Salesiano, cura, profesor, licenciado en teología, twittero, educador, cinéfilo, teatrero, tertuliano, remo a contracorriente y apuesto a perder, uso el micro en la radio, el show en las tablas, la pizarra en el aula, el juego en el patio, la broma en la calle, la pluma en la prensa y todo lo que sea menester para acercar a Jesús a los chavales y construir una Iglesia sencilla y profunda donde todos puedan sentirse queridos y en casa.
Productor: Laura Berwick, Kenneth Branagh, Becca Kovacik, Tamar Thomas
Música: Van Morrison
Fotografía: Haris Zambarloukos
Montaje: Úna Ní Dhonghaíle
Reparto: Caitriona Balfe, JamieDornan, Judi Dench, Ciarán Hinds, Jude Hill,Lewis McAskie, Colin Morgan
El prolífico actor y director Keneth Branagh dirige su película más personal e íntima en la que cuenta su propia infancia en la conflictiva Belfast de los años 60.
A mediados de Agosto de 1969 se desató una violenta batalla entre protestantes y católicos en Irlanda del Norte que ocasionó muertos, heridos y la marcha de muchas familias que no soportaban la presión social que se ejercía sobre ella.
En medio de este conflicto vive el pequeño Buddy, cuyo padre trabaja en Inglaterra mientras la madre educa a sus hijos a pesar de que la familia está asediada por las deudas. Mientras la presión política va asfixiando el barrio, Buddy sueña con un futuro sin problemas con toda la familia unida y sin moverse de Belfast.
El sinsentido de la agresividad es visto por los ojos abiertos de un niño (extraordinario Jude Hill) que se refugia fascinado en el cine, y en el idílico amor por una niña de su clase.
Estamos ante una película inocente, amable y hermosa, que destila bondad y un gran amor por la vida. La cámara se sitúa con frecuencia a la altura de los ojos del niño para aportar esa visión al espectador. La fotografía es magistral e impregna lirismo a todo el film. El blanco y negro es luminoso, contrastado por las poquísimas imágenes en color que corresponden a viejas películas o al mundo de la fantasía. Por si fuera poco, la banda sonora la pone el también irlandés Van Morrison.
Los diálogos del pequeño Buddy con el abuelo son extraordinarios. El abuelo es un auténtico filósofo de la vida que, desde la picaresca y la ironía, aporta una visión esperanzadora de las relaciones humanas.
Branagh homenajea a las víctimas del fanatismo, que nunca tiene sentido, y hace un hondo homenaje a la familia, como lugar referencial por excelencia, donde el amor, en medio de los conflictos, es capaz de vencer siempre, a pesar de que haya que emigrar y cambiar el paisaje cotidiano. La película es, además, un canto a la tolerancia religiosa y a la fraternidad. Ser vecinos es mucho más importante que la religión de cada cual. La relación de vecindad es muy humana, todos se conocen, se cuidan y se protegen entre sí, independientemente de su religión. Sólo el fanatismo quiere minar esas relaciones con argumentos vacío e inhumanos. Y, a pesar de ese fanatismo, el amor a la ciudad, al barrio y a sus vecinos se mantienen intactos.
Con unas interpretaciones excelentes, BELFAST es un conmovedor canto a la vida, la tolerancia, el amor y la familia.
Reparto: Rachel Zegler, Ansel Elgort, David Alvarez, Ariana DeBose, Rita Moreno, Mike Faist, Josh Andrés Rivera, Corey Stoll, Brian d’Arcy James, Maddie Ziegler, Ana Isabelle, Reginald L. Barnes, Jamila Velazquez.
Los géneros que ha tocado el maestro Spielberg han sido muy variados. La aventura, el bélico, la animación, la historia, la fantasía, la ciencia ficción, el terror, el policiaco… Y en todos los géneros ha hecho obras magníficas, y hasta maestras, que no han dejado indiferente al espectador.
