MISERICORDIAE VULTUS 3

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 3 de 3)

TERCERA PARTE: APELACIÓN CONTRA LA DELINCUENCIA Y LA CORRUPCIÓN

En la tercera parte, la bula aborda un tema delicado, la relación entre misericordia y justicia. No son excluyentes, es más, ambas se necesitan. Cierto es que la misericordia de Dios desborda la Justicia humana, pero también la justicia de los hombres debe reflejar la misericordia de Dios.

En este difícil diálogo de justicia y misericordia, Francisco afirma en la bula que “la justicia de Dios es su perdón…, la misericordia no es contraria a la justicia”, porque a través de ella, Dios da al pecador la oportunidad de “arrepentirse, convertirse y creer.”

Esta difícil relación la vemos en muchos films:

  • La clásica Matar a un ruiseñor (De Robert Mulligan. USA 1962) narra la peripecia vital del abogado Atticus Finch, viudo y padre de un niño y una niña a los que educa en valore humanos muy sólidos. Atticus tiene que defender a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. La inocencia del hombre es evidente, pero todos los vecinos manifiestan unas actitudes racistas brutales contra la familia de Atticus. La conciencia, la justicia, la bondad…aparecen en diálogo en esta indiscutible obra maestra.
  • En la pedagógica Cuando naces ya no puedes esconderte (de Marco Tullio Jordana. Italia 2004) se nos cuenta la historia de un adolescente acomodado que es rescatado de morir ahogado por unos jóvenes que viajan en una patera. La justicia no permite que estos chicos desembarquen en Italia, el amor dice lo contrario.
  • ¿Qué hacemos con Maisie? (de Scott McGhee y David Siegel. USA 2012) aborda con seriedad un tema de triste actualidad, los hijos de padres separados en divorcios virulentos. ¿Qué hay que hacer con la pequeña Maisie?…¿permitir que se cumpla la ley y vaya con su madre biológica irresponsable a la que le ha dado la custodia de la niña o  vivir con una pareja de novios entre los que no hay ningún vínculo legal peor que de verdad la quieren y se preocupan por ella?
  • Criadas y señoras (de Tate Taylor. USA 2011) aborda el tema del racismo en Missisippi durante los años 60. De nuevo el conflicto entre legalidad, justicia y misericordia aparece en todo el metraje salpicados de justificaciones n presuntamente religiosas para cada argumentación.
  • La Terminal (de Steven Spielberg. USA 2004) presenta en clave de comedia el caso real de un hombre que acaba de aterrizar en estado Unidos ignorando que su país ha entrado en una guerra civil de modo que USA ha prescindido de las relaciones diplomáticas. El hombre, con profundo valores espirituales quedará atrapado en un territorio neutral, la terminal del aeropuerto, en una situación ambigua legalmente, suscitando la solidaridad de los trabajadores del aeropuerto.
  • La estupenda y estremecedora Adú (de Salvador Calvo. España 2020) narra la historia de un niño camerunés de 7 años que inicia una interminable travesía para llegar a España. La película provoca muchos interrogantes: ¿qué solución política tiene este problema?, ¿no deberían nuestros Estados invertir en el Tercer Mundo?, ¿Qué responsabilidad tiene el Norte con la explotación del Sur? ¿Es moral la venta de armas a estos países para que siga siendo fuente de ingresos entre nosotros?, ¿No son también víctimas de un sistema injusto los guardias que están en las fronteras?, ¿Son éticas las devoluciones en caliente?, ¿No son insultantes los sueldos de muchas personas en nuestro primer Mundo?

En esta parte el papa Francisco comienza haciendo una llamada casi implorante a todos aquellos grupos de personas que se han anclado en la injusticia parta conseguir sus fines, a los profesionales inmisericordes de la extorsión y el mal.

A los miembros de los grupos delictivos

“Por su bien, les pido que cambien su vida”, El dinero no da la felicidad verdadera esto es sólo una ilusión y la violencia utilizada para amasar dinero goteando sangre no los hace poderosos, ni inmortales y nadie puede escapar del juicio de Dios”. 

También a las personas defensoras o cómplices de la corrupción les dice: 

“Este es el momento favorable para cambiar tu vida la corrupción es “la plaga que pudre a la sociedad, el pecado grave que clama al cielo, porque socava las bases mismas de la vida personal y social”

Desde ópticas muy distintas ha abordado el cine el tema de la conversión de los malvados y los delincuentes.

  • En un mundo mejor (de Susanne Bier. Dinamarca 2010) se nos narra la historia de dos adolescentes que se odian; uno de ellos es médico voluntario en un conflicto bélico africano. Su hijo, descubrirá a la vuelta a casa, se está convirtiendo en una criatura violenta como las que causan el dolor injusto que él combate desde la medicina.
  • Las flores de la guerra (de Zhang Yimou. China 2011) cuenta la hermosa redención de un canalla aprovechado que se conmueve de la ternura de unas prostitutas y unas niñas que viven en un hospicio durante la guerra de China y Japón. Interpelado por la sencillez de esas vidas, decide abandonar su actitud de enriquecerse con el dolor ajeno y , suplantando a un sacerdote, entrega la vida por defender a las víctimas
  • Para un público no necesariamente infantil, Maléfica (de Robert Stromberg. USA 2014) es una hermosa historia de aparición de la bondad escodida de un hada perversa que sólo entiende la vida provocando el sufrimiento de los que la rodean.
  • También el protagonista de La lista de Schlinder (de Steven Spielberg. USA 1993) se niega a colaborar con la causa nazi y, a riesgo de su vida, arruina su negocio para ganar su alma salvando la vida de muchos judíos en los campos de concentración.

La bula habla también del diálogo interreligioso. El enfrentamiento religioso ha supuesto mucha intransigencia y derramamiento de sangre a lo largo de toda la Historia. Recordando que el judaísmo y el Islam consideran la misericordia como “uno de los atributos más definitorios de Dios”, Francisco aboga porque se “promueva el encuentro con estas religiones y otras tradiciones religiosas nobles, haciendo más abierto al diálogo.

