Michael

Edulcorada y arrolladora: MICHAEL

Dirección: Antoine Fuqua (USA 2026)
Guión: John Logan
Intérpretes: Jafar Jackson, Colman Domingo, Nia Long, Juliano Krue Valdi.
Fotografía: Dion Beebe.

“MICHAEL” ha sido una de las películas más esperadas del año. La obra que cuenta una parte de la vida del artista Michael Jackson se ha convertido también en una película polémica por la división de opiniones que ha provocado. Mientras que los fans salen encantados del tratamiento de su artista, otros consideran que retrata con demasiada dulzura la vida del que fue el rey del pop.
El film comienza con la infancia de Michael. Su padre ejerce como un tirano sin límites para hacer que sus hijos formen un grupo artístico que revolucione el panorama musical del momento. Poco a poco el éxito de los Jackson Five va convirtiéndose en imparable hasta que Michael decide actuar solo porque quiere consagrarse como el mayor icono de la industria del entretenimiento. Su éxito es arrollador y la relación con su padre va siendo cada vez más conflictiva. Su carácter es progresivamente más infantil, tímido e inseguro; se entretiene viendo películas clásicas con su madre, lee cuentos como Peter Pan o El mago de Oz y compra una fastuosa casa que llena de animales.
La película termina en la plena cima del artista. Quedan fuera, con la promesa de que continuará, los escándalos, abusos y juicios que destruyeron su imagen y su vida.
“Michael”, eso sí, tiene una fuerza extraordinaria. Antonie Fuqua, especialista en cine de acción, confiere al film un ritmo vertiginoso, elegante y vistoso. Muy, pero que muy bien rodada, en la película destaca la actuación de Jaafar Jackson, sobrino de Michael, que canta y baila como su tío, con una precisión tan milimétrica que llega en ocasiones a confundir al espectador, que cree estar viendo al verdadero Jackson. Sobresaliente es también la interpretación de Juliano Valdi, que da vida al niño Michael. No sólo baila y canta de modo excepcional, sino que su rostro va dibujando la angustia, la ilusión y el dolor de la tormentosa relación con su padre.
Estamos ante un espectáculo visual y sonoro excelente. Las coreografías, la música y la fotografía hace de “Michael” una experiencia de entretenimiento formidable.
No hay que buscar que el film cuente toda la vida del artista, incluyendo su lado más oscuro. No hay nada de eso. Es, simplemente, una película monumental ante la que hay que dejarse llevar para disfrutar y entretenerse con dos horas de buen cine.

¿Les parece poco?

JOSAN MONTULL

West side story

Coreografía de un barrio: WEST SIDE STORY

País: USA 2021

Dirección: Steven Spielberg

Guión: Tony Kushner. Libro: Arthur Laurents. 

Musical: Jerome Robbins

Música: Leonard Bernstein

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Rachel Zegler, Ansel Elgort, David Alvarez, Ariana DeBose, Rita Moreno, Mike Faist, Josh Andrés Rivera, Corey Stoll, Brian d’Arcy James, Maddie Ziegler, Ana Isabelle, Reginald L. Barnes, Jamila Velazquez.

Los géneros que ha tocado el maestro Spielberg han sido muy variados. La aventura, el bélico, la animación, la historia, la fantasía, la ciencia ficción, el terror, el policiaco… Y en todos los géneros ha hecho obras magníficas, y hasta maestras, que no han dejado indiferente al espectador.

Le tocaba explorar el musical y los ha hecho volviendo al clásico del mismo título que en 1961 y dirigido por Robert Wise y Jerome Robbins, ganó 10 óscars, incluido el de mejor película. Ambas películas están inspiradas en un musical para el teatro que se había estrenado en 1957.

La historia es una moderna versión de «Romeo y Julieta». En el West Side de Nueva York, un barrio marginal en 1950, se disputan la hegemonía dos bandas callejeras: los «sharks», puertorriqueños, y los «jets», de ascendencia europea. El jefe de los primeros es Bernardo, que vive con su novia Anita y su hermana María, que acaba de llegar a Nueva York. Una noche, en un baile, coinciden los dos grupos, María y Tony (cada uno de una banda) se enamoran perdidamente y se desencadena una violenta pelea en la que morirán varios chavales.

