje iniciático Arlo y Spot descubren es el valor de la amistad y el de la familia. Hay en el ser humano (representado paradójicamente por un dinosaurio) una necesidad de sentirse querido y vivir en familia. No basta con la amistad, no basta con tener paisajes comunes que den sentido a la propia historia, necesitamos la referencia de unos adultos que nos quieran, nos proteja y nos eduquen y para los que seamos muy importantes.

No faltarán los que tachen estos contenidos de conservadores y anticuados (todavía hay críticos que sienten un repelús cuando el cine reivindica estos valores) pero lo cierto es que ése el sustrato que recorre toda esta aventura.

THE GOOD DINOSAUR – Pictured (L-R): Arlo, Forrest Woodbush (aka: The Pet Collector). ©2015 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

El relato se sigue estupendamente y el guión es ágil y mantiene permanentemente la atención del espectador. Los momentos cómicos salpican la historia sin rebajar la emoción. La realización técnica es absolutamente extraordinaria. Hay una belleza grandiosa que llena la pantalla con un paisaje luminoso y abierto que bien recuerda a los westerns clásicos de Ford o Haws; las nubes, la lluvia, la tormenta, el desierto, el río, las montañas están fotografiadas con una técnica excelente y se convierten en otros protagonistas del film. La música celta es una preciosidad y la textura de los personajes es sencillamente fascinante y trasmite toda una gama de sentimientos que tocan el corazón.

Al final, Arlo crecerá por fuera y por dentro, podrá vivir la grandeza moral de saberse dinosaurio y así dejar su huella en el silo.

Familiar, pedagógica, ética, divertida y tierna, “El viaje de Arlo” es una propuesta cinematográfica formidable. Al final de la película salimos de la sala con ganas de ser mejores personas y con la conciencia de que, a pesar de nuestras limitaciones, podemos dejar huella.

JOSAN MONTULL

Del revés (Inside out)

Psicología evolutiva : DEL REVÉS (inside out)

Película: Del revés.

Título original: Inside out.

Dirección: Pete Docter.

País: USA. Año: 2015.

Duración: 94 min.

Género: Animación, comedia.

Producción: Jonas Rivera.

Música: Michael Giacchino.

Distribuidora: The Walt Disney Company Spain.

Hace unos años la poderosa factoría Disney realizó una serie de cortometrajes con una finalidad claramente pedagógica para adentrar a sus seguidores en una gran enciclopedia visual. Así, unos films explicaban el funcionamiento del cuerpo humano, el trabajo sistema nervioso o la importancia de las matemáticas, por ejemplo. Este didactismo llegó incluso a convertirse en largometraje cuando en “Fantasía” Disney daba una preciosa lección de música para que los más pequeños descubrieran a los grandes clásicos.

Da la sensación de que la última película de Disney-Pixar funciona en este sentido. Lejos de aventuras simpáticas y humanas como “Up”, “Monsters” o “Brave”, por ejemplo, “Del revés” emparenta con aquellos filmes anteriormente citados con los que comparte una marcada vocación didáctica.

La película cuenta la historia de las inquietudes, angustias y alegrías de la pequeña Riley. Desde el día de su nacimiento las cinco grandes emociones de la niña se ponen en funcionamiento en su cerebro. Así, la alegría, la tristeza, el miedo, el asco y la ira entran en juego para ir adaptando las necesidades y relaciones de la niña conforme ésta va creciendo. Pero un día Riley es obligada a dejar atrás su vida en el Medio Oeste americano porque su padre encuentra un nuevo trabajo en San Francisco. Este hecho, difícil a cualquier edad, se convierte en un agitador de todas las emociones que se desbocan en el cerebro de la chica porque Riley está entrando en la pubertad. En el cuartel general donde Alegría, Miedo, Ira, Enfado y Tristeza han ido viviendo tranquilamente, todo se revoluciona para que la niña vaya adaptándose a la nueva realidad. A pesar de que Alegría intentará coordinar todo, la complicación emocional estará servida.

Con este argumento tan original, el director, Peter Docter, construye un film interesantísimo en donde los protagonistas no son personas ni animales, sino emociones. Con una técnica cada vez más depurada, los diseños de las emociones son una maravilla: el color, la forma, la expresión…hacen que se conviertan en auténticos personajes y protagonistas del film.

Con un ritmo vertiginoso, la película nos va descubriendo que cada uno de nosotros somos seres emotivos. El raciocinio, la deducción, la lógica forman parte de nuestro ser…pero las emociones están permanentemente trabajando en nuestro cerebro para hacernos ser lo que somos.

Crecer no es fácil, nos dice “Del revés”, es un ejercicio doloroso en el que intervienen positivamente experiencias que nos van construyendo: la amistad, la

familia, la diversión, los valores, la superación personal…Todas estas experiencias se convierten en pilares sobre las que se asienta nuestra personalidad al ir almacenando recuerdos que nos llevan a la maduración. También las experiencias negativas nos ayudan a crecer cuando son bien controladas por nuestras emociones.

La temática es compleja, sí, pero la soltura del guión y la excelencia de los personajes nos llevan a reír, emocionarnos, entretenernos y divertirnos con esas cinco emociones que se emocionan. Incluso las emociones de los otros personajes (los padres, por ejemplo) entran en juego y son vistas por el espectador que va intuyendo la dificultad de las relaciones interpersonales para entender y respetar al otro. Y es que, nos dirá sabiamente la película, mis emociones entran en interrelación constantemente con las de los que me rodean. Estas cinco emociones básicas se convierten desde los primeros minutos en estrellas de un film en donde los humanos son vistos desde su interior.

