Ignacio de Loyola

Militante en la brecha: IGNACIO DE LOYOLA

Dirección: Paolo Dy y Cathi Azanza

Música: Ryan Cayabyab

Fotografía: Lee Meily

Reparto: Andreas Muñoz, Javier Godino,

Julio Perillán, Gonzalo Trujillo,

Isabel García Lorca, Lucas Fuica,

Mario de la Rosa,

Producción: Jesuit Communications Foundation

Filipinas 2017

 

El género hagiográfico sobre los santos ha gozado de gran popularidad incluso en estos tiempos. Muchos de estos films han sido seguidos por miles de fieles cristianos que han saboreado la grandeza de la vida de creyentes que les han precedido. También personas sin fe en la Trascendencia han experimentado en estas películas el placer del acercamiento a vidas de una grandeza ética extraordinaria. Cineastas clásicos como Dreyer o Rosellini, cineastas actuales como Joffe o Cavani han abordado desde perspectivas muy distintas la vida de estos grandes personajes de la Historia.

Con frecuencia muchos de estos films han sido utilizados en ámbitos escolares o parroquiales con más fines catequísticos que artísticos.

Este “Ignacio de Loyola” se presenta como una película difícil y profunda, más para ser degustada por espectadores iniciados en lo religioso o filosófico que para niños o jóvenes catecúmenos.

La película comienza con la infancia de Íñigo, marcada por un padre exigente y por la muerte de su madre y de un hermano. El afán de nobleza y de aventuras lleva al joven Loyola a una vida militar licenciosa, lejos de Dios y con una importante ausencia de moral. El honor, las batallas, los placeres banales y la victoria sobre el enemigo son los únicos motores de su vida.

Cuando en la batalla de Pamplona el joven es herido gravemente en una pierna, su vida se sume en el sinsentido y el vacío. Postrado en una cama y sintiéndose tullido, los supuestos valores sobre los que había edificado su vida se le antojan vacíos e insensatos. La reflexión del pasado, el remordimiento y el arrepentimiento marcarán un itinerario moral que le llevará a la búsqueda de una vida auténtica y a un compromiso con el Evangelio que por coherencia le hará afrontar los calabozos de la misma Inquisición.

Los filipinos Paolo Dy y Cathy Azanza codirigen este ‘biopic’ protagonizado por actores españoles a cuya cabeza está Andreas Muñoz que interpreta convincentemente a un Ignacio atormentado y buscador.

Hay en el film dos partes bien diferenciadas; en la primera, el joven militar vive aventuras bélicas y seductoras con una rapidez vertiginosa. Cuando los cañones franceses abren una brecha en las murallas de Pamplona, el joven e idealista soldado se pone en medio de la brecha para intentar frenar al enemigo. Está parte del metraje está marcada por una evidente falta de presupuesto que deja escenas como la batalla de Pamplona con una gran pobreza visual. Quiere aquí ser una película de aventuras que no acaba de enganchar y ser creíble por una producción muy escasa.

La segunda parte narra el periplo existencial de la conversión de Ignacio. En esta parte el film gana mucho y resulta ser mucho más convincente. Los directores nos dan a conocer que acoger el misterio de Dios en la propia vida es una batalla mucho más difícil que las que se libran con la espada y las armas de fuego. Tener que combatir contra uno mismo y contra la misma Iglesia a la que se ama no es sencillo.

Las voces en off del propio Ignacio, las reflexiones filosóficas y teológicas en voz alta, el juicio al que es sometido y que termina haciendo que los propios jueces se sientan juzgados…todo este itinerario moral y religioso está relatado con interés e inteligencia. Las imágenes recurren a la metáfora y a una plástica con efectos especiales bien construidos.

Ignacio irá descubriendo que ser cristiano es formar parte de otra milicia. La redención por la fe no se obtiene por una obcecación personal…pasa por la Iglesia, por más que ésta viva mil contradicciones. “No somos enemigos, estamos en el mismo bando” le dice Ignacio a uno de los inquisidores.