En un hermoso plano secuencia, el film comienza describiendo pormenorizadamente cómo es el West Side. La cámara va descendiendo y muestra un barrio pobre, en remodelación, donde las grúas van tirando las casas para hacer una zona más lujosa. La cámara enfoca a los jets, que hacen de la calle su propio territorio hasta que aparecen los latinos que disputan a su vez metros de ese ruinoso barrio. El enfrentamiento está servido hasta que los policías, tolerantes y pacientes, aparecen para apaciguar los ánimos.

La ruina del barrio es semejante a la ruina moral de los muchachos. Con pocas expectativas de futuro, su diversión favorita son las peleas con los distintos. Todos tienen algo en común, son pobres y marginados, pero la agresividad con el diferente da sentido a vidas vacías. Lógicamente, cuando surge el amor interracial, estalla el desconcierto porque el amor dinamita el sentido de la vida que hasta entonces tienen los jóvenes.

La historia está narrada con una agilidad tremenda. Los numerosos musicales son vibrantes y vigorosos. Spielberg coloca la cámara en medio de los bailarines y las coreografías tienen así una fuerza extraordinaria, con una puesta en escena deslumbrante. La calle se convierte en lugar donde el baile estalla con fuerza e implica a los viandantes, algunas veces niños, a participar de él. La fotografía y el tratamiento del color son magistrales.

A diferencia de la obra de Wise, los propios actores y actrices cantan con sus propias voces y no son en ningún momento doblados, lo que da a la obra una mayor veracidad. Los actores que interpretan a la banda portorriqueña son auténticos latinos y aparecen en el film hablando con su peculiar acento, aportando verosimilitud a la película. Spielberg se permite homenajear a su filme predecesor incluyendo una de las actrices que intervino hace 60 años, Rita Moreno. En la actualidad tiene 90 años. La actriz interpreta aquí a la anciana Valentina, que cuida, educa y protege a Toni. Portorriqueña viuda de un norteamericano, aboga por el mestizaje y la relación entre culturas como forma de vida. En una escena hermosísima, después del intento de violación que sufre Anita, se encara con los agresores y les dice con vigor “Hacéis de este mundo una basura”. Luego mira su idílica fotografía con su esposo, sueño de un futuro de tolerancia que no ha llegado.

Los actores son convincentes y naturales. Destaca la debutante Raquel Zegler, con una belleza y una sencillez cautivadoras, bien secundada por Ansel Elgort, David Álvarez, Ariana DeBose. Brilla con luz propia la veteranísima Rita Moreno.

El trágico final resulta conmovedor. Sharks y jets toman a hombros el cadáver de Tony. Tras el improvisado cortejo fúnebre callejero, caminan apesadumbrados Chino, que ha acabado con la vida de Tony y Valentina, que recoge del suelo la pistola asesina y acompaña, como siempre lo ha hecho, a esos chavales descarriados que han crecido sin acompañantes. Suenan las sirenas y llegan los coches de policía mientras la cámara se va alejando de ese barrio en ruinas donde los jóvenes crecen sin expectativas, pero que se han unido para llevar a hombros a un chico muerto, porque es un muerto de todos.

La banda sonora de Bernstein es una obra maestra. A pesar de los años que tiene, sus notas y canciones son conocidas por todos y forman parte de nuestro patrimonio sonoro.

Muchos se han preguntado si la obra de Wise necesitaba un remake e, inevitablemente, han surgido las comparaciones entre las dos versiones, distantes la una de la otra en varias décadas.  Pero la historia es tan vieja como trágicamente actual. Las bandas, el machismo, la identidad sexual, el racismo, el sinsentido de la violencia, la inoperatividad de la autoridad, los sueños de prosperidad, temas tristemente vigentes …van apareciendo en la pantalla con una fuerza extraordinaria.

Cuando muchas de nuestras calles se están convirtiendo en campos de batalla de jóvenes desnortados, el amor se manifiesta como la única fuerza que puede cambiar la historia.

Cine cien por cien. Con una potencia visual y dramática excelente. Spielberg no podía defraudar y con esta revisión de un clásico ha hecho otro clásico. Este “West side story” es así un film inolvidable.

