Publicado en Reflexiones en voz alta

URBANIDAD

Pertenezco a una generación que recibía clases de “Urbanidad de los niños”. Nos explicaban que había que levantarse en el autobús cuando venía una señora embarazada, que había que ceder la acera a los más mayores, que había que quitarse el sombrero en la Iglesia…Los contenidos serían hoy discutibles, muchos podríamos encontrarlos rancios, machistas o conservadores. Incluso antes parecían un poco distantes de nuestra vida (los que vivíamos en un ambiente rural no habíamos nunca habíamos visto un autobús, no teníamos aceras en el pueblo y nunca veíamos a un hombre que llevara sombrero, a excepción de los abuelos que lucían una espléndida boina, aunque estos rara vez iban a la Iglesia.

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Pero el sustrato sí que lo captábamos. Aprendíamos que convivir es un ejercicio de difícil equilibrio en el que la cordialidad y las formas correctas son esenciales. Aquella materia nos enseñaba, en fin, a ser personas educadas que hiciéramos del respeto a los demás un auténtico estilo de vida.

Hoy la echo de menos, de verdad. Veo en la vida pública una falta de educación morrocotuda. Cierto es que mucha gente sencilla es cordial y educada pero muchos de nuestros representantes públicos mantienen actitudes de insolencia raras veces igualables.

Hay, por ejemplo, especialistas en hablar desde el estrado a gritos, chillando e insultando; otros se mueven en sus escaños haciendo muecas y gesticulando airados cuando habla el adversario político; no faltan quienes lucen curiosas camisetas llenas de mensajes que, por otra parte, pueden expresar en el estrado (para eso, ni más ni menos, están allí). Hay quienes dejan banderas en sus asientos cuando los abandonan, otros –a su vez- las sustraen y las esconden. Pero tal vez de lo más llamativo en estos últimos tiempos es el recurso de algún parlamentario a llevar objetos y cacharros (impresoras, esposas…) para descalificar unas veces –desde la chulería prepotente del bien pagado- cuando no para amenazar al parlamentario enfrentado.

Intuyo que en muchas de estas supuestas estrategias no se encuentra más que una absoluta incapacidad para defender cordialmente unas opiniones buscando el bien de todos, incluso de los que no piensan como el ponente.

Pero lo que más sorprende es que todos estos personajes cobran por hacer estas cosas; perciben un sueldo mucho más alto que el resto de los españoles por hacer estas gracias. Resulta llamativo que los que tienen que garantizar la convivencia manifiesten actitudes de una exasperante mala educación.

Y además crean escuela; los que nos dedicamos a la noble misión de la educación observamos atónitos cómo los representantes políticos no pueden ser puestos en su mayoría como ejemplos de tolerancia y convivencia para nuestros jóvenes. En muchos caso son ejemplo de cómo no hay que portarse, de lo que no hay que hacer. Muchos debates parlamentarios han perdido seriedad y se han convertido en simulacros de programas del corazón donde se cotiza el insulto y se cobra por la ofensa.

Tal vez sus señorías tendrían que tener clases de Urbanidad, tal vez deberían aprender que los buenos modos y la buena educación es condición indispensable para ser demócrata. Las descalificaciones, los insultos, las esposas mostradas o las camisetas con mensajes nos acercan al imperio de la mala educación que, a la postre, se convierte en una tiranía que nos perjudica a todos.

 

JOSAN MONTULL

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Publicado en Críticas de cine

La llamada

Las lentejuelas de Dios: LA LLAMADA

Año: 2017

País: España

Dirección: Javier Ambrossi, Javier Calvo

Intérpretes: Macarena García,

Belén Cuesta,

Anna Castillo, Secun de la Rosa,

María Isabel Díaz, Gracia Olayo,

Richard Collins-Moore, Esti Quesada

Argumento: Javier Ambrossi (musical),

Javier Calvo (musical)

Guión: Javier Ambrossi, Javier Calvo

Música: Leiva

Fotografía: Migue Amoedo

Distribuye en cine: DeAPlaneta

Protagonistas y directores

 

Hace cuatro años los jóvenes creativos Javier Calvo y Javier Ambrossi (cariñosamente llamados los Javis), estrenaban en el vestíbulo del teatro Lara “LA LLAMADA”, una comedia musical escrita y dirigida por ellos.

