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ELOGIO DE LA H

ELOGIO DE LA H

Dicen los intelectuales que en estos tiempos se escribe más que nunca. Al parecer, el lenguaje informático ha propiciado que la escritura se multiplique, se envíe, se coordine y se extienda por todo el mundo. Da la sensación de que la gente quiere escribir, decir cosas…gritar y ser escuchada. Así las frases, las palabras, las letras se multiplican por todo el universo informático haciendo del mundo, como decía McLuhan, una aldea global.

De pronto las letras, cada letra, se han convertido en paradigmas históricos con una fuerza incontenible para mover los hilos de la historia. Cada letra se enseñorea de serlo y se pasea por las pantallas y las páginas con todos los respetos, manteniendo una identidad propia, un pedigrí a prueba de bomba y una elegancia pata negra.

Me da la sensación -tal vez porque ya ande muy mal de la azotea- que cada letra es signo de cada persona y que cada sonido refleja a un tipo de ser humano de los que también aparecen en las pantallas o, sencillamente, en las aceras.

Pongamos por ejemplo la B. Es el prototipo de la peña que nunca se juega el físico, de todos aquellos que necesitan de una buena V para aparecer en situaciones comprometidas. Los hombres “B” son aquellos que necesitan extras, los que siempre precisan de alguien que les guarde las espaldas… Cuando aparece una situación comprometida envían la gente “V” , otros tipos que hacen los mismo y dan el pego.

También aparecen los hombres “C”. Son ambiguos, polivalentes, da la sensación de que van al sol que más calienta; su sonido es el mismo que el de los hombre “Q” , no se diferencias en nada, sólo en las formas. Incluso los hombres “K” son los pretendidamente radicales…¿o radiKales ? Parecen muy valientes los tíos…pero en el fondo tienen el mismo sonido que los “C”…que, en su ambigüedad, se cambian la camisa y pueden sonar igual de melifluos que los hombres “Z”.

¿Y qué decir del los “G”, tan pronto Je y tan pronto “Gue”, soberbios, falsos…siempre adaptándose a la situación que más les satisface para aparecer cambiando de sonido…al sol que más calienta.

Y ahí están la gente “R” que en ocasiones, cuando van los primero en la palabra suenan magníficos…con una errrre de aquí de espero…y cuando son uno más, en medio de una palabra necesitan de otro igual para sonar como erre y ya no como ere. Falsos…sólo saben ir delante…necesitan de los iguales cuando están entre iguales…sin ir en los primero puestos ni destacar por nada.

También aparece la Ñ, polémica y rebelde, famosa últimamente, porque la informática -diosa madre de nuestra cultura- la pone en tela de juicio. Ya ves tú, nadie hablaba de la Ñ…siempre vulgar y ahora enseña de reivindicaciones electrónicas.

La “X” es la que no tiene personalidad…no tiene tan siquiera sonido propio…se suplanta a sí misma adoptando ora sonido S…ora sonido KS. Cobarde, falsa, tramposa…impersonal…

Y en medio de esta movida gráfica surge la “H”. La aparentemente inútil, la irrelevante…la que no suena…aquella a la que ni siquiera se nombra.La “H”…que a pesar de parecer que no tiene nada que decir, ahí está, dando la cara, sin sonar…apoyando el sonido de otras letras, construyendo con aHinco el aHondar de cada día.

Es la H como tantos hombres y mujeres que construyen un mundo más lúcido y sonoro sin levantar la voz, pasando disimuladamente por la historia pero dando la cara cuando hace falta. Nadie habla de ellos…pero ahí están. Están en medio de nosotros…pero no quieren aparecer con ninguna solemnidad. Suenan mucho menos que otros…pero siempre están cuando se les necesita.

