Capitán Phillips

Aguas peligrosas : CAPITÁN PHILLIPS

Dirección: PaulGreengrass.

País: USA 2013.

Duración:134min.

Género: Drama, thriller, acción.

Interpretes: Tom Hanks (capitán Richard Phillips),

Barkhard Abdi (Muse),

Catherine Keener (Andrea Phillips),

Max Martini (comandante SEAL),

Guion: Bill Ray; basado en el libro “El deber de un capitán”,

de Richard Phillips y Stephan Talty.

Producción: Scott Rudin, Dana Brunetti y Michael De Luca.

 Música: Henry Jackman.

Fotografía: Barry Ackroyd

 

El mar ha sido una gran fuente de inspiración cinematográfica y un escenario magnifico para los más diversos géneros. Piratas, soldados, aventureros y deportistas han sido héroes o villanos de películas en las que el mar se convertía no sólo en decorado sino en un protagonista más. Obras tan dispares como las aventuras de “Piratas del Caribe” de Gore Verbinski, la contienda bélica de “El submarino” de W.Petersen o el terror magistral del “Tiburón” de Spielberg hoy ya forman parte de la gran historia del cine.

Esta vez, y de la mano del excelente realizador Paul Greengrass ha llegado a nuestras pantallas “Capitán Phillips”, una historia inspirada en un hecho real que aborda un tema tristemente actual: la inseguridad que provocan los pirata en el cuerno de África.

El argumento de la película gira en torno a la historia real  de Richard Phillips (Tom Hanks), el capitán del carguero norteamericano Maersk Alabama, que fue asaltado en 2009 por varios piratas somalíes. Cuando parecía que los piratas iban a abandonar el barco con un pequeño botín, tomaron como rehén a Phillips, que  se ofreció a cambio de que dejaran libre a su tripulación. La situación, ya de por sí angustiosa en el barco, se convirtió en escalofriante en el interior del bote.

La película consigue atrapar al espectador desde los primeros minutos. Una introducción hecha en montaje paralelo sobre el inicio de un día normal de los dos personajes protagonistas sirve de preámbulo para anunciar la tragedia que está a punto de vivirse. Por un lado, Phillips despidiéndose de su esposa con un rutinario “hasta pronto” antes de emprender su viaje hacia el océano Indico. Por otra parte, en la costa de Somalia, los señores de la guerra presionan a unos famélicos pescadores a lanzarse armados a la mar para abordar un carguero por el que pedirán un rescate y –les dicen- se harán millonarios.

Desde un primer momento hay una intención en Greengrass de no tomar partido ni por unos ni por otros. No se trata de una película de buenos (los navegantes norteamericanos) y malos (los piratas somalíes), se trata de una película de víctimas porque unos y otros son víctimas de una estructura económica injusta que ha generado una situación de pobreza endémica en esa zona de África. A esta imparcialidad buscada se le suma el hecho de que el film está inspirado en un hecho real.

Paul Greengrass mantiene la narración con un  pulso excelente, maneja el tempo cinematográfico de un modo magistral, en ningún momento decae el ritmo y el film interesa y conmueve desde el primer momento hasta el sorprendente final. La tensión es extraordinaria. Resulta sobrecogedora la inspección del barco y, más aún la huida en el bote de los piratas con el rehén.

Claro que nada de esto sería posible sin la presencia magnífica de Tom Hanks, un actor que crece artísticamente con los años y que es capaz de llenar la pantalla con su sola presencia. Pero no es menos meritorio el trabajo del desconocido y no profesional Barkhad Abdi, somalí afincado en América desde los 14 años. Su cuerpo esquelético y su mirada asustada consiguen provocar miedo y compasión a partes iguales. También él es una víctima, por más que vaya armado hasta los dientes; en ningún momento da la sensación de controlar la situación pese a que es mucho más listo de lo que en un principio parece. Una y otra vez repite que se va a hacer rico aunque su convicción es cada vez menor y el espectador sabe que sus proyectos van a ser truncados y que nunca esos paupérrimos piratas van a vencer al gigante al que desafían. Los diálogos de este mísero pirata con el secuestrado Phillips son de lo más interesante y revelan que la película tiene un guión magnífico.

