Begin Again

Canciones que redimen: BEGIN AGAIN

Título: Begin again.

Dirección y guion: John Carney.

País: USA. Año: 2013. Duración: 104 min.

Género: Comedia romántica.

Interpretación: Keira Knightley (Greta), Mark Ruffalo (Dan),

Adam Levine (Dave), Hailee Steinfeld (Violet),

Catherine Keener (Miriam), Mos Def (Saul).

Producción: Tobin Armbrust, Anthony Bregman.

Música: Gregg Alexander.

Fotografía: Yaron Orbach.

Montaje: Andrew Marcus.

Hace unos años el irlandés John Carney dirigió una pequeña película titulada “Once” que contaba la historia de un chico y una chica, músicos callejeros, que se encontraban casualmente y a través de un trabajo musical común descubrían la amistad.

La nueva película de Carney, se quiera o no, remite claramente a “Once”, si bien en esta ocasión el director ha contado con más medios y con la presencia de actores famosos.

Gretta (Keira Knightley) y a su novio Day (Adam Levine) llegan a Nueva York con la ilusión desbordada de triunfar en el mundo de la música. Gretta componme y su novio Day es el cantante. Mientras que éste acapara una fama deslumbrante y se deja seducir por el fasto del éxito, Gretta va quedando orillada. Al cabo de poco tiempo, Day la abandona y Gretta queda absolutamente desolada. Una noche, y mientras actúa en una bar, se encuentra casualmente con Dan (Mark Ruffalo), un productor de discos al que acaban de despedir). A raíz de este encuentro, Marc le propone empezar a trabajar juntos. Desafiado a la discográfica, empiezan a colaborar. Tocarán en distintos parajes de Nueva York para hacer una maqueta que ellos mismo deben producir. Esa colaboración les cambiará a los dos. El disco se convertirá en la banda sonora de su transformación.

La película tiene una frescura y una sencillez que seducen desde los primeros momentos. Cada uno de los personajes está tocado por una profunda humanidad. Gretta no acaba de creer en sí misma y duda si sigue enamorada de Day a pesar de que éste le ha sido infiel. Dan se refugia en el alcohol para ir pasando sus fracasos familiares y profesionales. Miriam (Katerine Kenner) sigue queriendo a su exmarido a pesar de no vivir con él por sus excesos y excentricidades,  Violet (Hailee Steinfeld) hija de Dan y Miriam vive una adolescencia marcada por la separación de sus padres y por una falta de autoestima que le lleva a vestir de una manera provocativa.

Son todos ellos seres humanos que comparten el fracaso pero que están decididos a trabajar unidos, dando lo mejor de sí mismos, para hacer algo hermoso juntos: un disco. Para ello irán reuniendo a una troupe curiosa de músicos singulares, con historia cotidianas difíciles, pero con ganas de ser buena gente.

La película rebosa humanidad. Su historia es muy sencilla: unos seres humanos que, a pesar de tener motivos para hundirse, descubren que unidos pueden superarse y crecer. Así iremos viendo como todos los músicos van cambiando, siendo mejores, apostando por la amistad y animándose en los momentos de dificultad. Incluso Miriam y Violet se unirán al grupo. Miriam redescubrirá a su exmarido y Violet se descubrirá como una estupenda guitarrista.

Por encima de todas las relaciones entre el grupo destaca la de Dan y Gretta, que manifiestan una química extraordinaria. Entre ellos surge una amistad sincera y limpia que les va transformando y les ayudará a ser libres (del alcohol, de la fascinación por el famosísimo Day…). Keira Knightley y Mark Ruffalo están estupendos y destilan una humanidad muy convincente.

La música se convierte en el catalizador del cambio, en el motor de la redención de cada personaje. La música será tan digna de respeto que al final no la encadenarán a la dictadura económica de las multinacionales del disco.

La historia de esta aventura musical nos habla de la amistad, del amor nada ramplón, de la capacidad de cambio del ser humano, del valor de la colaboración …

La cámara en mano, la frescura de los diálogos y el tono de comedia aderezan todo este film humilde y bello.

Honesta, optimista y humana, “Begin Again” deja constancia de que con pocos medios y mucho talento, se puede hacer una película magnífica.

JOSAN MONTULL

El viaje de Arlo

Dejando huella: EL VIAJE DE ARLO

Título original: The good dinosaur.