Interesante y más que correcta esta propuesta cinematográfica en torno a la vida de San Ignacio. No es una película de estampita…no es una hagiografía al uso; es el retrato de la conversión tormentosa de un hombre que fue capaz de revolucionar la vida de la Iglesia desde un amor crítico y desde una propuesta espiritual valiente y comprometida.

La brecha que en esa época se abría en la Iglesia era mucho más grande que la que había en la destruida muralla de Pamplona. En esa brecha, como en la de la capital navarra, se planta Ignacio para hacer frente con su vida a un estilo cristiano intolerante y prepotente que amenazaba la identidad de la comunidad cristiana.

Aquí sí acierta el film presentándonos a un Ignacio, herido pero erguido, cansado pero en pie, militante en la brecha para defender la vida de la Iglesia con las armas de la inteligencia, de la espiritualidad y del amor.

JOSAN MONTULL

Para más información podéis visitar la web de la pelicula :  http://www.peliculaignacioloyola.es/

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Llévame a la luna

La risa y nada más: LLÉVAME A LA LUNA

Título original: Un plan parfait.

Dirección: Pascal Chaumeil.

País: Francia. Año: 2012.

Duración: 104 min. Género: Comedia romántica.

Interpretación: Diane Kruger (Isabelle),

Danny Boon (Jean-Yves), Alice Pol,

Robert Plagnol, Jonathan Cohen.

Guion: Laurent Zeitoun y Yoann Gromb.

Producción: N. Duval-Adassovsky, L. Zeitoun, Y. Zenou.

Música: Klaus Badelt. Fotografía: Glynn Speeckaert.

Montaje: Dorian Rigal-Ansous.

El director francés Pascal Chaumeil llega en pleno verano a nuestras pantallas con un film sobre las relaciones, la seducción, el noviazgo, el matrimonio, la separación, el amor y el desamor.

Ya en su anterior película “Los seductores” había abordado el tema. Ahora, vuelve retoma el mismo fondo con una apuesta decidida por la comedia y con dos grandes avales: la presencia de los productores de la exitosa “Intocable” y la del actor Dany Boon que ha participado en comedias de éxito como “Bienvenidos al Norte” o “Mi mejor amigo”.

El punto de partida es muy inverosimil: la familia Lefebvre sobrelleva dignamente una maldición, todos los primeros matrimonios resultan un fracaso que conduce inevitablemente al divorcio. Consciente de este problema, una hija de la familia, Isabelle, enamoradísima de su novio con el que convive desde años, busca desesperadamente a un hombre al que enamorar para casarse con él y divorciarse a las pocas horas para, así, poder contraer matrimonio con el hombre al que realmente ama. Pero todo el plan se viene abajo cuando entabla relación con Jean-Yves Berthier, redactor de la guía del mochilero.

Jean Yves no es atractivo, es alocado, con un carácter difícil y con una personalidad impredecible. Jean Ives hará que su inesperada novia viaje al Kilimajaro, contraiga una boda masai y llegue hasta Moscú donde vivirán situaciones extravagantes.

La escena inicial (una desternillante cena de Nochebuena en la que la invitada solloza a gritos porque no se siente amada) es ya preludio de lo que vamos a ver: un film divertido, con unas situaciones disparatadas y locas; un film con un humor blanco apto para todas las edades, que no hay que tomar en serio porque no pretende más que hacer reír al espectador de una manera amable y sencilla. A lo largo de la película asistiremos a los encuentros y desencuentros de esta pareja peculiar: la manipuladora, tierna y hasta sádica Isabelle y el difícil, patoso y bueno Jean Ives. Esta relación, que comienza siendo cruel por parte de Isabelle terminará felizmente porque la bondad de Jean Ives será capaz de desarmar a su novia de ocasión y de manifestar que es posible la fidelidad en un primer amor.

Chaumeil explota hábilmente todos los registros interpretativos de los actores. La habilidad de Dany Boon, especialmente dotado para la comedia, es sorprendentemente secundada por Dyane Kruger. A esta bellísima modelo y actriz alemana la habíamos visto en otros films bien distintos como “Troya”, “Copyng Beethoven”, “Adios Bafana”, “Malditos bastardos”… interpretando papeles dramáticos que en nada hacía prever que nos encontrábamos ante una estupenda comediante. La química de los dos protagonistas basta para sostener la película.

