Enemigos

¿Qué harías por tu enemigo?: ENEMIGOS

Dirección: David Valero (España 2025)

Música: Steve Lean, Remate, Bnet.

Reparto: Christian Checa, Hugo Welzel, Estefanía de los Santos, Luna Pamiés, José Manuel Poga.

La problemática de los jóvenes de ambientes populares ha sido llevada muchas veces al cine con mayor o menor acierto. Esta vez David Valero firma una película magnífica que remueve las tripas y provoca una profunda reflexión. “Enemigos” es una película social que no deja indiferente y que invita al dialogo después de su visionado.

Chimo (Christian Checa) y El Rubio (Hugo Wetzel) son dos adolescentes de barrio en Alicante, víctima y verdugo, acosado y acosador, que han crecido siendo enemigos irreconciliables. Un día, Chimo tiene la oportunidad de vengarse y decide llevar a cabo su plan sin imaginarse las consecuencias que esto tendrá en las vidas de ambos.

Las primeras escenas del film son estremecedoras, El Rubio y dos amigos persiguen incansablemente a Chimo. Cuando le cogen (ocurre varias veces en la película) le humillan, le pegan y le roban. Chimo se queda temblando, incapaz de moverse, saltando cuando los canallas se lo piden mientras e graban y aguantando la humillación y las palizas. El espectador participa de la pesadilla y la indefensión de Chimo y se siente indignado ante la situación que está viviendo, participa del odio hacia el Rubio, un tipo miserable y sádico que disfruta viendo el terror de su víctima.

La madre y la hermana de Chimo no saben qué hacer para ayudarle. El chaval es noble, bueno, responsable, trabajador y con unos sentimientos humanos encomiables.

La casualidad hace que un día, mientras Chimo lleva a su demenciado abuelo a la rehabilitación, se encuentre frente a frente con el Rubio, el despiadado y cruel chaval que le ha amargado desde la infancia y que ahora ha sufrido un terrible accidente.  En este encuentro ambos son capaces de mirarse cara a cara y de descubrir los secretos de cada uno, secretos que esconden sufrimiento.

¿Qué harías por tu enemigo? Le pregunta Chimo a su madre, una mujer extraordinaria. La pregunta va dirigida al espectador, que se encuentra con un dilema ético importante: ¿es lícita la venganza? ¿tiene sentido el perdón?

El director rueda un film estupendo, contundente y bien acabado, que es acompasado por música urbana con letras que impactan como impacta la historia.

La película es un canto a la amistad, una reflexión dura y hermosa sobre el odio y la compasión. Los dos jóvenes protagonistas están sensacionales; sus peleas, versos, lágrimas, diálogos y risas dan a la obra una verosimilitud extraordinaria.

Recomendada cien por cien para educadores y adolescentes. “Enemigos” es una historia de redención a través de la entrega que supera el rencor, una historia para ver, conmoverse y hablar de ella.

Excelente. Simplemente, excelente.

JOSAN MONTULL

LA MÁQUINA DEL FANGO

Fue Humberto Eco el que popularizó la expresión “la máquina del fango”. Con ella se refería a todo un sistema informativo de falsedades exhibidas como si fueran ciertas, en las que –incluso- se desvelan secretos de la vida privada de algunas personas, con el fin de ir creando un estado de opinión sucio y maligno para enturbiar el ambiente. Para la máquina del fango la mentira, el bulo y la calumnia se convierten en instrumentos que hay que utilizar con la mayor calma. Es decir, la máxima “Difama, que algo queda” se convierte en el signo de identidad de esta perversión.

Políticos españoles han hecho suya esta expresión para denunciar lo que ellos creen que es un estilo permanente de algunos de nuestros representantes. Es cierto, unos y otros se lanza el fango con un afán de atacar sistemáticamente al rival para denostarle y ridiculizarle. Denuncias, declaraciones a los medios, insultos, broncas parlamentarias, redes sociales convertidas en vertederos … todo vale. El “y tú más” se ha convertido en el gran argumento. No se construye en común, se destruye lo que el contrincante defiende. Una pena, un despropósito infame que desanima al pueblo y desmoraliza a los jóvenes.

En este lodazal muchos representantes públicos han perdido ya toda autoridad moral y sus sueldos, por el trabajo de insultarse, resultan escandalosos para la población.

Pero la gente sigue viviendo cada día y, a pesar de todo, intentan trabajar, ser responsables, echar una mano, divertirse y amar. El pueblo chapotea en este lodazal de fango vertido por quienes deberían animar nuestra convivencia e intentan sobrevivir sin axfisiarse.

