Broken

Este es mi cuerpo, esta es mi sangre: BROKEN

Dirección: Ashley Pearce, Noreen Kershaw (Reino Unido 2017)

Guion: Jimmy McGovern, Shaun Duggan, Colette Kane, Nick Leather

Música: Matthew Hall, Stephen Vedmore

Fotografía: Joel Devlin

Reparto: Sean Bean, Anna Friel, Adrian Dunbar, Sam Rintoul, 

De nuevo traemos la propuesta de una serie corta que podemos ver tranquilamente en nuestras casas. Va como preámbulo decir que BROKEN es auténtico cine en cuanto a su producción, temática e intensidad. Estamos ante una muy buena serie de 6 episodios.

BROKEN cuenta la historia del padre Michael Kerrigan, un sacerdote católico del norte de Inglaterra que debe lidiar con sus propios secretos mientras es confidente, consejero y confesor de una comunidad que está luchando para equilibrar su fe con la dura realidad de la vida cotidiana. El padre Michael se involucra especialmente con una madre soltera con tres hijos, con problemas económicos y a la que la tragedia golpea. A la vez que su inmersión en los problemas de su feligresía va en aumento, aumenta también su propio desasosiego porque los propios demonios de su pasado empiezan a aflorar. El padre Kerrigan tendrá que luchar contra la injusticia que padecen sus feligreses y contra la propia injusticia que él padeció y le convirtió también en víctima.

La serie plantea con mucha seriedad el tema del ministerio sacerdotal. La serie muestra que no se hace de sacerdote, se es sacerdote; no se elige la comunidad a la que el sacerdote quiere servir, el cura debe servir a la comunidad a la que es destinado, sea cual sea. Y la comunidad del padre Michael vive una situación de dureza excepcional marcada por la crisis económica. Hay personas que sufren, que viven necesidad, que se sienten solas.  Kerrigan tiene que hacer frente al suicidio, al odio, a la violencia, a la droga, a las trampas a la Administración.

La vida del padre Kerrigan está lejos de los oropeles y fastuosidades de grandes eventos religiosos, su ministerio lo ejerce entre los miserables y excluidos y de esta opción por ellos no se puede quedar indemne.

En tiempos de descrédito de lo religioso, BROKEN se alza como un film de una hondura y espiritualidad extraordinarias. El ministerio sacerdotal está dibujado con trazos finos y exquisita mirada. Kerrigan es presentado, no como un asistente social, sino como un sacerdote encarnado en una realidad crucificada. Las dudas, los dilemas morales estarán permanentemente presentes en su vida, pero no le detendrán en modo alguno. Cuando preside las celebraciones litúrgicas, el dolor y la esperanza en Cristo se hacen presentes en medio del dolor. Las palabras “…este es mi cuerpo que será entregado por vosotros… esta es mi sangre que será derramada…” cobran una fuerza sobrecogedora en sus labios.

Kerrigan se abaja, se crucifica con su pueblo, sufre y llora con ellos, su vocación experimenta crisis, pero espera ser redimido al lado de los pobres.

La serie no escatima los temas escabrosos; la pederastia de algunos sacerdotes, la inoperancia policial, la inhumanidad del capitalismo, la doble moral… muchos temas van apareciendo siendo tratados con honestidad y seriedad.

La banda sonora es estupenda; la fotografía retrata unos barrios carentes de expectativas, las actuaciones son más que convincentes. Sean Bean está absolutamente inmenso dando vida al padre Kerrigan.

Una serie, pues, extraordinaria. Nunca una serie había presentado la figura del sacerdote de una manera tan profunda.

Para ver, para reflexionar, para rezar. Imprescindible.

Para hablar en grupo.

  • Comentad la amistad con el sacerdote consejero. ¿tenemos nosotros guías espirituales a los que acudir asiduamente?
  • Hablad del símbolo de la vela encendida en cada encuentro.
  • Explicad la extraordinaria escena de la comunión final. ¿qué podrá significar “¿Amén, padre maravilloso” ?, ¿Qué ha conseguido el sacerdote?

JOSAN MONTULL

West side story

Coreografía de un barrio: WEST SIDE STORY

País: USA 2021

Dirección: Steven Spielberg

Guión: Tony Kushner. Libro: Arthur Laurents. 

Musical: Jerome Robbins

Música: Leonard Bernstein

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Rachel Zegler, Ansel Elgort, David Alvarez, Ariana DeBose, Rita Moreno, Mike Faist, Josh Andrés Rivera, Corey Stoll, Brian d’Arcy James, Maddie Ziegler, Ana Isabelle, Reginald L. Barnes, Jamila Velazquez.