Gente H

La gente que ama la vida y quiere echar una mano a las causas justas se encontrará que hay por ahí muchas personas “B”, cobardes que necesitan extras; hay personas “C”, ambiguas y falsas; hay personas “G”, soberbias y mentirosas; hay personas “R”, inconsistentes de las que nunca se puede uno fiar ; hay personas “Ñ”, que suscitan polémicas de lo inútil ; hay personas “X”, sin identidad propia, que cambian con las compañías…

Pero también, gracias a Dios, hay gente “H”, discreta, sencilla, aparentemente ignorada, que no levantan la voz…gente que apoya a otros desde la discreción más fina…

Son gente “H”. Sus vidas están escritas con “H”…con la H de Hombre, de Hermano, de Hijo…con la H de Humano.

Que Mª Auxiliadora nos guíe y nos ayude a ser más H #humanos #hermanos … FELIZ DÍA DE Mª AUXILIADORA A TODOS

JOSAN MONTULL

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Mañana empieza todo

Un bebé de 20€:  MAÑANA EMPIEZA TODO

 

Dirección: Hugo Gélin (Francia 2017)

Guion: H. Gélin, Mathieu Oullion, Jean-André Yerles

Fotografía: Nicolas Massart

Montaje: Valentin Feron, Grégoire Sivan

Música: Rob Simonsen

Intérpretes: Omar Sy, Clémence Poésy, Antoine Bertrand, Ashley Walters, Gloria Colston, Clémentine Célarié, Anna Cottis

 

Hace un par de años el mejicano Eugenio Derbez dirigió “No se aceptan devoluciones”, comedia familiar que consiguió un gran éxito. Ahora es el francés Hugo Gelin el que se atreve a retomar el tema y hacer una versión más europea de la misma historia. Para eso ha contado con Omar Sy, actor cómico de gran altura (física y artística), que ha lanzado de nuevo al éxito este argumento rodado con gracia y estilo.

Samuel es un soltero conquistador e irresponsable que vive una vida de diversión, lujo y amoríos en la costa francesa. Un día, una de sus muchas amantes aparece en la puerta de su casa y le deja un bebé que, según ella, es hija de Samuel, fruto de una relación pasada.

La mujer se marcha después de haberle pedido 20 € para el taxi y Samuel, que quiere rehuir horrorizado la responsabilidad que comporta esa recién estrenada paternidad, tendrá que asumir lo que significa ser padre y madre de un bebé necesitado de cuidados y, sobre todo, de amor.

El film se presenta, pues, con una temática muy interesante, la relación padre soltero con un bebé que llega inesperadamente. Cierto es que desde que Chaplin dirigió “El Chico” nadie como él ha tratado el tema de un modo tan genial; pero también es cierto que la película está bien, se ve a gusto y consigue arrancar sonrisas y complicidades con el espectador.

Dos son, a mí modo de ver los motivos para recomendar esta película. En primer lugar porque el tema que aborda es tan serio como actual: hoy hay muchos niños y niñas víctimas de una relación superficial entre tus progenitores, incapaces de quererles y educarles. Bajo una hipócrita aureola de modernidad, muchas criaturas son hoy víctimas de una sociedad que ensalza la irresponsabilidad y el hedonismo por encima de todo. Resulta llamativo en el film que la niña sea una marioneta en manos de una madre adolescente que, buscando su comodidad y su libertad, la abandona, luego la quiere y recurre a la Justicia.

En segundo lugar, estamos ante una película divertida. La química de sus dos protagonistas (el gigantón Omar Sy y la expresiva Gloria Colston) es sensacional. Los diálogos, los bailes, las risas, los juegos compartidos, las lecciones de vida que viven juntos llenan ya de contenido la película.

El final, que no desvelaremos, es muy claro. Sólo el amor y el compromiso por el otro dan sentido a la vida y hacen feliz al que lo practica. La conducta irresponsable y caprichosa no conduce más que al fracaso porque supone una permanente huida de uno mismo y perjudica a los que a uno le rodean. La enfermedad, la muerte y el dolor –nos dirá el director- forman parte de la vida y urgen el amor para ser vividas.

Quizás sea porque el tema nos resulta muy cercano, lo cierto es que el espectador sintoniza con estos dos seres redimidos por el amor y se deja seducir por el film que suavemente va evolucionando de la comedia al drama.