  • Este diálogo aparece muy bien tratado en Cometas en el cielo (de Marc Foster. USA 2007), centrada en la amistad entre dos niños víctimas de la intransigencia religiosa de los talibanes.
  • Azur y Asmar (de Michael Ocelot. Francia 2006) es un bonito cuento de animación sobre la convivencia cordial y la cooperación de los distintos credos para conseguir objetivos comunes y pacíficos.
  • Promises (de Carlos Bolado, B.Z. Goldberg y J. Saphiro. USA 2001) es un documental extraordinario y vital. La vida de varios adolescentes judíos y palestinos va desfilando entre entrevistas ante la pantalla hasta que los propios chavales son capaces de darle la vuelta al guion del fil cuando los niños deciden pasar un día juntos en la franja de Gaza.
  • De dioses y hombres (de Xavier Beauvois. Francia 2010) es una auténtica joya. La película cuenta la historia real de una comunidad de ocho monjes cistercienses que vive en las montañas del Magreb en perfecta armonía ocn sus hermanos musulmanes. A pesar de la amenaza del terrorismo islamista que asesina a unos y otros, los monjes deciden quedarse y resistir con la oración junto a la amistosa población musulmana.
  • El mismo equipo de Intocable, rodó años más tarde Especiales, historia real (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2019), que cuenta la peripecia real de dos amigos, Bruno y Malik, uno judío y el otro musulmán, que unen sus fuerzas con dos organizaciones que dirigen; uno trabaja con jóvenes marginados, el otro, con chicos autistas. La película, protagonizada por adolescentes autistas reales junto a actores profesionales, es un canto a la generosidad de los sencillos, por encima de barreras religiosa, políticas, raciales o burocráticas.

La bula, como no podría ser de otra forma hace alusión a María de Nazaret Es la “Madre de la Misericordia”, cuya vida ha estado plasmada “por la presencia de la misericordia hecha carne…Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre.

Pese a que son poco los datos que el evangelio nos presenta sobre la Virgen, son muchas las películas que se han hecho sobre ella. Particularmente me quedo con dos

  • Natividad (de Catherine Hardwicke, USA 2006) en la que se nos presentan las aventuras y desventuras de José y María, jóvenes prometidos para ser fieles a Dios y llegar hasta Belén y en la que, con su prima Isabel, manifiestan que la misericordia de Dios se extiende de generación en generación.

Cuando sigue hablando de María, la bula dice Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno

  • Magnífica es en este sentido La pasión de Cristo (de Mel Gibson, Estados Unidos, 2004). Película dura y violenta narra las últimas horas de la Pasión y Muerte de Jesús. Inspirada en la pintura tenebrista de Caravaggio, el film presenta de forma admirable a María, madre llena de misericordia, que sigue los pasos de su Jesús hasta la cruz intentando descubrir al Dios Altísimo en la tragedia de la muerte de su hijo.

Finalmente, el papa pone en manos de Dios a través de los santos las intenciones de la bula, particularmente nombra “a la gran apóstol de la misericordia, santa Faustina Kowalska”.

  • También su vida ha sido llevada a la pantallaen Faustina, apóstol de la divina Misericordia (de Jerzy Lukaszewicz. Polonia 1994) en la que con una belleza notable se nos cuenta la vida de esta santa polaca nacida en 1905 que predicó la misericordia y la paz en un mundo que se iba dividiendo.
  • Una “canonización” laica y especial aparece en la comedia St. Vincent (de Theodore Melfi. USA 2014) que cuenta la historia de Vincent, un tipo impresentable, borrachín, fumador compulsivo, maleducado, machista, grosero, sucio y egoísta. Vincent acepta cuidar a Oliver, un niño desvalido, frágil, acobardado y abusado por unos matones en su escuela. El cariño del niño hacia su cuidador le llevará a hacer en su escuela católica una redacción sobre un santo y contar la vida de Vincent. La película invita a mirarnos dentro para descubrir qué posibilidades tenemos para ser misericordiosos.

Releamos la bula. Ojalá que su lectura contribuya a que los cristianos seamos cada vez más testigos de la ternura infinita de Dios. Ojalá que sepamos ser constructores de paz, que hagamos de la denuncia del odio una constante y del perdón un estandarte.

Y ojalá que el cine nos siga ayudando a descubrir en la pantalla, en los avatares apasionados de la humanidad, el rostro de la misericordia de Dios.

JOSAN MONTULL

MISERICORDIAE VULTUS 2

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 2 de 3)

SEGUNDA PARTE: CÓMO DISFRUTAR MEJOR DEL JUBILEO

En la segunda parte de la bula, el papa Francisco propone para profundizar en el jubileo hacer peregrinaciones porque eso será “una señal de que la misericordia es una meta a alcanzar que requiere compromiso y sacrificio”.

El camino como búsqueda de transformación personal y de encuentro consigo mismo ha sido repetidas veces llevado al cine. Como camino de misericordia proponemos tres películas:

  • Una historia verdadera (de David Linch. USA 1999) que cuenta la historia del anciano Alvin Straigth que vive en Iowa con una hija discapacitada. Cuando se entera de que su hermano Lyle, con el que no se habla desde hace años, ha sufrido un infarto, descubre que necesita reconciliarse y emprende una un largo camino de 500 kms hacia su encuentro con el único vehículo que tiene: una máquina cortacésped.
  • Nebraska (de Alexander Payne. USA 2013) que también narra la historia de un anciano, Woody Grant; con su hijo David emprende un viaje para cobrar un supuesto premio que ha ganado. La relación de padre e hijo, que ha estado destrizada por el alcoholismo del padre, se irá estrechan a lo largo del camino. Ambos descubrirán que el mejor premio son las personas.
  • Y En solitario (de Christophe Offenstein. Francia 2013) Film de aventuras también el tema del camino pero con una característica singular. Yann hace realidad el sueño de participar en la Vendeé Globe, una peculiar competición en la que hay que dar la vuelta al mundo en velero y en solitario. En plena navegación descubre que en la bodega del barco se ha escondido un adolescente sudafricano. Acogerle supondrá perder la competición.