Los géneros que ha tocado el maestro Spielberg han sido muy variados. La aventura, el bélico, la animación, la historia, la fantasía, la ciencia ficción, el terror, el policiaco… Y en todos los géneros ha hecho obras magníficas, y hasta maestras, que no han dejado indiferente al espectador.

Le tocaba explorar el musical y los ha hecho volviendo al clásico del mismo título que en 1961 y dirigido por Robert Wise y Jerome Robbins, ganó 10 óscars, incluido el de mejor película. Ambas películas están inspiradas en un musical para el teatro que se había estrenado en 1957.

La historia es una moderna versión de «Romeo y Julieta». En el West Side de Nueva York, un barrio marginal en 1950, se disputan la hegemonía dos bandas callejeras: los «sharks», puertorriqueños, y los «jets», de ascendencia europea. El jefe de los primeros es Bernardo, que vive con su novia Anita y su hermana María, que acaba de llegar a Nueva York. Una noche, en un baile, coinciden los dos grupos, María y Tony (cada uno de una banda) se enamoran perdidamente y se desencadena una violenta pelea en la que morirán varios chavales.

En un hermoso plano secuencia, el film comienza describiendo pormenorizadamente cómo es el West Side. La cámara va descendiendo y muestra un barrio pobre, en remodelación, donde las grúas van tirando las casas para hacer una zona más lujosa. La cámara enfoca a los jets, que hacen de la calle su propio territorio hasta que aparecen los latinos que disputan a su vez metros de ese ruinoso barrio. El enfrentamiento está servido hasta que los policías, tolerantes y pacientes, aparecen para apaciguar los ánimos.

La ruina del barrio es semejante a la ruina moral de los muchachos. Con pocas expectativas de futuro, su diversión favorita son las peleas con los distintos. Todos tienen algo en común, son pobres y marginados, pero la agresividad con el diferente da sentido a vidas vacías. Lógicamente, cuando surge el amor interracial, estalla el desconcierto porque el amor dinamita el sentido de la vida que hasta entonces tienen los jóvenes.

La historia está narrada con una agilidad tremenda. Los numerosos musicales son vibrantes y vigorosos. Spielberg coloca la cámara en medio de los bailarines y las coreografías tienen así una fuerza extraordinaria, con una puesta en escena deslumbrante. La calle se convierte en lugar donde el baile estalla con fuerza e implica a los viandantes, algunas veces niños, a participar de él. La fotografía y el tratamiento del color son magistrales.

A diferencia de la obra de Wise, los propios actores y actrices cantan con sus propias voces y no son en ningún momento doblados, lo que da a la obra una mayor veracidad. Los actores que interpretan a la banda portorriqueña son auténticos latinos y aparecen en el film hablando con su peculiar acento, aportando verosimilitud a la película. Spielberg se permite homenajear a su filme predecesor incluyendo una de las actrices que intervino hace 60 años, Rita Moreno. En la actualidad tiene 90 años. La actriz interpreta aquí a la anciana Valentina, que cuida, educa y protege a Toni. Portorriqueña viuda de un norteamericano, aboga por el mestizaje y la relación entre culturas como forma de vida. En una escena hermosísima, después del intento de violación que sufre Anita, se encara con los agresores y les dice con vigor “Hacéis de este mundo una basura”. Luego mira su idílica fotografía con su esposo, sueño de un futuro de tolerancia que no ha llegado.

Los actores son convincentes y naturales. Destaca la debutante Raquel Zegler, con una belleza y una sencillez cautivadoras, bien secundada por Ansel Elgort, David Álvarez, Ariana DeBose. Brilla con luz propia la veteranísima Rita Moreno.

El trágico final resulta conmovedor. Sharks y jets toman a hombros el cadáver de Tony. Tras el improvisado cortejo fúnebre callejero, caminan apesadumbrados Chino, que ha acabado con la vida de Tony y Valentina, que recoge del suelo la pistola asesina y acompaña, como siempre lo ha hecho, a esos chavales descarriados que han crecido sin acompañantes. Suenan las sirenas y llegan los coches de policía mientras la cámara se va alejando de ese barrio en ruinas donde los jóvenes crecen sin expectativas, pero que se han unido para llevar a hombros a un chico muerto, porque es un muerto de todos.

La banda sonora de Bernstein es una obra maestra. A pesar de los años que tiene, sus notas y canciones son conocidas por todos y forman parte de nuestro patrimonio sonoro.