Hace unos días, una DANA terrible azotó el levante español dejando muerte, destrucción y desesperación en miles de vidas. Hubo quienes, desde diferentes colores políticos, volvieron a poner en marcha la máquina del fango y se lanzaron el lodo con acusaciones encontradas, despejando responsabilidades y culpabilizando a los otros. Mientras todo esto ocurría, miles de hombres y mujeres, de creencias, razas e ideologías diversas, acudieron a la ciénaga que había dejado el temporal para ayudar en lo que buenamente pudieran.

Estudiantes, obreros, policías, sanitarios… gente buena de todas las edades se aprestaron para limpiar el barro miserable que sembraba la muerte. Armados de escobas, palas, botellas de agua, fregonas, maderas… los voluntarios iban llegando sin que nadie les hubiera convocado. Acudieron también tractores, furgonetas, camiones… llegaron de toda España. “Todos somos Valencia”, decían unos; “Hay 48 millones de valencianos” decían otros. Los jóvenes –la “generación cristal” daban una lección extraordinaria. Miles de ellos se dejaban la piel durante el fin de semana sacando el barro y animado la vida.

Ésta es la actitud que hace que todos podamos sentirnos orgullosos de este pueblo que está por encima de credos y partidos, que se conmueve ante el dolor y ejerce la solidaridad compartiendo el dolor y el compromiso. Es el pueblo el que limpia las tierras embarradas y los ambientes enfangados.

Muchos, ante el abandono que intuían de muchas autoridades, lanzaron el grito “Sólo el pueblo salva al pueblo”. Y, si bien es cierto que ha habido quien se ha querido apropiar del lema, la frase tiene mucho sentido. El pueblo llano, sencillo y noble, por encima de ideas, naciones y religiones, tiene corazón, se conmueve, llora y ayuda. Es un pueblo que anima a la esperanza desde la solidaridad.

“Sólo el pueblo salva al pueblo”, qué cierto es. Los cristianos lo creemos firmemente. Lo celebraremos el 25 de Diciembre, cuando festejemos comprometidamente el nacimiento de Jesús. En él, Dios se hace pueblo…porque la salvación, la redención no viene de las lejanías, viene del pueblo, de un pueblo que hoy, conmovido y movido, ha empuñado las armas de los utensilios de limpieza para secar las calles y las lágrimas… un pueblo del que nos sentimos orgullosos de pertenecer.

JOSAN MONTULL

EL CARRITO DEL LIGUE

Los noticieros televisivos son cada vez más escalofriantes. Te sientas tranquilamente a ver las noticias para intentar estar al día, y lo que ves te produce escalofríos: la guerra de Ucrania, con un aporte de material bélico permanente; la guerra en Gaza y Líbano, con matanzas sobrecogedoras que se ensañan con los niños y lo más frágiles; la llegada a nuestras costas de pateras cargadas de hombres, mujeres y criaturas que huyen del hambre, la injusticia y la violencia; la vergonzante deriva de la política española, con representantes del pueblo que se insultan con mala educación mientras cobran sueldos importantes; los sucesos de Venezuela, con una violencia cada vez más manifiesta… Lo cierto es que el televisor inquieta cuando muestra un mundo canalla que produce víctimas inocentes y perpetua el horror.

Pero, como quien no quiere la cosa, y gozando de muchos minutos de tele, ha habido una noticia que me ha descolocado y me ha hecho tomar conciencia de que hay quien nos considera imbéciles de solemnidad.

Me refiero al tema de los ligues en los supermercados. La televisión va detallando, con una sonrisa picarona de quien presenta, qué es lo que hay que hacer para tener éxito en alguna aventura sentimental. Es, al parecer, la nueva moda. El súper se convierte en el terreno para la seducción que cuenta con todo un reglamento–detallado en el noticiero y que lógicamente hay que conocer- que expresa las peticiones del que arrastra el carrito y busca algún rollete.

Hay que llegar a una hora concreta, no valen todos los momentos del día. Luego hay que conocer y dominar bien el código de lo que se pone en el carro. De entrada, hay que poner una piña al revés (para diferenciarse –con esta postura anómala- de los que comprar la piña para su despensa).

Luego hay otros productos que van dando concreciones sobre las apetencias del seductor o seductora. Si, por ejemplo, se añade un paquete de lentejas, es que se quiere que el romance tenga larga duración (las legumbres que duran más tiempo y cocinas platos hogareños). Una relación rápida, esporádica y fugaz se expresa con productos de pronta caducidad: una lechuga, una pizza precocinada. Si lo que se quiere es una relación definitiva, hay que poner un melón.

Una vez que el carrito tiene lo pertinente para expresar las preferencias románticas de quien lo lleva, hay que recorrer los pasillos del supermercado buscando a otra persona que hay puesto lo mismo en su carrito. Si se la encuentra y el paseante del carrito es del agrado del seductor, hay que chocarle con el carro mientras se esgrime una sonrisita picarona buscando que surja el amor.