Previsible en muchos momentos, exagerada en otros, esta comedia francesa tiene gracia y encanto. Que nadie busque en ella una gran reflexión sobre la pareja, el divorcio y el amor. En esta película aguda, ligera y divertida encontrará, eso sí, una simpática diversión amable y alguna que otra carcajada.

 

JOSAN MONTULL

HÉROES EN MONOPATÍN

Las nuevas formas de terrorismo están resultando cada vez más desconcertantes y salvajes. Al hecho de que a los terroristas no les importe perder la vida, se une la utilización de medios cada vez más rocambolescos: atropellos, autoinmolaciones, disparos indiscriminados, martillazos, apuñalamientos…

Este terrorismo no elige víctimas con una relevancia política o social; lo único que busca es provocar muertes, cuantas más, mejor. Por eso los concurridos espacios se han convertido en lugares en los que la seguridad y el miedo se están incrementando.

Pero cada vez que el terrorismo saca lo peor de los verdugos, saca también lo mejor de la mayoría de las personas. Y es que las personas son fundamentalmente buenas.

Así hemos sabemos de gentes que se han apresurado a abrir las puertas de sus casas para refugiar a hombres y mujeres que huían del horror, hemos visto consolar, abrazar, a los que estaban sufriendo la pérdida de un ser querido; los hospitales ha recibido con frecuencia en de gente que hacía cola para dar sangre a los heridos de los atentados. Otros se han acercado a los heridos para estar a su lado hasta que llegaran las asistencias. Ha habido quien ha dejado su móvil, su coche, su casa…para paliar el mal que unos habían sembrado.

Es cierto que el terrorismo hace que muchas personas desconfíen de la nobleza de la condición humana. Y es que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Pero esas expresiones de odio sin sentido no tienen que hacernos perder el norte: la gente es mayoritariamente buena.

Hoy el mundo entero se ha fijado en un español que, armado con un monopatín, se lanzó a defender la vida de una mujer que estaba siendo agredida por terroristas. Lejos de huir, corrió hacia los violentos y les plantó cara. Ignacio Echeverría murió a consecuencia de las puñaladas que recibió en esa acción.

La actitud de la familia ha sido encomiable; ni un reproche, ni una condena, sólo han tenido palabras de agradecimiento sin excepción a todos los que se han volcado: al gobierno, a la policía, a los amigos. Por más que se tardó cuatro días en identificar el cadáver de Echeverría, su familia fue capaz de agradecer con serenidad y entereza todo el esfuerzo que unos y otros habían puesto para descubrir qué había pasado con Ignacio. No buscaron responsabilidades, no solicitaron dimisiones. Simplemente agradecieron.

Echevería era un cristiano militante. En el seno de su familia fue educado en los valores del evangelio; el amor, la trascendencia, el perdón, la misericordia y la defensa de los oprimidos, características del mensaje de Jesús de Nazaret, los había asimilado por la ósmosis de la transmisión en casa, de la participación en la Eucaristía y de la militancia en un grupo de Acción católica de Adultos. Su actuación el día de su muerte fue el signo de una coherencia extraordinaria con el credo que profesaba.

A Ignacio le han llamado el héroe del monopatín. Creo que es hoy una referencia, un símbolo de tantos y tantos hombres y mujeres que, armados de sencillez se encaran con la fatalidad para salvar la vida de otros. Ahí les tenemos, educadores y educadoras, monitores y monitoras de tiempo libre, voluntarios y voluntarias, ONGs, organizaciones solidarias, profesionales de la sanidad, del periodismo y de muchas disciplinas que se desviven entre refugiados y víctimas, parroquias que acogen a indigentes y mendigos, misioneros y misioneras que dejan todo y van a vivir donde nadie quiere vivir, jubilados que regalan su tiempo a causas justas…Son gente buena, personas que entienden la vida desde la donación, la entrega y la generosidad.