La fotografía de Barry Ackroyd y la estupenda música de Henry Jackman subrayan el dramatismo de este film intenso en el que se percibe una claustrofóbica angustia tanto en aguas abierta como en el interior de bote salvavidas.

Vibrante, intensa, vital, “Capitán Phillips” es cine con mayúsculas, del que entretiene a lo grande y reflexiona con un discurso adulto sobre la perversidad de las confrontaciones en las que todos se convierten en víctimas.

Y es que en este mar agitado de corrupciones económicas, todos estamos a la deriva esperando que alguien nos eche un cable.

JOSAN MONTULL

Boyhood (Momentos de una vida)

La aventura de crecer: Boyhood (Momentos de una vida).


Título: Boyhood (Momentos de una vida).

Dirección y guion: Richard Linklater.

País: USA. Año: 2014. Duración: 165 min.

Género: Drama.

Interpretación: Patricia Arquette (Olivia),

Ellar Coltrane (Mason), Lorelei Linklater (Samantha),

Ethan Hawke (padre).

Producción: Richard Linklater y Cathleen Sutherland.

Fotografía: Lee Daniels y Shane Kelly.

Montaje: Sandra Adair.

Vestuario: Kari Perkins.

 

En 1995 el cineasta Richard Linklater rodó “Antes del amanecer”, film que iniciaba una trilogía sobre las relaciones de una pareja de enamorados. A ésta les siguieron “Antes del atardecer” (2004) y  “Antes  del anochecer” (2013), las tres fueron protagonizadas por los mismos actores. En estas películas pudimos descubrir a un cineasta con un firme pulso narrativo, capaz de contar historias cotidianas con una seriedad importante.

Algo parecido ha hecho con su última obra, “Boyhood” (momentos de una vida). Aquí se nos cuenta la historia de pequeño Mason, de su hermana Samantha y sus padres. La película comienza cuando Mason tiene seis años y termina 12 años después, cuando éste va a la Universidad.

A lo largo del extenso metraje vamos asistiendo al crecimiento de Mason. La amistad, el cambio de Colegio, las dificultades familiares, su cambio de imagen, el primer amor, la primera decepción, los juegos, las fiestas…pero la genialidad de la película es que el director ha utilizado 12 años para rodarla, de modo que todos los actores van cambiando y envejeciendo de una manera real. Después de doce años de trabajo y a razón de rodar unos tres días por año,  Linkater nos ofrece una película distinta, una auténtica genialidad en su sencillez.

En el crecimiento de Mason nos vamos viendo reflejados todos porque sus reacciones, su rostro, su físico, su forma de andar y de relacionarse, van evolucionando en la película de una manera fluida, con una naturalidad sorprendente.

El film es un elogio de lo cotidiano. Crecer –y todos lo hacemos- es una aventura apasionante en la que estamos sin darnos cuenta en un permanente cambio. Cambiamos por dentro y cambiamos por fuera. En el crecimiento real del niño (Ellar Coltrane) y los actores, entre los que destacan Ethan Hawke y Patricia Arquette, nos vemos nosotros mismos. ¿Cómo hemos cambiado –podemos preguntarnos- desde hace doce años hasta aquí?

En el film todos evolucionan. Al lógico cambio físico de Mason y su hermana, se une también el cambio que va experimentando la madre (Patricia Arquette) que lucha con coraje por sus hijos a pesar de ser tan desgraciada en el amor. También evoluciona el padre (Ethan Hawke) que pasa de ser un bohemio algo alocado a un hombre más maduro. Evoluciona también el país, con la herida de la guerra de Irak, que experimenta una transición hacia el gobierno de Obama. Evolucionan los coches, los móviles, los ordenadores…sólo el paisaje (bellísimo) se mantiene firme, apasionante e inmutable.

La elipsis va urdiendo esa trama sencilla en la que el tiempo hace mella en la vida de todos los actores y nos va trasladando de un año a otro con una naturalidad admirable.