Pues sí, semejante gilipollez ha salido en los telediarios, tamaña imbecilidad ha sido noticia… una noticia que ha ocupado tantos minutos, o más, que las de las tragedias que nos estremecen.

Y es allí cuando uno, como les decía, empieza a convencerse de que, en este país, burguesito, de charanga y pandereta- hay quien nos quiere tontos, pero muy tontos, manipulables y tontos. Que esta memez sea noticia es una prueba de la mediocridad intelectual, y hasta moral, de quienes mueven los hilos de las informaciones.

Hay quien nos quiere incultos, acríticos y manipulables. Hay quien quiere hacer de nosotros unos perfectos melones… tan melones que, si nos descuidamos, acabaremos en el interior de un carrito del Súper a la hora del amor.

JOSAN MONTULL

LA CEREMONIA DE LA CONFUSIÓN ECLESIAL

Se dice que la ceremonia de la confusión es un proceso orquestado, calculado e intencionado, de sembrar ideas falsas, antagonismos artificiales y divisiones espurias y estériles para crear así una situación de caos y sacar provecho del mismo. 

Para idear una ceremonia de la confusión no es preciso decir mentiras, basta con seleccionar maliciosamente algunas verdades y ocultar otras.

Algo de esto puede estarnos ocurriendo con las recientes noticias de Iglesia. Tres están siendo las que más acaparan los medios de comunicación.

  1. Primera: Un grupo de curas jóvenes tradicionalistas utilizan las redes sociales a través de una tertulia titulada “La sacristía de la Vendeé” para desacreditar la renovación de la Iglesia que abandera el papa Francisco, llegan incluso a rezar por la muerte del papa entre chanzas y bromas.
  2. Segunda: Colectivos de cristianos muy conservadores se reúnen ante la sede del PSOE para rezar el rosario “por España y en defensa de la fe católica en todo el mundo”, con la certeza de que el Gobierno de España es injusto con la fe y la vida y haciendo del rezo del rosario una manifestación política.
  3. Tercera: Un grupo de 15 monjas clarisas de los conventos de Belorado (Burgos) y Orduña (Bizkaia) han decidido abandonar la Iglesia Católica y pasarse a la tutela de la orden Pía Unión Sancti Pauli Apostoli, liderada por el “obispo” excomulgado Pablo de Rojas.

Lo cierto es que las imágenes de estas informaciones están entre el terror y la chanza. Los curas de “La sacristía…” tienen un aire fantasmagórico que en nada llama a la misericordia; los grupos piadosos que rezan el rosario en la calle dan un espectáculo surrealista y anacrónico; el supuesto obispo y el supuesto cura de Belorado parecen sacados de una película de terror o de un esperpento de Fellini o Berlanga… ¡santo Dios… qué imagen!

Es cierto, todo eso ocurre en la Iglesia, nos sonroja, pero es real. Claro que hay muchas historias, también reales, que vive la comunidad cristiana y de las que se habla bastante menos. A mí me gustaría que salieran a la luz otras noticias de la Iglesia: los miles de voluntarios cristianos que siembran amor y alegría por doquier, la tarea social de Caritas, Manos Unidas y otras muchas ONGs. Me gustaría que se hablara de la labor de la Iglesia en Gaza, en Ukrania, en Siria y en otros países destrozados por la guerra. Deseo que fueran noticia los Campamentos, Colonias, Acampadas, Travesías y un sinfín de Actividades lúdicas que se van a hacer este verano en tantos Ambientes de Iglesia. Quisiera que fuera noticia la presencia cristiana en los campos de refugiados, las misiones en países paupérrimos, o en los ambientes degradados de nuestro primer Mundo. Me gustaría que se hablara de los centros de acogida de menas que tiene la Iglesia en nuestro país, de la labor de los cristianos con los inmigrantes ilegales, los toxicómanos, las prostitutas o los chavales en exclusión, por ejemplo. También me hubiera gustado que fuera noticia la vida entregada de cada uno de los 20 misioneros asesinados a lo largo de 2023.

Entiendo que los casos de los visionarios curas de Toledo, de los que acuden a rezarle a la Virgen delante de la sede de un partido político, o el del esperpéntico número de las monjas de Belorado y Orduña se conviertan en noticia, pero no nos engañemos, la Iglesia es tan grande y materna que entrega la vida en miles de casos hermosos e impactantes que no salen en los medios.

Las otras informaciones no deben sumirnos en una ceremonia de la confusión. Aunque lo cierto es que, más que de confusión, son noticias más propias de un Carnaval.

JOSAN MONTULL