ROKHAYA

Se llamaba Rokhaya y tenía poco más de 40 años. Había llegado del Senegal hacía un tiempo huyendo de la miseria y el hambre en busca de una vida digna. Desde hacía un tiempo estaba separada del padre de sus hijos a los que ella cuidaba con su trabajo y su ternura. Hace pocos días, precisamente el día en que todo el país clamaba contra la violencia de género su exmarido entró por la fuerza en casa de Rokhaya y la acuchilló ante sus hijos.

Todos nos quedamos absolutamente mudos; no lo podíamos creer. La violencia, la sinrazón, el sinsentido…estaba ante nuestros ojos, en nuestras calles, rompiendo la tranquilidad y exigiendo una respuesta.

Ha sido la víctima 45 de este 2018. Tras de estas mujeres, hay niños huérfanos, padres rotos y vidas cercanas absolutamente destrozadas.

Resulta diabólico pensar que la persona a la que un día amó una mujer, con la que compartió lo más íntimo de su vida, y -en ocasiones- con la que tuvo hijos, sea quien acabe con su vida dominado por el odio más irracional.

Y llegando aquí, uno tiene que preguntarse qué nos pasa, qué le ocurre a esta sociedad nuestra -acomodada, democrática, progresista- para haber llegado hasta aquí.

No sé qué hemos hecho mal pero soy testigo de que existe entre los adolescentes y los jóvenes una importante desconfianza hacia el amor; los chavales han dejado de creer en la fidelidad y en el compromiso porque parece algo pasado de moda. Mientras, los programas de televisión se encargan de vender el desamor y la infidelidad; los famosos exhiben sin ningún pudor en la pantalla la falsedad, los engaños y las faltas de respeto. Sorprendentemente, por dar un ejemplo sonrojante, cobran una pasta.

Otros programas fomentan las relaciones superficiales haciendo un uso absolutamente material de las personas, cosificando con frecuencia a las mujeres y agitando la bandera de la vaciedad.

Qué difícil es hoy que una pareja contraiga matrimonio, por el rito que quiera, que difícil es que haga un proyecto de vida en común, qué desconfianza suscita la fidelidad, qué precio tan desorbitado tiene la vivienda, qué menosprecio social sufre el compromiso… por no hablar de tener hijos, eso se ve por muchos como una aventura imposible, una renuncia cara a la propia libertad, un riesgo complicado de asumir, una responsabilidad que desborda. Así las cosas, no nos tiene que extrañar que seamos el país de la CEE con el índice de natalidad más bajo y con el índice de separaciones más alto.

No sé dónde está el mal, no sé a qué responde, pero los datos de la violencia machista son absolutamente tremendos. No podemos cruzarnos de brazos, es una impudicia mirar hacia otro lado. Estoy convencido de que la Educación la plataforma desde la que hay que cambiar nuestra Historia. Algo habrá que hacer.

Urge hoy que todos unamos nuestras fuerzas para construir una sociedad más humana y digna, donde nadie tema al amor y a la vida y en la que violencia machista sea desterrada por siempre. Es imprescindible que los partidos políticos entierren esas grotescas hachas de guerra y cierren filas de la mano para erradicar esta vergüenza; es cuestión de humanidad, de compasión ante una situación que lleva en España más muertes que en todos los años de terrorismo.

La unidad es apremiante, es imprescindible desacreditar a los apóstoles televisivos de la infidelidad, o a los que vociferan diciendo que la culpa la tienen los inmigrantes o las mujeres, que se exhiben provocando.

Urge que todas las Escuelas, públicas, concertadas y privadas, eduquen manifiestamente para la tolerancia, el respeto y la igualdad.

Este es el mejor compromiso que debemos tomar para que los hijos de Rockhaya puedan crecer en una sociedad igualitaria, en donde la violencia que mató a su madre se convierta en el triste recuerdo de cuando éramos una manada.

JOSAN MONTULL

La guerra del planeta de los simios

Simios profundamente humanos: LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

Dirección: Matt Reeves. País: USA. 2017.

Interpretación: Andy Serkis (César).

Guion: Matt Reeves y Mark Bomback.

Música: Michael Giacchino

Fotografía: Michael Seresin

Reparto: Andy Serkis, Woody Harrelson,

Steve Zahn, Judy Greer.

Productora: 20th Century Fox & Chernin Entertainment.