Le tocaba explorar el musical y los ha hecho volviendo al clásico del mismo título que en 1961 y dirigido por Robert Wise y Jerome Robbins, ganó 10 óscars, incluido el de mejor película. Ambas películas están inspiradas en un musical para el teatro que se había estrenado en 1957.
La historia es una moderna versión de «Romeo y Julieta». En el West Side de Nueva York, un barrio marginal en 1950, se disputan la hegemonía dos bandas callejeras: los «sharks», puertorriqueños, y los «jets», de ascendencia europea. El jefe de los primeros es Bernardo, que vive con su novia Anita y su hermana María, que acaba de llegar a Nueva York. Una noche, en un baile, coinciden los dos grupos, María y Tony (cada uno de una banda) se enamoran perdidamente y se desencadena una violenta pelea en la que morirán varios chavales.
En un hermoso plano secuencia, el film comienza describiendo pormenorizadamente cómo es el West Side. La cámara va descendiendo y muestra un barrio pobre, en remodelación, donde las grúas van tirando las casas para hacer una zona más lujosa. La cámara enfoca a los jets, que hacen de la calle su propio territorio hasta que aparecen los latinos que disputan a su vez metros de ese ruinoso barrio. El enfrentamiento está servido hasta que los policías, tolerantes y pacientes, aparecen para apaciguar los ánimos.
La ruina del barrio es semejante a la ruina moral de los muchachos. Con pocas expectativas de futuro, su diversión favorita son las peleas con los distintos. Todos tienen algo en común, son pobres y marginados, pero la agresividad con el diferente da sentido a vidas vacías. Lógicamente, cuando surge el amor interracial, estalla el desconcierto porque el amor dinamita el sentido de la vida que hasta entonces tienen los jóvenes.
La historia está narrada con una agilidad tremenda. Los numerosos musicales son vibrantes y vigorosos. Spielberg coloca la cámara en medio de los bailarines y las coreografías tienen así una fuerza extraordinaria, con una puesta en escena deslumbrante. La calle se convierte en lugar donde el baile estalla con fuerza e implica a los viandantes, algunas veces niños, a participar de él. La fotografía y el tratamiento del color son magistrales.
A diferencia de la obra de Wise, los propios actores y actrices cantan con sus propias voces y no son en ningún momento doblados, lo que da a la obra una mayor veracidad. Los actores que interpretan a la banda portorriqueña son auténticos latinos y aparecen en el film hablando con su peculiar acento, aportando verosimilitud a la película. Spielberg se permite homenajear a su filme predecesor incluyendo una de las actrices que intervino hace 60 años, Rita Moreno. En la actualidad tiene 90 años. La actriz interpreta aquí a la anciana Valentina, que cuida, educa y protege a Toni. Portorriqueña viuda de un norteamericano, aboga por el mestizaje y la relación entre culturas como forma de vida. En una escena hermosísima, después del intento de violación que sufre Anita, se encara con los agresores y les dice con vigor “Hacéis de este mundo una basura”. Luego mira su idílica fotografía con su esposo, sueño de un futuro de tolerancia que no ha llegado.
Los actores son convincentes y naturales. Destaca la debutante Raquel Zegler, con una belleza y una sencillez cautivadoras, bien secundada por Ansel Elgort, David Álvarez, Ariana DeBose. Brilla con luz propia la veteranísima Rita Moreno.
El trágico final resulta conmovedor. Sharks y jets toman a hombros el cadáver de Tony. Tras el improvisado cortejo fúnebre callejero, caminan apesadumbrados Chino, que ha acabado con la vida de Tony y Valentina, que recoge del suelo la pistola asesina y acompaña, como siempre lo ha hecho, a esos chavales descarriados que han crecido sin acompañantes. Suenan las sirenas y llegan los coches de policía mientras la cámara se va alejando de ese barrio en ruinas donde los jóvenes crecen sin expectativas, pero que se han unido para llevar a hombros a un chico muerto, porque es un muerto de todos.