El espectáculo, que tenía vocación de ser una obra modesta y sencilla, pronto tuvo un éxito extraordinario hasta el punto que tuvo que representarse en el escenario principal del Lara y se convertía en un fenómeno mediático que se ha representado también fuera de España.

Nos llega ahora la película, dirigida y protagonizada por los mismos autores y actores del espectáculo teatral.

María (Macarena García) y Susana (Anna Castillo) son dos adolescentes de 17 años que pasan su verano en el Campamento cristiano “La brújula” al que van desde pequeñas. De carácter indómito y con una vocación musical transgresora, se escapan del Campamento para ir a un concierto y son castigadas a quedarse el fin de semana en el Campamento vigiladas estrechamente por la inocente hermana Milagros (Belén Cuesta) y la nueva superiora,  Sor Bernarda (Gracia Olayo), que ha llegado para imponer el orden. Pero todo cambia el día en que el mismísimo Dios se le aparece a María.

Tan descabellado argumento bien podría presentarse como un film irreverente, cutre y destinado al escándalo. Lejos de eso, los Javis presentan un film fresco, divertido, alocado y simpático que lleva a la risa desde sus primeros minutos. El film es, ante todo, respetuoso con todo lo religioso y nos descubre que las monjas, las chicas rebeldes, la cocinera sedienta de amor y todos los seres humanos tenemos mucho en común.

La aparición de Dios (Richard Collins-Moore) es sorprendente. Ataviado con traje de lentejuelas, baja de una escalinata celestial cantando canciones de Whitney Houston. Es un Dios que canta, que se ríe de oraciones que no salen del corazón, que no juzga…y que llama.

Pero lo más sorprendente es que ante esta llamada que Dios hace a una persona, las demás se sienten interpeladas, no juzgan y se esfuerzan por comprender. A medida que se acercan a ese Misterio irán también cambiado ellas mismas para ser más sinceras y mejores.

La amistad, la homosexualidad, la fe, la necesidad de amor, la posibilidad de cambiar, la aceptación del otro y otros temas serios son tratados con un desenfado y una alegría inteligente.

Los números musicales, compuestos por Leiva, están muy bien dosificados y resueltos. El guion es chispeante, ágil y con unos diálogos divertidísimos.

Pero si algo es sobresaliente en el film es la interpretación de las cuatro protagonistas que se dejan la vida en el papel. Están en estado de gracia interpretativa y literalmente “se salen”. Qué capacidad para hacer reír, qué dominio del gesto, de la contención y de la estridencia; qué forma tan hermosa y vital de mostrar la vulnerabilidad de personas llamadas a cambiar y a sincerarse consigo mismas. Un absoluto derroche de talento.

“La llamada” no es una película profunda, ni mucho menos, religiosa, pero cómo se agradece la presentación de unas monjas humanas y buena gente, que maravilla que el trasfondo religioso que podamos encontrar esté tratado con respeto y simpatía.

“La llamada” es una comedia musical estupenda, un canto a la alegría, el desenfado y la amistad…una llamada, en definitiva, a ser mejores personas.

JOSAN MONTULL

 

Publicado en el Diario del Altoaragón el día 5 de Noviembre de 2017

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Publicado en Reflexiones en voz alta

CARTA A LOS REPRESENTANTES POLÍTICOS RECIENTEMENTE ELEGIDOS

Carta a los representantes políticos recientemente elegidos

Respetables señores ediles:

Reciban de entrada un saludo y una felicitación por su elección popular para ser representantes del pueblo en Ayuntamientos, Diputaciones y Organismos administrativos de carácter autonómico. Saberse votado por el pueblo soberano es, a la vez que una satisfacción, una gran responsabilidad.

Lo cierto es que ha pasado más de un mes desde las elecciones que les dieron los votos suficientes para gobernar. Hacía mucho tiempo que un plebiscito no suscitaba en mí tanta expectación. Tal vez, la aparición pública de los casos de corrupción de algunos políticos y la posibilidad del fin del bipartidismo alentaron en mí un interés que ya casi había perdido.