JOSAN MONTULL

EL BAILE Y EL DEAN

La que se lió. El vídeo (de una realización impecable) de los artistas C.Tangana y Nathy Peluso rodado en la catedral de Toledo provocó un escándalo morrocotudo.

En el vídeo –titulado ATEO- los dos artistas cantan y bailan con coreografías que destilan sensualidad, provocación y erotismo. El texto de la canción va repitiendo “Yo era ateo, pero ahora creo Porque un milagro como tú Ha tenido que bajar del cielo…”

La factura técnica de la grabación es impecable. La fotografía, los contrastes visuales, los movimientos de cámara, la angulación, el tratamiento de la luz…todo está muy bien. El contraste de la danza (en la que los artistas perrean) con la imagen seria de la Catedral llama la atención. También en la realización se juega con la frescura de los cuerpos de los jóvenes, contrastándolos con los rostros –entre circunspectos y curiosos- de los eclesiásticos que miran atónitos a los bailarines.

Ciertamente el efecto consigue epatar y llamar la atención.

Y se desató el escándalo. Muchos cristianos se sintieron ofendidos de que en un lugar tan emblemático se hubiera podido rodar este vídeo por el que la productora pagó 15.000€ a la catedral.

Cristianos indignados ante lo que consideraron una burla blasfema organizaron un acto de desagravio para “purificar” la profanada catedral. El deán, que había permitido el rodaje, anunció su dimisión irrevocable, los artistas protagonistas no salían de su asombro, y la productora vio con alegría cómo se multiplicaban las descargas del vídeo y, consiguientemente, sus beneficios gracias a una publicidad original.

Yo miro con una cierta ironía y una cierta pena este desaguisado. Ciertamente que una catedral, en la que tantas generaciones de cristianos han celebrado su fe, se convierta en el escenario de un rodaje de este tipo es difícilmente comprensible. Luego miro con asombro las imágenes del posterior acto de desagravio y me parecen extrañísimas, cuando no surrealistas. Pero confieso que no consigue indignarme ni el vídeo ni el acto de purificación posterior.

Pero todo esto no es nuevo. También es cierto que auténticas hordas de visitantes sedientos de fotos se pasean por edificios emblemáticos, dando gritos ataviados como si anduvieran por la playa, mientras se hacen selfies en medio de posturitas adolescentes y estúpidas. En ese sentido, pienso, muchas catedrales y lugares sagrados son profanados desde hace mucho tiempo por tipos que exhiben orgullosos una incultura supina y una zafiedad hortera auténticamente horripilante.

Lo que sí me preocupa es la lejanía que muchos sectores de la Iglesia viven con respecto a la cultura juvenil actual. Me parece de un buenismo casi ridículo dejar la catedral para rodar un vídeo de este cariz. Me parece patético que la persona que cedió la catedral desconociera quiénes son C.Tangana y Nathy Peluso. Bastaba con leer la prensa, C.Tangana había sido noticia este verano por publicar unas fotografías de contenido machista en la que aparecía rodeado de chicas en un yate. Nathy Peluso tiene un estilo musical en el que combina en Hip hop, reguetón y la salsa bailando new sexy style,que se caracteriza por utilizar movimientos sensuales y muy bien definidos para que el resultado sea una coreografía sexy y muy atrayente. Ambos, Tangana y Peluso, utilizan este estilo de baile en el vídeo de la catedral. Creo que los os son muy buenos artistas, pero no sé si su estilo era muy idóneo para un recinto sagrado Lo triste es que personas que custodian un bien religioso y cultural de esas características no tengan ni idea de manifestaciones artísticas actuales.

Todo esto me hace pensar dos cosas:

Hay una urgencia en la comunidad cristiana de acercase sin miedo ni condenas a los nuevos lenguajes culturales para conocerlos y discernir sobre ellos. Hay que leer, ver, hablar, saber, tener relación con personas que puedan darnos a conocer estilos que nos suelen ser desconocidos. Hay que dialogar con la cultura, la Iglesia siempre lo ha hecho, pero no se puede andar con el lirio en la mano para que nos cuelen espectáculos que no conocemos por pura ignorancia.