Al final de la película, Mason –apasionado por la fotografía- va tomando instantáneas de objetos viejos: un semáforo roto, un farol oxidado, una toma de agua inutilizada…son los símbolos del paso del tiempo, del envejecimiento, de lo que ha sido y no será.

Sorprendente y ágil a pesar de su duración, Boyhood en una película hermosa y sencilla. Las excelentes interpretaciones de todo el plantel de actores, la fotografía y la música componen un puzzle bien ensamblado que nos hace descubrir que estamos ante una obra de arte tan poco común como extraordinaria.

Crecer es duro, nos dice el film, conlleva alejarse de lo amado (la madre, el hogar…) para poder ser uno mismo. Sólo el amor da sentido a esas idas y venidas físicas e interiores que conllevan los años. Sólo el amor es inmutable.

JOSAN MONTULL

Ben-Hur 2016

El perdón digital: BEN HUR 2016

Dirección: Timur Bekmambetov.

País: USA. Año:2016.

Duración: 116 min.

Reparto: Jack Huston, Morgan Freeman,

Toby Kebbell, Nazanin Boniadi,

Rodrigo Santoro, Sofia Black D’Elia,

Ayelet Zurer.

Guion: Keith Clarke y John Ridley;

basado en la novela de Lew Wallace

 

 

 

La hermosa historia de amistad, odio y reconciliación en la época de Jesús entre el noble judío Judah Ben Hur y su íntimo amigo romano Mesala había sido llevada seis veces al cine. Ahora el director kazajo Timur Bekmambetov acomete un nuevo remake (la séptima versión) y nos vuelve a presentar la clásica novela de Lewis Wallance amparándose en la tecnología digital para llegar al gran público.

 Judah Ben-Hur es un noble judío acusado de traición por su hermano adoptivo Messala, un oficial del ejército romano. Alejado de su familia, y condenado a galeras, Judah pasa cinco años alimentando el odio y la sed de venganza. Cuando regresa de incógnito a Jerusalén para cumplir sus oscuros deseos se encontrará con el mensaje de perdón de Jesús de Nazaret.

Este nuevo “Ben Hur” tiene aspectos que bien merecen su visionado. En primer lugar, la tecnología digital en la reconstrucción histórica y el realismo en los ambientes son magníficos. El espectador se ve sumido desde el principio en el siglo primero. La historia, hermosa, humana y atemporal está bien contada; cierto es que el guion tiene algún fallo narrativo y el relato se estanca en algún momento, pero la película se ve bien y entretiene.

El reproche fundamental que hay que hacer a este nuevo “Ben Hur” es la superficialidad en los personajes principales. Esto en una película de inspiración religiosa es ciertamente una laguna importante. Todos los sentimientos de amor y odio amasado en años de sufrimiento por una lado y de amistad y reconciliación por otro que tendrían que dar sentido a la historia no están bien resueltos; los personajes son absolutamente planos, más al servicio de la tecnología digital que de una interpretación que consiga emocionar al espectador. El trasfondo espiritual no aparece tan apenas. Ni Judá (Jack Huston), ni Mesala (Toby Kebbell) ni mucho menos el beduino protector de Judáh (un hueco Morgan Freeman) dotan de sentimiento a sus personajes que no consiguen conectar con el espectador en ningún momento.

Por el contrario la figura de Jesús (Rodrigo Santoro) es la mejor tratada en la película. En la versión de 1959, el personaje de Jesús tenía poquísimas apariciones y siempre de espaldas. En este film es sin duda el mejor personaje de la narración. Aparece en repetidas ocasiones, habla, tiene gestos contundentes y sus palabras saben a un Dios plenamente humano.

Será imposible no comparar esta película con la versión de William Wyller. En ella Charlton Heston y Stephen Boyd estaban ciertamente estupendos…En la versión del 59 la música de Miklós Rosza se convirtió en un clásico extraordinario que todos identificamos, en este remake la música es irrelevante.

