Salesiano, cura, profesor, licenciado en teología, twittero, educador, cinéfilo, teatrero, tertuliano, remo a contracorriente y apuesto a perder, uso el micro en la radio, el show en las tablas, la pizarra en el aula, el juego en el patio, la broma en la calle, la pluma en la prensa y todo lo que sea menester para acercar a Jesús a los chavales y construir una Iglesia sencilla y profunda donde todos puedan sentirse queridos y en casa.
Guión: Clint Bentley de una novela de Denis Johnson.
Reparto: Joel Edgerton, Felicity Jones, William H.Macy.
Música: Bryce Dessner.
Fotografía: Adolpho Veloso.
Acreedora de varios premios, ha llegado hasta nosotros el film de Clint Bentley “Sueños de trenes”.
Robert Grainier es un jornalero que trabaja talando árboles en Idaho durante la construcción del ferrocarril en el Oeste americano a principios del siglo XX. Su trabajo le lleva a ausentarse temporadas de su casa, dejando a su esposa y a su hija a las que echa mucho de menos y a las que ama entrañablemente.
A lo largo de sus estancias lejos de casa, Robert va encontrándose con gentes muy dispares; con algunos de ellos contrae amistad y pasan tiempo conversando en profundidad sobre el sentido de la vida. Golpeado por la tragedia, Robert tendrá que luchar por adaptarse a su nuevo entorno.
La película va discurriendo con una cadencia pausada que invita a la contemplación. La bellísima fotografía dota de una lírica excepcional toda la historia.
Casi podemos decir que el alma de Robert es fotografiada y se nos muestra con una precisión estupenda. A lo largo de sus trabajos, Robert conoce el racismo, la soledad, la derrota, el duelo.
Su protagonista, Joel Edgerton, hace un trabajo extraordinario. Su rostro contenido exterioriza todos sus sentimientos. La mirada de Edgerton va reflejando todo lo que Robert va viendo a lo largo de su historia.
Son muchos los temas que afronta la película: el impacto del progreso, la libertad, el destino del ser humano (tan bien reflejado por la construcción de las vías de ferrocarril), la relación con la naturaleza…
El espectador se va haciendo preguntas: ¿en qué soñamos los humanos que construimos vías para trasladarnos de un lugar a otro? ¿Qué ocurre cuando nuestras vías se cortan dramáticamente? ¿Siempre las vías nos llevan al destino querido?… ¿en que sueñan los trenes?
Estamos ante una obra bellísima en un paisaje que es reflejo de la historia humana. Hay muchos árboles en la película, árboles que, como las vidas de muchos hombres, son talados sin compasión, árboles sin raíces que se derrumban habiendo daño porque no tienen asideros, árboles con raíces que aguantan todo tipo de sinsabores, árboles que apuntan al cielo como intentando acariciar la Trascendencia.
Así es la historia de Robert, nuestra historia, como la de los árboles que llenan la pantalla.
Hermosísima, profunda, con un lirismo con vocación espiritual, “Suelos de trenes” es una de las mejores películas que se han estrenado el último año.
Intérpretes: Marco Giallini, Alessandro Gassman, Laura Morante,Ilaria Spada, Edoardo Pesce, Enrico Oetiker, Carlo Luca De Ruggieri,Giuseppina Cervizzi
Guión: Edoardo Maria Falcone, Marco Martani
Música: Carlo Virzì
Fotografía: Tommaso Borgstrom
De vez en cuando la cinematografía nos regala comedias amables que, entre sonrisas y carcajadas, nos lanzan sin tapujos mensajes de humanidad e invitaciones a ser mejores. Tal es el caso de esta interesante “Si Dios quiere” del novel director Edoardo María Falcone.
Tomasso es un prestigioso cirujano, con un carácter endiablado y poco sociable, que va mezclando su mala educación manifiesta con un militante ateísmo del que se enorgullece y proclama. En su lujosa casa vive con su esposa Blanca, antaño revolucionaria y ahora devenida en una burguesa refinada, su insulsa hija Carla, mimada y superficial, y Andrea, su hijo de 20 años que cursa brillantemente medicina y tiene ante sí un futuro prometedor emulando a su padre.
Un día Andrea reúne a la familia para darles una noticia importante. En la reunión no falta tampoco Giani, el compañero de Carla, un tontaina profesional de turbios negocios inmobiliarios. Cuando Andrea comunica que tiene vocación sacerdotal, la crisis familiar estalla y se provoca una catarsis en toda la familia que se propone localizar al cura que, supuestamente, ha animado la vocación de Andrea.