No, la perversión del terrorismo no podrá hacernos dimitir de nuestra condición humana. Podemos ser buena gente…hay mucha buena gente…héroes de la bondad cotidiana, capaces de echarle valor y amor a la vida, enarbolando el corazón…como quien desafía la fatalidad blandiendo con orgullo un monopatín.

Josan Montull

 

Ma Ma, metástasis de amor

Metástasis de amor: MA MA

 

Dirección y guion: Julio Medem.

País: España. Año: 2015.

Duración: 111 min.

Género: Drama.

Reparto: Penélope Cruz, Luis Tosar,

Asier Etxeandía.

Producción: Penélope Cruz y Julio Medem.

Música: Alberto Iglesias.

 

 

 

 

Tras cinco años de inactividad, Julio Medem regresa a la pantalla con una obra que le distancia de su Cinematografía anterior,”Ma Ma”, film sobre el cáncer, la vida, la muerte, la esperanza y el alma protagonizado por una espectacular Penélope Cruz.

Magda, una maestra en paro recién separada y madre un preadolescente, es diagnosticada de cáncer de mamá. En medio de su desconcierto, su vida se cruza con la de Arturo, un profesional del fútbol que, poco después de conocer a Magda es informado de la muerte de su hija y de las heridas gravísimas de su esposa, que fallecerá poco después.

Las vidas de estos dos seres humanos, transidas por el dolor y la necesidad de buscar sentido, se ven de pronto entrelazadas; el azar de conocerse mutuamente les lleva progresivamente al acompañamiento en el dolor, a la amistad, al amor, al intento de reconstruir sus vidas y a dar razón de la esperanza diaria.

Magda, apoyada por Arturo, sacará fuerzas inimaginables para luchar por la vida y dejar para los suyos una extraordinaria herencia de amor. Incluso Julián, el ginecólogo que médicamente la acompaña, recibirá un extraordinario potencial de optimismo de Magda. Mientras ella se va apagando, la vida de los que la conocen crece con intensidad.

Nos encontramos con una película seria y profunda, que se acerca al dolor de las personas con un respeto extraordinario. El Medem de “Ma ma” es muy diferente al de “Lucía y el sexo”, “Tierra” o “Habitación en Roma”. Los personajes están tratados con una seriedad importante. Hay seriedad cuando se habla del cáncer, de lo que supone en la vida que quien lo padece, en la familia y en la del propio médico incapaz de curarlo. Hay también seriedad cuando se aborda el tema religioso; la oración, el alma, Dios, la inmortalidad…aparecen en la pantalla y en los diálogos con una normalidad encomiable.

Los personajes del film son humanos, se acercan, se quieren, se distancian, se perdonan. La cámara de Medem retrata el alma de estos personajes, se atreve a filmar los latidos del corazón en diversos momentos como si fueran latidos del alma, opta por fundir siempre en blanco subrayando lo que hay de luminoso en una historia que parecía condenada a la tiniebla.

Y en cuanto a la interpretación hay que descubrirse. Tosar está inmenso, alejado de los habituales papeles de canalla y hombre duro a los que nos tiene acostumbrados interpretando a un hombre profundamente religioso y bueno que no sucumbe al dolor y apuesta por seguir amando.

Lo de Penélope Cruz es punto y aparte. Está absolutamente inmensa. Qué esfuerzo físico y psicológico ha debido hacer la actriz para dar vida a Magda, esa mujer en la que confluye el cáncer y el embarazo y vive interiormente la convivencia de la muerte y la vida. Es absolutamente conmovedor su papel. La cámara la sigue permanentemente mostrando un intenso drama vital y una maravillosa historia de superación y de amor.

“Ma ma” es cine para ahondar, para emocionarse y para creer en la existencia. Con esta película, sorprendente y conmovedora, Julio Medem nos dice que la vida, cuando se opta por el amor, el perdón y la donación, trasciende lo cotidiano, se abre al Misterio, y toca lo inmortal.

JOSAN MONTULL