Muchos se han preguntado si la obra de Wise necesitaba un remake e, inevitablemente, han surgido las comparaciones entre las dos versiones, distantes la una de la otra en varias décadas.  Pero la historia es tan vieja como trágicamente actual. Las bandas, el machismo, la identidad sexual, el racismo, el sinsentido de la violencia, la inoperatividad de la autoridad, los sueños de prosperidad, temas tristemente vigentes …van apareciendo en la pantalla con una fuerza extraordinaria.

Cuando muchas de nuestras calles se están convirtiendo en campos de batalla de jóvenes desnortados, el amor se manifiesta como la única fuerza que puede cambiar la historia.

Cine cien por cien. Con una potencia visual y dramática excelente. Spielberg no podía defraudar y con esta revisión de un clásico ha hecho otro clásico. Este “West side story” es así un film inolvidable.

JOSAN MONTULL

Hijos del sol

Vulnerables hijos de Dios: HIJOS DEL SOL 

Irán 2020. 

Dirección: Majid Majidi 

Guion: Nima Javidi, Majid Majidi 

Música: Ramin Kousha 

Fotografía: Houman Behmanesh 

Reparto: Roohollah Zamani, Shamila Shirzad, Ali Nassirian, Mohammad Javad Ezzati, Tannaz Tabatabayi, Safar Mohammadi, Ali Ghabeshi, Abolfazl Shirzad.

   

Hay en el cineasta iraní Majid Majidi un especial talento para contar historias de niños y niñas que son víctimas de situaciones injustas provocadas por los adultos. Son películas sencillas y hermosas que hacen pensar y que tratan con un respeto infinito las vidas de los más vulnerables. 

Tal es la historia que presenta en su film “Hijos del sol”. Alí, un niño de 12 años, y sus tres amigos, trabajan para sobrevivir y ayudar a sus familias haciendo trabajos en un garaje y cometiendo pequeños delitos para conseguir dinero rápido. Estos niños viven unidos por la amistad y la pobreza: un refugiado afgano, dos hijos de toxicómanos, un huérfano que perdió a su padre víctima de la droga, todos se mueven como pez en el agua en un ambiente de ilegalidad, marginación y amistad. En un milagroso giro de los acontecimientos, Alí recibe el encargo de encontrar un tesoro oculto bajo tierra. Para ello recluta a sus amigos, pero antes de empezar la misión deben matricularse en la Escuela del Sol, una institución caritativa que intenta educar a niños sin hogar y que está ubicada cerca de donde se halla el tesoro.  

A partir de ese momento, y con una fotografía excelente, el film transita tres escenarios: los angustiosos subterráneos por los que van escavando y avanzando las criaturas, la escuela en la que se les intenta educar en medio de muchas dificultades y en donde encuentran la amistad y comprensión de algún docente, y las calles y ambientes miserables en donde deben sobrevivir. 

La aventura está servida y la película interesa al espectador desde un primer momento mientras dosifica sabiamente escenas de acción, de reflexión y de drama. Es absolutamente admirable la dirección de actores. Los niños protagonistas se mueven con una formidable soltura en la pantalla y son capaces de manifestar con naturalidad, el miedo, la violencia, el cariño y la fidelidad en medio de la miseria. 

La película comienza con un crédito que recuerda que hay más de ciento cincuenta millones de menores obligados a trabajar ilegalmente en el mundo. Tras un fundido en negro en la pantalla aparece una invocación: “En el nombre de Dios”. Así, de esa manera tan clara, el director denuncia la explotación infantil y manifiesta su fidelidad a Dios, en nombre del que realiza su film. Es, pues, una obra de denuncia hecha desde la fe. El final es realmente sorprendente y Majidi cierra la película con un abierto mensaje simbólico que invita a la reflexión. 

Dura y hermosa, apasionante y dolorosa, “Hijos del sol” es una estupenda película para todos aquellos que sean sensibles a la esclavitud infantil y amen la educación. 

JOSAN MONTULL

 

Trash, ladrones de esperanza

La dignidad del basurero: TRASH, LADRONES DE ESPERANZA

Película: Trash: Ladrones de esperanza.

Dirección: Stephen Daldry.

País: Reino Unido. Año: 2014.

Duración: 114 min. Género: Drama, thriller.

Interpretación: Rickson Tevez, Eduardo Luis, Gabriel Weinstein, Rooney Mara, Martin Sheen, Wagner Moura, Selton Mello.

Guion: Richard Curtis; basado en la novela de Andy Mulligan.

Producción: Tim Bevan, Eric Fellner y Kris Thykier.

