CARTA A MARÍA

Querida María: desde hace tiempo quería escribirte una carta. Se lo había prometido a tu abuela, que muchas veces me ha hablado de ti y, cuando lo hace se le ilumina el rostro y te presenta como una superestrella que anima la vida allí donde está. Y no le falta razón.

Ya casi pensaba que tu abuela se había olvidado de su promesa, cuando hace pocos días sin ir más lejos, te acercaste hasta mí; tu tía te trajo con el carro. Tiempo le faltó a tu abuela para cogerte en sus brazos y hacerte monerías que te hacían reír. Fuiste entonces presentada ante un grupo de chicos y chicas de unos 15 años que se abandonaron a ti, te rodearon y prorrumpieron en un suspiro de emoción al verte tan guapa y salada.

No sé cómo será cuando tengas la edad de leer esta carta, pero te aseguro que ahora, cuando tienes 8 meses, eres guapa de verdad. Le arrebatas a uno la mirada y dejas a la gente encantada, sin posibilidad casi de dirigir la vista hacia otro lado excepto donde estás tú. Muy seria nos observabas a cada uno, como queriendo escudriñar qué había tras el careto embobado que nos había dejado. Luego, cuando ya nos analizaste, nos sonreíste. Y eso, créeme, hizo que todos nos riéramos contigo. Yo no sé qué pensarías tú…pero la peña quería tocarte, te acariciaba, te daba besos, te miraba y remiraba, te decía cosas y buscaba contigo una complicidad a la que tú correspondías con tu sonrisa. Allí estaban Alex, Clara, Esther, Gema y otros que no tenían ojos más que para ti. Y allí estaban tu tía y tu abuela, que no cabían en sí mismas. Yo no pude resistirme a hacerme una foto contigo. La he visto varias veces. Estamos tú y yo frente a frente. Tú, en mis brazos, claro. En la foto tú me miras sonriente y yo intento mirar a la cámara poniendo una cara de asombro y de susto (supongo yo, por la emoción de tenerte tembloroso entre mis manos).

Me vas a permitir que te diga tres cosas. Cuando tengas edad de leer esta carta puede que yo ya ande por otros andurriales y tú te preguntes quién era aquel tipo que tuvo el morro de escribir hablando de ti…puede. Pero te aseguro que te digo estas tres cosas con un cariño inmenso. Son dos consejos y un secreto. Ahí van los consejos:

Quiere mucho a tu familia. Ellos te quieren de verdad. El que unos padres jóvenes te acojan con tanta alegría sabiendo que no les quitas libertad sino que se la potencias a raudales, es una bendición. Tú eres una bendición para tus padres, te lo aseguro. Quiéreles siempre, incluso cuando tengas 16 años y te parezca que son unos antiguos y no te comprenden. Quiéreles. Quiere a tus tíos, a tus abuelos, que van derramando baba de satisfacción cuando te ven. Te aseguro que son unas personas maravillosas, un regalo que tendrás que guardar como el mejor de los tesoros.

Otra cosa, puede que te suene un poco rara; prefiere siempre a los pobres, a los trabajadores, a la gente sencilla. Habrá quien te diga que hay que tener mucho dinero para ser feliz. Es mentira. Prefiere a la gente humilde y apuesta por ellos. Defiéndeles. Piensa que los pobres son víctimas de una sociedad que para enriquecerse necesita generar pobreza. Lucha pacíficamente al lado de la buena gente que trabaja por un mundo más humano. Reconoce el mérito de tantas personas que, desde muchas plataformas se esfuerzan día a día por la justicia. No te fíes de los que se han enriquecido sin trabajar y de aquellos que critican todo y no hacen nada por nadie. Prefiere a la gente solidaria, da igual qué ideas tengan,…son más felices.