Habla Francisco que una de las más hermosas características de la misericordia es el perdón. Anima a no juzgar y no condenar, sino perdonar y donar, mantenerse alejado de las murmuraciones… “aprovechar lo bueno que hay en cada persona, convirtiéndose en instrumentos de perdón”.

Edificantes historias de perdón encontramos en

  • La buena estrella (De Ricardo Franco. España 1997) un carnicero soltero, triste y solitario salva de ser apaleada a Marina, una muchacha a la que su novio drogadicto está apaleando. La acogida de Marina le llevará a acoger también a su novio, enfermo de SIDA y necesitado de perdón.
  • En El final del espíritu (de Jim Hanon. USA 2006) unos misioneros evangélicos se acercan a anunciar a Cristo a unas tribus amazónicas que les asesinas. Años después los hijos de los misioneros vuelven a la zona con la misma pretensión que sus padres. El encuentro con los asesinos pondrá a proeba sus convicciones cristianas.
  • La misión (de Roland Joffe. USA 1986) es ya un film clásico. El padre Gabriel, que vive en las misiones jesuitas del Paraguay protege con su vida a los indios guaraníes a quienes los cazadores de esclavos persiguen constantemente.  Rodrigo, antiguo cazador de guaraníes, es acogido por Gabriel en la misión buscando el perdón de sus culpas entre aquellos a los que ha perseguido.
  • La deliciosa Maktub (de Paco Arango. España 2011) es la maravillosa historia de cómo acoger a un adolescente con un cáncer terminal lleva a que una familia amenazada de ruptura matrimonial opte por el perdón y la confianza.
  • El odio que das (de George Tillman Jr. USA 2018) es un espléndido y hermoso film reflexiona sobre la inutilidad del odio. El que odia dice el film- queda encadenado a la persona odiada. Sembrar odio y sentimientos de venganza nos pone en una espiral de la que no hay salida. Hace falta que alguien rompa esa espiral para poder sobrevivir.

Francisco insiste mucho en la necesidad de abrir el corazón a los suburbios existenciales, llevando consuelo, misericordia, solidaridad y atención a los que viven “situaciones de inseguridad y sufrimiento…ser capaces de “vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, especialmente los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza.

La acogida misericordiosa de niños necesitados ha sido un tema muy recurrente en el cine.

  • Ya en el cine mudo nos encontramos con auténticas obras maestras. En El chico (de Charles Chaplin. USA 1921) el vagabundo Charlot encuentra a un bebé abandonado, le recoge, le cuida, le quiere, incluso le enseña a rezar. El niño va creciendo en un ambiente de ternura extraordinario junto al bondadoso y pícaro indigente hasta que las autoridades quieren controlar la situación
  • Sigue siendo una joya Marcelino pan y vino (de Ladislao Wajda. España 1954). La acogida del bebé abandonado por parte de una comunidad religiosa se convierte en una parábola preciosa de la dimensión teologal de la misericordia. Al film no le pasan los años y sigue siendo hoy muy recomendable.
  • La ciudad de la alegría. (de Roland Joffe. USA 1992), inspirada en la novela del mismo título nos habla de la redención de un joven médico voluntario en una misión católica entre los niños de Calcuta.
  • Una película tan vibrante como brillante es Trash, ladrones de esperanza. (de Stephen Daldry. Reino Unido 2014), narración protagonizada por auténticos meninos da rúa brasileiros en la que aparece reflejada la opción de una Iglesia pobre que con poco medios defienda la dignidad de los menores.
  • También desde el ámbito de la educación el cine nos muerta profesores comprometidos en la redención de jóvenes sin futuro. Así Diarios de la calle (de Richard Lagravenesse. USA 2007) y Los chicos del coro (de Christophe Baratier. Francia 2004) muestran cómo desde la literatura y la música, combinadas con el amor, se puede ayudar a a que los chavales vayan creyendo en sí mismos y reconstruyendo sus vidas.
  • De la necesidad de los menores ser acogidos dos películas españolas hablan con mucha dignidad, Héctor (de Gracia Querejeta. España 2004) e Ismael. (de Marcelo Pinyeiro. España 2013). En las dos asistimos a la búsqueda de identidad y de paternidad de dos chicos abocados al desamor.
  • Con otra mirada, UP (de Pete Docter y Bob Peterson. USA 2009) nos presenta la historia de un anciano cascarrabias que acoge a un niño de 8 años con dificultades para relacionarse y emprende con él una gran aventura. Un film maravilloso, un canto a la bondad.
  • Particularmente simbólica es Pan del cielo (de Franco Dipietro. Italia 2020) que plantea el interesante tema de que parar tener misericordia hay que saber mirar. cuenta la historia de Lilli y Aníbal, dos veteranos “sin techo” que duermen en las calles de Milán. La víspera de Navidad escuchan un sonido extraño que sale de un gran cubo de basura, se acercan y encuentran a un bebé en buen estado de salud. Deciden llevarlo al hospital infantil más cercano y allí son testigos de algo extraordinario: ni los doctores ni las enfermeras logran ver al niño. La pareja de indigentes acude entonces a un almacén abandonado donde malviven otros indigentes y allí, paradójicamente, el niño es visto por prácticamente todos. Una joven madre negra amamanta al bebe. Los pobres le hacen un lecho entre ellos y cuidan a la criatura que les trae una gran alegría. La película está protagonizada por auténticos indigentes y es una hermosa lección de fe y solidaridad.

El sacramento de la misericordia por excelencia es el de la reconciliación; también Francisco hace alusión diciendo que este sacramento “permite tocar con la mano la grandeza de la misericordia”, los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre”.

