Publicado en Reflexiones en voz alta

CINCO AÑOS

Cinco años

Han pasado cinco años pero seguro que los recuerdan.

La noticia se había hecho esperar. Decían que el Cónclave iba a ser rápido pero la cristiandad y el mundo entero andaban pendientes de una vieja chimenea que lanzaba humo al aire frío de Roma. Por fin, el humo –la “fumata”- fue blanco y millones de personas se congregaron ante sus televisores observando atónitos a una multitud vociferante que aguardaba en la plaza de San Pedro mirando a los balcones del Vaticano.

Y salió el hombre. Sencillo, con un semblante humilde, casi asustado. Apareció únicamente con la sotana blanca de papa, prescindiendo así de otras vestiduras litúrgicas ampulosas que habían llevado sus predecesores. Saludó con un “Buenas tardes” coloquial y familiar y continuó hablando con una sencillez que dejó al mundo boquiabierto; tuvo el recuerdo en la oración por su hermano en el papado, Benedicto, y antes de dar la bendición a los fieles pidió que ellos le bendijeran rezando por él. Aquellos cientos de miles de personas hicieron silencio y rezaron por el nuevo papa. Aquel hombre de apariencia frágil había hecho enmudecer a la plaza de San Pedro en la que minutos antes el vocerío era tremendo.

VATICAN CITY, VATICAN – MARCH 13: Newly elected Pope Francis I appears on the central balcony of St Peter’s Basilica on March 13, 2013 in Vatican City, Vatican. Argentinian Cardinal Jorge Mario Bergoglio was elected as the 266th Pontiff and will lead the world’s 1.2 billion Catholics. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

Al día siguiente fue en el mismo autobús que el resto de los cardenales para acudir en persona a la pensión en la que se había hospedado antes del cónclave y pagar lo que se debía; luego acogió a los periodistas y a sus familiares con una gran sonrisa manifestándoles que deseaba una Iglesia pobre, después comunicó a la Conferencia Episcopal argentina que era preferible que el dinero del viaje para asistir a la misa del inicio de su pontificado se lo dieran a instituciones que trabajaban con los pobres, después invitó a esa eucaristía al Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, cosa que no ocurría desde 1.054…a partir de ahí se han multiplicado los signos.

Desde ese día hemos visto al papa besar enfermos dermatológicos, lo hemos visto llorar entre los refugiados, abrazar a hermanos de otras confesiones religiosas, celebrar la eucaristía en ambientes no especialmente religiosos, besar los pies a chicos y chicas desestructurados, hablar desde el amor y el respeto sobre las personas homosexuales, rezar en silencio en la celda de castigo en la que murió Kolbe, visitar cárceles, dejar que los niños jugueteen sentándose en la sede papal, denunciar valientemente pederastias y oligarquías eclesiales, callar en los campos de concentración, reír a carcajadas con los jóvenes, hacer nombramientos valientes y novedosos, escribir que el evangelio es la gran alegría del mundo, manifestar su respeto reverencial por la Naturaleza, denunciar el culto al dinero, expresar el amor a los pobres, saltarse los protocolos cuando ha hecho falta y acudir a sus queridas periferias.

El papa ha denunciado todas las guerras, ha bendecido iniciativas sinceras de hombres y mujeres que, independientemente de sus credos y opciones, buscan la paz. Ha conseguido acercar la liturgia al pueblo, ha presidido la eucaristía y ha confesado en parroquias humildes e incluso ha casado a una pareja en un avión durante el vuelo de un viaje.

Lo grande de este papa es su sencillez, lo extraordinario es su normalidad.

Vemos a Francisco tan humano y tan normal, que su vida nos abre al Misterio de un Dios que se ha acercado a nosotros haciéndose hombre…simplemente hombre.

Gracias, pues, al hombre Francisco, gracias a este hombre papa, que, cinco años después, ha conquistado el corazón del Mundo y ha llenado de ilusión y sonrisas a una Iglesia algo cerrada y seria que necesitaba aire fresco.

 

JOSAN MONTULL

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La forma del agua

Inmersión en el alma:

LA FORMA DEL AGUA

The Shape of Water

Año: 2017

Duración: 119 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Guillermo del Toro

Guion: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Dan Laustsen

Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones,

Michael Shannon, Octavia Spencer,

 Richard Jenkins,Michael Stuhlbarg,

 Lauren Lee Smith,

 David Hewlett, Nick Searcy,

Morgan Kelly,Dru Viergever,

 Maxine Grossman, Amanda Smith,

 Cyndy Day, Dave Reachill

La décima película del mexicano Guillermo del Toro vuelve a ahondar en sus temas personales: los seres distintos, el mundo espiritual, la bondad de los monstruos… para ofrecernos su película más conseguida.

“La forma del agua” ha sido la gran triunfadora en la ceremonia de los Óscars. La obra, de una belleza formal exquisita, es una más que digna acreedora de los premios conseguidos.

Desde los rótulos de crédito iniciales, el director nos invita a bucear en una fábula mágica que  subyuga al espectador y le encandila hipnóticamente.

En plena Guerra fría, cuando la carrera militar y espacial se encuentra especialmente enconada, Elisa, una empleada de limpieza muda que trabaja en una institución militar repleta de secretos, descubre que, en un laboratorio que ella limpia, tienen secuestrada a un extraño engendro, que sólo sobrevive en el agua.