Con un arranque excelente, la película discurre de modo estupendo presentando las diversas situaciones dotadas de comicidad, entre ellas resulta particularmente interesante el encuentro del médico no creyente con el sorprendente sacerdote de un pasado algo turbio. Entre los dos surge una difícil relación que irá cristalizando en una curiosa amistad.
Hay en el film una intuición muy loable: la dificultad que tiene nuestra sociedad actual en acoger el hecho religioso sin empañarlo por ninguna sospecha. Han caído –afortunadamente- muchos prejuicios en nuestro mundo: el de la relación de las culturas, el de la homosexualidad…Situaciones que antaño eran consideradas sospechosas cuando no condenadas, hoy son afortunadamente acogidas con más normalidad (si bien aún hay camino que recorrer). Sin embargo, el hecho religioso, antaño omnipresente en todos los ámbitos, hoy es visto como sospechoso por parte de muchos. Estamos preparados para aceptar la condición sexual, las opciones y las preferencias de los hijos…pero vemos como extraña y anormal la vocación religiosa, tan anormal que hay que protegerse de ella.
De esa premisa parte Falcone, de esa intransigencia disfrazada de progresismo para acoger las opciones religiosas comprometidas. Y en ese empeño Falcone sale victorioso porque presenta una comedia de enredo entretenida y vital que consigue pronto la fácil complicidad del espectador.
El protagonista está estupendo, Alessandro Gassman borda el papel del médico que entra en contacto con la Iglesia y ve cómo todas sus convicciones se tambalean. Los secundarios, como en las comedias italianas clásicas, son excelentes, destacando Edoardo Pesce en el papel del imbécil yerno acompañado de un detective inútil y falso. Juntos se convierten en una troupe cómica que provoca situaciones hilarantes y dignas de la mejor comedia italiana.
El ritmo ágil y el correcto metraje hacen que la película se vea muy bien y entretenga de principio a fin.
La película es una simpática llamada a la tolerancia; cuando los personajes se conocen, caen los prejuicios y se van humanizando. Al entrar en relación con lo religioso, los personajes se ven sorprendidos en sus propias trampas y se van transformando. Y es que el prejuicio surge del desconocimiento, de esa mirada corta y mezquina que empieza por uno y acaba por uno; cuando levantamos los ojos y miramos al otro desde el respeto y las ganas de conocerlo, aprendemos más sobre nosotros mismos. Como se muestra en las últimas escenas del film. Cuando nos acercamos a las personas que con sinceridad buscan a Dios, nos descubrimos capaces de hacernos preguntas profundas que habíamos antes relegado.
Divertida, sencilla, tierna y humana, “Si Dios quiere” es una película que nos anima con simpatía a mirar las opciones religiosas desde el respeto más profundo. Lo demás son prejuicios cobardes de los que la película se carcajea.
JOSAN MONTULL
REPASANDO ESCENAS
La película, como ves, es muy divertida, pero es mucho más profunda de lo que puede aparecer a simple vista. Para trabajarla vocacionalmente, te proponemos revisar algunas escenas que presentan a los personajes.
ANDREA
CARLA: Lo importante es amar, lo ha dicho papá.
ANDREA: Tienes razón, lo importante es amar. De hecho, la mía es una elección de amor. Desde hace tiempo me parecía siempre que me faltaba algo y me preguntaba ¿qué me falla? ¿Por qué estoy tan mal? Y entonces encontré a una persona que le ha dado sentido a todo, y esa persona se llama Jesús. He decidido ir al seminario y hacerme sacerdote.
TOMASSO
TOMASSO: ¿Un hijo cura? ¿Es una broma? Aparte de que Dios no existe y, si existiese, cosa que dudo mucho, ¿por qué desperdiciar la vida siendo cura? Es una profesión anacrónica. Sería como ser deshollinador, ser afilador, ser gaitero. Yo no quiero un hijo gaitero.
CARLA: ¡Cálmate, Tomasso!
TOMASSO: ¿Cómo que me calme? Estamos hablando de la Iglesia Católica, la institución más oscurantista que jamás ha existido sobre la faz de la tierra.
BIANCA (la hermana)
BIANCA: Perdona, yo estas cosas de la Iglesia no las he seguido mucho. Pero podría profundizar. Papá dice que nunca profundizo en nada.
