Arriba Tutto

«Elogio del humor, elogio del amor»: ARRIBA TUTTO

Dirección: José Mota (España 2026)
Reparto: José Mota, Karra Elejalde, Pablo Cabello, Olivia Molina.
Música: Alicia Morote.
Fotografía: Kiko de la Rica

El debut cinematográfico tras la cámara del cómico José Mota ha sido realmente una auténtica sorpresa, una sorpresa más que agradable.
1905. La feliz infancia de Michi, un niño de siete años finaliza bruscamente con la violenta muerte de su padre, un artista ambulante que ha enseñado al pequeño a ver la magia y el humor en cada rincón de la vida. Pasados los años, en plena guerra civil, Michi se ha convertido en Miguel, un hombre amargado, violento y consumido por el rencor. Una asombrosa aparición y el reencuentro con Conchita, su amor de la niñez, le ayudará a recuperar el paraíso perdido y la transgresora visión del mundo que le inculcó su padre. Convertido en un hombre nuevo, el destino le llevará a vivir una aventura en la que intentará cumplir la promesa de amor que una vez le hizo a la niña.
Estamos ante una obra entretenida y humana. En su primera película como director, Mota manifiesta muy buenas intenciones; su sentido del humor, totalmente blanco, hace que se vea con interés desde los primeros fotogramas. El film defiende el humor como el gran instrumento de lucha contra el odio y la violencia. Y esta defensa de la risa está hecha con una ternura exquisita y con una mirada infantil, que se materializa en el imposible encuentro con el niño que fue y que actúa como conciencia permanente, incluso en los momentos más duros.
Las actuaciones son excelentes. Karra Elejalde se pone en la piel de un cómico humano, maravilloso y entrañable, auténtico maestro de su hijo, al que le enseña un idioma imposible lleno de ironía. Sorprende que el veterano actor se atreva, incluso, a cantar y bailar muy bien.


José Mota se muestra no sólo como el excelente cómico que es, sino como un actor estupendo, capaz de adquirir un tono dramático más que creíble.
La gran revelación es el niño Pablo Cabello. Este chaval es sencillamente extraordinario, su sonrisa llena la pantalla. Los dialogados rápidos y chispeantes, su agilidad y frescura hacen que no desentone en absoluto al lado de Mota y Elejalde.
El discurso del fascista mentiroso Miguel (José Mota) nos recuerda al Gran Dictador y resulta igualmente revolucionario al dejar boquiabiertos a todos los militares infames que no entienden nada y aplauden con pasión.
Por otra parte, la película homenajea al cine, a los cómicos, la magia, la imaginación y la subversión que comporta la alegría. Hay referencias al gordo y el flaco, a los hermanos Marx y a Chaplin.
La música de Alicia Morote subraya la fantasía de esta obra tierna que anima a la bondad y la tolerancia.

Familiar, tierna y humana, “Arriba tutto” explica pedagógicamente la frase del viejo padre payaso: “El humor es lo único que nos hará ganar la guerra”.


Lo dicho, una grata sorpresa.

JOSAN MONTULL

La cena

Una película sabrosa: LA CENA

(España 2025)

Director: Manuel Gómez Pereira.

Reparto: Mario Casas, Alberto San Juan, Asier Etxeandía; Elvira Mínguez, Martín Páez.

Guión: Joaquín Oristrell sobre la obra de José Luís Alonso de Santos.

Dicen que la comedia es el medio más adecuado para describir el mayor de los dramas. Ya lo hizo Chaplin con “El gran dictador” (1940) o Lubitsch con “To Be or Not to Be” (1942) riéndose con ingenio del nazismo y condenándolo por inhumano y miserable. También los hermanos Marx se burlaron de todas las guerras en “Sopa de ganso” (1933). Y es que la comedia bien tratada tiene una fuerza arrolladora que la hace atemporal. La risa se convierte entonces en un potente instrumento para ridiculizar el mal.

En “La cena” Manuel Gómez Pereira hace una comedia estupenda con el contexto terrible del final de la Guerra Civil.

Dos semanas después de acabar la Guerra, Franco solicita una cena de celebración en el Hotel Palace. Un joven teniente, un maître meticuloso y un grupo de prisioneros republicanos expertos en cocina, deben preparar un banquete impecable en tiempo récord.