La banda sonora de Bernstein es una obra maestra. A pesar de los años que tiene, sus notas y canciones son conocidas por todos y forman parte de nuestro patrimonio sonoro.
Muchos se han preguntado si la obra de Wise necesitaba un remake e, inevitablemente, han surgido las comparaciones entre las dos versiones, distantes la una de la otra en varias décadas. Pero la historia es tan vieja como trágicamente actual. Las bandas, el machismo, la identidad sexual, el racismo, el sinsentido de la violencia, la inoperatividad de la autoridad, los sueños de prosperidad, temas tristemente vigentes …van apareciendo en la pantalla con una fuerza extraordinaria.
Cuando muchas de nuestras calles se están convirtiendo en campos de batalla de jóvenes desnortados, el amor se manifiesta como la única fuerza que puede cambiar la historia.
Cine cien por cien. Con una potencia visual y dramática excelente. Spielberg no podía defraudar y con esta revisión de un clásico ha hecho otro clásico. Este “West side story” es así un film inolvidable.
Reparto: Roohollah Zamani, Shamila Shirzad, Ali Nassirian, Mohammad Javad Ezzati, Tannaz Tabatabayi, Safar Mohammadi, Ali Ghabeshi, Abolfazl Shirzad.
Hay en el cineasta iraní Majid Majidi un especial talento para contar historias de niños y niñas que son víctimas de situaciones injustas provocadas por los adultos. Son películas sencillas y hermosas que hacen pensar y que tratan con un respeto infinito las vidas de los más vulnerables.
Tal es la historia que presenta en su film “Hijos del sol”. Alí, un niño de 12 años, y sus tres amigos, trabajan para sobrevivir y ayudar a sus familias haciendo trabajos en un garaje y cometiendo pequeños delitos para conseguir dinero rápido. Estos niños viven unidos por la amistad y la pobreza: un refugiado afgano, dos hijos de toxicómanos, un huérfano que perdió a su padre víctima de la droga, todos se mueven como pez en el agua en un ambiente de ilegalidad, marginación y amistad. En un milagroso giro de los acontecimientos, Alí recibe el encargo de encontrar un tesoro oculto bajo tierra. Para ello recluta a sus amigos, pero antes de empezar la misión deben matricularse en la Escuela del Sol, una institución caritativa que intenta educar a niños sin hogar y que está ubicada cerca de donde se halla el tesoro.
A partir de ese momento, y con una fotografía excelente, el film transita tres escenarios: los angustiosos subterráneos por los que van escavando y avanzando las criaturas, la escuela en la que se les intenta educar en medio de muchas dificultades y en donde encuentran la amistad y comprensión de algún docente, y las calles y ambientes miserables en donde deben sobrevivir.
La aventura está servida y la película interesa al espectador desde un primer momento mientras dosifica sabiamente escenas de acción, de reflexión y de drama. Es absolutamente admirable la dirección de actores. Los niños protagonistas se mueven con una formidable soltura en la pantalla y son capaces de manifestar con naturalidad, el miedo, la violencia, el cariño y la fidelidad en medio de la miseria.
La película comienza con un crédito que recuerda que hay más de ciento cincuenta millones de menores obligados a trabajar ilegalmente en el mundo. Tras un fundido en negro en la pantalla aparece una invocación: “En el nombre de Dios”. Así, de esa manera tan clara, el director denuncia la explotación infantil y manifiesta su fidelidad a Dios, en nombre del que realiza su film. Es, pues, una obra de denuncia hecha desde la fe. El final es realmente sorprendente y Majidi cierra la película con un abierto mensaje simbólico que invita a la reflexión.
Dura y hermosa, apasionante y dolorosa, “Hijos del sol” es una estupenda película para todos aquellos que sean sensibles a la esclavitud infantil y amen la educación.