ANDREA: ¿Por qué no lees los Evangelios?
BIANCA: El Evangelio. Es uno.
ANDREA: En realidad son cuatro.
BIANCA: Tú déjame uno, no quiero excederme.
DON PIETRO
DON PIETRO (predicando a un colectivo de jóvenes).
La última vez habíamos llegado a la multiplicación de panes y peces. Ubicación: el espléndido mar de Galilea. Reparto: el protagonista lo conocemos, siempre es el mismo, Jesús y los discípulos, una masa de personas de todo tipo. Mancos, mutilados, ciegos, paralíticos. En resumen, de risa. Que además tenían hambre. Jesús dice: Démosles de comer, no vamos a dejarlos en ayunas. Y los discípulos con un poco de apuro decían:
¿Pero qué les damos? Solo nos quedan cinco panes y dos peces. ¡De haberlo sabido hubiéramos hecho la compra! Y Jesús dijo: Qué problema hay, yo me encargo. Al final, qué os voy a contar, no hay tanta diferencia entre nosotros y esos desgraciados. A nosotros también nos falta algo, no será un brazo, una pierna. Pero a veces casi es peor no tener certezas, esperanzas y sueños. Entonces, si vosotros también tenéis hambre como aquellos desgraciados, hacedme caso, probad a Jesús, probad su palabra, como ha hecho mi Andrea. Y os daréis cuenta de que ya no os faltará nada.
También puedes repasar unos diálogos importantes.
TOMASSO: No entiendo por qué haces todo este trabajo inútil. Ya tienes una parroquia.
DON PIETRO: Ya te lo dije, lo hago por mi madre, pobrecita. No sabes cuántos disgustos le di. ¡Si me viera ahora de cura!
TOMASSO: ¿Y qué tengo que ver yo con tu madre?
DON PIETRO: Lo hago también por ti. Deberías darme las gracias.
TOMASSO: Oye, cura, yo no tengo que dar gracias a nadie. Porque mientras tú finges salvar personas con rezos y bendiciones, ¡yo las salvo de verdad! ¡Y ellos son los que me dan a mí las gracias! Todos los días, ¿está claro?
DON PIETRO: ¡Qué carácter! Pero recuerda que aunque salves a las personas sigues siendo un ser humano. A lo mejor te creías ser Dios, pues lo siento, te equivocas. Y recuerda que la muerte llega cuando menos te lo esperas, “como un ladrón de noche”, diría san Pablo. ¿Has leído las cartas de san Pablo? […] Te lo aconsejo, sobre todo la Primera a los Corintios. ¿Quién eres tú más que tu hermano?
…
TOMASSO: Entre nosotros, ¿de verdad crees en Dios?
DON PIETRO: ¿Quién te crees que es Dios?
TOMASSO: No lo sé, tú eres el experto
DON PIETRO: ¿Sabes esas mañanas de verano que hace calor, no puedes respirar, abres la ventana y te llega ese fresco que te acaricia la cara?
TOMASSO: El viento.
DON PIETRO: El viento, eso es Dios.
TOMASSO: ¿Y en la Iglesia también está?
DON PIETRO: ¿Tú crees que Dios se contenta estando entre cuatro paredes? ¿Es poco, no? ¿Ves aquella pera? Un día, inevitablemente, caerá. ¿No dirás que es la fuerza de la gravedad?
TOMASSO: No, es Dios.
DON PIETRO: ¿Ves que empiezas a entender?
PREGUNTAS PARA EL DEBATE.
1. ¿Te ha gustado? ¿Ha habido alguna escena que te haya llamado especialmente la atención? Repasa las escenas escritas anteriormente. Léelas despacio.
2. Puedes comentar las siguientes afirmaciones de científicos y filósofos. ¿Cuáles te gustan más?
Creer significa ser capaz de soportar la duda (John Henry Newman)
Creo para comprender y comprendo para creer mejor (San Agustín)
Creer en Dios quiere decir comprender que la vida tiene un sentido (Ludwing Wittgenstein)
El azar no puede ser una creación de Dios, porque es la negación de Dios (Luis Buñuel)
Lo contrario de la fe no es la razón, sino la superstición (Vitorio Messori)
Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos, que es Dios. (T.A. Edison)
Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración y creo no sólo como católico, sino como científico. (Francis Collins)
El mayor descubrimiento de la ciencia moderna es Dios. (Antony Flew).
