El maestro del agua

La épica del perdón: EL MAESTRO DEL AGUA

Título original: The water diviner.

Dirección: Russell Crowe.

Países: Australia, USA y Turquía.

Año: 2014. Duración: 111 min.

Género: Drama.

Interpretación: Russell Crowe (Connor),

Olga Kurylenko (Ayshe), Yilmaz Erdogan (Hasan),

Cem Yilmaz (Cemal).

Guion: Andrew Knight y Andrew Anastasios.

Producción: Troy Lum, Andrew Mason y Keith Rodger.

Música: David Hirschfelder.

Fotografía: Andrew Lesnie.

Montaje: Matt Villa

A lo largo de la Historia del cine han sido muchos los actores y actrices que han decidido ponerse tras la cámara para convertirse en directores de films protagonizados o no por ellos mismos. Con más menos fortuna, artistas como Robert de Niro, Angelina Jolie, Kevin Kostner o nuestros Antonio Banderas y Ana Belén, por poner algunos ejemplos, han dirigido con mayor o menor talento. Otros, como en su día Orson Welles y en la actualidad el más que veterano Clint Eastwood han demostrado ser auténticos maestros tanto en la interpretación como en la dirección.

Le ha tocado el turno ahora a Russell Crowe, protagonista de grandes películas, que debuta en la dirección con “El maestro del agua”, una narración épica y hermosa, realizada con una factura muy clásica.

El maestro del agua cuenta la historia, con base real, de Joshua Connor, un granjero zahorí, que, poco después del final de la primera Guerra Mundial y tras el fallecimiento de su esposa, viaja a Turquía para localizar –y dar honrosa y justa sepultura- a los cuerpos de sus tres hijos caídos en la batalla de Gallipoli. La Turquía que conoce es un país marcado por la guerra en el que se encontrará con oficiales del ejército contra quien peleaban sus hijos. Será en ese país donde también conocerá a una mujer, Ayshe (Olga Kurylenko), que vive con su único hijo superando la muerte en guerra de su esposo. Además Connor se topa con el comandante Hassan (Yilmaz Erdogan), que mandaba la patrulla que luchó contra sus hijos desaparecidos. Todos estos personajes, marcados por la herida que la guerra les ha dejado, buscan afrontar el futuro con dignidad, superando la violencia y el odio del que han sido autores y víctimas.

Crowe afronta una historia que tiene una vocación épica importante. Tal vez un director más experimentado hubiera sacado más tajada de un film espectacular con momentos pensados para el lucimiento del actor-director. Pero lo cierto es que la película se ve con gusto a lo largo de sus dos horas de metraje y aborda temas que bien merecen ser destacados. El amor, la búsqueda de la paz, el sinsentido de la guerra, la amistad, el honor, la familia y –sobre todo- la posibilidad del perdón son temas que van apareciendo en el film casi de una forma didáctica y pedagógica. Hay miradas, abrazos, frases y guiños que subrayan valores humanos con los que Crowe va salpicando todo el metraje.

El esfuerzo titánico de Joshua Connor en busca de sus hijos es mucho más grande que el esfuerzo que comporta la búsqueda del agua. El experto zahorí, dotado de una profundidad psíquica que le lleva a descubrir agua fresca bajo la tierra parajes semidesérticos, se siente impotente para descubrir a sus hijos también bajo la tierra en medio del secarral estéril que deja la guerra.

Pero el amor y la amistad –ý está es la gran lección de la película- hacen posible la búsqueda compartida. Desde allí es más fácil encontrar y encontrarse. El encuentro de dos hombres, Connor y Hassan, en apariencia condenados a odiarse, les va trasformando a ambos y juntos experimentan la fuerza redentora del perdón. En el fondo, ambos personajes buscan y, cuando se unen, pueden reconstruir sus emociones descubriendo lo mejor de sí mismos, como quien encuentra agua fresca en el desierto.

Épica, entretenida, clásica y moral, “El maestro del agua” es una buena película de aventuras, que tal vez nos esté descubriendo a un buen director.

JOSAN MONTULL

 

El francotirador

La leyenda y el carnicero: EL FRANCOTIRADOR

Película: El francotirador.

Título original: American sniper.

Dirección: Clint Eastwood.

País: USA. 2014.  Duración: 134 min.

Género: Biopic, Drama, bélico.