Guión: Ron Clements, Greg Erb, Rob Edwards, John Musker, Jason Oremland
Música: Randy Newman
Cuando parecía que la animación, necesitaba sofisticadas técnicas que echara mano de las tres dimensiones, daba la sensación de que el dibujo animado clásico, de dos dimensiones, había quedado ya arrinconado. Y, sin embargo, Ron Clements y John Musker, creadores, entre otras, de joyas como La sirenita y Aladdin, nos regalaron una película deliciosa con un dibujo animado clásico y magnífico, que sorprende por su factura, agilidad y su profunda humanidad.
12 años después de su estreno, la historia de solidaridad de TIANA Y EL SAPO sigue manteniendo la misma frescura que en su día.
La dificultad de soñar.
La historia se desarrolla en la Nueva Orleans de los años 20. Tiana es una joven sureña, con un innegable don para la cocina, que sueña con tener su propio restaurante. Huérfana de padre, recuerda cada día el testimonio de aquel hombre que había hecho del trabajo y la honradez todo un estilo de vida. Pero las cosas no son fáciles para Tiana: el trabajo de camarera en un restaurante, con un jefe que se ríe de sus sueños, la relación con los especuladores que le venden un local y la amistad con la caprichosa y déspota Charlotte, incapaz de soñar pues tiene todo lo que quiere, no hacen más que obstaculizar todos los proyectos y deseo de esta humilde chica.
Su dificultad más importante será enfrentarse al doctor Facilier, un canalla que hace vudú y utiliza técnicas malignas para dominar la libertad de las personas.
Es precisamente Facilier quien ha hechizado al príncipe Naveen, guapo y buen músico aunque superficial y vacío. Naveen ha sido convertido en sapo por un hechizo diabólico. Y aquí, alejándose del cuento tradicional, no será el beso de una dama lo que devuelva a Naveen su primigenia forma humana, sino que la mujer que le ha besado se convertirá en otro batracio.
Es precisamente Tiana la que, de una manera inocente y generosa, besará a Naween y ésta se convertirá en rana. A partir de ahí la película discurre como una divertida y alocada aventura en búsqueda de la recuperación de lo humano y de la realización de los sueños.
Personajes con derecho a soñar.
El film es un alegato hermosísimo en defensa del derecho a soñar y de la dignidad de los que se esfuerzan en luchar para que sus sueños sean realidad.
La galería de personajes con los que se topan Tiana y Naween encarnan las distintas visiones que hay en torno a los sueños y aspiraciones de las personas. Así, Facilier es el manipulador de los sueños ajenos, no en vano se le llama príncipe de las sombras y el ayudante de Nadinne sucumbirá en sus brazos destrozando su propia vida porque su único sueño es el dinero…es cierto que nadie puede servir a dos señores…su sueño se convertirá en una alucinación que desembocará en pesadilla; Charlotte es la gran amiga de Tiana, ella no sabe soñar, no tiene paciencia, le falta la esperanza. Sus sueños son caprichos que no llevan a ningún lado y que dañan a la gente que más la quiere por su falta de reflexión. En el lado positivo nos encontramos a Mamá Odie, una anciana que vive en los pantanos y se esfuerza en animar la bondad de las personas para que den lo mejor de sí mismas y sean capaces de encontrar sus deseos. Por más que es ciega, Mama Odie puede ver el corazón de cada ser.
Ray es una luciérnaga alocada y divertida. Capaz de dejarse la piel por ayudar a los demás aun en las situaciones más difíciles. Locamente enamorado de Evangeline, la luciérnaga más hermosa del mundo. Su amor es idílico; Evangeline es una estrella que destaca en el cielo, la misma estrella que ilumina los sueños de Tiana. Sus compañeros de aventuras le miran con cariño comprendiendo su desvarío. Su luz, frágil y pequeña porque es una luciérnaga, iluminará momentos de dificultad de sus nuevos amigos. Ray lleva luz dentro…todo lo contrario a Facilier, príncipe de las sombras.