Varias veces la confesión ha llenado las pantallas de historias con una encomiable densidad humana.

  • La clásica Yo confieso (de Alfred Hitchcock. USA 1953) expresa desde el suspense el drama interior que vive un honrado sacerdote tras escuchar la confesión de un asesino que, aprovechándose del secreto de confesión, inculpa al confesor.
  • Algo semejante vive el sacerdote irlandés que acoge a un terrorista arrepentido en su comunidad parroquial en Requiem por los que van a morir (Mike Hodges. Reino Unido 1983).
  • En Pena de muerte (de Tim Robbins. USA 2005) una religiosa católica tiene que suplir a un sacerdote frío y legalista para manifestar el perdón de Dios a un asesino confeso y condenado a la inyección letal.
  • En Un Dios prohibido (de Pablo Moreno. España 2013) se nos cuenta cómo en plena guerra civil, los hjóvenes claretianos de Barbastro que iban a ser ejectados, encuentran en el sacramento de la reconciliación las fuerzas que necesitan para ir al petíbulo.
  • En Las manos (de Alejandro Doria. Argentina 2006) el sacerdote argentino Mario Pantaleo, con un cierto poder para diagnosticar y curar enfermedad con la imposición de manos, recurre al sacramento de la reconciliación para sanar y para ser sanado.
  • En un tono jovial y muy humano Prefiero el paraíso (de Giacomo Campiotti. Italia 2010) presenta la vida de san Felipe Neri, al que muestra confesando a grandes colas de fieles que encuentran en él una sencillez, comprensión y bondad lejos del rigorismo que asusta y distancia del Dios misericordioso.
  • Sorprende también la presencia de confesores en la filmografía de Clint Eastwood). En Gran Torino (USA 2008) un joven sacerdote anima al anciano Walt Kowalski, cegado por el odio y el racismo, a que se arrepienta de sus culpas. Walt, redime su odio ayudando a un joven oriental y termina con la confesión ante el sacerdote. En la oscarizada Millon Dolars Baby (USA 2004) el entrenador de boxeo Frankie Dunne acude a su confesor para pedir perdón por lo que va a hacer.

JOSAN MONTULL

MISERICORDIAE VULTUS

Misericordiae Vultus: La misericordia en la pantalla (parte 1 de 3)

El año 2015, con la bula Misericordiae vultus el Papa Francisco convocó a la Iglesia a un año de la Misericordia que impulsara un ilusionado proceso de renovación para que la comunidad cristiana manifieste de una forma cada vez más clara los gestos de la ternura de Dios a través de acciones humanas concretas.

Los sucesos que la Historia está viviendo en este tiempo en el que el Mundo está sumido en una pandemia, nos invitan a releer la bula para incentivar nuestra capacidad de misericordia. La pandemia del COVID nos ha devuelto la conciencia de la fragilidad. Ante un mundo que se consideraba invulnerable, todos hemos tenido que reconocer que somos débiles. Muchos han muerto, algunos en una soledad tremenda; mucho se han manifestado con una capacidad de generosidad extraordinaria; sigue el goteo de víctima y de familias que han perdido seres queridos; ha aparecido la miseria en donde antes había prosperidad; el paro y las colas del hambre se multiplican. La ciencia nos irá devolviendo la salud, pero sólo la misericordia nos hará resurgir más humanamente.

Por eso es ahora un buen momento para releer la Misericordiae Vultus. Es una llamada al amor y a la ayuda mutua que hoy cobra un interés especial.

El cine ha reflejado a lo largo de su historia los gestos más horrendos y los más hermosos del género humano. La pantalla sigue teniendo hoy posibilidades extraordinarias para reflexionar sobre actos de misericordia que nos ayudan a ser mejores.

Presentamos aquí, siguiendo la estructura de la bula papal, una serie de filmes que pueden servir para ahondar en el misterio de la misericordia.

Primera parte EL CONCEPTO DE MISERICORDIA

En la primera parte de la bula el papa, que hace alusión al 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, va definiendo el concepto de misericordia.

La misericordia no es “un signo de debilidad, sino más bien la calidad de la omnipotencia de Dios.” 

El cine presenta una serie de films en los que personas aparentemente débiles sacan un extraordinario potencial de vida en algunas acciones llenas de bondad que consiguen transformar desde el amor su realidad cercana.

  • Así en El hijo de la novia (de Juan José Campanela. Argentina 2001), un hijo que ha disipado su vida busca hacer un regalo hermosísimo a sus padres y así consigue encontrarse a sí mismo.
  • En Cuatro minutos (de Chris Krauss. Alemania 2006) una profesora de piano en una cárcel de mujeres busca redimir la vida de Jenny, joven virtuosa del piano pero con una historia de violencia que no la deja crecer humanamente.
  • En La vida secreta de las palabras (de Isabel Coixet. España 2005) una joven hipoacúsica y solitaria que trabaja en una fábrica encuentra un puesto de trabajo en una plataforma para cuidar a un trabajador que ha sufrido un accidente y ha perdido la visión.
  • El Havre (de Aki Kaurismäki. Finlandia 2011) presenta la vida de un humilde limpiabotas que vivie junto al puerto de El Havre. Un día se encuentra con un niño sudafricano inmigrante que quiere llegar a Inglaterra. Con la ayuda de vecinos de su barrio obrero, buscará la forma de sacarlo del país.
  • Más recientemente, en La vida por delante (de Edoardo Ponti, Italia 2020) una vieja prostituta judía acoge a los hijos de jóvenes prostitutas. Aun a regañadientes, tiene que hacerse cargo de un adolescente nigeriano, que sobrevive en las calles delinquiendo. 
  • También el tema de la inmigración aparece en Samba (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2014) en la que una asistenta social va mucho más allá de lo que su trabajo le exige para ayudar a un joven emigrante.
  • El mismo equipo rodó años antes Intocable (de Olivier Nakache y Erik Toledano. Francia 2011), divertida historia en la que un joven recluso se compromete en la ayuda a un millonario tetrapléjico.
  • Semejante planteamiento es el de Campeones (de Javier Feser. España 2018) que muestra la historia de Marco Montes, entrenador de baloncesto que es condenado a trabajos sociales, entrenando a básquet en un humilde Centro de discapacitados mentales. Protagonizada por personas con discapacidad, la película resulta una comedia divertidísima que es un canto al respeto, a la acogida y a la dignidad de cada ser humano en el que el espectador es invitado a preguntarse quién es más discapacitado, las personas con limitaciones psíquicas o las que tienen limitaciones morales
  • Particularmente tierna es La familia que tú eliges (de Tyler Nilson y Mike Schwartz. USA 2019) que presenta la historia de Zac, un chico con síndrome de down que se escapa de su residencia para cumplir el sueño de su vida: ser luchador profesional, y Tyler, un delincuente de poca monta al que persiguen unos matones; ambos unen fortuitamente sus vidas en una huida vertiginosa. El encuentro de Tyler con el joven discapacitado (protagonizado también con un actor noven con síndrome de Dawn) hará que este delincuente perdedor saque todo lo que hay de bueno en él.
  • En Green Book (de Peter Farrelly. USA 2019) Tony Lip, italoamericano canalla, racista, acepta ser chófer del pianista negro y homosexual Don Shirley para una gira de conciertos por el Sur de Estados donde el racismo es más exacerbado. Tony deberá llevar y obedecer “El libro verde”, una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos. La película es una hermosa historia de amistad inspirada en un hecho real que invita a una mirada al interior de uno mismo para descubrir que, por encima del color, las opciones y las ideas…somos humanos…somos iguales.