Es curioso, una película con una tecnología avanzada va a tener siempre en contra el film de hace 57 años…Una y otra vez al ver este “Ben Hur” el espectador (aun los más jóvenes) recordarán la versión de Wyller…y compararán, irremediablemente compararán; en la comparación la versión antigua ganará por goleada a esta versión bienintencionada pero tal vez innecesaria.

Vayan a verla, eso sí, intenten no comparar y véanla como si ese argumento no lo hubieran conocido nunca. Entonces podrán disfrutar mucho de una historia de tolerancia religiosa, de amor, perdón y reconciliación bajo la sombra de la Cruz. Y contar una y otra vez esta aventura épica de amistad y redención sigue siendo necesario y plenamente actual.

JOSAN MONTULL

 

Belle y Sebastian

El alma de la Naturaleza: BELLE Y SEBASTIAN

Guion: Fabien Suarez, Juliette Sales, Nicolas Vanier

Producción: Climent Miserez, Frédéric Brillion, Pilles Legrand

Fotografía: Eric Guichard

Montaje: Stéphanie Pedelacq, Raphaele Urtin

Música: Armand Amar

Intérpretes: Félix Bossuet (Sébastien), Tchéky Karyo (César),

Margaux Chatelier (Angélina), Dimitri Storoge (Dr. Guillaume),

Andreas Pietschmann (Ttte. Peter), Urbain Cancelier

 

 

Tras un paso fugaz por la cartelera, “Belle y Sebastián” editada recientemente en DVD constituye una más que recomendable película para ver en familia.

En las montañas de los Alpes y en plena segunda guerra mundial, vive un niño de 7 años –Sebastián- que crece libre junto a un anciano que le ayuda a descubrir la sacralidad de la naturaleza y el misterio que esconde cada vida.  Sebastián no tiene amigos, vive correteando por los prados y las montañas deseando reencontrase con su madre, de la que recibe un regalo cada Navidad. La paz del pueblo sólo se turba por dos acontecimientos: la aparición de una bestia que ataca a las ovejas y la llegada de un grupo de soldados alemanes que buscan judíos en el pueblo para evitar su huida. El encuentro de Sebastián y la bestia (que es en realidad una perra noble y fiel) hará nacer una historia de amistad en la que vivirán grandes aventuras.

Estamos ante un film de una belleza deslumbrante. Nicolás Vanier –aventurero y explorador- retrata la montaña de una manera espectacular. Vanier es capaz de fotografiar el alma de la Naturaleza, el pálpito sagrado del Misterio es cada encuadre. Hay una belleza luminosa en sus imágenes; el ser humano aparece sumergido en el paisaje formando parte del mismo, participando de su encanto.

Por otra parte no estamos ante una clásica película de niño con perro (por más que el pequeño Felix Bossuet encandila con su mirada y el perro protagonista transmite una bondad maravillosa); la película es algo más. Se trata de un film muy bien rodado, de una historia de seres humanos que experimentan la soledad y buscan. Hay un niño que busca a su madre, un anciano que busca su pasado, un miembro de la resistencia que busca amor, una joven que busca una aventura que le haga huir de la rutina, un soldad alemán que busca dignidad.

Y esta historia de búsquedas, está contada con un gran sentido de la aventura. Vanier rueda con soltura, el guión es ágil, la historia atrapa a espectador que queda fascinado por la belleza de las imágenes, la música de Armand Amar es una maravilla.

“Belle y Sebastián” es cine limpio, bondadoso, entretenido, que apuesta por los valores humanos como la amistad, la paz, el respeto a la Naturaleza, la lucha por la libertad y la búsqueda de fraternidad y dignidad de las personas. Pero además “Belle y Sebastián” es cine de aventuras cien por cien, capaz de entretener, divertir y conmover.

Nicolas Vanier que rueda la vida animal como nadie y hace unos documentales excelentes, consigue una película de entretenimiento que merece la atención de educadores y cinéfilos.

Ideal para ver en familia. Una película tan sencilla como maravillosa.

JOSAN MONTULL