PROFETA VIDAL

Existen los profetas, siempre los ha habido. Son tipos que van a contracorriente, que luchan, se esfuerzan y anuncian un nuevo modo de vivir, alternativo al postureo del momento o a la infidelidad a los seres humanos.

La Biblia está llena de historias apasionadas de estos hombres que, con gestos llamativos y a veces extravagantes, se la jugaron por anunciar a su pueblo, contra viento y marea, que la dignidad humana era innegociable y que la idolatría produce injusticia.

Hace poco fui testigo televisivo de un acto profético, el discurso de Jesús Vidal en la Gala de los Goya tras recibir el premio al mejor actor revelación.

Confieso mi amor al cine y mi repelús por estas galas vacuas en donde se exhibe la vanidad vestida de alarde y donde el lujo y el despilfarro consiguen abochornar a los excluidos.

Pero lo de Vidal fue distinto. Con una discapacidad visual que sólo le permite ver el 10 por cien en un solo ojo, salió al escenario emocionado e hizo un discurso absolutamente memorable.

Jesús Vidal habló de “Amar la vida con los ojos de la inteligencia y del corazón”, parafraseando una de sus frases en el film “Campeones” recordó a sus padres diciendo “Me gustaría tener un hijo como yo porque tengo unos padres como vosotros”.

Habló de inclusión, discapacidad, visibilidad. Homenajeó al resto de sus compañeros del film, el equipo “Los amigos” con discapacidad intelectual de los que elogió la frescura, la espontaneidad y el talento. Consiguió emocionar a un auditorio que horas antes hacía posturitas y ponía morritos vestidos de exceso ante los flases que iluminan la ligereza.  

Y lo decía él, un luchador, un campeón, una persona con discapacidad…y lo decía allí, en el Reino del glamour, en la pasarela de las vanidades, en el altavoz de los discursos vacíos, de las reivindicaciones abortistas emparejadas con la libertad y la modernidad…allí, precisamente allí, el profeta Jesús Vidal se atrevió a decir “Mami, gracias por darme la vida, gracias por dármelo todo. Porque hiciste nacer en mí el amor hacia las artes y porque me enseñaste a ver la vida con los ojos de la inteligencia y del corazón. Te quiero todo.

Don José Vidal Conde, mi padre: gracias por haber vivido, gracias por luchar tanto por mí, porque eres la persona con más ternura del planeta sin pretenderlo. Y porque con sólo una sonrisa cambiabas y cambias el mundo”.

Allí acabó la Gala. Todo lo demás se me antojó innecesario y vacío. Me satisfizo el Goya a “Campeones”, una película repleta de ternura, de humanidad y de amor a la vida. Cierto es que “El reino” me había parecido superior. Pero ya estaba todo dicho, el discurso del mejor actor revelación ayudó a mirar con los ojos del corazón, que era lo que pretendía, y dejó en un segundo plano todo lo demás. Los trajes, las alfombras, los paparazzi y toda esa supuesta modernidad quedaron eclipsados. Era un profeta el que había hecho enmudecer la superficialidad, un profeta que hablaba de amor, de familia y de acogida al distinto, de ternura y de superación.

Gracias al cine por habernos dado unos campeones que, con la película de Fesser, nos han hecho mirar a nuestro interior y avergonzarnos de nuestra mediocridad. Gracias a Jesús Vidal por ser un profeta con una mirada mucho más penetrante que la de los que se ufanan de ver.

Gracias profeta Vidal. Gracias profeta viral.

JOSAN MONTULL

Del revés (Inside out)

Psicología evolutiva : DEL REVÉS (inside out)

Película: Del revés.

Título original: Inside out.

Dirección: Pete Docter.

País: USA. Año: 2015.

Duración: 94 min.

Género: Animación, comedia.

Producción: Jonas Rivera.

Música: Michael Giacchino.

Distribuidora: The Walt Disney Company Spain.