Por otra parte, como educadores, debemos hacer un serio esfuerzo por enseñar a los jóvenes a saber estar en los diversos ambientes. Entrar en un gimnasio, en una mezquita, en un teatro, en una catedral o en un museo, por poner varios ejemplos, comportan una manera de vestir y de comportase diferentes para situarse siempre en una actitud educada y respetuosa.

No estamos, pues, ante un problema de escándalo sino de cultura. No es un problema de profanación sino de educación.

Habrá que tomar buena nota.

JOSAN MONTULL

Coco

Muertos llenos de vida:  COCO

 

Año: 2017

País: EE.UU.

Dirección: Lee Unkrich, Adrian Molina

Guión: Adrian Molina, Lee Unkrich,

Jason Katz, Matthew Aldrich

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Matt Aspbury, Danielle Feinberg

Distribuye en cine: Walt Disney

 

Después de lanzar un par de films que no mostraron excesivas originalidades, la nueva película de Disney Pixar ha obtenido un gran éxito de crítica y público. Éxito más que merecido porque nos encontramos ante una obra magnífica.

“Coco” cuenta la historia de Miguel, un niño mexicano de 12 años que vive en su pueblo con su peculiar familia. Enamorado de la música, toca la guitarra a escondidas en un altillo porque hay en su familia una historia escondida que lleva a los mayores a rechazar cualquier atisbo musical. Creen que su tatarabuelo abandono a la familia por la música.

Su talento tiene que ser vivido a escondidas. Siente una profunda admiración por el fallecido intérprete Ernesto de la Cruz, del que guarda en secreto películas, fotografías y grabaciones a las que él rinde culto con flores y velas.

El popular día de los muertos Miguel escapa de su casa y se dirige a escondidas al mausoleo de De la Cruz para robar su guitarra. Allí queda atrapado en el mundo de los muertos con su fiel amigo Dante, un perro callejero, torpe y fiel. En ese viaje al divertido mundo de los difuntos descubrirá a sus antepasados y entenderá su historia y la de su familia, que es mucho mejor de lo que él piensa.

Estamos ante una película excelente; desde el original inicio, en el que una voz en off va situándonos en la historia mientras vemos las banderitas de papel picado para el día de los muertos, hasta su emotivo y  vibrante final, “Coco” deja embelesado al espectador durante todo su metraje.

Y es que “Coco” tiene de todo: una historia contada con una agilidad formidable, un acercamiento cultural muy respetuoso al mundo de la muerte en México, una música maravillosa, unos personajes estupendos (extraordinario el perro Dante) y un trasfondo serio que la dota de profundidad y la abre a la trascendencia.

A lo largo del film vamos aprendiendo muchas lecciones pero tal vez una sea la más importante: el amor a la familia es un valor tan extraordinario que nos trasciende. Y en la familia el respeto a los ancianos es un valor absolutamente necesario (no en vano el título de la película es el nombre de  la bisabuela). Además nuestros difuntos siguen formando parte del entramado familiar y su influencia es notable en nuestra vida. Por eso hay que recordarles y hacerlos presentes…porque les debemos mucho. En este sentido hay toda una intuición espiritual: la muerte no es el final ni tan siquiera un fracaso (el mundo de los esqueletos es un mundo festivo y alegre), sólo mata el olvido. Y el olvido de los muertos afecta a los mismos vivos que ven cómo el sentido de sus vidas se va apagando mortecinamente. No es de extrañar que la canción redentora sea “Recuérdame”. El recuerdo y el respeto a nuestros difuntos nos hacen mejores personas, nos hace amar más y ésa es la mejor música.

 

La factura técnica de “Coco” es impecable, la textura y caracterización de los personajes es una auténtica maravilla. Da la sensación de que este nuevo film de Disney Pixar es una filigrana que busca lo imposible, el “más difícil todavía”. Es también un acierto que la película esté doblada en español de México (destaca Gael García Bernal doblando a Héctor).

Ideal para ver en familia, “Coco” es, pues, una auténtica joya; divierte, emociona, hacer reír, educa, conmueve y toca el corazón.

Y es que tal vez “Coco” sea una obra maestra.

 

Josan Montull