A pesar de lo arriesgado del planteamiento, la película discurre estupendamente en un ejercicio de originalidad absolutamente extraordinario.

Innovadora, divertida y alocada, “Del revés” se va a convertir en una película para ver y trabajar en las clases, en las sesiones de tutoría y en las escuelas de padres, donde las hubiera. Pensada especialmente para un público adulto, el film es un auténtico regalo que nos invita a entrar dentro de nosotros mismos y darnos cuenta de lo difícil e inacabado que siempre es crecer.

JOSAN MONTULL

El chico del millón de Dolare$

El precio de las personas: EL CHICO DEL MILLÓN DE DÓLARES

 

Película: El chico del millón de dólares.

Título original: Million dollar arm.

Dirección: Craig Gillespie.

País: USA. Año: 2013.

Duración: 124 min.

Género: Biopic, drama.

Interpretación: Jon Hamm (J.B. Bernstein),

Alan Arkin (Ray), Bill Paxton (Tom House),

Lake Bell (Brenda), Bar Paly (Lisette),

Aasif Mandvi (Aash), Suraj Sharma (Rinku).

Guion: Thomas McCarthy.

Producción: Mark Ciardi, Gordon Gray y Joe Roth.

Música: A.R. Rahman.

Fotografía: Gyula Pados.

Montaje: Tatiana S. Riegel.

Diseño de producción: Barry Robison.

Vestuario: Kirston Leigh Mann.

Distribuidora: The Walt Disney Company Spain.

Hace poco tiempo el cineasta español Miguel Alcantud presentó una película titulada “Diamantes negros” en la que ponía al descubierto las tramas esclavistas con las que las empresas del fútbol traen a chicos africanos a Europa llenándolos de sueños de riqueza para dejarlos en el abandono más cruel a los que no triunfan, es decir, a casi todos.

Ahora el norteamericano Crai Gillespie, director de la original “Lars y una chica de verdad” vuelve a tratar el mismo tema pero de un modo mucho más cordial y menos crítico presentando una película moral propia del cine de Disney.

El film está inspirado en un suceso real.  El emprendedor agente deportivo J.B. Bernstein, amigo de una vida con lujos y de la falta de compromiso, ávido de descubrir buenos deportistas que le reporten una buena suma de dinero, se embarca en la aventura de organizar  un peculiar reality show en la India con el fin de encontrar jugadores de cricket indios que susceptibles de convertirse en lanzadores de béisbol profesionales en los Estados Unidos.

Tras su viaje a la India, selecciona a dos chavales con unas posibilidades extraordinarias y los lleva a estados Unidos. Pero la aventura no ha terminado para J.B. Berstein, porque tendrá ahora que aprender a cuidar de unos jóvenes pobres deslumbrados por lo más espectacular de la sociedad yankee y deseosos de complacer a J.B. para agradecer todo lo que ha hecho por ellos.

Estamos ate una película, si se quiere, convencional y previsible pero que no deja de ser un entretenimiento ágil cargado de buenas intenciones. Rodada en los dos países (India y USA) las escenas localizadas en la India resultan visualmente potentes y hermosas. La belleza de los paisajes se mezcla con los escenarios de miseria y con los primeros planos de los jóvenes Ray y Rinku, deseoso de triunfar.

A lo largo de todo el film hay una tensión de contrastes. Contrasta la sociedad hindú con la norteamericana, los paisajes de uno y del otro país. Pero también contrasta la moral de cada personaje: frente a la superficialidad y el vacío existencial de J.B. aparece la nobleza y la espiritualidad de los jóvenes hindúes. Mientras que para J.B. la vida no consiste más que en la búsqueda de beneficios económicos y de un una vida suntuosa y sin ningún compromiso, para Ray y Rinku valores como la familia, la devoción, la amistad, el agradecimiento y la lealtad marcan su historia. Incluso J.B. está a punto de abandonar a los dos chavales seducido por el talento deportivo –que no humano- de un mimado jugador que exige un contrato multimillonario. Pero la moral de Rinku y Ray consigue interrogar a J.B. que, acompañado por una vecina, Brenda, de la cual se enamora, va descubriendo que la fidelidad y el acompañamiento a las personas son más importantes que la esclavitud del dinero.

No le faltan al film momentos cómicos que contrastan con las escenas emotivas que surgen en el último tramo. Sorprende gratamente ver que en la trama, la oración y la fe aparecen con una normalidad absoluta, resulta gratificante que los chavales hindúes le comenten desde el afecto a J.B. que, si no reza y no tiene una visión trascendente de la vida, tendrá mucha dificultad para ser feliz. No en vano, el descubrimiento del talante humano por encima del talento deportivo de esos jóvenes lleva a J.B. incluso a rezar con ellos.

La película se ve muy bien aunque tal vez le sobre una parte del metraje. La música hindú de A.R. Rahman es magnífica y contundente. Estamos ante una historia con tópicos, sí, pero ante una narración con una gran vocación humana. Temas como la amistad, la honestidad, la fe, la lealtad, la superación y la redención van desfilando pedagógicamente en el film.

Como es habitual en este tipo de historias, en los rótulos de crédito finales aparecen los personajes reales en los que se ha basado la película y se cuenta cómo es la realidad actual que viven.

Muy apropiada para discutir con chavales y abrir debate con jóvenes. “El chico del millón de dólares” es una película amable y pedagógica que habla de cómo la bondad de unas personas puede convertir a otras.

Quizás en estos tiempos de búsquedas impúdicas de dinero fácil, de malversaciones, prevaricaciones y corruptelas, esta película sea un humilde canto a la bondad.

JOSAN MONTULL