Mañana empieza todo” es una película humana, sencilla, poco estridente y muy entretenida. Vayan a verla. Saldrán del cine convencidos de que la vida es sagrada y que complicarse la existencia por amor nos quitará tranquilidad pero nos dará una felicidad…que vale más de 20€.

JOSAN MONTULL

 

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ELOGIO DE LO HUMANO

ELOGIO DE LO HUMANO

En medio de las luces, las algarabías y la fiebre consumista que a todos nos arrastra, los cristianos nos disponemos a celebrar la Navidad, el nacimiento de Jesús en medio de nosotros.

De un tiempo a esta parte da la sensación de que se ha desprovisto a la fiesta navideña de todo simbolismo religioso. Abundan las lucecitas, las cestas millonarias, los regalos de Papa Noel, los muñequitos de nieve, los trineos y los desfiles multicolores. La parte emotiva del asunto se reserva a la lotería del 22 de Diciembre que cuida primorosamente sus anuncios y los disfraza de mensajes familiares y tiernos. Y en medio de todo esto, casi ninguna alusión al nacimiento de Jesús, casi ninguna referencia religiosa; la Navidad se nos ha convertido en una suerte de Disneylandia en la que Jesús de Nazaret ha desaparecido.

Es cierto que el cristianismo adaptó la antigua fiesta pagana del Dies Natalis (el nacimiento del Sol) y la transformó en una festividad religiosa en la que se festejaba el nacimiento del que en el Evangelio aparece como la Luz del Mundo. Desde antiguo en nuestra cultura la Navidad se ha asociado a un hecho religioso, una fiesta en la que hacemos memoria del acontecimiento que ha revolucionado la humanidad: el corazón de Dios late en un recién nacido. Este hecho, se quiera o no, rebasa una lógica puramente humana y nos adentra necesariamente en el Misterio.img_0072

Así vista, la Navidad es políticamente incorrecta, siempre incorrecta. El hecho de que entre los más pobres irrumpa un Dios que se aleja de los palacios y los oropeles y se acerca a los márgenes sociales es un acontecimiento altamente subversivo. Cuando con frecuencia no se quiere poner el Belén en muchos lugares públicos esgrimiendo la laicidad del ambiente, se comprende perfectamente. El Belén es inquietante, insurrecto. Dos mil años después el nacimiento del Mesías, se quiere relegar a las afueras de la vida.

Muchos, es cierto, miran el Belén con curiosidad o indiferencia porque no son creyentes. Otros miran el Belén con miedo porque, si lo entienden, su significado es altamente rebelde: los pobres de la tierra son aupados en el Nacimiento mientras que los ricos, henchidos de sí mismos, aparecen en toda su mediocridad lejos del Portal.

No obstante, la Navidad cristiana es un acontecimiento abierto a todos los hombres y mujeres de buen corazón. En la Navidad hay un elogio de la ternura, de la delicadeza, de la amabilidad. Dios no se endiosa, se humaniza condenando así todos los endiosamientos humanos que devienen en amargura e infelicidad.

La Navidad nos invita, pues, a vivir intensamente todo lo que nos hace más humanos. Es tiempo de escuchar, de saludar, de sonreír, de ser solidarios. Es tiempo de abrazar, de regalar y regalarnos, de reír juntos y parar el reloj para saborear la amistad; es tiempo de la buena educación, de los buenos modos, de desterrar el insulto y la calumnia, de superar diferencias políticas y buscar lo que nos une, de no negar el saludo a nadie ni darlo por perdido, es tiempo de hablar.

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Es tiempo de buscar en las periferias de nuestra historia retazos de Misterio, atisbos de Luz entre los pobres, los refugiados, los desahuciados, los excluidos…los protagonistas, junto con el Niño, del permanente Belén de la Historia.