En muchas de estas películas, la misericordia aparece como virtud que redime al que la práctica. Frente a un mundo que exalta el egoísmo y la autocomplacencia, la misericordia aparece como vehículo de redención. Somos misericordia.

El papa Francisco subraya en la bula que en Jesús “todo habla de la misericordia y nada carece de compasión. La vida de Jesús es la historia que más veces se ha llevado a la pantalla. De entre todas las películas, recomendamos dos por sus posibilidades pedagógicas y su tratamiento de la misericordia en Jesús:

  • El hombre que hacía milagros (de Derek Hayes. USA 2000) film de animación de figuras de plastilina.
  • La Biblia, serie de televisión dirigida por (Roman Downey y Mark Burnett (USA 2013). Si bien la serie es irregular, los capítulos de la vida de Jesús son muy recomendables. El tratamiento del amor de Jesús aparece excelentemente dibujado.

Insiste Francisco en que todos estamos llamados a vivir en la misericordia, porque lo primero que recibimos es misericordia. Hermosas historias de vidas marcadas por la misericordia y el amor son:

  • La buena mentira (de Philippe Phalardeau. USA 2014) en la que se nos cuenta la historia de una joven norteamericana encargada de acoger a tres refugiados de guerra sudaneses.
  • Kamikaze (de Alex Pina. España 2014) nos habla del arrepentimiento y el cambio de un terrorista que queda incommunicado en un Hotel con los pasajeros del avión en el que iba a poner una bomba. La humanidad de los personajes con los que tendrá que convivir le hará descubir el valor de la ayuda al sufriente.
  • The blind side (de John Lee Hancock. USA 2009) en la que una acomodada familia católica acoge a un adolescente sin hogar como una exigencia natural de su fe.
  • La historia de Marie Heurtin. (de Jean Pierre Améris. Francia 2014) presenta la opción radical de una religiosa comprometida con el mundo de los sordomudos cuando se compromete hasta el fin en dignificar la vida de una joven sorda, ciega y muda.
  • Las vidas de Grace. (de Destin Cretton. USA 2013) presenta a una joven veinteañera educadora en un centro de menores que no pierde la fe en una adolescente muy difícil y la ayuda a salir adelante a pesar del sacrificio personal que le comporta.
  • Profesor Lathzar (de Philpe Faladrdeau. Canadá 2011) es una hermosa lección de amor de un profesor refugiado de guerra que sigue creyendo en la construcción de la paz y el amor a través de la educación de los niños.
  • El hombre elefante (de David Linch. Inglaterra 1980) presenta la historia real de John Merrik, un ciudadano británico con la cabeza totalmente gigantesca y deformada que sufre toda clase de humillaciones en un circo y que es recogido por un médico que quedará conmovido por la calidad humana de John.

En todas estas historias hay una doble evolución; el amor hacia personas necesitadas no sólo redime a los que son ayudados. Los mismos hombres y mujeres misericordiosos se benefician de un modo extraordinario al practicar la misericordia. En ello se hace realidad la bienaventuranza en la que Jesús asegura que los misericordiosos alcanzarán misericordia.

Francisco insiste mucho en una idea, “la credibilidad de la Iglesia pasa a través de la calle del amor misericordioso y compasivo”, añade el Papa: “Donde hay Iglesia debería haber misericordia porque por mucho tiempo nos habíamos olvidado de vivir el camino de la misericordia”, cediendo a la tentación de “reclamar siempre y sólo justicia” mientras que en la cultura contemporánea “la experiencia del perdón es cada vez más escasa”. El perdón provoca alegría. La misericordia es el signo más diáfano del Dios Padre.

