



El verano es un tiempo de desconexión. Los viajes, la playa la montaña se convierte en objetivos para relajarnos y descansar. También la lectura de buenos libros puede ayudarnos a reposar y encontrarnos. Y, como no, el verano es un momento estupendo para ir al cine. Varias películas llegan a nuestras pantallas en la época estival y son muy recomendables para divertirnos, cargar las pilas y “refrescarnos”
Indiana Jones y el dial del destino Parece mentira, pero la saga que inició Spielberg hace 40 años, continúa en su quinta aventura con un Harrison Ford ochentón y estupendo esta vez dirigido por James Mangold.
Misión imposible, sentencia mortal. Parte 1 (de Christopher McQuarrie). Otro clásico, otra saga. De nuevo Tom Cruisse, en una excelente forma física, vuelve en una séptima edición a vivir misiones trepidantes que fascinan al espectador desde el minuto uno.
Pero no son los únicos que regresan. También lo hacen nuestros Campeones de Javier Fesser esta vez en Campeonex. El equipo de basket formado por personas con discapacidad se convierten ahora en un equipo de atletismo, convencidos de sus posibilidades, saboreando la amistad y denunciando la pretendida superioridad de las personas con capacidades habituales. De nuevo la risa, la ternura y el buen rollo.
También regresa Santiago Segura con otra película familiar, Vacaciones de verano, protagonizada por el mismo Segura, Leo Harlem y un puñado de chavales de los que estos padres irresponsables y cariñosos (Segura y Harlem) deben hacerse cargo viviendo mil apuros más que divertidos.
Con un tono más serio y reflexivo, llega otra película muy deseada, Oppenheimer, del espectacular y comercial Cristopher Nolan. La película cuenta la vida del científico que desarrolló la bomba atómica.
Y, si uno se queda en casa y quiere ver una buena serie, La unidad. Kabul (de Dani de la Torre y Oskar Santos). Trepidante y durísima, cuenta la historia de una unidad de la policía española con una misión en Afganistán que son sorprendidos por los enfrentamientos entre muyahidines, talibanes y fuerzas del ISIS-K y acaban envueltos en una situación peligrosa justo cuando se inicia la evacuación de los extranjeros. Terrible y fascinante, nos mantiene atentos a la pantalla con la respiración cortada. Extraordinaria.
Aprovechemos, pues, el verano. La pantalla sigue ahí, con buenas películas esperando buenos espectadores.
Feliz verano.
JOSAN MONTULL
Ocurrió a principios de Junio en la tranquila ciudad de Annecy, pequeña patria de San Francisco de Sales. En un parque infantil, un hombre de 31 años esgrimió un cuchillo y comenzó a apuñalar a niños pequeños que jugaban tranquilamente provocando los gritos de horror de sus madres y cuidadoras. La escena era dantesca. Sorprendentemente, un joven de 24 años que pasaba por allí increpó al agresor y le hizo frente. El joven tenía una mochila pesada en la espalda y sostenía otra en la mano cuando el atacante lo acuchilló también a él. Pero a pesar del cuchillo y la agresividad escalofriante del atacante, el joven herido continuó persiguiéndolo hasta dentro de un patio de juegos infantiles y luego salió del parque nuevamente, cargando sus mochilas todo el tiempo. Arrojó una de las mochilas al agresor en un momento y luego volver a levantarla para dar otro golpe.
Todos coinciden en decir que la actitud arriesgada y valiente del joven fue decisiva para evitar males mucho mayores. El mismo presidente Macron fue a saludarle y agradecer su heroico gesto. Empezaron a hablar entonces del “héroe de la mochila”, del joven que se había jugado su propia vida para proteger la de unos niños. Pronto se supo quién era el “héroe de la mochila”.

Su nombre es Henry, tiene 24 años y es un scout cristiano francés. En su tiempo libre peregrina para visitar las 280 catedrales católicas de Francia. Preguntado por lo que sintió en ese momento, Henry dijo que había sentido “una fuerte fuerza dentro de él que lo empujaba a actuar. “Me dejé guiar por la providencia y la Virgen María. Dije mi adiós. Ellos decidirían qué pasaría”.
Ciertamente emociona comprobar que la fe cristiana impulsa a muchos jóvenes a vivir actitudes de entrega heroica por los más desfavorecidos. Aunque hay quien cree que la fe se reduce a actitudes conservadoras y superadas, lo cierto es que en muchas vidas la fe se convierte en el motor de la generosidad, la entrega y la donación.
Basta con echar ahora una mirada alrededor. Nos encontramos a cientos, miles de jóvenes con mochila que se convierten en monitores y monitoras en Colonias, Campamentos, Travesías, Centros y Plataformas diversas para ayudar desde la educación a que niños y adolescentes se diviertan y den sentido a sus vidas.
Son estos otros héroes. Desde la misma fe y las mismas convicciones de Henry, cargan sus mochilas para animar actividades de verano protegiendo a los niños y niñas de los filos del aburrimiento, el consumo, las pantallas y el tedio.
Son, en definitiva, otros héroes de la mochila.

JOSAN MONTULL