Si bien me parece una osadía por mi parte, me atrevo a escribirles a ustedes para hacerles llegar una serie de recomendaciones o peticiones para que las consideren si lo creen oportuno. Tengo que confesarles que a mí personalmente no me gusta que nadie me dé consejos; pero lo de ustedes es diferente, en tanto en cuanto les hemos votado nosotros; eso nos da el mismo derecho a sugerirles lo que creemos mejor para el pueblo. Por eso me atrevo a hablarles y darles estos diez puntos de reflexión.

 

  • Combatan la corrupción con todas sus fuerzas. Hagan todo lo posible para que nadie se enriquezca con el dinero ajeno aprovechando puestos de privilegio que tienen ciertos cargos. Para dar credibilidad a su lucha contra la corrupción, no deberían limitarse a no subirse el sueldo, deberían, si lo consideran oportuno, bajárselo –aunque fuera muy poco-, sería ése un signo de buena voluntad de acercamiento a los que les han votado.
  • Tengan en su vida personal una conducta moral intachable. No siempre lo legal es justo. Hagan todo lo posible para que sus vidas sean de una trasparencia clara y para que su vida privada y personal sea consecuente con la misión de representantes del pueblo. Nos sólo se representa a la gente en las Administraciones políticas…es en la vida toda donde deben hacer un esfuerzo para que el pueblo vea en ustedes un testimonio ético indudable y una absoluta coherencia con su política. Ustedes son un modelo de referencia para mucha gente, en particular para muchos jóvenes, hagan que ellos puedan sentirse orgullosos de ustedes.
  • Tengan mucho cuidado con las redes sociales. No escriban nada que pueda luego ser comprometido o que afee su propia vida y la de sus compañeros de grupo. Lo que se escribe, lo que se fotografía, lo que se opina con una aparente impunidad puede tener consecuencias malas si se hace irreflexivamente. Destierren de sus comentarios en las redes sociales cualquier tipo de ironía o de chiste que suponga un menosprecio a los más desfavorecidos de la sociedad.
  • Hagan de los pobres y los más vulnerables el centro de sus preferencias. No consientan que ningún ser humano no tenga casa o pueda ser echado de la que ha vivido durante tiempo, Desvívanse en atenciones a las personas enfermas y dependientes. Gobiernen para los que son irrelevantes socialmente. Dediquen a cuestiones sociales las partidas más importantes y los mejores profesionales. Arrinconen de la política la palabra desahucio y considérenlo un vocablo vergonzante y cruel que tiene que desaparecer del vocabulario diario.
  • Combatan sin descanso y de forma implacable todo lo relacionado con el tráfico de drogas. Persigan discotecas, locales, bares y zonas en las que se vende la muerte con total impunidad. No olviden que el nuestro es el primer país consumidor de cocaína de mundo. No consientan en modo alguno un modelo de turismo que destroza la vida de los jóvenes, ofende la dignidad de los vecinos y sólo se justifica por el dinero fácil.
  • Hagan todo lo que esté en su mano para conseguir un pacto por la educación. Desde la llegada de la democracia han sido 7 las leyes de Educación que ha tenido nuestro país. Eso es, sencillamente, una vergüenza, la manifestación más clara que la educación se ve con ojos políticos partidistas y no con criterios pedagógicos y sociales. La escuela se ha convertido en un arma arrojadiza para lanzarse unos a otros de una forma penosa. El pretendido y alentado enfrentamiento de la escuela pública y la concertada es, a mi modo de ver, una milonga machacona, aburrida y obsoleta que divide artificialmente a educadores y no aporta absolutamente nada.
  • Muchos de ustedes tienen una especial sensibilidad por el maltrato animal y así propugnan leyes que supongan la abolición de las corridas de toros y de espectáculos en los que haya animales. No me parece mal que haya este debate. Sólo les pediría que hubiera el mismo interés para afrontar otro espectáculo, el fútbol. Nuestra liga de las estrellas en un país con 5 millones de parados y con una tasa de pobreza importante, es un insulto a los trabajadores y a los pobres. Los sueldos de muchos deportistas son ofensas que claman al cielo porque se dan en un país en el que hay ocho millones de pobres. Los traspasos y contratos multimillonarios de muchos futbolistas son sencillamente ignominiosos. Muchos deportistas con sueldos multimillonarios se convierten en modelos de referencia para muchas personas. Esos sueldos, ese manejo de dinero es, a mi modo de ver, una infamia obscena.
  • Practiquen políticas solidarias con las personas que llegan ilegalmente a las fronteras de nuestro país pidiendo vivir con dignidad. Huyen del miedo, del terror y del hambre; tenemos la obligación moral de acogerles y hacerles un hueco entre nosotros. Ya sé que es muy difícil, pero resulta llamativo los esfuerzos municipales que se hacen para las diversas fiestas, por ejemplo, y la falta de sensibilidad que tenemos en este tema. Esos hombres y mujeres son nuestros hermanos, no acogerles es una monstruosidad. Los campos de golf al lado de la valla que nos separa de África son el reflejo de una ética miserable.
  • Tengan una actitud de respeto con los símbolos que encuentren. Hay algunos que se pueden cambiar, bastones de mando que se pueden guardar…pero tengan siempre presente que esos símbolos no son de ustedes sino de la gente. Han sido usados por personas de todos los colores políticos que también fueron, como ustedes, votadas. El espectáculo de concejales recién nombrados saliendo del Ayuntamiento de Zaragoza jugueteando con símbolos del Consistorio, me resultó adolescencial y patético. Entre los símbolos, guarden un respeto exquisito por los de carácter religioso; representan a millones de seres humanos que son creyentes y hacen opciones desde su fe. Esos símbolos se han podido manipular, es cierto, a veces han sido impuestos por los vencedores de contiendas violentas, pero van mucho más allá de los que en un momento los pusieron. Muchos de ellos tienen un carácter universal y representan valores que han construido la justicia y que han aportado una vasta cultura a nuestras tierras.
  • Finalmente, me gustaría que recordaran siempre el carácter efímero y grande de su mandato; efímero porque no es para siempre, grande porque es para servir al pueblo, al que les ha votado y al que no lo ha hecho. Ustedes son servidores de la gente no de sus propios partidos. Gobiernen, pues, para el pueblo, sin afanes partidistas. Lo que importa es el pueblo, no el partido. Atrévanse a votar favorablemente lo que es bueno aunque lo proponga un partido opuesto al suyo; atrévanse también a discrepar con el suyo si en conciencia creen que lo deben hacer. Mucho se ha popularizado en estos días el término “casta” para referirse a los políticos que se instalan en el poder menospreciando al pueblo sencillo. No se conviertan ustedes en casta; sirvan sin complejos a la gente y denles lo mejor de sí mismos.