Hermosos reatos de misericordia desde la Iglesia los vemos en

  • Disparando a perros (de Michael Caton Jones. USA 2005) en el que el compromiso de un sacerdote en Ruanda le llevará a dar la vida por su pueblo.
  • En el mismo sentido Romero (de John Duigan. USA 1989) narra la vida del obispo mártir salvadoreño, comprometido hasta el final por la causa de los pobres,
  • Más jovial es el film Don Bosco (de Ludovico Gasparini. Italia 2004) que presenta la vida del cura turinés que entregó su vida a los jóvenes más pobres de la Italia del siglo XIX.
  • En El papa Francisco, un hombre de palabra (de Wim Wenders. Suiza 2018) se nos presenta una interesantísima larga entrevista con el pala Francisco. Muy hábilmente montada por Wim Wenders, la película, a pesar de ser una entrevista) transcurre ágilmente con imágenes del papa que subrayan las palabras que le contesta al periodista en la interviú. Toda la opción por aumentar la misericordia de Francisco aparece reflejada en el film.
  • Teniendo también a Francisco como protagonista, una película de ficción ha sorprendido gratamente a la crítica y el público. Los dos papas (de Fernando Meirelles. Reino Unido 2019) imagina el encuentro de los dos papas: Benedicto XVI y el entonces cardenal Bergoglio. La película presenta con delicadeza dos estilos de animación de la Iglesia marcados por un profundo amor a Jesucristo.
  • Es ciertamente sorprendente las varias películas que se han hecho sobre el papa Francisco. Normalmente las vidas delos papas son llevadas al cine años después de su muerte, pero de Francisco en vida se han hecho varias hagiografías con mayor o menor acierto: El padre Jorge (de Vega Docampo. Argentina 2015), Papa Francisco (de Jorge Jacek y Daniel vega, Argentina 2014), Llámame Francisco (de Daniele Luchetti. Italia 2016) y las anteriormente citadas.

Josan Montull

16 AÑOS YA…

Casi se me pasa. El 10 de Febrero de 2004 falleció mi madre. Han pasado 16 años. El entierro de mi madre, como antes había sido el de mi padre, fue para mí –sacerdote- un acontecimiento muy especial. A la vez que sentía la punzada del dolor, sentía también la cercanía y la amistad de muchas personas, muchas de ellas, jóvenes.

Soy hijo único. Mi padre y mi madre vivieron casi tres años conmigo en mi comunidad. En 2001 falleció mi padre. Siguió con nosotros mi madre, que vivió sus últimos años rodeada del amor de mis hermanos salesianos que la trataron como si fuera su madre y de muchos jóvenes, que la quisieron como a una abuela buena.

No suelo escribir las homilías. Ese día lo hice; era lógico, no quería que la emoción me traicionara, en caso de que no pueda seguir, pensé, le doy el papel a otro cura y que siga leyendo.

Pero pude. Con la voz entrecortada y emocionándome en algún momento, pude.

Muchas personas, todavía ahora, recuerdan aquel momento y aquella homilía. Hoy la releo 16 años después y no cambiaría ni una palabra.

Ahí va.

ESTE ES MI CUERPO QUE SERÁ ENTREGADO…ESTA ES MI SANGRE, QUE SERÁ DERRAMADA

Queridos hermanos y hermanas:

El viernes día 30 de Mayo del año pasado, tras un invierno y una primavera muy malas en la salud de mi madre, la subí al coche y marchamos a Urgencias al Hospital San Jorge.

Allí, como siempre, mi buena prima Mamen me dijo desde un primer momento, que el problema de salud que tenía mi madre era grave. Mi amigo el doctor Miguel Marigil me hizo saber que tenía una enfermedad pulmonar intersticial y que, en la mayoría de los casos eran fatales. Empecé entonces, junto a mi madre un Vía Crucis de días y de noches en los que la ilusión, el miedo, la incertidumbre, la pena infinita y la fe han andado a trompicones por mi vida.

La situación clínica pareció mejorar los primeros días, pero pronto nos dimos cuenta de que era un espejismo y que el mal seguía haciendo daño a la ya maltrecha salud de mi madre.

Tuvimos que desplazarnos en ambulancia hasta Zaragoza. Allí pasamos cinco días duros en los que la esperanza empezó a derretirse como se derretía la ciudad bajo el sol implacable de aquellas jornadas. Todos estos padecimientos mi madre los llevó con una dignidad admirable. A mediados de Julio y con el resultado de la biopsia delante, me comunicaron que el final estaba muy próximo.

Durante un mes esperamos la muerte en la habitación 510 de San Jorge. Para desconcierto de todos, la situación fue superada y el día 14 de Agosto le dieron el alta con el seguimiento cercano de la Unidad de Cuidados Paliativos. Fue entonces a vivir al Centro Socio Sanitario de Chimillas, donde siguió con la estabilización de su salud y una aparente mejoría. En Octubre ingresó en el Hospital Provincial, donde permaneció más de dos meses intentando una rehabilitación que fue sólo parcialmente posible. El 17 de Diciembre volvió a la Residencia de Chimillas. El día de Navidad vino a comer a nuestra Casa Salesiana…su casa lo continuó haciendo los otros domingos y días de fiesta. También el día de Reyes…ese día los Reyes Magos subieron a la comunidad a hacerle obsequios. El domingo día 25 de Enero se puso muy enferma en la comunidad, tuvimos que llevarla a Chimillas de nuevo. Al día siguiente ingresó en el Hospital San Jorge.

El final de esta lucha rabiosa y resignada ya lo conocéis.

Durante este tiempo, los Hospitales han sido una época de cruz y de resurrección. Dios ha puesto en estos casi nueve meses a mi madre y a mí unas situaciones que hemos vivido juntos desde la compañía y el amor.

Nos hemos sentido cercanos de la hospitalización de José Luis, Pablo, Gregorio y otros amigos… hemos recibido un sinfín de detalles de muchas enfermeras amigas y de mucho personal que se ha hecho presente en las diversas habitaciones en las que hemos estado, nos hemos sentido acompañados por el servicio religioso del Hospital. He conocido a la familia de Carlos, que a los 17 años está viviendo un cáncer, a la de Miguel, que a sus 16 a los ha vivido un trasplante de corazón. Nos hemos sentido admirados de la profesionalidad y la paciencia del personal de la planta. Hay nombres que me sonarán durante mucho tiempo: Pepita, Reyes, Toni, Sheila, Trini. Hemos recibido un acompañamiento técnico y profundamente humano de los médicos que han estado con mi madre.