 

En 1968 Franklin Scaffner dirigía “El paneta de los simios”, narración fantástica que contaba la aventura peligrosa de una nave espacial que aterrizaba en un planeta habitado por simios que al final resultaba ser la propia tierra.

La película tuvo un éxito extraordinario que propició la aparición de una saga de otras cuatro películasvo con escaso acierto.

En 2001 Tim Burton se atrevió de nuevo con un remake de la historia que no tuvo acogida entre el público. Pero en 2011 Patrick Doyle rodó “El origen del planeta de los simios” que tuvo un éxito extraordinario. Tres años después Matt Reeves dirigía “El amanecer del planeta de los simios” y ahora el mismo director cierra la trilogía con “La guerra…” que enlaza directamente con la trama de la primera película del 68.

Estos tres últimos films son de una calidad encomiable, si bien este último es sin duda el mejor.

César y su tribu de primates están en un conflicto bélico con los humanos provocado por la cerrazón de estos y dirigidos por un coronel de extrema crueldad.

Cuando la familia de Cesar es asesinada, el líder simio abandona a su tribu y sus ideales y, cegado por el odio, va a encontrarse con el coronel para ejecutar su venganza.

A partir de ese arranque la película tiene una narración excelente, el espectador se siente fascinado de entrada ante una historia clásica contada con garra y fuerza con unos efectos especiales extraordinarios. La técnica de la “motion capture”  logra fotografiar de una forma magistral los sentimientos más íntimos de los simios y sus acciones más espectaculares. Todo destila un realismo impresionante.

El film se nos muestra como un clásico en el que hay una inteligente mezcla de géneros; encontramos momentos de western, de cine bélico (hay incluso alusiones directas a “Apocalypse Now”, o al cine bíblico (con un César que después de guiar al pueblo, no entra como Moisés, en la “tierra de promisión”), o al cine de aventuras… Todo en el film de Reeves rebosa clasicismo en el fondo y en la forma.

La belleza de los grandes paisajes y el dolor del pueblo simio oprimido son fotografiados de un modo extraordinario por Michael Seresin. Por otra parte, la música de Michael Giacchino subraya el drama, la aventura y la esperanza de la narración.

Todos los actores están estupendos: el veterano Andy Serkis encarna al líder simio César como ya lo hizo en las dos entregas anteriores, Steve Zahn, asume un personaje disparatado y gracioso y Woody Harrelson da vida a un coronel que recuerda permanente al interpretado hace muchos años por Marlos Brando.

Pero además de ser un estupendo filme de entretenimiento, la historia es una invitación a la reflexión sobre la condición del ser humano y su sed de poder insaciable que provoca una cadena de destrucción.

Mientras que los humanos son vistos en el film como paradigmas del mal, de la crueldad y del odio, los simios encarnan todo aquello que es plenamente humano: la amistad, el valor de la familia, la donación de la vida, la responsabilidad del liderazgo.

Entre los simios, es la unidad y el amor al pueblo lo que lleva al compromiso de la propia vida. Cada cual en el grupo aporta lo que tiene y lo que es; incluso un divertidísimo mono calvo y cobarde que se une al grupo; cuando se siente bien tratado y entre amigos, es capaz de ser generoso e imaginativo.

Por otra parte, los pocos simios que viven entre los humanos, son esclavizados y tratados indignamente para hacer daño; el simio colaboracionista de los hombre es llamado “burro”, menospreciando su dignidad de simio. La niña humana que es acogida por el grupo de simios es tratada desde el amor y la ternura. Cuando la niña pregunta si ella es simia (incapaz de reconocerse humana por lo que ha visto en ellos) su grupo de amigos primates le dirán que ella no es simia…es “Nova”, ése será su significativo nombre.

Hay otra importante reflexión que ya aparecía en la anterior película: la violencia genera violencia; las víctimas de la violencia pueden asumir el odio como forma de vida y así condenarse a la infelicidad. Tanto el malvado coronel como el líder simio César, han perdido a su familia. El coronel ha enloquecido por el odio (también a sí mismo) y lo canaliza en la violencia y la crueldad; César luchará contra el fantasma del odio que le atenaza y le dificukta ara ser fiel al pueblo; si se odia no se puede ser líder…sólo el perdón y la misericordia son capaces de liberar y dar sentido a la vida y a los pueblos.

Épica, crepuscular, hermosa, divertida, intensa…”La guerra del planeta de los simios” es una excelente propuesta de cine. Tan apasionante como intensa, tan entretenida como reflexiva. Una auténtica gozada de buen cine.

JOSAN MONTULL