En el Hotel, convertido en Hospital se juntan dos personajes hilarantes: el militar (Mario Casas) y el maître (Alberto San Juan). Todos los cocineros están encarcelados por pertenecer al bando republicano y tienen que salir de prisión para prepararle un banquete a su odiado enemigo: Franco.  Todo parece ir sobre ruedas, pero en la cocina se trama algo más que un menú. 

El espectador asiste divertido a una estrafalaria situación que se convierte en una obra coral de enredo con un ritmo vertiginoso y con nuevos personajes que van entrando en escena y van complicando las cosas.

La ambientación es notable y las interpretaciones son sensacionales. Destaca Alberto Sanjuán, expresivo y contenido en sus gestos, que da vida al maître minucioso que esconde una historia de sufrimiento que no puede manifestar.

El trasfondo es terrible: la miseria que deja la guerra civil, las venganzas de los vencedores, el hambre que llega a todos. Con ese telón de fondo, a lo largo de todo el metraje miramos la pantalla con una sonrisa permanente y más de una carcajada hasta el final del film.

Gómez Pereira nos sirve un auténtico banquete de buen cine, con suculentas interpretaciones, sazonada con momentos desternillantes y con un postre final delicioso y sorprendente.

Pasen señoras y señores. La cena está servida. Excelente película.

Josan Montull

DISCURSO DE ODIO EN EL ALTAR

A principios de verano una cómica vasca hizo un monólogo en la iglesia de Arberatze. Este espectáculo comenzaba con la salida de la artista desde la sacristía y, de un salto, se ponía sobre el altar. Allí simuló una masturbación en la que usó un crucifijo que luego tiró mientras era tímidamente jaleada por los espectadores. En su red social X escribía “Ayer di un gran monólogo en el festi Euskal Herria Zuzenean. En una iglesia sin desacralizar 200 personas hicimos tambalear los cimientos del catolicismo a carcajada limpia. Mancillamos, blasfemamos y denunciamos los abusos sexuales de la iglesia.”

Días después, tras la cruel paliza de un magrebí a un hombre de Torre Pacheco, se desató una persecución brutal y violenta contra todos los emigrantes de esta localidad murciana. Jaleado por colectivos políticos extremistas, se impuso la caza al “moro” y los discursos racistas, encendidos de odio, animaron esta villanía horrenda. Adolescentes y niños magrebíes huían de la ferocidad racista de cientos de agresores venidos de otros rincones de España y Europa.

Entre las personas que vivieron el miedo a salir a la calle fueron las monjas Reparadoras del Sagrado Corazón, una comunidad religiosa dedicada a enseñar español a inmigrantes y a gestionar un economato creado por ellas mismas en el que, …a precios muy bajos, personas en situación de vulnerabilidad, en su mayoría familias con menores a cargo, puede comprar bienes de primera necesidad. La calidad humana de estas hermanas es más que reconocida y son queridas entrañablemente por la población autóctona e inmigrada.

Por otra parte, en la noche del 12 de Julio unos desconocidos prendieron fuego a la mezquita de Piera que iba a ser inaugurada pocas horas después. Las llamas acabaron con aquel centro de culto destinado a ser usado por la población islámica en sus encuentros y oraciones.

La parroquia de la localidad manifestó su repulsa total ante este hecho racista y manifestó la solidaridad con sus vecinos musulmanes. El obispo Xabier Gómez denunció estos actos xenófobos y ha reafirmó el compromiso de la Iglesia para trabajar en favor de “la cultura del encuentro y la paz y se pone al servicio de la comunidad musulmana de Piera para lo que pueda necesitar en estos momentos tras estos ataques que repudiamos”.

Días después la única parroquia católica que resistía en Gaza fue bombardeada y tiroteada por el ejército israelí. En el ataque murieron tres personas; además el párroco, el argentino Gabriel Romanelli, fue herido en una pierna. La parroquia era lugar de refugio físico y espiritual de cientos de gazatíes. Desde que empezó la guerra, el padre Romanelli se negó a abandonar Gaza y reafirmó su compromiso de vivir fraternalmente junto a los habitantes de la Franja. Cada día a las ocho de la tarde le hacía una vídeo llamada su compatriota, el papa Francisco, que se interesaba por su misión y su salud.