 

Disculpen, señores ediles este atrevimiento. Disculpen que me haya dirigido a ustedes aun sin conocerles. Creo, no obstante, que, puesto que he votado en conciencia, en conciencia puedo decir lo que crea a los que son mis representantes. Recuerden, por favor, que no se representan a sí mismos, sino al pueblo, al acomodado y a aquel que casi ha perdido la esperanza.

No duden que, si hacen de la honestidad una bandera, tendrán muchas personas que les aplaudan y que incluso estén dispuestos a colaborar con ustedes. Entre ellos, me encontrarán también a mí, independientemente de cual sea el color político de mis representantes.

 

JOSAN MONTULL (Agosto de 2015)

Publicado en Críticas de cine

Habemus Papam

Fumata apagada: HABEMUS PAPAM

Título original: We Have a Pope

Italia 2011. 104 min.

DIRECTOR: Nanni Moretti

GUIÓN: Nanni Moretti,

Francesco Piccolo, Federica Pontremoli

MÚSICA REPARTO: Michel Piccoli,

Nanni Moretti, Margherita Buy,

El cineasta Nanni Moretti vuelve a tratar el tema espiritual como ya lo hiciera en “La misa ha terminado” en donde contaba la crisis vocacional de un sacerdote y en “La habitación del hijo” que narraba la desesperanza familiar que provoca la muerte de un hijo adolescente.

Las dos obras eran propuestas interesantes pero lastradas por un pesimismo y un halo de desesperanza que dificultaba su visión.