Y ahora, después de los consejos, el secreto. Cuando hace unos días por fin te conocí viéndote por primera vez, me emocionaste…y me recordaste a Dios. Sí, de verdad. Entendí más a Jesús de Nazaret (algún día te hablarán de él) que ponía a los niños en medio de los adultos y les decía que para entender a Dios había que acoger a las criaturas. El otro día, mirándote, me hiciste sentir más frágil, más humano. Al ver que a aquellos adolescentes les iluminabas el rostro al experimentar la comunión de sentimientos que tú provocaste, me recordaste que el Dios en quien creo también tuvo tu edad y llenó de luz un mundo a veces oscuro. En tu ojos, en tu pelo pincho, en tu sonrisa…hay un no sé qué que nos inundó de ternura.

Puede que cuando tengas la edad de leer esto les preguntes a tus padres quién era el colgao que escribía estas cosas. Puede que digas que andaba mal de la azotea…no sé. Pero, como ahora, lo único que haces es sonreírnos y no puedes reprocharnos nada, ahora que puedo, déjame que te diga, querida María, que te pareces a Dios.

JOSAN MONTULL

La revolución silenciosa

El sueño de la libertad: La revolución silenciosa

  • (Alemania 2018)

Dirección: Lars Kraume

Música: Christoph Kaiser, Julian Maas

Fotografía: Jens Harant

Reparto: Jonas Dassler, Judith Engel, Tom Gramenz, Michael Gwisdek, Max Hopp,Rolf Kanies.

En 1956 Hungría vivió un episodio revolucionario para liberarse de la antigua Unión Soviética. Esta “primavera de Praga” pretendía vivir un socialismo más tibio y más humanitario que el que se estaba imponiendo en los países del eje soviético. La aventura terminó con la invasión de los tanques rusos que volvieron a instaurar la dictadura acabando violentamente con la ilusión de un pueblo esperanzado. Faltaban entonces cinco años para la construcción del muro de Berlín.

Más allá de Hungría, en la Alemania del Este, un grupo de jóvenes estudiantes se entera clandestinamente de la esperanza que surgía en Hungría y de la represión soviética. Sintiendo admiración por la gesta del pueblo húngaro y una profunda indignación contra la represión de la URSS, deciden los estudiantes mostrar su solidaridad con las víctimas y hacen un minuto de silencio durante las clases.


grupo de estudiantes de la zona oriental de la capital alemana que organizan la protesta

El episodio, que bien podría ser insignificante y hasta anecdótico, es considerado como antirrevolucionario por la dirección del Centro y desata al principio toda la sospecha del profesorado y luego la ira de la Administración comunista contra aquellos chicos y chicas que de pronto ven amenazada su vida y la de sus familias por expresar libremente su solidaridad.

La película, inspirada en un hecho histórico, se convierte en una lección tan dura como hermosa de los mecanismos que desatan los totalitarismo para acabar con cualquier pensamiento de signo crítico.

Lo que empieza pareciendo un correcto melodrama juvenil se convierte en una parábola contundente y pedagógica que va desgranando los mecanismos de las dictaduras para controlar, desde el miedo, la vida de las personas.

Así, a los jóvenes se les pide la delación, se intenta dividirles con falsas acusaciones, la Administración no duda en amenazarles con la imposibilidad de terminar sus estudios, las familias se ven obligadas a posicionarse y remueven un pasado oscuro y sangriento dominado por el miedo; tampoco faltan las noticias falsas, la persecución de las convicciones religiosas, la tortura sicológica y hasta la cárcel para homosexuales y disidentes.

Los jóvenes, por su parte, viven como grandes valores la fidelidad entre ellos, la amistad, la aspiración de la verdad y el sueño de la libertad. Su conducta es tan coherente y valiente que pone al descubierto cómo los adultos se han sometido y han bajado la cabeza por el terror; los que argumentan cómo lucharon contra el nacismo han terminado asimilando sus sistemas de represión.

El director, Lars Kraume, que ya habíarodado otro film político, “El caso de Fritz Bauer” consigue con “La revolución silenciosa” una obra interesante, con una reconstrucción histórica y ambiental meritoria, dotada de un ritmo que va avanzando con intensidad a lo largo del metraje y con una interpretación coral más que correcta.