Dirección: Peter Sohn.

País: USA. Año: 2015.

Duración: 93 min.

Género: Animación, aventuras, comedia.

Guion: Meg LeFauve.

Música: Jeff Danna y Mychael Danna.

 

 

Tras el éxito de la excesivamente valorada “Del revés” llega a nuestras pantallas un nuevo filme de la factoría Dyney Pixar en la que los protagonistas vuelven a ser casi al cien por cien animales con personalidad humana.

La narración nos traslada a una peculiar prehistoria. En ella, los dinosaurios están muchos más avanzados que los humanos en la cadena evolutiva. Son granjeros y campesinos, tienen sentimientos muy hondos, cuidan aves y animales de granja y acumulan sus reservas de alimento en un silo de piedra donde los miembros de la familia dejan su huella impresa cuando han hecho alguna acción importante. El padre, la madre y dos hermanos dinosaurios ya han dejado su impronta en el silo, pero queda un miembro de la familia, Arlo, que todavía no ha podido hacerlo.

Arlo es timorato, introvertido, inocente; todo le sobrepasa, ante cualquier dificultad se acobarda y tiene una absoluta dependencia de sus padres, por más que el papá dinosaurio se esfuerza en hacer que su hijo madure, el pequeño Arlo no logra vencer sus dificultades para afrontar con valor la vida. Está condenado a no dejar huella.

Perdido en medio de la naturaleza y alejado de su familia, el pequeño dinosaurio tendrá que sobrevivir en un camino iniciático de superación personal y crecimiento acompañado de su nuevo amigo Spot, un niño humano que también ha perdido a su familia y que es salvaje y atrevido.

La relación entre Arlo y Spot pasa del recelo y desconfianza a la amistad y colaboración más profundas.

El film, construido a modo de western, nos va presentando todas las peripecias y aventuras de la singular pareja. Las dificultades les van a unir y juntos descubrirán que pueden superar el miedo y afrontar los problemas.

A lo largo del metraje este viaje de Arlo se convierte en una ruta moral.

Son muchas las cosas que el pequeño dinosaurio va descubriendo. Aprende que el miedo provoca la desconfianza y el desprecio; que afrontar los temores no es de cobardes sino algo necesario porque en la vida todos tememos algo. Arlo descubre que los gestos de amabilidad transforman la historia de las personas, comprueba que cada ser es distinto y que el mestizaje de razas y culturas es siempre enriquecedor. En su viaje va experimentando cómo en su interior hay muchos recursos que, bien llevados, le van a hacer madurar.

Pero si hay algo que en este viaje iniciático Arlo y Spot descubren es el valor de la amistad y el de la familia. Hay en el ser humano (representado paradójicamente por un dinosaurio) una necesidad de sentirse querido y vivir en familia. No basta con la amistad, no basta con tener paisajes comunes que den sentido a la propia historia, necesitamos la referencia de unos adultos que nos quieran, nos proteja y nos eduquen y para los que seamos muy importantes.

No faltarán los que tachen estos contenidos de conservadores y anticuados (todavía hay críticos que sienten un repelús cuando el cine reivindica estos valores) pero lo cierto es que ése el sustrato que recorre toda esta aventura.

THE GOOD DINOSAUR – Pictured (L-R): Arlo, Forrest Woodbush (aka: The Pet Collector). ©2015 Disney•Pixar. All Rights Reserved.

El relato se sigue estupendamente y el guión es ágil y mantiene permanentemente la atención del espectador. Los momentos cómicos salpican la historia sin rebajar la emoción. La realización técnica es absolutamente extraordinaria. Hay una belleza grandiosa que llena la pantalla con un paisaje luminoso y abierto que bien recuerda a los westerns clásicos de Ford o Haws; las nubes, la lluvia, la tormenta, el desierto, el río, las montañas están fotografiadas con una técnica excelente y se convierten en otros protagonistas del film. La música celta es una preciosidad y la textura de los personajes es sencillamente fascinante y trasmite toda una gama de sentimientos que tocan el corazón.

Al final, Arlo crecerá por fuera y por dentro, podrá vivir la grandeza moral de saberse dinosaurio y así dejar su huella en el silo.