Fotografía: Adriano Goldman

En el año 2000 el inglés Stephen Daldry estrenó una película, “Billy Elliot”, en la que narraba la historia de un niño que, en una sociedad abiertamente machista, prefería el baile al fútbol y se involucraba en una gran hazaña para ser bailarín a pesar de la oposición de su familia y su ambiente.

Con “Billy Elliot” descubrimos que Stephen Dalkdry tenía una talento extraordinario para trabajar con niños en la pantalla. Años después rodó “Tan fuerte, tan cerca” que narraba los acontecimientos de 11S tras la mirada de un niño. Con “Trash, ladrones de esperanza”, Daldry riza el rizo y vuelve a contar una historia protagonizada por niños brasileños que viven en la máxima pobreza.

Dos chavales de 14 años, Rafael y Gardo,  viven en las favelas de Río de Janeiro y trabajan en un basurero escarbando entre la inmundicia para encontrar alguna cosa de valor. Un día encuentran entre los residuos una cartera con unos documentos que desvelan una trama de corrupción política escandalosa. Cuando la policía local aparece para ofrecerles una generosa recompensa por la cartera, los dos chavales desconfían y recurren a su amigo Rata, que vive en las alcantarillas, para descubrir el secreto que se esconde en la cartera. La policía, comprada por el poder corrupto, inicia una persecución inhumana contra los tres chavales. Llegarán las huidas, las humillaciones, las torturas y las serias amenazas de muerte. Sólo un cura comprometido, (Martin Sheen) y Olivia, una cooperante europea (Rooney Mara), ayudarán a los adolescentes en su empeño de hacer que la verdad se descubra.

Nos encontramos ante una película ágil, interesante y moral. La narración es trepidante; el montaje, la fotografía y la vigorosa música de Antonio Pinto hacen que nos sintamos sumergidos en la historia desde sus primeras imágenes, “Trash” cautiva al espectador con un ritmo frenético y una realización magnífica. A los cinco minutos de film el espectador ya ha sido atrapado por la historia.

Por otra parte, tiene el film –junto a la aventura y la acción- una reflexión moral importante, hay que hacer lo que es correcto, aunque comporte riesgos y dificultades. Los chavales lo tienen muy claro, no hay que ceder a chantajes, ni al miedo (como hacen tantos en el mundo de la corrupción), hay que conseguir que el propietario de la cartera vea su suelo cumplido. Y esto hay que hacerlo porque “es lo correcto”. Desde el basurero de Río estos meninos da rúa dan una lección de integridad moral digna de encomio.

Sorprende, además, muy gratamente el tratamiento religioso del film, los chavales son creyentes, rezan, dan gracias a Dios, piden no sólo por ellos sino también por los que están sufriendo los atropellos policiales. “Dios nos escucha”  dice Gardo a sus amigos en los momentos de debilidad. La Iglesia se muestra en la película tremendamente humana y acogedora. A pesar de las debilidades con el alcohol del padre Juilliard y de la aparente fragilidad de Olivia, será en estas personas en donde los chavales busquen y encuentren refugio, protección y amor.

La fe en Dios aparece como exigencia ética para vivir la solidaridad y la justicia. Dios impulsa a hacer lo correcto y en Él encuentran los protagonistas el sentido último de la vida. No es una fe remilgada ni desubicada del contexto, la relación con Dios se ve con una normalidad apabullante; en la capilla se encuentran como en casa, duermen (incluso sobre el altar), se protegen y hasta bailan.

Al final, como no podía ser de otra manera, triunfa el amor, la amistad y la justicia. Hacer lo correcto siempre lleva a buen puerto. Hay que dice que “Trash” es demasiado esperanzadora y edulcorada. Creo, más bien, que estamos ante una película excelente que reivindica valores como la amistad, la generosidad y la solidaridad con una desenvoltura notable. El hecho de que los profetas de la justicia sean unos chavales sacados de un basurero aumenta el valor moral de esta historia.

Claro que esta película no hubiera sido lo mismo sin el trío protagonista. Ninguno de ellos había sido actor, es más, nunca habían entrado en un cine. La habilidad del director para sacar lo mejor de estos chavales hace que la película tenga una frescura encomiable desde el principio. Los chavales ríen, corren, saltan, lloran, se abrazan, se discuten, se quieren; combinan la inocencia y la picaresca con una naturalidad maravillosa. Su presencia llena la pantalla y le da a la historia y una ternura  que sin ellos hubiera sido imposible; A la vez que su aventura se va convirtiendo en más peligrosa, descubrirán el valor de una amistad creciente.

Y es que estos ladrones de esperanza consiguen robarnos el corazón.

JOSAN MONTULL