La criatura, a la que se supone monstruosa y peligrosa, no es más que una víctima inocente apresada por un colectivo de hombres que han hecho del poder y la destrucción sus normas de vida. El hombre que capitanea esa institución es Richard Strilckland, un despiadado y cruel guardián que aterroriza con su presencia a trabajadores y a los que le rodean (incluso a su mujer). Armado con una porra eléctrica, no duda en aplicarla como un sádico cuando lo cree necesario contra la indefensa criatura que día a día va debilitándose  y ve cercana su muerte.

En el extremo opuesto está Elisa, la mujer muda, que sufre también la falta de respeto y las burlas continuadas de Strilckland; Elisa cuenta con la amistad sincera de una mujer negra compañera de trabajo y de un fracasado artista homosexual que vive rodeado de gatos y que es un hombre esencialmente bueno.

 

Entre la criatura-anfibio y la mujer muda surge una hermosa comunicación que consigue superar las barreras físicas, anatómicas y sociales que dificultan esa relación. Ante la inminente muerte de la criatura, Elisa y sus amigos se unirán para liberarle.

La historia se convierte así en una fábula hermosa de la comunicación en un mundo controlado, en una historia de amor en un mundo frío que excluye a las minorías. El film nos habla de la necesidad de ser reconocidos en nuestra individualidad, de relacionarnos con los demás y de ser aceptados como somos en una sociedad xenófoba, machista, homófoba y violenta; “La forma del agua” se convierte así en una lírica llamada a la tolerancia, la relación con los distintos y el mestizaje respetuoso.

Del Toro explora el alma humana con una delicadeza encomiable, invita a descubrir lo humano de los monstruos y lo monstruosos de los humanos. Ensalza la lucha valiente de personas sencillas y marginales para ser reconocidas y encontrar su espacio, en definitiva, nos dice que el Misterio habita en cada criatura y que no somos tan distintos en nuestro interior.

Con una precisión admirable, dosifica los tiempos y la acción de modo que el espectador asiste embelesado a una romántica fábula sobre amores imposibles.

La música de Alexander Dessplat, la fotografía de Dan Laustsen y la puesta en escena son sencillamente formidables.

Probablemente estemos ante una obra maestra. Todo en el film es bello, coherente y fascinante. Una lección de cine, de poesía y de ternura absolutamente deslumbrante y extraordinaria.

Les invito a zambullirse en este film, a sumergirse en esta bellísima historia y a bucear en el alma de cada personaje.

Magistral.

Josan Montull

Publicado en Reflexiones en voz alta

A CONTRACORRIENTE

A CONTRACORRIENTE

“Pero…¿por qué no te lanzas a publicar un blog?” me han dicho desde hace tiempo mis amigos. “Tú escribes mucho, llegarías a más gente”. Y yo he andado resistiéndome hasta la fecha, más por pereza o ignorancia en estos mundos digitales que por ganas. “Hay que estar en las redes”… Después de tanta insitencia, he entendido que tenían razón. Así que, si lo que escribo no lo escribo para mí sino para que otros lo lean… ¿por qué no?

Por eso aquí está A CONTRACORRIENTE, con una clara vocación de “servir a Dios y a usted”. Convencido, como estoy, que la Palabra se hizo carne, creo que también se hace digital, medio en los que hoy tantos navegantes se sumergen nadando entre aguas saludables y otras pútridas siempre en actitud de búsqueda.

Este A CONTRACORRIENTE nace con la pretensión de aportar y compartir desde la sinceridad opiniones personales, sólo personales, sobre lo que voy viendo, sintiendo y experimentando en la vida de cada día; las opiniones, sólo faltaría, son discutibles y frágiles…pero son las mías.

Por otra parte ofrezco crítica cinematográfica para aquel que se siga emocionando ante las pantallas y siga creyendo en la fuerza pedagógica y humanizadora del buen cine. El cine ha sido en mi vida un maestro al que le debo mucho…me ha ayudado a entretenerme y divertirme y a reflexionar y hacerme preguntas que me han animado a ser mejor.

Ambas categorías, las opiniones y las críticas pueden ser perfectamente utilizables, reenviadas y difundidas. Os agradecería, eso sí, que citéis la fuente para que nadie pueda atribuirme lo que no he dicho o para que nadie me usurpe lo que he dicho.

Y finalmente, como declaración de principios, quiero decir que soy cristiano, que intento seguir los pasos de Jesús de Nazaret y eso me hace feliz. Cuando hoy hablar de Dios se ha convertido en un tabú, incluso para muchos creyentes, quiero manifestar mi fe en el Dios de Jesús. Me siento hijo de la comunidad cristiana y amo a la Iglesia apasionadamente. Considero que es injusto que se pretenda alinear la fe con lo más rancio y con las posturas ideológicas más conservadoras. También me parece tremendo que se quiera relegar lo religioso al ámbito de lo privado. Lo personal, lo privado, es la fe, no la Religión. Por eso no quiero seguir la disciplina hueca de quienes, mancillando o menospreciando lo religioso, han convertido el fútbol o el dinero en una nueva religión en la que se diviniza a los ricos, se canoniza a los ídolos y se prometen glorias tan efímeras como vacías.

Ya ves, amigo o amiga, porque esta página lleva este título, no es casualidad.

Adelante, pasa a esta barca, mira a proa, levanta las velas, y con estos aparejos, siéntete bienvenido a esta navegación a contracorriente.

JOSAN MONTULL