La palabra se hizo cine:
EL PAPA FRANCISCO, UN HOMBRE DE PALABRA

PAIS:
Italia, Suiza,Francia, Alemania
AÑO: 2018
GÉNERO:
Documental
DIRECCIÓN Y GUIÓN:
Wim Wenders
Resulta sorprendente que la figura del papa Francisco haya sido llevada al cine en varias ocasiones. Desde una película argumental pasando por una serie televisiva hasta incluso un film de animación, los cinco años de pontificado del papa cinematográficamente están dando mucho de sí. Es tal la fuerza carismática del papa actual que son muchos los artistas e intelectuales que, creyentes o no, se han fijado en él.
El prestigioso director alemán Wim Wenders se ha atrevido a acoger una petición hecha por el Vaticano y ha rodado un documental apasionante.
Wenders destacó en su día por films de ficción absolutamente extraordinarios como “Paris, Texas” o “Tan lejos, tan cerca”; se convirtió para muchos en un director de culto capaz de retratar las pasiones humanas desde la interioridad con una fuerza sobrecogedora. Últimamente se ha decantado por el documental y ha rodado obras tan interesantes como “Pina” o “La sal de la tierra”.
En “El papa Francisco, un hombre de palabra”, el prestigioso director parte de una entrevista al santo Padre en que éste habla, con sencillez y sin tapujos, de todo. Desde la defensa de la Tierra, a los problemas de la curia eclesiástica, pasando por el ignominioso tráfico de armas, la cultura del descarte, la familia la juventud…Francisco no elude ningún tema por más que espinoso que sea; así, carga con una dureza extraordinaria contra el carrerismo en la Iglesia y contra la pederastica de algunos sacerdotes y se emociona cuando habla de los enfermos.

La entrevista está hábilmente salpicada en un montaje excelente con imágenes rodadas en los diversos ambiente y países en los que se ha movido el papa: suburbios, la sede de las Naciones Unidas, las favelas de Brasil, cárceles de menores, mezquitas, Jerusalén, Palestina, Austwich, Filipinas, la República Centroafricana, la isla de Lesbos…Por otra parte Francisco se encuentra con intelectuales (Stephen Hopkins), políticos (Obama, Trump, Putin, Mújica, …) enfermos, presos, niños, religiosas, refugiados…y en todos los ambientes tiene una palabra invitando a la esperanza y a la paz.
Insiste el director en relacionar el pontificado de Francisco con la misión de San Francisco de Asís, santo del que el papa tomó su nombre pontificio. Esa vocación de restauración de la Iglesia del santo la vive el papa en su ministerio.
En la película hay pocas celebraciones religiosas (varias, eso sí, ecuménicas) pero muchos gestos de misericordia que avalan las palabras de la entrevista. Llama la atención este papa que habla poco de liturgia y de sacramentos pero que sin embargo no deja de hablar del amor y de los problemas sociales de nuestro tiempo.
Si en los evangelios las palabras y los gestos de Jesús van a la par, en la vida del Papa se aprecia a un gran seguidor de Jesús, sus gestos no hacen más que subrayar la validez de sus palabras y sus palabras adquieren relevancia por la calidad humana de sus gestos. Entre palabras y gestos hay una extraordinaria coherencia.
Wenders ha hecho un documental emocionante, profundo y hermoso. La figura de Francisco queda agigantada en esta película dotada de un montaje excelente; una película que invita a descubrir a un hombre bueno, un líder espiritual y religioso, un filósofo, un servidor del evangelio…un hombre, en fin, de palabra.
JOSAN MONTULL

El enamoramiento del primer momento no es superficial ni bobalicón; es profundo y comprometido. Ambos, Jackson y Ally, se desviven el uno por el otro; la donación mutua es constante. No se trata de una aventura pasajera ni mucho menos, es un amor auténtico el que viven. Entienden su amor como un hacer medrar al otro, desvivirse por el otro. El sentirse amados les hace crecer como personas y como artistas; jamás entienden su talento musical prescindiendo del otro, el deseo de cada uno es hacer que el otro se una persona y un artista mejor. No hay rivalidad entre los dos, por más que Ally cada vez brille más y él vaya decreciendo. Juntos son más, mucho más, en el escenario y en la vida. Una boda exótica pero sentida subrayará ese amor.
Pero las drogas están ahí. El alcoholismo de Jackson pasa factura; por más que él una y otra vez intenta alejarse de todo ese mundo, es un toxicómano. Como tal, miente, agrede, hace daño a los suyos, se destroza de tal modo que está a punto de destrozar la carrera de Ally. Pero ni aun así se distanciarán. Jackson se arrepiente y pide perdón, ella sigue perdonando y acogiendo. Siguen enamorados. Van a ser fieles en la salud y en la enfermedad.
Aunque las drogas destrocen la vida…no consiguen destrozar el amor.
La película está contada con brío y con un ritmo excelente. La banda sonora es sobresaliente; rock, baladas, blues, están interpretadas magistralmente. La historia sigue siendo actual. Cooper como actor está muy bien –ya nos tiene acostumbrados-. Lady Gaga, como actriz, está tan contenida y tan entregada que se mete en la piel del personaje de un modo antológico.
Tal vez no era necesario volver a llevar a la pantalla esta historia de amor y drogas…pero lo que sí es cierto es que este remake es mucho mejor que su predecesora y hace que olvidemos las anteriores.