Hace unos años la poderosa factoría Disney realizó una serie de cortometrajes con una finalidad claramente pedagógica para adentrar a sus seguidores en una gran enciclopedia visual. Así, unos films explicaban el funcionamiento del cuerpo humano, el trabajo sistema nervioso o la importancia de las matemáticas, por ejemplo. Este didactismo llegó incluso a convertirse en largometraje cuando en “Fantasía” Disney daba una preciosa lección de música para que los más pequeños descubrieran a los grandes clásicos.

Da la sensación de que la última película de Disney-Pixar funciona en este sentido. Lejos de aventuras simpáticas y humanas como “Up”, “Monsters” o “Brave”, por ejemplo, “Del revés” emparenta con aquellos filmes anteriormente citados con los que comparte una marcada vocación didáctica.

La película cuenta la historia de las inquietudes, angustias y alegrías de la pequeña Riley. Desde el día de su nacimiento las cinco grandes emociones de la niña se ponen en funcionamiento en su cerebro. Así, la alegría, la tristeza, el miedo, el asco y la ira entran en juego para ir adaptando las necesidades y relaciones de la niña conforme ésta va creciendo. Pero un día Riley es obligada a dejar atrás su vida en el Medio Oeste americano porque su padre encuentra un nuevo trabajo en San Francisco. Este hecho, difícil a cualquier edad, se convierte en un agitador de todas las emociones que se desbocan en el cerebro de la chica porque Riley está entrando en la pubertad. En el cuartel general donde Alegría, Miedo, Ira, Enfado y Tristeza han ido viviendo tranquilamente, todo se revoluciona para que la niña vaya adaptándose a la nueva realidad. A pesar de que Alegría intentará coordinar todo, la complicación emocional estará servida.

Con este argumento tan original, el director, Peter Docter, construye un film interesantísimo en donde los protagonistas no son personas ni animales, sino emociones. Con una técnica cada vez más depurada, los diseños de las emociones son una maravilla: el color, la forma, la expresión…hacen que se conviertan en auténticos personajes y protagonistas del film.

Con un ritmo vertiginoso, la película nos va descubriendo que cada uno de nosotros somos seres emotivos. El raciocinio, la deducción, la lógica forman parte de nuestro ser…pero las emociones están permanentemente trabajando en nuestro cerebro para hacernos ser lo que somos.

Crecer no es fácil, nos dice “Del revés”, es un ejercicio doloroso en el que intervienen positivamente experiencias que nos van construyendo: la amistad, la

familia, la diversión, los valores, la superación personal…Todas estas experiencias se convierten en pilares sobre las que se asienta nuestra personalidad al ir almacenando recuerdos que nos llevan a la maduración. También las experiencias negativas nos ayudan a crecer cuando son bien controladas por nuestras emociones.

La temática es compleja, sí, pero la soltura del guión y la excelencia de los personajes nos llevan a reír, emocionarnos, entretenernos y divertirnos con esas cinco emociones que se emocionan. Incluso las emociones de los otros personajes (los padres, por ejemplo) entran en juego y son vistas por el espectador que va intuyendo la dificultad de las relaciones interpersonales para entender y respetar al otro. Y es que, nos dirá sabiamente la película, mis emociones entran en interrelación constantemente con las de los que me rodean. Estas cinco emociones básicas se convierten desde los primeros minutos en estrellas de un film en donde los humanos son vistos desde su interior.

A pesar de lo arriesgado del planteamiento, la película discurre estupendamente en un ejercicio de originalidad absolutamente extraordinario.

Innovadora, divertida y alocada, “Del revés” se va a convertir en una película para ver y trabajar en las clases, en las sesiones de tutoría y en las escuelas de padres, donde las hubiera. Pensada especialmente para un público adulto, el film es un auténtico regalo que nos invita a entrar dentro de nosotros mismos y darnos cuenta de lo difícil e inacabado que siempre es crecer.

JOSAN MONTULL