Familiar, pedagógica, ética, divertida y tierna, “El viaje de Arlo” es una propuesta cinematográfica formidable. Al final de la película salimos de la sala con ganas de ser mejores personas y con la conciencia de que, a pesar de nuestras limitaciones, podemos dejar huella.

JOSAN MONTULL

Del revés (Inside out)

Psicología evolutiva : DEL REVÉS (inside out)

Película: Del revés.

Título original: Inside out.

Dirección: Pete Docter.

País: USA. Año: 2015.

Duración: 94 min.

Género: Animación, comedia.

Producción: Jonas Rivera.

Música: Michael Giacchino.

Distribuidora: The Walt Disney Company Spain.

Hace unos años la poderosa factoría Disney realizó una serie de cortometrajes con una finalidad claramente pedagógica para adentrar a sus seguidores en una gran enciclopedia visual. Así, unos films explicaban el funcionamiento del cuerpo humano, el trabajo sistema nervioso o la importancia de las matemáticas, por ejemplo. Este didactismo llegó incluso a convertirse en largometraje cuando en “Fantasía” Disney daba una preciosa lección de música para que los más pequeños descubrieran a los grandes clásicos.

Da la sensación de que la última película de Disney-Pixar funciona en este sentido. Lejos de aventuras simpáticas y humanas como “Up”, “Monsters” o “Brave”, por ejemplo, “Del revés” emparenta con aquellos filmes anteriormente citados con los que comparte una marcada vocación didáctica.

La película cuenta la historia de las inquietudes, angustias y alegrías de la pequeña Riley. Desde el día de su nacimiento las cinco grandes emociones de la niña se ponen en funcionamiento en su cerebro. Así, la alegría, la tristeza, el miedo, el asco y la ira entran en juego para ir adaptando las necesidades y relaciones de la niña conforme ésta va creciendo. Pero un día Riley es obligada a dejar atrás su vida en el Medio Oeste americano porque su padre encuentra un nuevo trabajo en San Francisco. Este hecho, difícil a cualquier edad, se convierte en un agitador de todas las emociones que se desbocan en el cerebro de la chica porque Riley está entrando en la pubertad. En el cuartel general donde Alegría, Miedo, Ira, Enfado y Tristeza han ido viviendo tranquilamente, todo se revoluciona para que la niña vaya adaptándose a la nueva realidad. A pesar de que Alegría intentará coordinar todo, la complicación emocional estará servida.

Con este argumento tan original, el director, Peter Docter, construye un film interesantísimo en donde los protagonistas no son personas ni animales, sino emociones. Con una técnica cada vez más depurada, los diseños de las emociones son una maravilla: el color, la forma, la expresión…hacen que se conviertan en auténticos personajes y protagonistas del film.

Con un ritmo vertiginoso, la película nos va descubriendo que cada uno de nosotros somos seres emotivos. El raciocinio, la deducción, la lógica forman parte de nuestro ser…pero las emociones están permanentemente trabajando en nuestro cerebro para hacernos ser lo que somos.

Crecer no es fácil, nos dice “Del revés”, es un ejercicio doloroso en el que intervienen positivamente experiencias que nos van construyendo: la amistad, la

familia, la diversión, los valores, la superación personal…Todas estas experiencias se convierten en pilares sobre las que se asienta nuestra personalidad al ir almacenando recuerdos que nos llevan a la maduración. También las experiencias negativas nos ayudan a crecer cuando son bien controladas por nuestras emociones.

La temática es compleja, sí, pero la soltura del guión y la excelencia de los personajes nos llevan a reír, emocionarnos, entretenernos y divertirnos con esas cinco emociones que se emocionan. Incluso las emociones de los otros personajes (los padres, por ejemplo) entran en juego y son vistas por el espectador que va intuyendo la dificultad de las relaciones interpersonales para entender y respetar al otro. Y es que, nos dirá sabiamente la película, mis emociones entran en interrelación constantemente con las de los que me rodean. Estas cinco emociones básicas se convierten desde los primeros minutos en estrellas de un film en donde los humanos son vistos desde su interior.

A pesar de lo arriesgado del planteamiento, la película discurre estupendamente en un ejercicio de originalidad absolutamente extraordinario.