Interpretación: Bradley Cooper (Chris Kyle),

Sienna Miller (Taya Kyle), Jake McDorman,

Luke Grimes, Navid Negahban, Keir O’Donnell.

Guion: Jason Dean Hall; basado en el libro de Chris Kyle.

Producción: Bradley Cooper, Clint Eastwood,

Fotografía: Tom Stern.

Música: Clint Eastwood, Ennio Morricone

Montaje: Gary D. Roach.

La prolífica producción de buen cine a la que nos tiene acostumbrados el lúcido Clint Eastwood no deja de sorprendernos cada año. Tras haber ganado dos veces el óscar a la mejor película con “Sin perdón” (1992) y con “Million dolars baby” (2004), nos ha regalado un puñado de películas estupendas que abordan el género bélico (“Banderas de nuestros padres”), el drama (“Gran Torino”), o el musical (“Jersey boys”), por poner varios ejemplos.

Con “El francotirador” Eastwood vuelve al cine bélico centrando su narración en la reciente guerra de Irak. Durante más de dos horas nos narra la historia de Chris Kyle, el francotirador más letal en Irak. Su única misión es proteger a sus compañeros de ejército de los combatientes enemigos. Con una precisión excelente en sus disparos consigue salvar la vida de muchos compañeros y amigos en el campo de batalla. Por otra parte, mientras él combate en Irak custodiando la vida de los soldados, su esposa y sus hijos ansían que vuelva a casa y sienten una absoluta falta de protección.

Las cuatro misiones en Irak harán que Chris se gane el apodo de “Leyenda” por la valentía y la fidelidad a la misión de no dejar a nadie atrás. Mientras tanto tendrá que enfrentarse con otro francotirador iraquí, Mustafá, al que apodan “El carnicero” y que resulta tan mortífero como Chris.

Los Estados Unidos siempre han revisado su historia haciendo películas. En su afán por repasar la historia reciente, Eastwood lanza una mirada a la terrible guerra de Irak en las que las tropelías de unos y otros fueron filmadas y recogidas por miles de cámaras. La crudeza de las escenas de guerra, el realismo y la agilidad y tensión con las que están descritas son sencillamente extraordinarias. Eastwood deja clavado en la butaca al espectador que se siente en la primera línea de batalla. El ritmo va cambiando cuando la acción se sitúa en los Estados Unidos y presenta a un Chris Kyle cada vez más abatido y desorientado. La guerra va haciendo mella en él y le va deteriorando; el que es un excelente francotirador en Irak es un mal padre y un insípido esposo en su casa; el que tiene una vista excelente para apuntar objetivos desde dos kilómetros con el arma es incapaz de ver con nitidez las consecuencias que su ausencia va dejando en su familia.

La película, en una primera visión, puede ser acusada de panfleto proamericano. Si se ve con una mirada despojada de prejuicios, podemos descubrir una obra excelente que reflexiona sobre la guerra y sobre la despersonalización que ésta lleva en soldados y víctimas, en ganadores y perdedores. Chris en encuentra cada vez más perdido en su universo moral y ético; su fe se tambalea mientras cada vez el pulso le tiembla menos para disparar y es capaz de poner en peligro una misión cuando se ciega por el odio.

El espectador se va preguntando si “Las leyenda” es un héroe o un tipo sin sentimientos; en el fondo, es semejante a Mustafá, el francotirador irakí, que actúa con la misma rapidez y la misma crueldad impersonal.

Eastwood muestra el sinsentido de la guerra al descubrimos que los afanes de Chris para rehacer su vida ayudando a víctima americanas de la guerra de Irak se ven truncados cuando un antiguo soldado, al que está ayudando, le mata fríamente. Así son las cosas, nos dirá el veterano director, nadie sale indemne de la guerra, todos son víctimas. El que dispara a un hombre siempre es otro hombre. No hay buenos y malos, no hay ganadores.

Excelente película, excelente trabajo de Bradley Cooper, dando vida a un, vacilante Chris Kyle, titubeante en la vida y preciso con el gatillo.  Brillante Clint Eastwood, que va a cumplir 85 años y domina la técnica cinematográfica de un modo fascinante.

Película dura, cruda e intensa, “El francotirador” nos muestra con un realismo sobrecogedor que en la guerra, en todas las guerras, no hay héroes, todos son leyenda y carniceros. Todo depende de si uno se sitúa delante o detrás de la mirilla telescópica.

JOSAN MONTULL