Todos estos acontecimientos ocurrían en los últimos 30 días. Por eso permítanme que exprese mi sorpresa por la actuación de la ¿cómica? en su monólogo obsceno sobre un altar en la iglesia de Arberatze. Su monólogo es, como las soflamas racistas de algunos de algunos colectivos, un discurso de odio, una incitación al desprecio y la agresividad. Profanar groseramente un templo, poniendo como excusa la pederastia de algunos eclesiásticos, es una generalización tan mezquina como acusar a todos los inmigrantes de dar palizas a los ancianos. No es arte, no es provocación, no es una performance inteligente, es el odio puro y duro, disfrazado de política o de espectáculo pretenciosamente rompedor. Lejos de ser un gesto revolucionario e innovador, es una ofensa grave a los pobres y oprimidos, es de nuevo el discurso de odio. Es el mismo odio que impide reconocer la bondad de una iglesia que apuesta por los pobres, los inmigrados, los vulnerables y los indefensos, independientemente de cuál sea su credo o su raza. Una iglesia que celebra en la eucaristía la muerte en cruz del inocente Jesús, víctima del discurso del odio religioso. Una iglesia que encuentra su fuerza y su sentido en la eucaristía, que alienta el compromiso por los pobres de las religiosas de Torre Pacheco, de la comunidad cristiana de Piera, del padre Romanelli en la desangrada Gaza. Una iglesia, en fin, que celebra este acontecimiento … en un altar.

El P. Romanelli, en las inmediaciones de su parroquia ADN Celam

JOSAN MONTULL

Mediterráneo

Brazos abiertos: Mediterráneo

Dirección: Marcel Barrena (2021)

Guion: Danielle Schleif. Historia: Marcel Barrena, Óscar Camps

Música: Arnau Bataller

Fotografía: Kiko de la Rica

Reparto: Eduard Fernández, Dani Rovira, Anna Castillo, Sergi López, Àlex Monner…

El 2 de Septiembre de 2015 en una playa turca apareció el cuerpo sin vida de Aylan Kurdi, un niño sirio de menos de cinco años que murió ahogado junto a su familia cuando huían de la guerra y buscaban encontrar asilo en Europa. Sólo consiguió salvar la vida su padre, Abdullah.

Cuando apareció su cuerpecito, boca abajo, contra la arena de la playa, Aylan vestía un pantalón corto de color azul, una camiseta roja y unas sencillas zapatillas.

La fotografía estremeció al mundo y conmovió muchas conciencias. El socorrista Óscar Camps, de Badalona, al ver la fotografía sintió una llamada a ir a las costas griegas para salvar a los inmigrantes que intentaban atravesar el mar buscando la supervivencia.

La película narra la vocación secular y solidaria de este hombre, que fundó la ONG “Proactiva Open arms” para abrir los brazos a los refugiados, que zozobraban en el Mediterráneo en abocados a la muerte.

El film entretiene y estremece porque el tema es real e incómodo. Si bien no consigue ahondar en la vocación solidaria de este hombre, sí que aparecen bien reflejados los problemas que conlleva una opción tan provocativa. Conforme van avanzando en esta vocación, estos héroes tienen que enfrentarse con sus propios demonios y miedos para seguir adelante.

Eduard Fernández da vida al carismático Óscar Camps, bien secundado por Anna Castillo, Dani Rovira y Sergi López.

Bien rodada, la película provoca e invita a hacerse muchas preguntas: ¿es justo dejar a las personas en el mar?, ¿podemos acoger a todos?, ¿no tiene que buscar Europa soluciones humanas a este drama?, ¿no está generando la misma Europa este aluvión de miseria?…

Mientras el espectador se hace estas preguntas, nuestras “socorristas” no se detienen, no hay tiempo para interrogantes y respuestas, la urgencia es salvar vidas. Hay que echarse al mar, una y otra vez para sacar del agua a personas que, como el pequeño, Aylan, sólo quieren sobrevivir.

Hay que verla.

JOSAN MONTULL