Regresa Moretti al tema religioso con “Habemus papam”. De entrada, la historia promete mucho: un recién elegido pontífice sufre un ataque de pánico justo antes de aparecer en el balcón de San Pedro en el Vaticano para saludar a los fieles, que han esperado pacientemente la decisión del cónclave. Sus consejeros, incapaces de convencerle de que es el hombre adecuado para el trabajo, buscan la ayuda de un reconocido psicoanalista que intenta animar al pobre Papa que se debate en una angustia vital que le imposibilita desempeñar el cargo para el que ha sido elegido. Angustiado por la responsabilidad, el nuevo papa huye del Vaticano buscando escapar de sí mismo.

El argumento promete, la historia es interesante. Ya otros cineastas habían narrado esa fuga papal de los muros vaticanos para encontrar sentido a su ministerio. Nos lo contó Michael Anderson en “Las sandalia del pescador” y ha aparecido también de un modo u otro en los reciente biopics de los últimos pontífices. Claro que en esos casos las andanzas extramuros de esos papas cinematográficos estaban marcadas por la fe, por la fidelidad al ministerio y a la voluntad de Dios, no por la huida.

 

Sin duda que la cinta tiene aciertos. En primer lugar, es de alabar un film en donde se reconoce la humanidad profunda de un hombre al que le supera el ministerio. El papa no es Dios ni un superhombre, es un ser humano cargado de fragilidad. Acierta también el director en presentarnos un grupo de cardenales muy humanos y sencillos. Cierto es que su humanidad resulta a veces algo infantil y superficial, pero desde luego no aparecen como personas soberbias y henchidas de poder como hubiera podido mostrar otro cineasta; son humanos: tienen ganas de que el papa acepte el cargo para irse a sus casas y terminar la reclusión vaticana; para entretenerse hacen puzzles, tienen bicicleta estática, fuman, juegan a las cartas…No hay entre ellos intrigas políticas de ninguna clase, sólo ganas de que haya un papa para poder regresar a sus casas.

Interesante es también el concepto que subyace en el film: ser un papa no es ninguna bicoca, ni ningún privilegio…es una responsabilidad que abruma (no en vano todos los cardenales en el cónclave rezan para no ser elegidos).

Acierta también Moretti al presentar una curia que no deja solo nunca al papa, el ambiente es cerrado, casi no hay ventanas…pero de cara a fuera hay que disimular. No pueden decir que el papa se ha escapado y hay que tejer una red de disimulo para evitar el escándalo. Menos feliz es aquello en lo que el director quiere dar un tono de comedia a la película: el sicoanalista ateo, la sicóloga separada, el actor loco, el partido de voleibol entre cardenales, el guardia suizo ocupando las habitaciones papales…resultan elementos que, con la intención de hacer una comedia simpática, desconciertan al espectador y le quitan seriedad a un film que promete mucho más de lo que da.

Y es que la película, tratada, eso sí, con gran respeto y corrección, se queda a medias entre una comedia, un drama, una reflexión…El arranque es interesante y seduce al espectador, pero a lo largo del metraje el hilo argumental va perdiendo interés, incluso da la sensación de que el guión está mal construido haacia la segunda mitad del film y el director no sabe muy bien cómo terminar la historia. Y es que el problema de fondo no aparece; hay un previo necesario para asomarse al tema de la película, ese previo es la fe, sin fe no se entiende el papado ni el compromiso por la vida consagrada. La fe es la gran ausente de la película. En ningún momento se aborda el drama interior que puede estar viviendo un ser humano que, por fe, acepta comprometer su vida aun siendo consciente de su fragilidad.

Resulta llamativo que en una película sobre el papa no se hable de Dios, sólo al final hay una sencilla declaración diciendo que todos necesitamos de Él.

A Moretti no le falta oficio…le falta fe. En el film encarna como actor al sicoanalista ateo. No sé si busca retratarse a sí mismo en el papel representado pero, ciertamente, no se puede entender el problema del buen cardenal metido a papa sin tener fe. No es de extrañar que el siccoanalista se dedique a organizar un partido de Beisbol entre cardenales que no se sabe muy bien a qué viene.

En fin, una película para tener en cuenta por el tema y por el respeto con que se trata una cuestión que serviría para la burla…pero una película vacía, a pesar de sus buenas intenciones.

No hay fumata blanca para el film de Moretti, ni fumata negra, ni gris…la película nace apagada, le falta el fuego de la fe.

JOSAN MONTULL