Louis es un caimán músico de jazz. Su sueño es tocar en una orquesta con humanos, pero la realidad es bien otra, cuando se acerca a los humanos, estos huyen despavoridos. En los sueños de Louis atisbamos una resonancia del texto de Isaías en el que habla de la posibilidad de un mundo utópico en donde el león y el cordero puedan pastar juntos. Louis, aun sin saberlo, sueña en un mundo mejor, donde la utopía sea una realidad mecida por la música.
Naween, incapaz de soñar, superficial e inmaduro, descubrirá al lado de Tiana las posibilidades que tiene de cambiar y de hacer opciones en la vida. Y es que los sueños son contagiosos cuando la ternura está detrás.
Sin duda Tiana es la más soñadora. Digna heredera de sus progenitores, reconoce que es su familia la que le ha enseñado a soñar y a mirar las estrellas del cielo pidiendo fuerzas para afrontar la vida desde los sueños. En la familia está Eudora, su madre, en cuyos brazos Tiana recupera las fuerzas perdidas. Y en su familia está también James, su difunto padre. Él le ha dado grandes lecciones en la vida y Tiana depositaria de su legado. James transmitió valores a su hija. Para él, hacer buena comida era una oportunidad de servir a los demás “la comida une a gente de todo tipo. Les hace inmediatamente felices y no pueden dejar de sonreír. Y cuando tenga mi propio restaurante la gente hará cola para degustar mi comida«.
El sacrificio.
A lo largo de la aventura para recuperar la forma humana de Tiana y Naveen se verifica que es imprescindible el sacrificio generoso para hacer posibles los sueños. En definitiva somos herederos de las opciones valientes de los demás cuando éstas se hacen desde el amor. Mi padre nunca tuvo lo que quería. Pero tuvo lo más importante, tuvo amor dirá Tiana llena de dignidad. El sacrificio, cuando se hace desde el amor, da sentido a la vida y así Tiana manifestará que su amor por Naveen es tan grande que por estar a su lado prefiere seguir siendo rana para no separarse de él.
Soñar conlleva entregar la vida.
Pero el sacrificio más grande lo hará Ray. Ayudando a sus amigos será descubierto por Facilier y éste le pisará para acabar con su vida. La luz de la pequeña luciérnaga se apagará poco a poco. La película aporta aquí una secuencia muy extraña en los filmes de animación de la factoría Disney: la muerte de un animal. Pero esa luz que se apaga sorprenderá a todos: de pronto aparecerá una nueva estrella en el firmamento, una estrella que se unirá a Evangeline. Los amigos miran al cielo emocionado y constatan que Ray no estaba loco. Evangeline existe, no es una imaginación. Todos somos portadores de luz, nuestra vacación más intima es darla, aunque nos vaya la vida en ello. Una luz que se apaga en la tierra es una luz que es amada en el cielo y que posibilita muchas más luces.
Es precisamente, la entrega de la vida (la de Ray, la de James, la de los amigos…la que hace posible que los sueños sean realidad. Incluso esa bondad llevará a la conversión y Charlotte, la caprichosa amiga, renunciará a antojos para ser mejor. La muerte de Ray hace palpable que si el grano de trigo no muere, no fructifica. La muerte de Ray fructificará en su comunidad de amigos.
Una delicia.
La película es, pues, una delicia. Con una música que se convierte en una protagonista más, un guión divertido, unos personajes ingeniosos y un dibujo animado magnífico, Tiana y el sapo es una lección maravillosa que nos enseña como la bondad y la entrega de la vida trasciende nuestra propia historia y la va trasformando y haciendo más humana.
Un auténtico clásico para el que no pasan los sueños. Bienaventurados los que son capaces de desvivirse por los sueños de los demás porque su música durará siempre.