Es tiempo, en fin, de creer, de creer profundamente en el ser humano, con todas consecuencias, con sus grandezas y miserias, sus convicciones y sus dudas, urge creer en lo humano…sólo así podremos asomarnos a la fe en el Dios que ha huido del más allá para hacerse carne en el más acá.

Feliz Navidad, feliz humanidad.

JOSAN MONTULL

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El libro de la selva

Cachorros de hombre: EL LIBRO DE LA SELVA

Película: El libro de la selva.

Título original: The jungle book.

Dirección: Jon Favreau.

País: USA. Año: 2016.

Duración: 105 min.

Género: Aventuras.

Reparto: Neel Sethi (Mowgli).

 

La novela “El libro de la selva” de Rudyard Kipling ha sido llevada a la gran pantalla en diversas ocasiones. Desde la primera versión dirigida por los hermanos Korda en 1942 y protagonizada por el entonces popular actor Sabú, han sido varios los directores que se han atrevido con la historia del joven Mowgly que, abandonado en la selva, es criado entre lobos y acogido como un animal más en la fauna de la floresta.

La versión más celebre es la versión en dibujos animados de 1967. Fue la última película dirigida por Walt Disney y sus imágenes y canciones han pasado ya a la memoria colectiva haciendo que todos conozcan la historia y las canciones del film.

Esta vez es el realizador John Fabreau, director de varios films espectaculares de aventuras, el que toma la batuta para darnos la que quizás sea mejor versión de la obra de Kipling.

Fabreau ha tenido el mérito de rodar una obra en la que la imagen digital es absolutamente extraordinaria y se funde perfectamente con la imagen real.

Los paisajes, los árboles, las fuerzas naturales, los animales, todo tiene un realismo fuera de serie. Sólo el personaje de Mowgli es real. El joven Neel Sethi, seleccionado en un casting con miles de niños, da vida a este niño casi entrado en la adolescencia que se interroga sobre sí mismo conforme va creciendo.

Ya en los primeros minutos, Fabreau nos sumerge en un vértigo bellísimo de carreras y aventuras en plena naturaleza. Esas primeras imágenes con un ritmo impetuoso son el prólogo de un film que no da tregua. Todo el metraje va a mantener esa tensión brutal que sumerge al espectador en una historia fascinante.

Pero, contra lo que podríamos pensar, no es ésta una obra vacía y pueril; la película ahonda en temas serios: el crecimiento, la amistad, el valor de la naturaleza, el ligar de cada cual en la vida…y están tratados con la sintaxis de un cuento pero con seriedad y madurez.

Por eso “El libro de la selva” no es una película infantil, es –eso sí- una película parta niños, para jóvenes y para adultos. Todos disfrutarán de esta historia. En cada animal que aparece iremos descubriendo, con los ojos tan abiertos como los de Mowgli, actitudes que tenemos los humanos en nuestro vivir cotidiano. Entre nosotros hay embaucadores como la serpiente Ka, buenazos como el oso Baloo, racistas y excluyentes como el tigre Shere Khan que arrastra las cicatrices de hombre, buenos compañeros como la pantera Bagheera, personas profundas y nobles como el lobo Akela, caprichoso y déspotas como Loui, el rey mono.

En esa fauna estamos reflejados cada uno de nosotros. Todos tenemos algo de las actitudes son que encarnan esos animales.

En la selva va descubriendo Mowgli el valor de la amistad, de la familia, de la riqueza de la diversidad, del sentido de dar la vida por los demás y del sinsentido del egoísmo y la violencia. Como Mowgli, todos somos cachorros humanos necesitados de abrir los ojos y de aprender.

Estamos, pues, ante una obra excelente, el tratamiento no sólo técnico sino también narrativo del film hace de este nuevo Libro de la Selva una autentica gozada. La música, el paisaje, los diálogos divertidos y el realismo espectacular son absolutamente deslumbrantes. Y todo al servicio de una historia que se nos antoja exquisitamente humana.

No lo duden, vayan a verla. Ideal para ver en familia y para reflexionar sobre el lugar que ocupamos en nuestra fauna humana.

JOSAN MONTULL