“La revolución silenciosa” se convierte así en una llamada a la tolerancia y a la libertad y en un hermoso y esperanzado canto a la amistad y la grandeza de los jóvenes cuando estos aspiran a un mundo mejor.

Josan Montull

ROKHAYA

Se llamaba Rokhaya y tenía poco más de 40 años. Había llegado del Senegal hacía un tiempo huyendo de la miseria y el hambre en busca de una vida digna. Desde hacía un tiempo estaba separada del padre de sus hijos a los que ella cuidaba con su trabajo y su ternura. Hace pocos días, precisamente el día en que todo el país clamaba contra la violencia de género su exmarido entró por la fuerza en casa de Rokhaya y la acuchilló ante sus hijos.

Todos nos quedamos absolutamente mudos; no lo podíamos creer. La violencia, la sinrazón, el sinsentido…estaba ante nuestros ojos, en nuestras calles, rompiendo la tranquilidad y exigiendo una respuesta.

Ha sido la víctima 45 de este 2018. Tras de estas mujeres, hay niños huérfanos, padres rotos y vidas cercanas absolutamente destrozadas.

Resulta diabólico pensar que la persona a la que un día amó una mujer, con la que compartió lo más íntimo de su vida, y -en ocasiones- con la que tuvo hijos, sea quien acabe con su vida dominado por el odio más irracional.

Y llegando aquí, uno tiene que preguntarse qué nos pasa, qué le ocurre a esta sociedad nuestra -acomodada, democrática, progresista- para haber llegado hasta aquí.

No sé qué hemos hecho mal pero soy testigo de que existe entre los adolescentes y los jóvenes una importante desconfianza hacia el amor; los chavales han dejado de creer en la fidelidad y en el compromiso porque parece algo pasado de moda. Mientras, los programas de televisión se encargan de vender el desamor y la infidelidad; los famosos exhiben sin ningún pudor en la pantalla la falsedad, los engaños y las faltas de respeto. Sorprendentemente, por dar un ejemplo sonrojante, cobran una pasta.

Otros programas fomentan las relaciones superficiales haciendo un uso absolutamente material de las personas, cosificando con frecuencia a las mujeres y agitando la bandera de la vaciedad.

Qué difícil es hoy que una pareja contraiga matrimonio, por el rito que quiera, que difícil es que haga un proyecto de vida en común, qué desconfianza suscita la fidelidad, qué precio tan desorbitado tiene la vivienda, qué menosprecio social sufre el compromiso… por no hablar de tener hijos, eso se ve por muchos como una aventura imposible, una renuncia cara a la propia libertad, un riesgo complicado de asumir, una responsabilidad que desborda. Así las cosas, no nos tiene que extrañar que seamos el país de la CEE con el índice de natalidad más bajo y con el índice de separaciones más alto.

No sé dónde está el mal, no sé a qué responde, pero los datos de la violencia machista son absolutamente tremendos. No podemos cruzarnos de brazos, es una impudicia mirar hacia otro lado. Estoy convencido de que la Educación la plataforma desde la que hay que cambiar nuestra Historia. Algo habrá que hacer.

Urge hoy que todos unamos nuestras fuerzas para construir una sociedad más humana y digna, donde nadie tema al amor y a la vida y en la que violencia machista sea desterrada por siempre. Es imprescindible que los partidos políticos entierren esas grotescas hachas de guerra y cierren filas de la mano para erradicar esta vergüenza; es cuestión de humanidad, de compasión ante una situación que lleva en España más muertes que en todos los años de terrorismo.

La unidad es apremiante, es imprescindible desacreditar a los apóstoles televisivos de la infidelidad, o a los que vociferan diciendo que la culpa la tienen los inmigrantes o las mujeres, que se exhiben provocando.

Urge que todas las Escuelas, públicas, concertadas y privadas, eduquen manifiestamente para la tolerancia, el respeto y la igualdad.

Este es el mejor compromiso que debemos tomar para que los hijos de Rockhaya puedan crecer en una sociedad igualitaria, en donde la violencia que mató a su madre se convierta en el triste recuerdo de cuando éramos una manada.

JOSAN MONTULL