También en este tiempo, de cruz hemos estado cerca de otras cruces, la de mi amigo Guillermo, con el que compartimos una semana de Hospital en la que me preparó algún bocadillo y en la que murió su madre, María José, después de tantos años de enfermedad, la de Mercedes Miravé, madre de las salesianas Pilar y Blanca Polo, la de mi tío Julio que se nos iba después de tantos años de enfermedad, la de nuestra querida señora Vicenta, madre de Lourdes y del salesiano Luis Aineto, la del abuelo de Jorge Estudillo, la de la madre de Nieves y el padre de Raquel, que fallecerían a lo largo de estos días, la de P. R., con quien estuvimos en el Hospital los días de San Lorenzo, la de la abuela de Jesús Pardo, y de una manera particular, la de la señora V., de Sabiñánigo, con la que durante tres semanas fuimos compañeros de habitación. Con su familia estrechamos lazos de cercanía, sus hijas se convirtieron en excelentes enfermeras para con mi madre. V. murió en Julio el mismo día en que nos trasladaban a Zaragoza.

En todas estas situaciones hemos compartido el dolor, la esperanza y la fe. Doy gracias a Dios por este tiempo largo de Hospitales, doy gracias por haber estado con ella, haberla acariciado, besado, limpiado, acompañado al baño, cogido en brazos, empujado en su silla de ruedas, animado… Mi madre tomó conciencia pronto de su situación, la fue asumiendo y su final ha sido admirable. Doy gracias por haber vivido los últimos 8 años de mi vida con mi madre y con mi padre. Doy gracias a Dios porque la Congregación Salesiana me ha permitido acompañarla muy cercanamente en los últimos momentos de su vida como hace dos años y medio lo hice con mi padre.

Como cristiano, Creo profundamente que Dios se hace cuerpo y sangre, pan y vino… es decir, historia humana, con sus avatares y sus múltiples situaciones. Por eso me es inevitable recordar retazos de la Historia de mi madre con la certeza de que es para mí auténtica Historia Sagrada como la que aprendíamos de niños.

Necesariamente recuerdo trozos de historia de mi madre

La pena que tenía por no haber podido tener más hijos

Su ilusión el día de mi primera comunión

Su delantal cubriendo mi cabeza empapada en sangre cuando siendo niño me dispararon con una carabina de aire comprimido

Su cuidado a mis abuelos hasta que les llegó la enfermedad y la muerte

Su amor reverencial a mi padre

Su preparación del corazón de mi padre antes de que llegara la noche en que le dije que quería ser cura

la primera vez que vino a la Residencia Provincial de Niños y vio el amor y la pobreza con que vivían los salesianos

Su ilusión desbordante el día de mi ordenación sacerdotal y de mi primera misa en el pueblo

Su paso, junto con mi padre por las comunidades salesianas en las que he vivido

Su acompañamiento y su entereza en la muerte de mi padre

Su vida en nuestra comunidad de Huesca

Su amor a la vida y a las cosas sencillas (los recuerdos que hay en casa)

Su fidelidad a la familia y a los amigos

Su rosario diario (antes con mi padre)

Su extraordinaria generosidad, daba todo, siempre hacía cosas para los demás, cuadros de hilo, conservas de tomate, melocotones, espárragos… regalos a todos los sobrinos que comulgaban (también cuando ya no vivía mi padre)

Su capacidad de hacer de la mesa y la comida un auténtico sacramento

Su acogida en Casa a todos: salesianos… amigos… chavales… toxicómanos, pobres, pequeños delincuentes con los que yo compartí mi vida…

En los días de Hospital me preguntaba por todos y cada uno… Felicitó a Anselmo por su próximo cumpleaños cuando ya pensábamos que iba perdiendo la conciencia y se interesó por las raspaduras que tenía en el brazo. Cuidó los detalles hasta el final. Sonreía a las enfermeras y les agradecía las curaciones que le iban haciendo, sonreía incluso cuando se estaba muriendo… agradecía todos los detalles, manifestó dulzura hasta el final.

Cierra las ventanas, que le molestan a esta señora

Aféitate

Vete a pagar el cuadro a la tienda… se extrañará de que no vaya

Aunque la frase que más decía era ¿Cuándo volveré a Casa? (refiriéndose a la Casa salesiana)

Recuerdo su último cumpleaños vivido en el Hospital rodeada de la comunidad.

Hemos proclamado dos lecturas de la Palabra de Dios que me remiten a la vida de mi madre. En el Evangelio hemos escuchado el relato de la Institución de la Eucaristía. Jesús dice este pan es mi cuerpo, que será entregado, este vino es mi sangre, que será derramada. Y en la primera lectura hemos leído un texto de los Hechos de los Apóstoles en el que se nos cuenta cómo en la primitiva comunidad cristiana había una mujer, la Virgen, que era madre y estaba en medio de los apóstoles.

Sobre estas dos lecturas me hago dos preguntas. Para la primera no tengo respuesta, para la segunda, sí.  ¿Qué sentiría mi madre cuando participaba de las Eucaristías que yo presidía? ¿Qué debía sentir ella que me había engendrado, amamantado, criado… cuando me oía decir este es mi cuerpo… esta es mi sangre?? ¿Qué debe sentir la madre de un sacerdote cuando escucha a su hijo decir “este es mi cuerpo… ésta es mi sangre” refiriéndose al cuerpo y la sangre de Cristo? … No tengo respuesta; Supongo que, como a mí, esas palabras le desbordaban.

Con respecto a la primera lectura ¿Qué debe sentir la madre de un religioso hijo único cuando ésta vive con la comunidad de su hijo?… Ah, a esto sí que tengo respuesta: se siente madre de más hijos.

Pero estas dos lecturas nos hacen referencia sobre todo a Jesucristo, el Hijo de Dios, resucitado, vivo, presente entre nosotros. Él nos ha dado a conocer que Dios es tan extraordinariamente humano que se hace presente en medio de nuestra vida… aunque lo estemos pasando mal.