La naturaleza no es nada más que Dios en las cosas. Giordano Bruno
La religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también. (Albert Einstein)
3. En la película hay una historia vocacional, la del padre Pietro. Recuérdala… cómo va descubriendo la voluntad de Dios en su vida. ¿Crees que su pasado le ayuda a dar un enfoque especial a su actividad pastoral y caritativa?
4. A lo largo del film los personajes van cambiando, hay una conversión. Explica cómo cambian, en qué detalles se ve:
Tomasso
Andrea
Carla
Bianca
Gianni
Andrea
Rosa
5. ¿Crees que los nombres de los Tomasso (Tomás) y Pietro (Pedro) están puestos al azar? ¿Por qué?
6. La película tiene un final muy abierto. ¿Qué piensas de este final? ¿Si tú fueras el guionista –y pensando en ti- qué final harías? (Escríbelo y coméntalo).
En tiempos de crisis, de desamor, de exaltación de las
divisiones… En tiempos de superficialidad, de corrupción, de culto al dinero,
de vacío, de predicadores televisivos y de estrellas futbolísticas, en estos
tiempos de escándalos sexuales y curias enfurecidas, de políticos
irresponsables y populismos sospechosos… en tiempos donde parece que la
profundidad está hibernada y la ternura en el letargo… En estos tiempos de
chamanes, brujas, hechiceros, adivinos, gurús y mercaderes del espíritu. En
estos tiempos que, mal que les pese a algunos, son tiempos de Dios, necesitamos
curas.
– Necesitamos curas:
que compartan la
vida de los enfermos
que acompañen a
las familias
que quieran y no
condenen a las familias que se han roto
que se esfuercen
por comprender nuevos tipos de familia
que consuelen a
los que sufren
que amen a los
pobres
que escuchen a la
gente
que acompañen y
quieran de verdad a los jóvenes
que denuncien la
injusticia
que acojan
incondicionalmente a los emigrantes
que sonrían a los
niños
que sepan estar junto a quien sufre
que bendigan a los
ancianos
que jueguen y celebren la fiesta
que compartan la vida con la gente.
– Necesitamos curas
que prediquen el
Evangelio
que presidan los
sacramentos
que bauticen a los
nuevos cristianos
que den la cara
por las víctimas de la injusticia
que propongan alternativas
al aborto y acompañen a las mujeres que han abortado
que alegren la
vida de la gente
que acojan a los
niños no amados
que siembren paz
en todos los ambientes
que condenen el
machismo y la violencia de género
que griten contra
la guerra, la violencia y cualquier terrorismo
que sean signo de
Vida en los Hospitales
que manifiesten un
cariño especial por los deficientes físicos y síquicos.
– Necesitamos curas
que aporten
alegría y optimismo a la Iglesia
que enseñen a los
que no saben
que compartan el
vino, la tapa y la alegría en los bares
que amen a la
María de Nazaret y enseñen a amarla
que en nombre de
Jesús perdonen los pecados
que en las
cárceles no den a nadie por perdido
que lo dejen todo
por los demás
– Necesitamos curas
que recen y
enseñen a rezar
que bendigan la
vida
que sepan reír y
que se rían con la gente
que sepan llorar y
que compartan el llanto
que animen la
mortecina vida de los pueblos
que tiendan una
mano a los toxicómanos
que ayuden a dar
sentido a la vida de tantos hombres y mujeres
que celebren la
presencia de Jesús en la Eucaristía
que estén entre la
gente como uno más para que nos hagan siempre cercano a Jesús
-Necesitamos curas
que confíen en los jóvenes y crean en
sus posibilidades
que sean alegres, esperanzados y
optimistas
que pidan perdón cuando se equivocan
que sean pobres y compartan su pobreza
que crean en la cultura, la música, las
artes
que tengan amigos
que dialoguen con creyentes de otras
confesiones
que charlen francamente con ateos
que descubran a Dios entre la gente
Necesitamos curas, no como funcionarios de liturgias frías, sino como personas que vivan su existencia como una consagración,
que -como el pan- dejen que su vida sea tomada y bendecida por Dios, que rompan su vida por los demás, que la repartan como el pan.
que -como el vino- derramen su vida, para que la gente tenga esperanza y vida, la vida que viene de Dios.
Necesitamos curas que vivan, se desvivan y mueran, si es preciso, por la gente.