Innovadora, divertida y alocada, “Del revés” se va a convertir en una película para ver y trabajar en las clases, en las sesiones de tutoría y en las escuelas de padres, donde las hubiera. Pensada especialmente para un público adulto, el film es un auténtico regalo que nos invita a entrar dentro de nosotros mismos y darnos cuenta de lo difícil e inacabado que siempre es crecer.

JOSAN MONTULL

El maestro del agua

La épica del perdón: EL MAESTRO DEL AGUA

Título original: The water diviner.

Dirección: Russell Crowe.

Países: Australia, USA y Turquía.

Año: 2014. Duración: 111 min.

Género: Drama.

Interpretación: Russell Crowe (Connor),

Olga Kurylenko (Ayshe), Yilmaz Erdogan (Hasan),

Cem Yilmaz (Cemal).

Guion: Andrew Knight y Andrew Anastasios.

Producción: Troy Lum, Andrew Mason y Keith Rodger.

Música: David Hirschfelder.

Fotografía: Andrew Lesnie.

Montaje: Matt Villa

A lo largo de la Historia del cine han sido muchos los actores y actrices que han decidido ponerse tras la cámara para convertirse en directores de films protagonizados o no por ellos mismos. Con más menos fortuna, artistas como Robert de Niro, Angelina Jolie, Kevin Kostner o nuestros Antonio Banderas y Ana Belén, por poner algunos ejemplos, han dirigido con mayor o menor talento. Otros, como en su día Orson Welles y en la actualidad el más que veterano Clint Eastwood han demostrado ser auténticos maestros tanto en la interpretación como en la dirección.

Le ha tocado el turno ahora a Russell Crowe, protagonista de grandes películas, que debuta en la dirección con “El maestro del agua”, una narración épica y hermosa, realizada con una factura muy clásica.

El maestro del agua cuenta la historia, con base real, de Joshua Connor, un granjero zahorí, que, poco después del final de la primera Guerra Mundial y tras el fallecimiento de su esposa, viaja a Turquía para localizar –y dar honrosa y justa sepultura- a los cuerpos de sus tres hijos caídos en la batalla de Gallipoli. La Turquía que conoce es un país marcado por la guerra en el que se encontrará con oficiales del ejército contra quien peleaban sus hijos. Será en ese país donde también conocerá a una mujer, Ayshe (Olga Kurylenko), que vive con su único hijo superando la muerte en guerra de su esposo. Además Connor se topa con el comandante Hassan (Yilmaz Erdogan), que mandaba la patrulla que luchó contra sus hijos desaparecidos. Todos estos personajes, marcados por la herida que la guerra les ha dejado, buscan afrontar el futuro con dignidad, superando la violencia y el odio del que han sido autores y víctimas.

Crowe afronta una historia que tiene una vocación épica importante. Tal vez un director más experimentado hubiera sacado más tajada de un film espectacular con momentos pensados para el lucimiento del actor-director. Pero lo cierto es que la película se ve con gusto a lo largo de sus dos horas de metraje y aborda temas que bien merecen ser destacados. El amor, la búsqueda de la paz, el sinsentido de la guerra, la amistad, el honor, la familia y –sobre todo- la posibilidad del perdón son temas que van apareciendo en el film casi de una forma didáctica y pedagógica. Hay miradas, abrazos, frases y guiños que subrayan valores humanos con los que Crowe va salpicando todo el metraje.

El esfuerzo titánico de Joshua Connor en busca de sus hijos es mucho más grande que el esfuerzo que comporta la búsqueda del agua. El experto zahorí, dotado de una profundidad psíquica que le lleva a descubrir agua fresca bajo la tierra parajes semidesérticos, se siente impotente para descubrir a sus hijos también bajo la tierra en medio del secarral estéril que deja la guerra.

Pero el amor y la amistad –ý está es la gran lección de la película- hacen posible la búsqueda compartida. Desde allí es más fácil encontrar y encontrarse. El encuentro de dos hombres, Connor y Hassan, en apariencia condenados a odiarse, les va trasformando a ambos y juntos experimentan la fuerza redentora del perdón. En el fondo, ambos personajes buscan y, cuando se unen, pueden reconstruir sus emociones descubriendo lo mejor de sí mismos, como quien encuentra agua fresca en el desierto.

Épica, entretenida, clásica y moral, “El maestro del agua” es una buena película de aventuras, que tal vez nos esté descubriendo a un buen director.

JOSAN MONTULL