Cuando llego hasta aquí, presidiendo la Eucaristía del entierro de mi madre, y movido por la lectura de la palabra de Dios, sabiendo que soy animador de la fe y de la vida de una parroquia salesiana, quiero públicamente reafirmar la fe que recibí de mis padres. Por eso sólo quiero decir una palabra: CREO.

Creo en Dios, Padre y Madre. Creo que es tan grande que se manifiesta en las cosas más pequeñas, en la ternura, en el beso… en el amor de una madre.

Creo en Jesucristo, su Hijo, nacido de María de Nazaret. Creo que pasó por el mundo haciendo el bien, lo mataron en una cruz y resucitó. Creo que en su vida sencilla y comprometida Dios se nos ha dado a conocer. Fueron mi madre y mi padre quienes me enseñaron a quererle a través de sus palabras y de su vida.

Creo en el Espíritu Santo. Lo descubrí presente en mi madre, en su sencillez, en su sonrisa, en sus guisos, en sus besos, en las conservas de melocotón, tomate y espárragos, en los cuadros que hacía, en su afán por sembrar alegría en donde estaba, en la bendición que su sonrisa aportaba en nuestra comunidad.

Creo en la Iglesia. Es la comunidad de seguidores de Jesús. Mi padre y mi madre me hicieron cristiano y nunca lo agradeceré bastante. Creo que la Iglesia, aunque a veces vieja y lenta, es la gran familia de los hijos de Dios. Creo que alienta la vida de la gente y acoge a quienes nadie quiere acoger. Creo en una Iglesia que apuesta por los pobres, por las formas débiles, por los chavales, por los emigrantes, por los toxicómanos, por las prostitutas, por los oprimidos, por los sencillos, por los enfermos, por los excluidos… por los que no cuentan.

Creo en las personas. Creo que, por más que en los medios de comunicación se acentúen las desgracias, la violencia y el sinsentido de vivir sin amor, los seres humanos son buenos. A través de las personas Dios se nos da. Creo que tía Carmencita, Rocío, Tere, Mamen, Blanquita, Angelines, Pepita, Lourdes, Pilar, Gloria, Carmen, la hermana Victoria, José Manuel y Maite, las enfermeras, los doctores Verdún, Marigil, Egido, Marco… y toda la gente que han estado cercanos en este tiempo son personas muy buenas como lo son la mayoría de los seres humanos.

Creo en la Cruz. Creo que el sufrimiento es causa de liberación. Creo que los seres humanos incapaces de asumir el sufrimiento se sumen en la cobardía y la poquedad. Creo que en la Cruz hay más vida que muerte. Creo en los crucificados, en los pobres, en las víctimas, en los drogadictos, en los inmigrantes, en lo refugiados, en los enfermos, en los mutilados, en aquellos que necesitan de los demás para poder sobrevivir.

Creo en la familia, en los padres, en los hijos, en los abuelos, en los hermanos, los tíos, los primos… Creo que en la familia se experimenta lo que es la Iglesia. Creo que apoyar a las familias es apoyar el Reino de Dios en nuestra Historia.

Creo en los amigos, en la gente a la que gratuitamente queremos. Creo que en la amistad descubrimos al Dios amigo que nos lo da todo gratis. Creo en los amigos que se sacrifican por los demás, por los que son capaces de reír y de llorar con uno.

Creo en la Familia Salesiana, creo profundamente que los hijos de don Bosco son un regalo que Dios ha hecho a su Iglesia. Creo en los Antiguos Alumnos, en la Asociación de María Auxiliadora, en la Asociación de padres, en los grupos que practican deporte, en los profesores, en los monitores, en los catequistas… Creo en toda la familia salesiana.

Creo en mi comunidad salesiana, de la que formaron parte mi padre y mi madre. Creo que está formada por hombres buenos, por religiosos que, como don Bosco, aman profundamente a los jóvenes. Creo que, antes que nada, es una comunidad de hermanos donde nos queremos y donde acogemos. Creo que Cristo está presente en nuestra comunidad y en cada uno de los hermanos.

Creo en los jóvenes. Sólo ellos son la semilla de una sociedad nueva y de una Iglesia distinta. En ellos estalla la alegría y el afán por vivir en la honestidad y en la amistad. Creo en los jóvenes porque mi madre y mi padre me enseñaron a creer en ellos a través de sus gestos de acogida y de misericordia y de regalarme a la Iglesia para que sirviera a los jóvenes.

Creo en los pobres, en los marginados, en los transeúntes, en los que no cuentan…en todos aquellos a los que mi madre les puso un plato en la mesa. Creo que no podemos entender a Dios sin atender a los que habitualmente excluimos de nuestra vida. Creo que la Iglesia sólo se encontrará a sí misma si se encuentra brutal y apasionadamente con los pobres.

Creo en los que buscan la justicia, en los revolucionarios. Creo en los que dicen No a cualquier guerra y a cualquier injusticia. Creo en la vida. En la gente sencilla que disfruta del café, del vino y de la amistad abrazando a quien lo pasa mal. Creo en quienes se rebelan… en quienes se escandalizan ante una sociedad que sigue la telebasura y ensalza a los ricos en lugar de apiadarse por los enfermos y por los que sufren. Creo en el modelo de vida y en el amor que mis padres vivieron y me enseñaron.

Creo que mi madre vive. Creo que está disfrutando del amor de Jesucristo. Creo que está con don Bosco, con María Auxiliadora… con mamá Margarita… con todos los santos. Creo que mi madre está con mi padre, con su Jaime. Dios se ha tomado tan en serio la vida de las personas que necesariamente nos tiene que unir en la vida eterna. Por eso, y así se lo dije a ella, creo que mi madre vive en Dios y creo que a ella las puertas del cielo se las ha abierto su marido, Jaime, mi padre.

(Huesca, 11 de Febrero de 2004)

Entrada al Santuario de la parroquía Mª Auxiliadora en Huesca (Salesianos Huesca)